El blog de HArendt (2006-2026). Pensar para comprender, comprender para actuar
jueves, 16 de mayo de 2024
[ARCHIVO DEL BLOG] Redes sociales. ¿Riesgo de implosión? [Publicada el 15/05/2016]
miércoles, 15 de mayo de 2024
De los idiotas
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles, 15 de mayo. El idiota, comenta en El País el escritor Javier Cercas, piensa que nada cambia nada, que, hagas lo que hagas, todo seguirá igual, y que lo mejor es no hacer nada. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Y nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com
La política de los idiotas
JAVIER CERCAS
11 MAY 2024 - El País - harendt.blogspot.com
Un idiota es aquella persona que se desentiende por completo de la política. No lo digo yo: lo dice la etimología de la palabra, y las etimologías no suelen errar. La palabra idiota viene del griego ιδιωτης (idiotes), que significa exactamente eso: persona que sólo se ocupa de lo suyo y se desentiende de lo común, es decir de lo público, es decir de la política, palabra que a su vez viene de polis, que en griego significa más o menos ciudad (es decir, lo que pertenece a todos). Hasta aquí, la etimología.
Por supuesto, un país civilizado es aquél en que sus ciudadanos no deben ocuparse demasiado de política. La palabra clave aquí es “demasiado”: cuando la política se mete en tu casa y tu trabajo, invade tu vida privada y afecta a tus relaciones personales, prepárate para hacer las maletas y salir corriendo, porque algo muy malo está a punto de ocurrir. Todos sabemos cuáles son las cosas importantes de la vida —comer, beber, follar, leer, cuidar de los niños— y todos sabemos que forman parte de nuestra vida privada; lo que sólo los idiotas no saben es que la vida pública también forma parte de la privada, porque lo que atañe a todos también nos atañe a cada uno, o simplemente porque los otros forman parte de nosotros. Así que, aunque no nos guste, es recomendable dedicarle un poquito de tiempo a la vida pública, igual que es recomendable limpiar la casa a diario, aunque no nos guste: si no coges la escoba ni por casualidad, la casa se ensucia, igual que se ensucia la vida pública si no dedicas ni un segundo a intentar que mejore, o al menos a que no empeore. El idiota piensa que nada cambia nada, que, hagas lo que hagas, todo seguirá igual, y que por tanto lo mejor es no hacer nada. Tremenda idiotez. Borges cuenta que en una ocasión estuvo en el desierto del Sáhara, cogió un puñado de arena, dio unos pasos y, mientras dejaba caer la arena, murmuró: “Estoy modificando el Sáhara”. Esa es la realidad: hasta el acto más insignificante tiene consecuencias, y todos hemos experimentado que las buenas decisiones —en nuestro oficio, en nuestra vida familiar, en todo— provocan casi siempre buenos resultados, y las malas, malos. Es verdad que, a veces, una mala decisión no provoca un mal resultado inmediato, ni siquiera una segunda o una tercera; pero nadie ignora que, más tarde o más temprano, las malas decisiones se truecan en malos resultados, del mismo modo que, si una casa no se limpia en un mes, se volverá inhabitable, o se caerá a pedazos. Sólo entonces los idiotas se echarán a la calle haciendo aspavientos idiotas, empezarán a protestar como idiotas y blandirán pancartas idiotas con lemas idiotas, sin caer en la cuenta de que el responsable auténtico del desastre fue su propia idiotez: lo que tampoco sabe el idiota es que, si no haces política, te la hacen, y que, si dejas que te la hagan, quienes acabarán haciéndotela serán, en el mejor de los casos, un hatajo de sinvergüenzas y, en el peor, una banda de psicópatas. Si lo sabré yo, que a lo largo de mi vida he sido un idiota redomado. Mi única excusa es que no era el único. Quiero decir que mi generación fue, en gran parte, una generación de idiotas: vimos surgir una democracia, creímos que con su llegada ya no había nada más que hacer, olvidamos que basta dar por hecha la democracia para ponerla en peligro, nos dedicamos a nuestra vida privada y dejamos que la pública la hicieran los peores, o simplemente los más bobos, y nosotros nos tumbamos a la bartola y pasamos de todo (ese era el verbo de moda), con los resultados de todos conocidos, incluido el hecho de que padeciéramos presidentes del Gobierno tipo Rajoy o Rodríguez Zapatero, a quien yo voté dos veces. Como un idiota.
No aprendáis de nosotros, chavales: no hay nada que aprender. Si acaso, escarmentad en cabeza ajena. No os dejéis engañar. No dejéis que os hagan la política. No dejéis de comer, de beber, de follar, de leer, de cuidar a los niños —por Dios santo, sobre todo que no se os olvide cuidar a los niños—, pero dedicad un ratito cada día a barrer la casa. Sólo un ratito. No olvidéis que el Sáhara se puede modificar. No seáis idiotas. Javier Cercas es escritor.
[ARCHIVO DEL BLOG] Reformemos el islam. [Publicada el 16/06/2015]
Durante siglos, dice, se ha tenido la impresión de que el islam era inmune al cambio, sin embargo, ella entiende que la "Reforma" del islam es inminente y que incluso es posible que ya haya comenzado. La llamada "Primavera árabe", continúa diciendo, quizá parezca a ojos de muchos un fracaso político, pero el desafío que lanzó a la autoridad tradicional puso de manifiesto una nueva disposición, especialmente por parte de las mujeres musulmanas, a pensar y expresarse con libertad.
En un valiente desafío a los yihadistas, Hirsi Ali propone cinco enmiendas a la doctrina islámica que los musulmanes deberían adoptar para sacar su religión del siglo VII y acercarla al siglo XXI, invitando también al mundo occidental a que deje de apaciguar a los islamistas radicales defendiendo en su lugar a quienes necesitan del apoyo de Occidente, que son los reformadores musulmanes y no los omnipresentes opositores a la libertad de expresión. Esas enmiendas se resumen, básicamente, en que resulte más fácil compatibilizar ser musulmán con vivir en el siglo XXI, rechazando de plano el concepto de "yihad" como llamamiento literal a las armas contra los no musulmanes y aquellos musulmanes que consideren apóstatas o herejes.
A través de un discurso en el que se entrelazan sus propias experiencias de niñez y juventud islámicas con analogías históricas y ejemplos rotundos de sociedades y culturas musulmanas contemporáneas, "Reformemos el islam" es una exhortación apasionada a favor de un cambio pacífico y una nuevas era de tolerancia global.
A día de hoy, dice en las páginas finales de su libro, existe una guerra abierta en el islam: una guerra entre los que desean su reforma, los musulmanes reformistas o disidentes, creyentes y clérigos que se han dado cuenta que su religión debe cambiar si sus adeptos no quieren quedar condenados a un ciclo interminable de violencia política, y los que desean regresar a la época del profeta, a los que ella llama los musulmanes de Medina, partidarios de la "yihad" o guerra santa, que preconizan un régimen basado en la "sharía" o ley religiosa islámica, defienden un islam que ha cambiado muy poco o nada desde el siglo VII y consideran un requisito de fe imponer sus creencias por la fuerza a todos los demás. Una guerra interna, añade, en la que el premio son los corazones y las mentes de los en su mayoría pasivos musulmanas que ella define como de La Meca, el grupo mayoritario en el mundo musulmán, conformado por musulmanes fieles a la esencia del credo islámico y devotos participantes en los oficios religiosos pero que no muestran predisposición alguna a practicar la violencia.
En este momento, dice más adelante, se conjugan tres factores que posibilitan una reforma religiosa real del islam: a) el impacto de las nuevas tecnologías de la información en la creación de una red de comunicación sin precedentes en todo el mundo musulmán; b) la total incapacidad de los islamistas de cumplir con sus promesas cuando llegan al poder y el impacto de las normas occidentales sobre los inmigrantes musulmanes, que están dando lugar a la creación de una comunidad nueva y cada vez más grande a favor de una "Reforma" musulmana; y c) la aparición de una comunidad política de votantes a favor de la reforma religiosa en algunos Estados claves de Oriente Próximo.
Les invito a releer mi entrada del pasado mes de mayo, titulada "Islam, islamismo y Estado Islámico", que creo sirve de perfecto complemento a las tesis mantenidas por la profesora Ayaan Hirsi Ali en su libro, y por supuesto, les animo a la lectura del mismo. Espero que esta nueva sección del blog les resulte interesante. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt
martes, 14 de mayo de 2024
De Europa y sus catedrales
[A VUELAPLUMA] Pesadilla en Barcelona. [Publicada el 16/05/2018]
lunes, 13 de mayo de 2024
De los impulsos inútiles





















































