jueves, 15 de enero de 2026

ARCHIVO DEL BLOG. HOY, LAS LÁGRIMAS DE MARIANNE. PUBLICADO EL 13/01/2015

 







À mes amies, depuis 1963, 

Marie-Claude Bonté et Françoise Selosse,

toujours à mon coeur 


Una semana después de los atentados terroristas en París a los redactores del semanario satírico Charlie Hebdo y un supermercado de comida judía en la Porte de Vincennes, saldados con veinte muertos, tres de ellos policías, e incluidos los tres terroristas abatidos por las fuerzas de seguridad, puede ser ya un buen momento para una recapitulación serena sobre lo sucedido y echar una mirada a lo que se ha dicho en España y algunos otros lugares sobre ello. 

En España los acontecimientos fueron seguidos con expectación, pero la respuesta ciudadana en apoyo de los ciudadanos franceses víctimas del terrorismo islamista no ha sido la que cabía esperar. ¿Por qué? No tiene una explicación racional si nos atenemos al hecho de que precisamente España es el país europeo más castigado por el terrorismo islamista, al menos en el número de víctimas. Resaltaba el hecho el escritor Luis Prados en un artículo en El País titulado "Todos somos Excalibur", en el que señalaba que las pequeñas concentraciones de residentes franceses en nuestro país o de la comunidad musulmana en Madrid o la iniciativa de un grupo de dibujantes en Galicía palidecían de vergüenza en comparación con las multitudes reunidas en Londres, Washington, Berlín y otras capitales. Resulta dramático, concluye su artículo, que parezca que los españoles estimen en tan poco su libertad que den más valor a la vida de un perro (Excalibur, el perro de la enfermera infectada de ébola, sacrificado por orden de las autoridades sanitarias) que a la de diecisiete víctimas del terrorismo. 

También el domingo pasado, en su crónica semanal en El País, la escritora Elvira Lindo escribía un corrosivo artículo titulado "¿Respeto o miedo?", reivindicando el derecho de humoristas y viñetistas a tomarse la religión y el poder a cachondeo sin tener que arriesgar sus vidas e invitándoles a tomar el relevo de los periodistas asesinados en la redacción de Charlie Hebdo sin tener que hacer repaso acerca de las posiblesa las culpas de Occidente, como ha hecho ese impresentable personaje que es el actor español Willy Toledo o el (¿negacionista?, ¿conspiranóico?) profesor estadounidense, Paul Craig Roberts, del que hablo más adelante.

El viernes, 9 de enero, el escritor y periodista canadiense David Brooks, escribía en The New York Times, El País y otros diarios, un clarificador artículo, "Yo no soy Charlie Hebdo", en el que apuntaba que quizá era este un buen momento para adoptar posturas menos hipócritas hacia nuestras propias figuras provocadoras, que concluía con estas palabras: "Las sociedades sanas no silencian el discurso, pero conceden un estatus diferente a los distintos tipos de personas. A los eruditos sabios y considerados se les escucha con gran respeto. A los humoristas se les escucha con un semirrespeto desconcertado, A los racistas y a los antisemitas se los escucha a través de un filtro de oprobio y falta de respeto. La gente que desea ser escuchada con atención tiene que ganárselo mediante su conducta. La masacre de Charlie Hebdo debería ser una oportunidad para poner fin a las normas sobre el discurso. Y debería recordarnos que desde el punto de vista legal tenemos que ser tolerantes con las voces ofensivas, aunque seamos selectivos desde el punto de vista social".

Ese mismo día y de nuevo en El País, el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa publicaba un artículo con el mismo título que se se había convertido ya en el más fuerte alegato contra los terroristas de París: "Je suis Charlie Hebdo", que comenzaba diciendo: "Creo que lo que ha ocurrido en París en estos días es no sólo un hecho horrible que pone los pelos de punta por su crueldad y salvajismo sino también una escalada en lo que es el terror. Hasta ahora mataban personas, destruían instituciones, pero el asesinato de casi toda la redacción de Charlie Hebdo significa todavía algo más grave: querer que la cultura occidental, cuna de la libertad, de la democracia, de los derechos humanos, renuncie a ejercitar esos valores, que empiece a ejercitar la censura, poner límites a la libertad de expresión, establecer temas prohibidos, es decir, renunciar a uno de los principios más fundamentales de la cultura de la libertad: el derecho de crítica".

Y con la misma fecha la escritora y profesora neerlandesa de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard, Ayaan Hirsi Ali, escribía para Global Viewpoint un artículo titulado "Cómo responder al atentado de París", que también reproducía El País, en el que decía: "Cuanto más conciliamos y nos autocensuramos más audaz se vuelve el enemigo [...] Después de la horrenda masacre del miércoles en el semanario satírico francés Charlie Hebdo, tal vez Occidente renuncie por fin a la abundante retórica inútil con la que intenta negar la relación entre la violencia y el islam radical. No fue el ataque de un pistolero perturbado que actuaba como un lobo solitario. No fue una agresión “no islámica” perpetrada por un puñado de matones: se pudo oír cómo los criminales gritaban que estaban vengando al profeta Mahoma. Tampoco fue una acción espontánea. Había sido planeada para causar el mayor daño posible durante una reunión del equipo, con armas automáticas y con un plan de huida. Fue diseñada para sembrar el terror, y en ese sentido, ha funcionado".

Un día antes, el profesor y filósofo español Manuel Cruz, en su blog Filósofo de guardia, escribía otro artículo sobre el atentado contra Charlie Hebdo: "Al enemigo ni agua (o los peligros del diálogo)", en el que señalaba: "El prestigio de las ideas, como tantas otras cosas en el mundo actual, es algo extremadamente volátil. La idea de diálogo, por ejemplo, hace tiempo que se encuentra en horas bajas. Son muchos los que, desde posiciones que en principio se diría muy alejadas, coinciden en desdeñarla, cuando no en criticarla abiertamente. En especial por la connotación blanda, humanistoide, buenista que suele ofrecer. Frente a ello, la actitud presuntamente firme, coherente, rotunda, goza de saludable imagen. [...] Quien es de veras radical es el que se atreve a medirse con el otro, lo que no deja de ser una forma de medirse con uno mismo. Dialogar es una forma de beneficiarse de lo mejor del otro, tanto como de enriquecerlo con nuestros aciertos".

Casi voy terminando con este repaso selectivo de los dicho sobre los atentados islamistas de París. El escritor y periodista español Ilya U. Topper escribía desde Estambul para el diario electrónico El Confidencial un durísimo alegato titulado "Respetando a los caníbales: Europa es cómplice del fundamentalismo islámico" en el que decía: "Europa ha fomentado de forma activa y continua, de forma criminal, las corrientes más extremistas del islam, financiadas desde Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y sus vecinos gracias a la marea del petróleo [...] La izquierda probablemente desgastará sus últimos cartuchos de tinta en intentar convencerse a sí misma de que el islam de los saudíes es diferente, exótico, intocable, digno de todo respeto como cualquier rito de una lejana tribu caníbal. [...] Europa, sus gobiernos, sus pensadores, sus demagogos, -termina diciendo- son el aliado necesario para los dirigentes de la hegemonía islamista financiada con petrodólares cuyo objetivo es convertirse en dueños absolutos de esa sexta parte del globo habitada por musulmanes, o personas forzadas por ley a considerarse musulmanes. Dueños absolutistas, por encima de las críticas, las parodias, las sátiras y las consideraciones de derechos humanos. Esto nada tiene que ver con una islamización de Occidente. Europa no es víctima. Es cómplice".

Contrapunto a las opiniones anteriormente expresadas, el politólogo estadounidense Paul Craig Roberts, exsubsecretario del Tesoro bajo la presidencia de Ronald Reagan, se sumaba en su blog a la teoría conspiranoica tan del gusto de la televisión de Putin (que no ha desaprovechado la oportunidad de oro que se le ofrecía) atribuyendo la autoría intelectual de los atentados de París a indeterminados servicios secretos occidentales,  No hay prueba alguna de la misma y las evidencias dicen lo contrario, pero ¿qué importan las evidencias cuando contradicen nuestros deseos?

Marianne, la matrona símbolo de la República Francesa llora y honra a las víctimas de los atentados del 7, 8 y 9 de enero. Sus lágrimas nos estremecen, pero ¿y ahora, qué hacer?. Los gobiernos de la Unión Euopea se han apresurado a anunciar medidas de control dentro y sobre las fronteras de la Unión en aras de la seguridad. Al lema de la República: Libertad, Igualdad y Fraternidad ¿pretenderán añadirle un cuarto:  Seguridad? Bien, pero no en detrimento de la Libertad. Decía Thomas Jefferson, padre de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América y tercer presidente del país, que quien sacrifica su libertad a su seguridad acabará más o menos tarde por perder ambas. 

No es casualidad, no puede serlo, que la libertad ocupe el primer lugar del lema del republicanismo, por delante de la igualdad y la fraternidad (solidaridad, diríamos ahora). También aquí podemos aducir la experiencia de la historia: libertad, igualdad y solidaridad están en un mismo plano, sí, pero tenemos que tener claro cual es la prioridad: no hay igualdad que valga sin libertad. Lo contrario es la igualdad del comunismo, de las experiencias totalitarias habidas, y quizá por haber. No hay igualdad posible sin libertad, pero conseguir la igualdad es sencillísmoi, basta con suprimir las libertades... y todos esclavos. Ya lo han intentado varias veces en el pasado siglo, y funcionó. En todo caso, como ha dicho el primer ministro francés, Manuel Valls, no estamos en una guerra de religiones, sino en una guerra contra el terrorismo y el fanatismo.

Al final de su libro "La invención de los Derechos Humanos" (Tusquets, Barcelona, 2009), la historiadora y profesora estadounidense de la Universidad de California en Los Ángeles, Lynn Hunt, dice: "La violencia (¿terrorista?) dista mucho de ser excepcional o reciente; judíos, cristianos y musulmanes llevan mucho tiempo tratando de explicar porqué el Caín bíblico mató a su hermano Abel. A medida que han pasando los años desde las atrocidades nazis, estudios detenidos han mostrado como seres humanos corrientes, sin anormalidades psicológicas ni apasionadas convicciones políticas o religiosas podían ser inducidas en circunstancias apropiadas a cometer con sus propias manos lo que sabían que eran asesinatos en masa. Todos los torturadores de Argelia, Argentina y Abu Ghraib también empezaron siendo soldados corrientes. Los torturadores y los asesinos son como nosotros, y con frecuencia infligen dolor a personas que tienen delante. [...] El marco de los derechos humanos, con sus organismos internacionales, sus tribunales internacionales y sus convenciones internacionales, podría resultar exasperante dada la lentitud conque responde o la repetida incapacidad de alcanzar sus objetivos últimos; sin embargo -añade la profesora Hunt- no disponemos de ninguna estructura mejor para afrontar estos asuntos. Los tribunales y las organizaciones gubernamentales, por muy internacional que sea su ámbito, siempre se verán obstaculizadas por consideraciones geopolíticas. La historia de los derechos humanos demuestra que al final la mejor defensa de los derechos son los sentimientos, las convicciones y las acciones de multitudes de individuos que exigen respuestas acordes con su sentido interno para la indignación". 

Termino. Desde este enlace del diario El País pueden acceder a un listado actualizado día a día y permanentemente de todos los artículos publicados hasta la fecha, y que se vayan publicando en lo sucesivo en el mismo, sobre los atentados de París. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: UN PASEO POR EL LOUVRE, DE PEDRO ALCARRIA

 








UN PASEO POR EL LOUVRE



Es el error fatal de abrigar esperanzas:


Siempre que voy al Louvre a iluminarme

me asalta un ataque de furor.


No perdono la belleza

que es como una perra cariñosa

saltando de alegría a mi lado.


Y querría apalearla hasta la muerte,

por un repugnante juego de la inteligencia,

por el trino ambicioso de mi corazón.


Y me pongo a contar fábulas idiotas,

de las que no tengo fotos ni pruebas.


Todo para que el asno ascienda.


A menudo me arrepiento,

-sala tras sala del Louvre

de este arranque atrabiliario,

de esta flor de mi crimen,

de estos estúpidos augurios.


Maldiciendo por los pasillos del museo,

enfermo de esperanza.



PEDRO ALCARRIA (1975)

poeta español

























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY JUEVES, 15 DE ENERO DE 2026

 




























AGURRA NIRE HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, OSTEGUNA, EUSKARAZ

 







Kaixo, egun on berriro guztioi, eta ostegun zoriontsua, 2026ko urtarrilaren 15a. Azkenean, astearen eta hilabetearen erdialdera iritsi gara. Eta Lurra deitzen dugun mundua, eta bertan bizi garenok —landareak, animaliak eta gizakiak— aurrera jarraitzen dugu. Benetan, hilezkorrak izan gaitezke gure inguruan gertatzen den guztiaren gainetik? Gaurko blogeko sarrerak ikus ditzagun. Lehenengoa Pablo de Lora filosofoak idatzi du, eta Immanuel Kant lankideari buruzkoa da, zeinak, estatuen arteko bake iraunkorraren aldeko proposamenak egin zituen aurretiazko artikuluen seigarren eta azkenean, espioitza zorrotz debekatu baitzuen, gerra garaian ere indarrean egon behar zuen debekua, bestela malda labainkorra egongo baitzen, "bakea ezinezkoa izango litzatekeelako inoiz ezarri", adierazi du, "eta etsaitasunak suntsipen gerra bihurtuko liratekeelako". Eguneko bigarren mezua 2015eko urtarrileko blogeko artxibo bat da, Parisen Charlie Hebdo astekari satirikoaren editoreen eta Porte de Vincennes-eko kosher supermerkatu baten aurkako eraso terroristen laburpena, hogei hildako eragin zituena. Eguneko poemaren izenburua, hain zuzen ere, "Louvre museoan zehar ibilaldi bat" da, eta Pedro Alcarria poeta espainiarrak idatzia da. Eta laugarren eta azken mezua, beti bezala, eguneko komiki umoretsua da. Tamaragua, lagunok. Zoriontsu izan. Bihar arte, Zorte Onak nahi badu. Musuak. Maite zaituztet. Harendt













miércoles, 14 de enero de 2026

DE LAS TRAICIONES A LAS TRADICIONES










Si quienes reivindican el glorioso pasado occidental leyeran a los clásicos se encontrarían con un arsenal de ideas éticas audaces y llamamientos a los corazones sin coraza, escribe en El País (11/01/2026) la filóloga y escritora Irene Vallejo. Cada época elige sus metáforas favoritas, comienza diciendo.. Hoy triunfa en occidente la imagen de la fortaleza asediada. En tiempos convulsos, el mundo privilegiado sueña con alambradas, puentes levadizos y fosos con cocodrilos. Cuando la inquietud por lo impredecible es demasiado agotadora, deseamos refugios inexpugnables. Si poseer una vivienda está fuera del alcance de la mayoría, al menos podemos construirle un castillo a la identidad.

Quienes reivindican el glorioso pasado occidental suelen presentarse como adalides de la riqueza, mientras arrojan sombras de sospecha sobre pobres y migrantes, equiparados con parásitos y delincuentes. En sus discursos nostálgicos, las promesas de seguridad y prosperidad se presentan ataviadas con las galas de los valores tradicionales y las raíces cristianas. Sin embargo, si abrieran las páginas de esos clásicos a quienes tanta devoción proclaman, encontrarían paisajes sorprendentes: un arsenal de ideas éticas audaces y llamamientos a los corazones sin coraza.

Las listas de fin de año son un compendio de nuestros ideales. Reflejan sin pudor cómo nos fascinan las personas más ricas, mejor vestidas o más deseadas. Entre los griegos nunca existió una clasificación de grandes fortunas; en cambio, el listado más célebre era el de los Siete Sabios. Lejos de la obsesión consumista, los pensadores antiguos más admirados defendían una vida austera sin despilfarro, hoy diríamos el decrecimiento. Cierta vez Sócrates sufrió burlas por su ropa gastada, ridiculizado con el apodo “profesor de miseria”. Respondió: “Crees que la felicidad es lujo y derroche. En cambio, yo pienso que necesitar lo menos posible es algo divino”. Los estoicos, cuyas frases de motivación tanto nos gusta citar, dejaron advertencias —mucho menos publicitadas en redes sociales— contra la esclavizadora sed de ganar cada vez más dinero. Epicteto enseñaba: “Si ambicionas amontonar riquezas, perderás totalmente los medios para granjearte la libertad y la felicidad”. Séneca, dueño de una gran fortuna, opinó: “Quien necesita un gran patrimonio, mientras piensa en su incremento, se olvida de su uso: de señor se convierte en servidor”.

En el Sermón de la Montaña, Jesús utilizó, como Séneca, la metáfora de la servidumbre, y afirmó: “No podéis servir a la vez a Dios y a las riqueza”. Aunque hoy nos presentan el dinero —mucho dinero— como la llave que abre todas las cerraduras y el cómplice de todos los deseos, nuestros clásicos solían definirlo en términos de compulsión: el amo más exigente y el mayor ladrón de nuestra libertad. Cuando un joven rico se acercó a Jesús, este le dijo: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, dáselo a los pobres y poseerás un tesoro en el cielo; después ven, y sígueme”. Al escuchar estas palabras, cuenta san Mateo, el joven se alejó entristecido, porque tenía muchas riquezas. Una sombra melancólica quedó gravitando sobre los discípulos, y entonces Jesús pronunció esa máxima rotunda: es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico cruzar el umbral de los cielos. Aquellos primeros cristianos considerarían un disparate que magnates multimillonarios se proclamen, milenios después, profetas del camino —siempre estrecho— de la salvación.

Otro pilar del imaginario occidental, el filósofo Platón, preocupado por el desgarro social que produce la desigualdad, escribió en Las Leyes que ningún ciudadano debería conocer ni una extrema pobreza ni una excesiva riqueza. Propuso fijar por ley un límite en ambos sentidos, impidiendo que las propiedades de cada persona disminuyan por debajo de un mínimo, y autorizando llegar como máximo al cuádruple de ese límite. “Si las adquisiciones de alguien sobrepasan esta medida, sea por donación o por haber tenido suerte en los negocios, deberá ceder a la ciudad y a los dioses todo lo que exceda”. Ciertos paladines de la identidad cultural leerían con rechinar de dientes esta inaudita defensa —no por accidente, muy occidental— del estado distributivo y la solidaridad ciudadana.

Entre nuestros clásicos incontestables, la Eneida, el gran poema épico del Imperio Romano, debe su nombre a un exiliado en fuga y derrota, un náufrago oriental que buscó una vida mejor en Europa. Eneas se parece más a los emigrantes que mueren en las pateras del Mediterráneo que a los poderosos que hoy les cierran puertos y puertas. Los romanos creían que su gloriosa historia provenía del mestizaje entre los pueblos del Lacio y los perdedores de la guerra de Troya. El emperador Augusto presumía de ser descendiente de Eneas —un inmigrante—, y encargó al poeta Virgilio un canto a la acogida del extranjero. Según el mito fundacional de Roma, esos a quienes llamamos parias son, en realidad, quienes construyen las patrias.

No es el único refugiado célebre en nuestras tradiciones: la familia de Jesús huyó a Egipto para salvar su vida de la furia asesina de Herodes. El Evangelio de Mateo cuenta que permanecieron en el país del Nilo hasta la muerte del rey. Nunca sabremos si a José le dieron empleo, si fue acusado de robar el trabajo a los egipcios o si los cuerpos de seguridad faraónicos lo hostigaron como criminal. Ignoramos las penurias que soportaron o las amistades que tal vez forjaron. Pero reconocemos la emoción que impregna las palabras de Jesús sobre los extranjeros: “Tuve hambre, y me disteis de comer; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. En verdad os digo que cuanto hagáis a estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis”. Aquellos que hostigan a los migrantes o los arrojan al frío, quienes arrancan la atención sanitaria y los programas de alimentos a los desamparados, quienes cercan las prisiones con crueldad, traicionan la tradición y atacan el corazón de nuestras raíces. Queridos guardianes de las esencias: conviene no usar el nombre de Jesús en vano.

La diversidad, hoy tan denostada, no asustó a la civilización romana. No exigían a los emperadores haber nacido en Italia. Trajano, Adriano y Teodosio eran hispanos; Septimio Severo, oriundo de la provincia de África; Macrino, de Mauritania Cesariense; Heliogábalo, Alejandro Severo y Filipo el Árabe, de Siria; Gordiano, de Asia Menor. La lista continúa. Marco Aurelio, que se enorgullecía de su abuelo cordobés, describió en sus Meditaciones —otro clásico imprescindible— cómo debía comportarse el gobernante más poderoso: “¡Cuidado! No te conviertas en un César. Mantente sencillo, bueno, puro, respetable, sin arrogancia, amigo de lo justo, piadoso, benévolo, afable. Respeta a los dioses, ayuda a salvar a los hombres”.

La tradición cultural es un campo de batalla donde se juega el futuro. Allí pugnan voces que invocan a los clásicos a conveniencia, sin profundizar demasiado, sin animar a leerlos, ausentes la crítica y el criterio. Los colocan en altos pedestales donde solo reciben la visita de las palomas. Hay algo paradójico en ese estatus solemne y marmóreo: mitifica a los padres fundadores y, a la vez, anestesia sus mensajes más rompedores y exigentes. Muchos líderes de nuestros imperios políticos y emporios económicos utilizan la antigüedad imperial para cubrir de prestigio su propaganda y amurallar el fortín de la identidad, pero poco les interesa debatir acerca del pasado —sobre los logros y las sombras—. Cuando afirman defender nuestras tradiciones, están protegiendo su poder, sus intereses y su dinero, no a las personas: tal vez les importa más el posesivo que el sustantivo.













ENTRADA NÚMERO 9709

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY: ¡FELIZ AÑO NUEVO. QUITAN LA FILOSOFÍA DE LA ENSEÑANZA OBLIGATORIA! PUBLICADO EL 2 DE ENERO DE 2014

 







Quitan la filosofía de la enseñanza obligatoria española, y que puedan y les dejemos, de la universitaria... Lo extraño es que extrañe... La filosofía enseña a pensar. Luego hacer que nuestros jóvenes dejen de pensar es una baza política de primer orden intencional. ¿No querían caldo?, ¡pues ahí tienen dos tazas! ¿Para qué queremos filosofía y libros teniendo "whatsapps" que piensan por nosotros?

Mi paisano, el escritor canario Juan Cruz, escribe hoy en El País sobre ello. Ambos tuvimos como profesor a Emilio Lledó, el gran filósofo español, vivo, por suerte para nosotros. Resultaría agotadora la lista de pensadores españoles eminentes, por quedarnos solo con los nacionales. Por citar solo a los incordiantes, pueden repasar la que daba otro ilustre pensador, Menéndez y Pelayo, en su "Historia de los heterodoxos españoles". O la de todos los que tuvieron que emigrar tras la Guerra Civil a Europa o las Américas, en la "Historia crítica del pensamiento español", de José Luis Abellán, o padecieron evangélica "persecución de la justicia" por su funesta manía de pensar a lo largo de los últimos siglos (vuelta a Menéndez y Pelayo y Abellán), desde Prisciliano (siglo IV d.C.) a Ortega, Zubiri, Aranguren o Tierno, en el pasado XX.

¡Ah!..., pensar, conocer, preguntar... Tarea agotadora que dejamos a las máquinas. Dejémoslas que decidan también por nosotros. Lo cual no sería, al fin, tan malo, si las máquinas pensaran. El problema, como siempre, es "quién" está detrás. En España por ejemplo, detrás de la iniciativa de suprimir la filosofía (y la libertad de pensar y actuar, con ella) está el gobierno, y detrás del gobierno, el partido que lo sustenta; ¿Y detrás del PP, quién está?.. Perdonen un momento que le pregunto a mi "watchsapp" a ver si álguien me responde... ¡Feliz Año Nuevo a pesar del gobierno! Que el 2014 les traiga paz, amor, felicidad, dinero (sí, porqué no, también dinero) y pensamientos. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: A VECES HAY QUE DEJARSE ACARICIAR

 







A VECES HAY QUE DEJARSE ACARICIAR



A veces hay que dejarse acariciar

como un perro dorado

bajo el sol dorado

en un día frío.


No tiene nada de malo


a veces

aceptar la piedad

nada de malo

y toda la humildad que requiere


cuando sean perro dorado

y la mano pese

sobre el final redondo

de su gran y huesuda

cabeza láctea

sabrán

de qué les estoy hablando.



VALERIA TENTONI (1985)

poetisa argentina




















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 14 DE ENERO DE 2026

 




























SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA. HOXE, MÉRCORES, 14 DE XANEIRO, EN GALEGO

 







Ola, bos días de novo a todos e a todas, e feliz mércores. Ben, o desafortunado martes 13 pasou sen incidentes, polo menos para min e a miña familia, e imos directos a metade de semana. O mundo vai ben, moitas grazas; é dicir, mal, como sempre. Pero é o que é. Fagamos o que poidamos por melloralo, e sigamos adiante. Cambiar a natureza humana, ou Trump, Putin, Netanyahu, ou calquera dos outros fillos de puta que andan soltos polo mundo, parece unha tarefa para os deuses. Os Destinos saberán o que teñen que facer. Volvamos ao noso blog diario. A primeira entrada de hoxe é de Irene Vallejo, que nos conta que cada época escolle as súas metáforas favoritas, e que hoxe a imaxe da fortaleza asediada triunfa en Occidente. O arquivo do blog, a segunda entrada do día, é de xaneiro de 2014, coma a de onte, e trata sobre a eliminación da filosofía da educación obrigatoria española, e que incluso poderían retirala da universidade se lles permitimos. A filosofía ensínanos a pensar. Polo tanto, facer que os nosos mozos deixen de pensar é unha estratexia política intencionada de primeira orde. Non querían sopa? Pois aquí tedes dous pratos! Para que necesitamos filosofía e libros cando temos mensaxes de WhatsApp que pensan por nós? O poema do día, a terceira entrada, é da poeta arxentina Valeria Tentoni e titúlase "Ás veces hai que deixarse ​​acariciar", e ten toda a razón. E a cuarta e última entrada é a viñeta humorística diaria; sorrir de cando en vez (aínda que algúns sexan bastante malintencionados) sempre é bo para a saúde. Ben, iso é todo por hoxe. Ata mañá, se a sorte quere. Tamaragua, amigos meus. Bicos. Quérovos. Harendt