A VECES HAY QUE DEJARSE ACARICIAR
A veces hay que dejarse acariciar
como un perro dorado
bajo el sol dorado
en un día frío.
No tiene nada de malo
a veces
aceptar la piedad
nada de malo
y toda la humildad que requiere
cuando sean perro dorado
y la mano pese
sobre el final redondo
de su gran y huesuda
cabeza láctea
sabrán
de qué les estoy hablando.
VALERIA TENTONI (1985)
poetisa argentina


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