Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 12 de marzo de 2026. A ocho días de la primavera el frío invierno moral del mundo sigue a peor. Hasta la Unión Europea comienza a resquebrajarse con una presidenta de la Comisión, que da la impresión de haber perdido el rumbo, o de no haber sabido resistir la presión de los déspotas de Washington y Jerusalén, que viene a ser lo mismo, y de un presidente del Consejo Europeo que defiende con vigor los valores que caracterizan a Europa. Todo va a peor, sí. Y si nos reaccionamos, quizá podemos perder todo lo ganado en paz y prosperidad desde la II Guerra Mundial. Pero vamos con las entradas de hoy del blog. Supongamos que, ante las matanzas, sufrimientos e injusticias mundiales, alguien siente un irrefrenable pálpito de tristeza, dice en la primera de ellas la escritora Irene Vallejo, muchos le dirían que no entiende las reglas del juego ni la lógica de la dura y despiadada realidad que habitamos y tacharán a esa persona de ingenua, sentimental o narcisista en pose de bondad. En la segunda, un archivo del blog de diciembre de 2017, el periodista Antonio Navalón comentaba que desde el principio de los tiempos los espías han jugado un papel fundamental en la vida humana, no solo por el daño que evitan o que generan, no solo por las jugadas sucias o limpias, no solo porque a la capacidad de crear problemas al enemigo en algún momento se le llamó inteligencia, sino porque, desde el arte de la guerra, los espías ocupan un lugar preeminente en la organización del mundo. El poema del día, en la tercera, es un bellísimo poema titulado Poema del fin de la poetisa rusa Marina Isvetáieva. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor del día. Tamaragua, amigos míos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna está por la labor. Sean felices. Besos. Les quiero. HArendt
ENTRADA NÚM. 9981

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