sábado, 23 de mayo de 2026

DEL ASUNTO DEL DÍA. CHICO NEGRO BUSCA PISO EN UNA ESPAÑA RACISTA, POR JOSÉ NICOLÁS. 23 DE MAYO DE 2026

 







Emmanuel, Echi, tiene 26 años, es dependiente en una tienda y modelo y busca alquilar una habitación en un piso compartido en el centro de Madrid. Hasta ahí todo bien. Solo debería tener suerte y ser más rápido que los otros cientos de personas que están al quite de cualquier vivienda o cuarto que aparece en los portales inmobiliarios. El problema es que es negro. Lo cuenta en un vídeo que ha publicado estos días en Instagram a modo de anuncio: “Soy negro y busco habitación en Madrid. Porque por Idealista no hay manera”, dice, antes de contar que dejan de contestarle o le ignoran cuando va a hacer una visita al ver su color de piel. “Tengo un trabajo indefinido, puedo enseñar el contrato, puedo enseñar nóminas... Si conoces a cualquier persona que esté buscando un compi de piso, mándale este vídeo”, concluye.

La publicación, lejos de ser una fuente de ofertas o de ayuda, ha despertado el racismo y la xenofobia: “Quizás sea una señal de que debas regresar a África”; “Lo siento, pero ante el Gobierno que tenemos, tienes más derechos que nosotros y los propietarios saben a lo que se exponen”; “Mientras haya un solo español sin vivienda, los extranjeros no deberíais de poder optar a nada. En nuestro país nosotros tenemos prioridad”; “Es complicado alquilar habitaciones a gente de otras nacionalidades, negro, moro etc... Cocinan cosas con especias que dejan muy mal olor en la casa. Y sé de lo que hablo”; “Si buscaras habitación en tu país, seguro que allí te dan una con alegría”, o “Este se ve bien y una persona normal, pero viendo la mayoría de negros mugrientos de Madrid, normal que no les alquilen, ¿para qué voy a meter un africano si puedo meter un español?”. Estos son algunos de los comentarios que Echi ha tenido que leer.

En Ser mujer negra en España (Ediciones B), Desirée Bela-Lobedde defiende que hay que hablar de racismo y que “las conversaciones sobre racismo tienen que incomodar a las personas blancas”. “El racismo está tan arraigado”, añade, “que no se ve si quienes lo vivimos en persona no lo señalamos. Pues yo lo señalo. Y es un alivio que otras personas blancas que no viven directamente esta discriminación, pero que se revisan y se deconstruyen, se pongan a mi lado y lo señalen conmigo, con nosotras”.

A raíz del aluvión de odio contra su vídeo, escribí a Echi, y me contó que ha debido lidiar con situaciones racistas desde que llegó de Nigeria con nueve años. Entonces, los comentarios le afectaban y le cabreaban, pero ahora lo ve más como algo “decepcionante y agotador”. Le preocupa el futuro, porque el ambiente tóxico no hace más que empeorar, en parte debido a que en las redes uno puede insultar desde el anonimato, pero también porque la gente replica lo que escucha sin leer, estudiar o investigar nada.

“Para gestionar esta situación, aprendí a reírme, a no darles lo que quieren, que es verme mal, triste, alterado o enfadado. Al final, la mayoría de los comentarios son tan absurdos que no queda otra que reírse”, me dijo. Y eso hizo. Publicó un segundo vídeo en el que replica con humor a algunos de los comentarios: muestra su pasaporte español a un usuario que se hace llamar Cid Campeador, pide donaciones para ir de vacaciones a Nigeria, desea suerte al que afirma que vendería su piso antes que alquilárselo e ironiza sobre un comentario que le acusa de querer okupar una vivienda: “¿Cómo voy a okupar una vivienda si estoy buscando un piso compartido?”. Y el objetivo se cumplió: en esa publicación, la mayoría de los comentarios denuncian el racismo.

Las voces ultras que acostumbramos escuchar, a menudo sin respuesta, de políticos “sin complejos” en mítines, entrevistas o incluso en el Congreso y que hablan de “invasión”, de “efecto llamada” o de “prioridad nacional” son las que promueven olas de comentarios racistas como los que ha tenido que leer este joven y que no se quiera alquilar una casa a un extranjero solo por el hecho de serlo. El 72,5% de las inmobiliarias bloquean el acceso a la vivienda a los extranjeros, según un estudio de Provivienda. Esta es una muestra de la España (racista) en la que vivimos.

Pese a todo, o precisamente por ello, Echi tiene ya sobre la mesa varias ofertas de habitaciones para alquilar. “Gracias a los racistas por ayudarme”, comenta. Las racistadas dispararon el alcance del vídeo y han servido para que mucha gente le haya escrito ofreciéndole un hogar donde vivir. Ha superado, por ahora, el racismo inmobiliario. José Nicolás es periodista. El País, 22 de mayo de 2026.
























AGURRA NIRE ESPAINIAR HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, LARUNBATA, 2026KO MAIATZAREN 23A, EUSKARAZ

 






Kaixo, egun on berriro guztioi, eta larunbat zoriontsua. Egunero gero eta nekatuago, aspertuago, haserretuago eta nazkatuta nago zentzugabekeriak entzuteaz. Entzuteaz eta ikusteaz. Telebistak, atzo arratsaldean aipatu nuen bezala, erreakzio alergikoa ematen dit, eta garuneko kalteak ere eragin ditzakeela pentsatzen hasi naiz. Amerikako telesailek deprimitzen naute, hain dira ergela (salbuespenak badaude, adibidez, The Madison, Michelle Pfeiffer paregabearekin); gaztelaniazkoei begirada bat besterik ez diet botatzen; britainiar eta frantziarrak (batzuetan, batzuetan bakarrik) pixka bat gehiago gustatzen zaizkit, eta baita gozatu ere. Irakurri nahiago dut. Eta hain nekatuta nago...; agian 81 urteren pisua sentitzen hasten naizelako da; gero eta haserreago jartzen naiz neure buruarekin, eta hori dela uste dut pertsona bati gerta dakiokeen gauzarik txarrena, gehien sufritzen dutenak familia eta lagunak direlako. Beno, gaur behintzat ez zaituztet politikarekin aspertu, nire aberri maite honetan, Espainian, egunero okerrera doana. Ez dut luzatuko, tentazioari amore eman eta horri buruz hitz egingo dudala sentitzen dudalako... Espero dut gaurko mezuak interesgarriak izatea. Egun ona izan. Ikusiko dugu. Tamaragua, lagunok. HArendt


















ENTRADA NÚM. 10596

viernes, 22 de mayo de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. 22 DE MAYO DE 2026

 







Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos en esta noche del 22 al 23 de mayo de 2026. Cada vez me gusta menos la televisión, La Caja Boba, la llamaban hace tiempo algunos. A mí no me lo parece, pero me aburre de solemnidad. Tiene que ser cosa de la edad; no lo sé, tampoco es que me preocupe mucho el asunto. Lo recordaba ayer con mi mujer, anoche, buscando algo digno de ver después de cenar en los quininientos canales de pago de Movistar. Al final renunciamos y nos fuimos a dormir. Prefiero leer, pero me es imposible leer en la cama. Sigo con el libro de Josephine Quinn del que les vengo hablando desde hace unos días, sobre la idea de eso que llamamos Occidente y cómo se formó (no Occidente; la idea de Occidente). Que la diosa Fortuna y las benévolas Moiras les sean propicias. Saludos, amigos míos. Les quiero. Espero que las entradas de Desde el trópico de Cáncer de mañana les resulten interesantes. A partir de las 06:00 (hora de Canarias) las tienen a su disposición en el blog. Hasta mañana. HArendt





















DE LA TARDE QUE CAE. EL CHOVINISMO DEL BIENESTAR, POR JOAN RIDAO. 22 DE MAYO DE 2026

 






Si algún rasgo caracteriza a la ultraderecha doméstica y global, además de su aversión a la democracia liberal, su autoritarismo y su populismo, es la xenofobia y una variante de la misma como el nativismo (“los de casa primero”), un dogma que, al parecer, también ha abrazado la derecha tradicional por devoción o por obligación. En esa doctrina, que recupera la noción de “comunidad nacional” del franquismo, en la que la nación era una gran familia orgánica e indisoluble, unida por la historia, la religión católica y el orden social tradicional, se inscribe el principio de “prioridad nacional” plasmado en los acuerdos del PP y Vox para gobernar en Extremadura y Aragón. Ahora está sobre la mesa en Andalucía después de que la amarga victoria de Juan Manuel Moreno Bonilla haya puesto fin al cortafuegos experimental de la derecha moderada en España.

Con todo, se auguran unas negociaciones largas y tensas en Andalucía puesto que PP y Vox discrepan del alcance de esa “prioridad nacional”. No lo tiene fácil el desdichado Moreno Bonilla, que aseguró en campaña que la prioridad nacional es un eslogan hueco, y para quien “algunas propuestas son irreales, y no se van a hacer nunca, y otras, ilegales”. Ya se verá. Por lo pronto, para los de Santiago Abascal la prioridad nacional vendría a ser un concepto absoluto y se proyectaría sobre todo tipo de ayudas públicas, de forma que los nacionales precederían siempre a los extranjeros; para los de Alberto Núñez Feijóo, se trataría más bien de una exigencia de arraigo, de un periodo de residencia continuada, un parámetro para baremizar la adjudicación de las ayudas.

Algo parecido es lo que plantea Junts, que, según algunos medios, lleva meses elaborando el sedicente Plan 8 millones —en alusión al actual número de habitantes de Cataluña, incrementado en los últimos años por los flujos migratorios—, que plantea diferentes fases para que los extranjeros puedan gozar de todos los derechos sociales y cuyo último escalón lo forman los llamados “derechos de alta intensidad”, para los que sería necesario demostrar “más integración”. Por ejemplo, el acceso a la vivienda protegida. En esa línea, el alcalde de Sant Cugat del Vallès, el municipio más grande gobernado por esa formación, viene reclamando desde hace un año elevar de tres a diez el mínimo de años de empadronamiento para acceder a un piso social, al igual que Vox y el PP en Extremadura. Por su parte, la presidenta de Aliança Catalana, la emergente Sílvia Orriols, ha mostrado su sintonía con el principio de prioridad nacional, en este caso limitado al ámbito catalán.

La derecha constitucionalista tiene todo un dilema ante sí. El artículo 13 de la Constitución dispone que los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas “en los términos que establezcan los tratados y la ley” y solamente excluye a los extranjeros de los derechos de participación política, aunque les permite el derecho de sufragio si se establece por tratado o ley en términos de reciprocidad. Además, de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional —sistematizada de forma prolija en su sentencia de 2007 sobre la ley de extranjería de 2000, en respuesta a un recurso del Parlamento de Navarra—, la titularidad y el goce de los derechos fundamentales “depende del derecho afectado”. De este modo, el legislador, aun disponiendo de un cierto margen de libertad para concretar los términos en los que los extranjeros gozarán de los derechos y libertades públicas, se halla sometido a una serie de límites que derivan de la misma Constitución, especialmente la dignidad humana y los derechos inviolables inherentes como fundamento del orden político y la paz social y el libre desarrollo de la personalidad. Ello obliga a interpretar las normas de derechos fundamentales según tratados internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 10 de la Constitución). Dicho con otras palabras, excepto el derecho de voto, el Parlamento no dispone de margen para determinar los derechos fundamentales que les corresponden a los extranjeros y los que no.

Caben, pues, distintas opciones ideológicas en materia de extranjería —como demuestran las reformas y contrarreformas de la ley de 2000—, pero la dignidad de la persona constituye un mínimo invulnerable que no puede siquiera atemperarse legalmente, tampoco en el caso de los extranjeros. El terreno de juego se halla bastante delimitado, pues el Constitucional ha proyectado progresivamente ese fundamento sobre el acervo de derechos disponible, estableciendo una auténtica taxonomía.

Por una parte, existen derechos fundamentales que corresponden a los extranjeros por mandato constitucional, sobre los que no cabe un tratamiento desigual, que son los que “pertenecen a la persona en cuanto tal y no como ciudadanos, o dicho de otro modo (…) derechos que son imprescindibles para la garantía de la dignidad humana”: el derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la intimidad, a la libertad ideológica, a la tutela judicial efectiva —y dentro de esta, a la asistencia jurídica gratuita—, a la libertad y la seguridad, a no ser discriminado por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Por otra parte, el legislador también se halla condicionado a la hora de regular aquellos otros derechos que la Constitución reconoce directamente a los extranjeros: en concreto, los derechos de reunión y asociación, aunque se pueden establecer “condicionamientos adicionales” siempre que respeten las prescripciones constitucionales, esto es, de modo que no pueda configurar libremente el contenido del derecho.

El legislador goza de mayor libertad para regular los derechos que la Constitución no atribuye a los extranjeros, y que no tienen por qué ser en “idénticos términos que los españoles”, pudiendo modularse las condiciones de su ejercicio. Pero dicha posibilidad, según el Constitucional, no puede afectar a los derechos imprescindibles para la garantía de la dignidad humana: el derecho al trabajo, a la salud, a percibir una prestación de desempleo, y también, con matices, el de residencia y desplazamiento. Además de que, según el alto tribunal, cualquier eventual restricción deberá ir orientada a preservar otros derechos, bienes o intereses constitucionales protegidos y guardar la debida proporcionalidad con la finalidad perseguida.

En suma, no quedan más que algunos angostos intersticios para aplicar el principio de prioridad nacional, tomando en consideración, según cómo se articule, algunos datos como el arraigo que propugna el PP o ese plus de integración que plantea Junts. Quizás la exigencia del permiso de residencia como presupuesto para beneficiarse de algunos derechos como la protección de la salud o la celebración de un contrato de trabajo, pero, por su propia naturaleza, ya que es imprescindible cumplir con los requisitos establecidos legalmente para entrar y salir del Estado. Y en ningún caso se puede privar a los extranjeros de un amplio abanico de derechos, fundamentales o no, si estos les corresponden como personas, al margen de si se hallan en situación regular o no por el hecho, por ejemplo, de carecer de la debida autorización de estancia debido a que la dignidad humana constituye una garantía última e insalvable. Joan Ridao es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona. El País, 21 de mayo de 2026.





























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. LA INTIMIDAD CON LO QUE ES. VIVIR SIN RESISTENCIA, POR JAVIER GUTIÉRREZ ORNELAS. 22 DE MAYO DE 2026

 






La no-dualidad no es una filosofía para comprender intelectualmente; es una invitación a entrar en intimidad con la experiencia tal como aparece. Sin embargo, la mayoría de nosotros vivimos en constante fricción con la vida. No resistimos solo los grandes acontecimientos, sino también los pequeños detalles: el tráfico, el cansancio, una emoción incómoda, una palabra mal dicha.

La resistencia es sutil. A veces no se manifiesta como lucha abierta, sino como tensión silenciosa: querer que lo que ocurre sea distinto de lo que es. En ese movimiento casi imperceptible se construye gran parte del sufrimiento humano.

La visión no-dual señala algo radicalmente simple: la vida ya está ocurriendo sin necesidad de nuestra aprobación. La respiración sucede, los pensamientos surgen, las emociones se mueven, las circunstancias cambian. La resistencia aparece cuando la mente intenta negociar con lo inevitable.

¿Por qué resistimos? 

Primero, por el hábito psicológico de control. La mente ha sido entrenada para anticipar y corregir la realidad. Este mecanismo es útil para la supervivencia pero se vuelve problemático cuando se traslada a lo que no puede controlarse: el pasado, el clima, las emociones o la conducta de los demás.

Segundo, por la identificación con el personaje. Cuando creemos ser únicamente nuestra historia, cualquier evento que no encaje con ella se vive como amenaza. La resistencia surge entonces como defensa del relato personal.

Tercero, por el miedo al sentir. Muchas veces no resistimos el hecho en sí, sino la emoción que lo acompaña. Resistimos la tristeza, el miedo o la vulnerabilidad porque los interpretamos como debilidad, cuando en realidad son expresiones naturales de la vida en movimiento.

La intimidad con lo que es. Vivir sin resistencia no significa pasividad ni resignación. No implica renunciar a la acción ni abandonar la responsabilidad. Significa actuar desde la claridad en lugar de reaccionar desde la fricción interna.

La intimidad con la experiencia surge cuando dejamos de observar la vida como algo externo y comenzamos a sentirla desde dentro. No como espectadores, sino como la propia vivencia desplegándose.

Cuando no hay resistencia, incluso el dolor se vuelve más claro. La tristeza se siente como energía en el cuerpo, no como una narrativa interminable. El miedo se experimenta como vibración, no como amenaza absoluta. La vida se simplifica cuando dejamos de pelear con ella. Tres propuestas para reconocer esta intimidad. 

Notar la contracción: A lo largo del día, observa cuándo el cuerpo se tensa ante una situación. Esa contracción suele ser la primera señal de resistencia. Reconocerla suaviza automáticamente su intensidad.

Permitir sin comentar: Cuando surja una emoción difícil, intenta no explicarla ni justificarla. Permanece con la sensación pura durante unos instantes. Sin narrativa, la emoción suele transformarse por sí sola.

Responder desde la claridad: Aceptar no significa quedarse inmóvil. Después de permitir lo que es, la acción puede surgir de manera más lúcida y eficaz, sin carga emocional innecesaria.

La intimidad con lo que es no se logra mediante esfuerzo, sino mediante rendición inteligente. No es algo que se construya; es algo que se reconoce cuando cesa la lucha interna.

La vida no necesita ser corregida para ser vivida. Cuando la resistencia se aquieta, lo ordinario se vuelve suficiente, el momento se vuelve habitable y la experiencia deja de ser un problema.

Y en esa intimidad silenciosa, la separación desaparece. Ya no hay alguien enfrentando la vida; solo queda la vida viviéndose a sí misma. Javier Gutiérrez Ornelas es médico. Blog Espiritualidad, 15 de mayo de 2026.






















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY VIERNES, 22 DE MAYO DE 2026

 





















DEL ARCHIVO DEL BLOG. LA PALABRA JUDÍO. POR MARTÍN CAPARRÓS. PUBLICADO EL 22 DE MAYO DE 2024

 








¿Qué significa ser judío? Yo debo serlo: mi madre lo es porque su madre lo fue porque su madre lo fue. Así que soy judío, aunque, en la práctica, me define más ser escritor o hincha de Boca. Pero lo soy, aun si no termino de saber qué es eso. Ser judío, dijo algún judío, es preguntarse qué significa ser judío.

No es, sin duda, una religión, y esa es su originalidad. Nadie diría soy católico porque sus antepasados lo fueron. Diría, si acaso, soy español, soy mexicano, soy croata, y católico si creyera en su dios. Los judíos no: para ser uno, alcanza con ser hijo de una. No es una decisión, es una herencia; no es una creencia, es una tradición.

Ser judío es, para mí, una manera de leer la historia, recordar un recorrido de milenios por todo tipo de vicisitudes, recordar tantos filósofos y músicos y sastres y obreros que lo fueron, recordar que a mi bisabuela Gusztawa Rosenberg la asesinaron los alemanes en Treblinka, y recordar con orgullo que los judíos fueron uno de los muy pocos pueblos que vivieron siglos sin Estado ni reyes ni dinero ni cárceles. Esa era su distinción, su diferencia —que les valió persecuciones y matanzas. Todavía, en castellano, la palabra judío puede ser un insulto. Lo sostiene el Diccionario de la RAE: una de sus acepciones es “persona avariciosa o usurera”. Y los señores académicos la mantienen y muchos hispanoparlantes lo creen. Como se creen, ahora, que judío e israelí son sinónimos.

Fue una pena: a mediados del siglo pasado, cuando la masacre superó todo lo previsible, la respuesta de algunos judíos consistió en perder su diferencia, armar un Estado, armarlo, parecerse a los otros. Yo lamento que se haya creado ese país: hubiera sido mejor seguir mezclándonos, moviéndonos, descreyendo de ejércitos y jefes. Pero entonces no parecía posible, y ahora somos muchos los que lamentamos que Israel —como Irán, Arabia, El Salvador— haya sido secuestrado por una camarilla de extrema derecha y que, so pretexto de haber sido víctimas, haga víctimas a otros.

Soy judío, decía. Y eso, pese a lo que suponen muchos ignorantes, no supone que defienda a Israel. Por eso lamento también que tantos españoles y ñamericanos se crean —o pretendan creer— que judío e israelí son la misma cosa y, peor, que israelí y Gobierno israelí también lo son. Son muchos los israelíes y somos muchos los judíos que no compartimos sus políticas —como fueron muchos los norteamericanos que no quisieron pelear contra Vietnam, muchos los españoles que no apoyaron los asesinatos franquistas.

Por eso me duele que la violencia del Estado de Israel sirva para refrescar el antisemitismo clásico. Me duele, por ejemplo, la ligereza con que tantos periodistas atribuyen el apoyo norteamericano a Israel a un supuesto “lobby judío”, tan poderoso y rico que obliga al Gobierno de EE UU a defender a sus correligionarios. Es la versión actual de esa panfletería que, durante siglos, pretendió que todos los judíos eran ricos, avaros, prestamistas rapaces, mentirosos: la vieja “conspiración judeo-masónica”, el Diccionario de la RAE. ¿No es más simple entender que Estados Unidos necesita una avanzada en una de las regiones más explosivas del planeta y que por eso sostiene a Israel desde hace casi 80 años? ¿O que cuando vende innúmeras armas a Israel el que gana fortunas es el famoso complejo industrial-militar norteamericano, sus fabricantes de armas —todos muy gentiles—, que forman un lobby tanto más poderoso que cualquier junta judía? ¿O que por eso el desdichado presidente Biden sigue perdiendo votos pero no detiene la masacre de Gaza?

Parece que no: que nos resulta más familiar hablar de esos “lobbies judíos”, oscuros y siniestros, en la mejor tradición del antisemitismo europeo. El Gobierno ultra de Netanyahu mata por la misma razón que muchos otros: para aferrarse a su poder. Es lo que hizo el general Galtieri cuando quiso invadir las Malvinas o el cabo Hitler cuando quiso hacerse con Europa. Más allá de que ese hombre sea judío o mahometano o hincha de River Plate, lo que importa son sus ambiciones, su política, su idea del mundo —que se parece mucho más a las de Trump, Orban o Bukele que a las de millones de judíos.

Yo —ya queda dicho— soy judío: no tengo nada que ver con señores como Netanyahu, de la misma forma en que soy español y rechazo a Abascal, argentino y rechazo a Milei. Pero a muchos les conviene mantener la confusión: que el Gobierno israelí no lo hace por ultraderechista, que lo hace por judío. La falacia es el producto de siglos de discriminación: sería bueno aprovechar esta desgracia para empezar a corregirla. Martín Caparrós es escritor.























DEL POEMA DE CADA DÍA, JUNTO A LAS PALABRAS, POR MIGUEL FLORIANO. 22 DE MAYO DE 2026

 







JUNTO A LAS PALABRAS



Cuando dejo de comprender, me acuerdo

de tu forma de guardar silencio.

Así estabas cerca,

mucho más cerca que un latido.

Después de todo, puedo decir que del único deseo

de ser realmente felices

nos queda todavía

lo que la vida confunde y trae a veces,

despierto inútilmente tras un cuerpo

o acaso delante de los ojos.

Sus rostros, idénticos a nubes.

Igual que ellas, nuestros pasos inciertos.

Sobreviven en cualquier cosa sencilla.

El dolor, sabio en los límites, antiguo como la distancia,

más allá de sí mismo, nos hacía ser iguales

a una música que aún nos huye.


Hoy me miras, pero no me sabes ya

tranquilo y humilde, verdadero.

Cuánto me gustaría haberte acompañado

en tu renuncia, haberme cuidado más,

mientras el tiempo, sucediéndose,

olvidaba su beso sobre los agravios.

Apenas reconozco a quien está conmigo,

no reconozco a nadie, y tampoco estas lágrimas

parecen mías.


Por eso deja que te recuerde

un momento tan solo, ahora que no comprendo,

junto a las palabras que quise para ti.



MIGUEL FLORIANO (1992)

poeta español



***



Miguel Floriano, poeta español (Oviedo, Asturias, 1992). Ha publicado los libros de poemas Diablos y virtudes (Seleer, 2013), Tratado de identidad (Oblicuas, 2014), Quizá el fervor (La Isla de Siltolá, 2015) y Claudicaciones (Renacimiento, 2016). Ha preparado, junto al poeta Antonio Rivero Machina, la antología Nacer en otro tiempo (Renacimiento, 2016). Sus versos se recogen también en revistas como Anáfora o Estación Poesía. Poemas suyos forman parte de la antología Re-generación (Valparaíso, 2016).