jueves, 8 de enero de 2026

DEL ARCHIVO DEL BLOG: PRINCIPIOS SIN REPUESTO. PUBLICADO EL 18/08/2018

 







En política, los imaginarios son reales y esto ha sido comprendido por la ultraderecha. En un contexto geopolítico global en el que los fundamentos que la definían están siendo tensionados hasta el límite, Europa se enfrenta hoy a una pregunta que parece formulada por la mismísima Esfinge: di quién eres o perece. Lo escribe en El País Alicia García Ruiz, profesora de Filosofía en la Universidad Carlos III de Madrid.

El viejo chiste que hacía Groucho Marx en esa notable sátira contra el fascismo que fue Sopa de ganso, comenta García Ruiz, siempre regresa a la vida política de un modo u otro. Hoy tenemos que modificarlo. En vez de “estos son mis principios, si no le gusta tengo otros”, estamos forzados a afirmar: “Estos son nuestros principios, si no les gustan no tenemos otros”. Lejos de poseer una hoja impoluta de servicios a la humanidad, Europa se parece más bien a una casa vieja llena de fantasmas antiguos, aunque desde la II Guerra Mundial la vieja casa se ha empeñado en exorcismos varios para mantenerse a salvo de ser abatida de nuevo por alguna dictadura. Pero lo que eran muros de contención antitotalitaria hoy se están transformando rápidamente en fronteras regidas por el miedo. Fronteras exteriores y fronteras interiores a la propia Europa, entre sus países, erigidas en el fragor de la disputa sobre cómo fortificar más y mejor la casa común hasta que deje de serlo.

Nada será fácil de arreglar en este nuevo contexto, no habrá recetas mágicas ni acuerdos sedosos, pero lo único que parece claro es algo que Jürgen Habermas ha puesto de relieve en un artículo reciente: es preciso definirse activamente, dar forma a la política en vez de estar a la defensiva, a ver venir un miedo sin contornos ni forma, difícil de gestionar y fácil de rentabilizar. Europa debe dar un paso adelante y hacer política común, no dos pasos hacia atrás para improvisar políticas de repliegue.

Los antiguos espectros están saliendo a pasear a plena luz del día, a la vez que el Mediterráneo se llena de cuerpos sin vida. Europa lo contempla atónita incapaz de reaccionar y definirse, pese a la relación que existe entre ambos procesos. Poco importa que diversos especialistas se empeñen en desmentir con cifras y hechos los discursos y nuevos imaginarios sobre una invasión de ultramar: las creencias infundadas o fundadas sobre miedos ancestrales son tozudas y se amplifican en la caja de resonancia de esas redes salvajes que hoy polarizan discursos de odio y temor. Mientras tanto, la casa común se empeña en seguir esperando a los bárbaros del poema de Kavafis, esto es, aguardando a que la defina, a que modele su identidad y sus contornos, una amenaza imaginaria en vez de una política real.

En política, los imaginarios son reales, su realidad consiste en su efecto y esto ha sido perfectamente comprendido por la ultraderecha que hoy día está conectando con los miedos de amplios segmentos de población literalmente machacados por la crisis y por el neoliberalismo salvaje en el que esta se incubó. Tiene razón Nancy Fraser al recomendar a la izquierda que, lejos de enzarzarse en una batalla de desprecio contra estos sectores, comience una rápida operación contra reloj para reconectarlos a un proyecto político que exorcice sus temores en vez de azuzarlos. O eso, o tendremos la alternativa ya conocida: el modelo del Leviatán que neutraliza el miedo a base de ser el que más miedo logra imponer.

Europa nombra a su miedo como “efecto llamada” pero lo que hay detrás es un miedo al cambio, a cómo gestionar la llegada del otro y a si este aceptará o no nuestras costumbres. Hace décadas, Derrida ya meditó sobre la llamada de la hospitalidad y el cambio que produce en el que acoge. No es que el otro que llama a la puerta nos vaya a cambiar, es que nos cambia al llamar a nuestra puerta, antes incluso de traspasarla, porque nos interpela. Según reaccionemos a la llamada nos convertiremos en una cosa u otra, pero en todo caso, en algo diferente. Probablemente el “efecto llamada” no existe pero la llamada desde el Mediterráneo sí nos va a cambiar.

Y aquí es donde entran en juego nuestros principios, nuestra capacidad de hacer política y definirnos en y a través de ese cambio. La apelación al principio de fraternidad hace unas semanas por parte del equivalente al Tribunal Constitucional francés es un paso histórico en esa dirección. Hay quien alberga dudas de su efectividad, pero la fuerza de los principios nunca ha estribado en que sean vigentes en todo momento y lugar sino en la posibilidad permanente que tenemos de apelar a ellos. Reside en la fuerza de las palabras que nos interpelan y nos comprometen, que nos hacen ser lo que somos. No tienen repuesto. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt
























DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: TUS CRÍMENES, DE JUSTO BRAGA

 







TUS CRÍMENES



Tienes ojos de venganza cuando miras

y un azul

en tu mirada inamovible.


Yo he visto esa mirada


dirigida al enemigo,


descubriendo, desolado,

su pálpito nervioso.


Soplaba,

otra vez,

la fábula del viento.


Y tú,

ni pálida ni débil,

te alegrabas

de tanto crimen,

tan injusto cometido por tus ojos.



JUSTO BRAGA (1959)

poeta español























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY JUEVES, 8 DE ENERO DE 2026

 




























SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA, HOXE, XOVES, EN GALEGO

 






Ola, bos días de novo a todos e a todos, e feliz xoves. As vacacións de Nadal 2025-2026 por fin remataron. Grazas a Deus. Contra o movemento sen acción, as palabras sen sentido, o ruído sen paz, a calma do campo no inverno é moi instrutiva, comenta o escritor Antonio Muñoz Molina na primeira das entradas do blog de hoxe. Na segunda, unha entrada arquivada de agosto de 2018, a filósofa Alicia García Ruiz dixo: En política, os imaxinarios son reais, e isto foi comprendido pola extrema dereita; e Europa hoxe enfróntase a unha pregunta que parece que a propia Esfinxe se puxo: dime quen es ou perecerás. O poema do día, na terceira entrada, está escrito polo poeta español Justo Braga e titúlase "Os teus crimes". E a cuarta e última entrada, como sempre, é a viñeta de humor diaria. Sede felices, por favor, aínda que sexa difícil. Vale a pena intentalo. Tamaragua, meus amigos. Ata mañá, se a sorte quere. Bicos. HArendt












miércoles, 7 de enero de 2026

DE LA GUERRA O LA PAZ





 



No lo sabíamos, pero ahora todo indica que uno de los próximos objetivos rusos será la UE; es decir: seremos nosotros, escribe en El País (03/01/2026) el escritor y académico de la Real Academia Española, Javier Cercas. Quien no lo ve es porque no quiere verlo: una guerra entre democracia y autocracia se libra en el mundo (o como mínimo en Occidente, o como mínimo en Europa), lo que explica que tanta gente sienta que vivimos una coyuntura semejante a la de los años treinta, comienza diciendo. Y con razón: contra lo que dice Perogrullo, la historia siempre se repite, solo que nunca se repite de manera idéntica; lo hace con máscaras distintas. En los años treinta el frente de la guerra entre democracia y autocracia estuvo durante tres años en España; hoy el frente está en Ucrania (muchos republicanos que pelearon contra Franco no creían en la exigua democracia española, como no creen en la exigua democracia ucrania algunos ucranios que pelean contra Putin; pero unos y otros defendieron o defienden la democracia, nos defienden a todos). En los años treinta las democracias occidentales abandonaron a la república española, y el resultado fueron 40 años de dictadura y una guerra mundial; ahora las democracias occidentales no han abandonado a Ucrania: algo es algo. En los años treinta la punta de lanza del autoritarismo era Hitler, cuyas intenciones estaban claras desde el principio; ahora la punta de lanza es Putin, cuyas intenciones estuvieron desde el principio claras, como llevan años advirtiéndonos quienes mejor lo conocen. En 2015, Svetlana Alexiévich, autora de un libro magistral sobre la caída de la Unión Soviética (El fin del ‘Homo sovieticus’), afirmaba que Rusia “es una amenaza para todo el mundo civilizado, el triunfo de una filosofía incluso más peligrosa que la soviética; están listos para entrar en cualquier conflicto armado, a solucionarlo todo a través de la guerra, a aplastar al otro. Chechenia, Georgia, Siria, Crimea, Ucrania… No sabemos cuál será el próximo país al que Putin envíe el ejército”.

No lo sabíamos hace 10 años, pero ahora todo indica que uno de los próximos objetivos rusos será la UE; es decir: seremos nosotros. No lo digo yo: lo repiten responsables europeos de primera fila, como el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, o el jefe del Estado Mayor francés, general Fabien Mandon, que auguran un ataque frontal ruso hacia 2029. Los oblicuos ya han empezado: Moscú emprendió hace tiempo una guerra híbrida contra países europeos fronterizos (y no fronterizos), con drones sobrevolando infraestructuras vitales, explosivos enviados a aeropuertos y ciberataques y campañas de desinformación destinados a sembrar el caos y favorecer a sus comparsas europeos, como la AfD, el partido de extrema derecha alemán. “No estamos en guerra”, ha declarado Friedrich Merz, canciller de Alemania. “Pero ya no estamos en paz”. Y lo peor es que, a diferencia de lo ocurrido en los años treinta, ahora Europa no puede confiar en un Estados Unidos que, con Trump al frente, por momentos deriva hacia la autocracia, o coquetea con ella: lejos de combatir a Putin, Trump se ha aliado con él y con el nacionalpopulismo europeo para desarticular la UE, convertirla en una colonia libre de trabas para los negocios de sus oligarcas (“Hay que abolir la UE”, proclama Elon Musk) y acabar con el fortín más sólido de la democracia en el mundo, o al menos el único que puede hacerle frente —de ahí que esté obsesionado con él—, el pilar básico de un orden internacional regido por las normas del derecho y no por las de la fuerza, que son las que él pretende instaurar.

¿Puede hacer algo la UE ante esta múltiple ofensiva contra ella (con China al fondo)? No solo puede: debe hacerlo; y, además, sabe lo que hay que hacer (solo falta hacerlo): de entrada, respaldar a Ucrania, aplicar los informes Letta y Draghi para concluir el mercado único y mejorar la competitividad, y emanciparse del todo y cuanto antes de Estados Unidos; luego, o mientras tanto, construir una Europa federal, capaz de conciliar la unidad política con la diversidad lingüística y cultural y de convertirse así en el proyecto político más potente, revolucionario y ambicioso de nuestro siglo, el único que puede garantizar, como en los años treinta, la victoria de la democracia sobre la autocracia. Quien no lo ve es porque no quiere verlo.
















ENTRADA NÚMERO 9665

DEL ARCHIVO DEL BOG. HOY: BENÉFICOS. PUBLICADO EL 04/07/2919

 








La izquierda lleva una neurosis considerable: cree que solo la religión hace agradable lo desagradable, y da dignidad al sacrificio, escribe en El País el ensayista y escritor Félix de Azúa. Está demasiado próxima la España que rapaba a las putas y lanzaba cantazos a los maricas para que de la mañana a la noche nos levantemos en un país tan extremadamente tolerante que parece el más avanzado del mundo, comienza diciendo Azúa. Quizás solo en el ámbito de la vida sexual que tanto agobia a los latinos. No se le da igual relieve a los asesinados por terroristas o al acoso de españoles en Cataluña y País Vasco. No hay un día del orgullo para este tipo de víctimas. El caso es que cuando los compasivos llegan al poder, se produce una avalancha de caridad que da muy mala espina. ¿Por qué tanta ansiedad por los lesionados, los menesterosos, los rechazados? Se entiende que sea un asunto de Estado y cada Administración proteja a quienes sufren pobreza y quebranto, pero ¿no hay algo raro cuando se lo apropian los actores del espectáculo democrático?

Valga un ejemplo para que se me comprenda. No es normal que una dirigente (creo que era la portavoz de Podemos) censure a un ricohombre porque donó un puñado de millones para combatir el cáncer. La señora juzgaba una humillación aquel gesto desprendido y le reclamaba que pagara impuestos. Bueno, seguramente los paga, pero lo notable era el rencor de la mujer contra la caridad del rico. No le irritaba, en cambio, la caridad del pobre. Para ella, los múltiples movimientos de ayuda, protección y asistencia, las subvenciones, las ONG, son loables si vienen de su bando. Se advierte un talante clerical en la izquierda reaccionaria. Para esta ideóloga hay una caridad cristiana (la que bendice su partido) y todas las demás son heréticas. La izquierda lleva una neurosis considerable: cree que solo la religión hace agradable lo desagradable y da dignidad al sacrificio. Sólo la Iglesia es piadosa. Y la Iglesia son ellos.y Ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt 













DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: ENTRE TORMENTAS, DE ALISON LUTERMAN

 








ENTRE TORMENTAS



Anoche llovió a cántaros,

y los árboles perdieron todas sus hojas a la vez.


Hoy, hojas rojas y anaranjadas, como manitas,

yacen por las aceras en montones. Su piel de celulosa


es tan parecida a la nuestra, pero sin carne ni huesos.

Mientras tanto, los vecinos salen en masa,


rastrillando y tirando los restos de la tormenta.

Es lo que hacemos los humanos después de una tempestad;


limpiamos lo que queda, mientras los perros corretean

entre los montones barridos, y el


caos general que llamamos vida salpica el aire.

Este año casi terminado fue una larga deriva, sin frenos,


en la clase de hielo que se endurece en el corazón

de una nación. Hay vecinos que no están aquí,


pero deberían estar, y se ha destruido tanto

que nunca se podrá arreglar, al menos no


en esta breve vida. Dónde está el fondo y cómo

sabremos cuándo lo hemos alcanzado


es la pregunta que ni siquiera el astrólogo vestido de negro

puede responder, pero sí sé que mis amigos están


en Home Despot mientras hablo, haciendo sonar ollas y sartenes

y luchando contra los secuestradores que vienen por los hombres


que solo quieren trabajo, y otros

bloquearon las intersecciones alrededor de las oficinas de ICE


en San Francisco la semana pasada y fueron arrestados.

Estoy preparado, todos lo estamos, para lo que venga después,


para que las ruedas se derrumben por completo.

Mientras tanto, estamos entre tormentas y el aire es suave,


los vecinos tienen un improbable Santa inflado que todavía

preside su jardín, renos de plástico ondeando al viento


y nieve falsa, con un gran ¡ Feliz Navidad !

¡Próspero Año Nuevo! en brillantina verde y roja en su ventana.



ALISON LUTERMAN 

poetisa estadounidense
























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 7 DE ENERO DE 2026

 




























SALUTATIONES LINGUIS PATRIAE MEAE. HODIE, DIE MERCURII, VII IANUARII, LATINE

 






Salvete iterum et bonum mane omnibus. Spero vos Tres Magos bene et liberaliter tractavisse. Quidam vestrum fortasse plus quam alii acceperunt, sed hoc normale est. Nesciebamus, sed nunc omnia indicant unum ex proximis Russiae scopis fore Unionem Europaeam; id est: nos erimus, scribit auctor Javier Cercas in primo ex hodiernis commentariis. In secundo, commentario archivato ex Iulio MMXIX, scriptor Felix de Azúa animadvertit sinistram neurosin magnam habere: credit solam religionem iniucundum iucundum reddere et dignitatem sacrificio dare, sed id falsum esse. Carmen diei inscribitur "Inter Procellas," et est a poeta Americana Alison Luterman. Et quartus et ultimus commentarius est diurna caricatura humoristica. Bene, haec omnia sunt pro hodie. Spero vos ea invenisse iucunda. Cras vos videbimus, si Fortuna voluerit. Amo vos omnes. Oscula. Tamaragua, amici mei, Harendt.












martes, 6 de enero de 2026

DEL CUERPO DE YUKIO MISHIMA

 







El centenario del escritor ultranacionalista japonés nos recuerda que existe una identidad indisoluble entre obra y persona, y la separación entre ambas debe competer únicamente al lector, escribe en El País (03/01/2026) la filósofa Aurora Freijó. 

Cien años después del nacimiento de Yukio Mishima, la conmemoración del escritor japonés, candidato al premio Nobel y autor consagrado dentro y fuera de su país, ha pasado casi desapercibida: en Japón apenas ha habido actos de celebración, salvo algunos discretos encuentros académicos, y lo mismo ha sucedido en Europa. Sin duda, la deriva ultranacionalista del escritor, suicidado por seppuku junto a su amante Morita con 45 años, ha inspirado la escasa presencia del autor en este 2025. Estas someras iniciativas recuerdan lo ocurrido en Francia en el aniversario del polémico y brillante Louis-Ferdinand Céline, aunque entonces la conmemoración fue convertida finalmente en debate nacional, sin homenajes oficiales ni intentos de rehabilitación moral. En ambos casos late el mismo dilema: la separación entre obra y autor. Pero Céline no habría escrito Viaje al fin de la noche sin ser quien fue, el fanático antisemita, ni Heidegger habría elaborado su metafísica sin sus cuadernos negros y su adhesión al nazismo, ni Mishima sería uno de los mayores escritores en lengua japonesa sin su ultranacionalismo. Existe una identidad indisoluble entre obra y persona, y la separación entre ambas debe competer únicamente al lector.

Esa reciente dificultad de conmemoración está vinculada a la forma en que Mishima entendió la literatura, como necesidad de llevar la palabra al cuerpo y la acción, de transformar el lenguaje en acto. Severo Sarduy explicó bien en qué consiste escribir: no se trata de narrar una historia, sino de activar la dialéctica del deseo, de invadir el cuerpo del lector, de convertir la palabra en carne. Muchos autores han participado de este convencimiento, pero pocos como Mishima, quien buscó la verdad en su propia vida, cambiando carne por palabra, espada por pluma. Ese cruce entre literatura y cuerpo está profundamente atravesado por los temas que dominaron su obra y que lo arrastraron hacia el propio final: el deseo, la muerte y la belleza. Mishima pertenece a esa alianza entre literatura y transgresión que Bataille llamó “lo heterogéneo”: aquello que resiste la asimilación por las lógicas homogéneas del capitalismo, aquello que irrumpe en el curso regular de las cosas y conserva algo de sagrado en un mundo dominado por la mercancía, algo de lo que también participó Pasolini, si bien las posturas políticas en ambos autores son del todo antagónicas.

En Mishima, lo estético y lo político laten juntos en ese punto donde la palabra busca transformarse en acto. De ahí que sus novelas permanezcan atravesadas por los mismos impulsos que condujeron a su muerte, esa tensión entre erotismo y sacrificio, entre lo que desborda la lógica del mercado y la forma inquietante de una heterogeneidad que no se deja domesticar. Escribió en el cuerpo y desde el cuerpo, convirtió su musculatura en una forma de inscripción literaria. En el abandono de la palabra por el cuerpo y la acción, Mishima inicia una deriva hacia el cultivo extremo del cuerpo y la disciplina física absoluta. Su descontento político con la sumisión de Japón y su decisión de forjarse una anatomía sometida al rigor desembocaron en el incidente de Ichigaya: 25 de noviembre de 1970 entró en las instalaciones de la Fuerza Terrestre de Autodefensa, pronunció su último discurso y, sabiendo de antemano el fracaso del gesto, consumó el suicidio ritual. De ese modo encarnó al héroe japonés, el virtuoso que no espera la victoria: su sacrificio era el desenlace previsto, un acto de lo que Bataille llamó “gasto improductivo”. Ese gesto extremo, estético y político, respondía a su rebelión ante el capitalismo importado de Estados Unidos tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, que Mishima identificó como enemigo: el dominio debilitador de la cultura consumista, el influjo pernicioso de Occidente y el abandono de lo sagrado que reconocía en la figura imperial. La degradación moral, la vileza del sometimiento de Japón a Occidente, generaron en él una nostalgia de un pasado perdido que le hizo fundar su propio ejército. Su gesto final, su sacrificio, su irrupción extrema en la vida pública funcionaron como la culminación política de su proyecto estético. En una entrevista dada pocos días antes de morir, dijo estar agotado: “Espere y verá lo que hago. Si verdaderamente mi lógica no se sostuviera en una experiencia original, si simplemente flotase en el aire, mi estética sería una gran mentira.” Las cabezas cortadas de Yukio y Morita cerraron ese programa donde el cuerpo y la política se convirtieron en un mismo texto.

La literatura no se debe a la corrección política, ni al entretenimiento, sino a una conversación con lo que somos, incluso cuando esta resulta áspera e ideológicamente cuestionable. Leer el cuerpo de Mishima, la exuberancia de su talento, precisamente porque desborda las categorías cómodas, exige ese diálogo complejo entre obra y vida que la sucinta conmemoración del centenario ha parecido evitar.












ENTRADA NÚMERO 9660