El blog de HArendt (2006-2026). Pensar para comprender, comprender para actuar
miércoles, 27 de agosto de 2025
martes, 26 de agosto de 2025
DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MARTES, 26 DE AGOSTO DE 2025
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes, 26 de agosto de 2025. Los europeos nos dimos unas constituciones para que ninguna autoridad moral nos dijera cómo vivir, amar, hablar, vestir o celebrar, dice en la primera de las entradas del blog de hoy el escritor Sergio del Molino. En la segunda, un archivo del blog de agosto de 2012, HArendt escribía sobre lo ocurrido en la noche del 25 al 26 de agosto de 1992, hoy hacía veinte años, en el que Vijenica, la Biblioteca Nacional de Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, símbolo de multiculturalidad y convivencia étnica, fue bombardeada por ultranacionalistas serbios, incendiada y reducida a cenizas. La tercera, con el poema de cada día, se titula Contra todas las patrias, es del poeta español Manuel García, relata los mismos hechos de la entrada anterior, y comienza con estos versos: Habría que saber por qué proceso/el hombre más sensible se convierte en/alimaña. La historia no es de ahora,/sino de siempre. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "ἡμεῖς ἀπιοῦμεν" (nos vamos); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt
DE LAS SOCIEDADES ABIERTAS
Los europeos nos dimos unas constituciones para que ninguna autoridad moral nos dijera cómo vivir, amar, hablar, vestir o celebrar, escribe en El País [No hay un solo militante de Vox más español que yo, 13/08/2025] Sergio del Molino. Una consigna es una frase vacía con un significado que se presenta rotundo y evidente en sí mismo, pero no aguanta tres preguntas sin revelar que no dice nada, comienza diciendo Del Molino. Por ejemplo: “Los inmigrantes no se integran” y “los inmigrantes no acatan nuestras costumbres” son dos frases unívocas. Para quienes creen en ellas, son proposiciones tan evidentes como “el sol sale por el Este” o “la lluvia moja”. Pero si empezamos a preguntar algo tan sencillo como qué significa la integración y qué costumbres son las que hay que acatar, se abren galimatías llenos de peros, no obstantes, sin embargos y reducciones al absurdo. Al final, quien sigue sosteniéndolas lo hace porque sí, como quien cree en los milagros y en la transubstanciación de los cuerpos.
¿Qué significa integrarse en una sociedad abierta y plural que no exige a nadie integración alguna? Los europeos nos dimos unas constituciones en las que la libertad y la autodeterminación individual son valores supremos e inalienables por costumbres o coacciones algunas. Lo hicimos así para que ninguna autoridad moral nos dijera cómo vivir, amar, hablar, vestir o celebrar. Respetando unos mínimos de convivencia (que casi ninguna tradición religiosa o popular respeta, por cierto), como cantaba Víctor Manuel, aquí cabemos todos o no cabe ni Dios.
Obligar a alguien a acatar costumbres supondría exigir a los inmigrantes un requisito al que ningún ciudadano está obligado. Yo soy tan español como Santiago Abascal —porque la ciudadanía española es una condición absoluta que no admite grados, nadie puede ser más español que nadie— y no acato casi ninguna de las costumbres que, según su partido, conforman la identidad nacional.
No soy religioso, huyo de procesiones y ritos católicos, jamás me verán en una fiesta popular, verbena, tradición venerable de los pueblos de España o rito de exaltación colectiva. No me emociona ninguna forma de folclore de ningún rincón de las Españas. Las palabras auténtico, nuestro o tradicional, que para muchos son reclamos, para mí son disuasiones. Me importa muy poco si las lenguas ibéricas, incluida esta en la que escribo, se mantienen o desaparecen, desplazadas por el inglés o el mandarín. Prefiero una hamburguesa a un cachopo, y un buen cuscús a un cocido montañés. Aborrezco el fútbol, incluido el femenino, y las celebraciones patrióticas y nacionalistas me causan una urticaria que debo tratarme con cremas dermatológicas muy caras.
Y no hay un solo militante en Vox que tenga un gramo de españolidad más que yo. Ni uno. No hay un solo patriota de pulsera y tatuaje con más derecho que yo a habitar este país. Es hora de que se lo dejemos claro. Sergio del Molino es escritor.
DEL ARCHIVO DEL BLOG. MOZART POR VIEJENICA (SARAJEVO, 1992). PUBLICADO EL 26/08/2012
En la noche del 25 al 26 de agosto de 1992, hoy hace veinte años, Vijenica, la Biblioteca Nacional de Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, símbolo de multiculturalidad y convivencia étnica, fue bombardeada por ultranacionalistas serbios, incendiada y reducida a cenizas. Dos años después de su destrucción, en 1994, la Orquesta Filarmónica de Sarajevo y el Coro del Teatro Nacional de dicha ciudad interpretaban entre las ruinas de sus muros el "Requiem" de Mozart bajo la dirección de Zubin Mehta. Hay un vídeo en YouTube que recoge esa interpretación y constituye un homenaje a esa vieja ciudad europea, fragmentada y dividida por los horrores de una guerra que nunca debió producirse y que aún hoy intenta recuperar su normalidad. Nunca más, nunca más en Europa otra guerra... Tamaragua, amigos. HArendt
DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, CONTRA TODAS LAS PATRIAS, DE MANUEL GARCÍA
CONTRA TODAS LAS PATRIAS
(Bombardeo de la Biblioteca Nacional de Bosnia Herzegovina, en Sarajevo,
el 25 de agosto de 1992)
Habría que saber por qué proceso
el hombre más sensible se convierte en
alimaña. La historia no es de ahora,
sino de siempre.
Pongamos que es un joven profesor
de Sarajevo, que es experto en Shakespeare.
Que ama los libros a los que dedica
sus horas de emoción y sus placeres.
Pero esa herida de los libros no es
suficiente, sino que camina
come, viaja, fornica, tiene amigos,
sueña y siente
una patria que ama y que quisiera
grande, libre y triunfante entre laureles.
Justo en la parte del cerebro donde
entra la patria, todo lo demás,
libros, música y arte, se convierte en
una cuestión de higiene.
Limpiar, limpiar, y al cabo de los años
de militancia y formación política,
su país, que pongamos que es la Serbia,
hace una guerra de limpieza y tiene
este hombre poder y, como puede,
ordena destruir la biblioteca
donde estudió, dio clases y leyera
tantas horas a Shakespeare.
Era una biblioteca demasiado
libre, con libros bosnios y croatas
y libros servios conviviendo amigos
en el silencio de los anaqueles.
El nombre es lo de menos, mas pongamos
que se llamaba Nikola Koljevic.
Y como el fuego engendra, da esplendor,
y limpia y fija, le pusieron fósforo
blanco a las bombas para que en el breve
espacio de unas horas fuese humo
lo que cientos de manos recogieron
de libros pieles hojas incunables
durante muchos siglos. Cuánto duele
la miseria del hombre y sus quehaceres.
Mortal, tú que me lees, no te vayas
de estos versos indemne
y párate a pensar cuántos tu patria
–sea real o inventada–
libros quemó, dilapidara herejes.
MANUEL GARCÍA (1966)
poeta español
lunes, 25 de agosto de 2025
DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY LUNES, 25 DE AGOSTO DE 2025
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz lunes, 25 de agosto de 2025. Leí los clásicos y leo las novedades por curiosidad, por gusto y para sentir que son posibles otros veranos, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el escritor José Luis Sastre; leí para aprender a leer, y para aprender a escribir, dice, y para sentir que se podía subir y bajar por un relato e ir y volver y disfrutarlo igual que si todas aquellas cosas de la ficción fueran algo físico y real. En la segunda, un archivo del blog de agosto de 2017, Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España, escribía: Hemos de retomar la cotidianeidad más unidos y con el objetivo de un futuro próspero y en paz; todos somos conciudadanos y convecinos y participamos de sueños y anhelos comunes: vamos al trabajo y volvemos a casa, acompañamos a nuestros hijos al colegio y a su regreso, nos preocupamos sobre su futuro. El poema del día, en la tercera, se titula Desolación, está escrito por la poetisa chilena Gabriela Mistral, y comienza con estos versos: La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde/me ha arrojado la mar en su ola de salmuera./La tierra a la que vine no tiene primavera:/tiene su noche larga que cual madre me esconde. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "ἡμεῖς ἀπιοῦμεν" (nos vamos); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt
DE QUÉ ME SIRVE LEER
Leí los clásicos y leo las novedades por curiosidad, por gusto y para sentir que son posibles otros veranos, escribe en El País [Los libros que hemos leído, 13/08/2025] José Luis Sastre. Leí a Julio Cortázar, comienza diciendo Sastre, para aprender a leer, y para aprender a escribir. Para sentir como no había sentido antes que se podía subir y bajar por un relato e ir y volver y disfrutarlo igual que si todas aquellas cosas de la ficción fueran algo físico y real, porque desde luego lo eran. Leí a Leila Guerriero para darme cuenta de que no valía la pena escribir después de eso o que, si lo intentaba, las palabras jamás se me ordenarían de una manera parecida.
Leí los clásicos y leo las novedades por curiosidad, por gusto y para sentir que son posibles otros veranos o que mis veranos se alargan, porque el que lee sabe que siempre es verano y que todo es posible. Leí a Vicent Andrés Estellés y a Joan Fuster para tener conciencia de la identidad y de la importancia de ser de pueblo y de reivindicarlo. Les leo para no olvidarme y, mientras, busco entre novelas y cuentos el sentido de un mundo que se ha vuelto inexplicable.
Leí a Albert Camus porque yo creí que escribía del tiempo que le tocó vivir a él, en la Resistencia y al final de la Segunda Guerra Mundial, en la denuncia de las atrocidades de las dictaduras más allá de su signo. Lo leo aún porque en sus libros hay un sentido del deber y de la justicia, una exigencia moral y, por encima de lo demás, el valor de la condición humana, que está al margen y por encima de las ideologías. Por eso aquellos textos, escritos cuando el mundo estuvo al borde de un colapso sin remedio, me hacen tanta falta todavía: porque aprendí la importancia de la denuncia y a no callar ante lo injusto.
Es de allí, de aquellas crónicas viejas tan modernas, de donde obtengo las herramientas para mirar mejor el mundo y para mirarlo con memoria. Donde aprendí a decir que no porque ese era el requisito de un hombre rebelde: el que aprende a decir que no. Por eso leo, en fin: para que no se apaguen las luces. Para que sea aún posible la fraternidad del verano por mucho que amenacen el frío y la oscuridad. José Luis Sastre es periodista y escritor.
DEL ARCHIVO DEL BLOG. MUSULMANES EN ESPAÑA. PUBLICADO EL 24/08/2017
Hemos de retomar la cotidianeidad más unidos y con el objetivo de un futuro próspero y en paz, escribe en El País [Musulmanes en España, 24/08/2017] Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España. Todos somos conciudadanos y convecinos y participamos de sueños y anhelos comunes, comienza diciendo Tatary: vamos al trabajo y volvemos a casa, acompañamos a nuestros hijos al colegio y a su regreso, nos preocupamos sobre su futuro. La mayoría de la sociedad española, musulmanes incluidos, somos solidarios y nos ayudamos para un mayor beneficio de todos, alegrándonos de los progresos de nuestros convecinos, pertenezcan al grupo humano que sea, como hermanos y compañeros en este viaje que realizamos a lo largo de nuestras vidas, compartiendo inquietudes y actividades.
Esta hermandad y ayuda mutua debe estar bien enraizada en nuestro interior para que sean rechazados planteamientos relativos a que todos los males, errores y delitos son “del otro”, que nosotros somos de lo mejor y los otros de lo peor, cuando en realidad la naturaleza humana es la misma en cada comunidad y lugar. Existe, lamentablemente, un porcentaje, ínfimo eso sí, de descarriados, nocivos y delincuentes.
Este minúsculo porcentaje inferior al 1% de cualquier comunidad, evidentemente, no define a la práctica totalidad de la sociedad local, nacional o internacional. Las acciones criminales de una fracción minúscula perteneciente a un grupo humano no deben llevarnos al prejuicio de generalizar y estigmatizar a todo el grupo, sino a reflexionar sobre medidas preventivas para que los descarriados sean menos aún y cooperar para lograr una tierra segura y en progreso.
De los aproximadamente 46,5 millones de habitantes de nuestro país, estimamos que hay 1,9 millones de habitantes de fe musulmana, de los cuales un 42% somos ciudadanos españoles que realizamos nuestras actividades laborales, domésticas, lúdicas, etcétera, como cualquier otro convecino, plenamente integrados en la sociedad. En todo momento, a la hora de hablar, y sobre todo de escribir, debemos evitar el lenguaje del “nosotros y vosotros” como algo contrapuesto. Debemos, por el contrario, trabajar juntos para resolver los retos que se nos presentan, aunque afecten a un grupo social más que a otro.
Debemos distinguir entre personas de bien, que son la inmensa mayoría de la sociedad, de aquellos individuos antisociales violentos y asesinos que captan a nuestros hijos para conseguir sus objetivos criminales
Debemos distinguir entre personas de bien y de buena voluntad, que son la inmensa mayoría, de aquellos individuos antisociales, violentos y asesinos, depredadores que captan a nuestros hijos para conseguir sus objetivos criminales. Son captadores nocivos en cuya detección debemos cooperar todos para lograr una más efectiva prevención y represión del terrorismo.
Todavía está pendiente de desarrollar la enseñanza religiosa para el alumnado musulmán en la mayoría del Estado, a sabiendas de que es una herramienta primordial preventiva contra la delincuencia juvenil, las drogas, las sectas nocivas y las bandas armadas. No estamos pidiendo algo que no tengan ya nuestros hermanos católicos, que tienen una vacuna contra estos y otros males que asedian a los jóvenes.
Es vital la cooperación de funcionarios y dirigentes relacionados con la educación para contratar profesores de religión, algo notablemente trascendente en Cataluña. Hace falta también cooperación de funcionarios y fuerzas policiales para la detección de personas nocivas y evitar su infiltración en las comunidades religiosas, allí donde pueden tener acceso a nuestros jóvenes y echarles a perder su vida y su alma.
Los medios de comunicación tienen un papel muy importante para evitar la creación de fracturas sociales y también para no generar alarma social y reacciones de desprecio hacia todo un colectivo por las acciones de un ínfimo número de descarriados.
Todos juntos, conciudadanos de toda convicción religiosa y humanista, ahora dolidos por la agresión sufrida, debemos apoyar a las víctimas y a sus familiares, conseguir mayor cooperación de las autoridades educativas y policiales. Así nos protegeremos todos, estando alerta ante los síntomas nocivos y de reclutamiento de los jóvenes. Los convecinos hemos de retomar la cotidianeidad más unidos, enfocando nuestro trabajo común hacia un futuro mejor para todos, con el convencimiento de que nuestros valores, comunes y compartidos, nos harán conseguir una sociedad cohesionada que responda al unísono ante los intentos de asesinarnos y desestabilizarnos, permaneciendo firmes contra el terror y contra el odio.
Continuemos el día a día fortaleciendo nuestra sociedad y nuestros valores. Todos hermanados, ciudadanos de distintas convicciones, dedicando nuestros esfuerzos a lograr un futuro común en paz y próspero para todos. Riay Tatary Bakry es presidente de la Comisión Islámica de España.























































