miércoles, 16 de julio de 2025

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY MIÉRCOLES, 16 DE JULIO DE 2025

 



























































martes, 15 de julio de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MARTES, 15 DE JULIO DE 2025

 





Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes, 15 de julio de 2025. Frente a la percepción de que está muy extendida en nuestro país la corrupción, escribe la politóloga Cristina Monge en la primera de las entradas del blog de hoy, el problema se limita al ámbito de la contratación pública y lo protagonizan políticos, empresarios y personal relacionado con las adjudicaciones, y conviene no confundirse: España no es un país corrupto. En la segunda, un archivo del blog de julio de 2015, HArendt ironizaba, mal, sobre los calores de este tórrido verano que nos asolaba, también aquí, en Gran Canaria, a pesar de la "panza de burro" y los alisios, y que no animaban a las grandilocuentes ensoñaciones pseudoliterarias del autor del blog. El poema del día, en la tercera, es el famosísimo Mire los muros de la patria mía, del poeta Francisco de Quevedo, que comienza con estos versos: Miré los muros de la patria mía,/si un tiempo fuertes, ya desmoronados,/de la carrera de la edad cansados,/por quien caduca ya su valentía. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt

 










DE LA PERCEPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN EN ESPAÑA

 






Frente a la percepción de que está muy extendido, escribe la politóloga Cristina Monge [España no es un país corrupto. El País, 09/07/2025] el problema se limita al ámbito de la contratación públi[a y lo protagonizan políticos, empresarios y personal relacionado con las adjudicaciones. Conviene no confundirse, comienza diciendo Monge: España no es un país corrupto. Nadie ha tenido que deslizar un billete de 50 euros encima de la mesa para conseguir que el médico le recete un antibiótico, el funcionario municipal le tramite un empadronamiento o los juzgados agilicen un expediente. Tampoco a los profesores nos llegan regalos para aprobar a los estudiantes que no superan el cinco, y cada vez se escucha menos aquello de ¿con o sin factura? cuando se lleva el coche al taller o se contrata en casa una obra menor. Estas prácticas, comunes en otros países, no ocurren aquí.

Sin embargo, España es el país de la Unión Europea con mayor diferencia entre la percepción de la corrupción y los datos reales de casos. Pensamos que somos mucho más corruptos de lo que luego dicen los números. ¿Por qué? Porque España no es un país corrupto, pero tiene un problema de corrupción instalado fundamentalmente en las esferas relacionadas con la contratación pública.

Los protagonistas son conocidos: élites políticas, directivos de empresas y personal relacionado con todo el largo y complejo proceso de contratación pública en el conjunto de las administraciones. El fenómeno de la corrupción se encuentra, por tanto, localizado, residenciado en un ámbito concreto, y su funcionamiento, conocido y estudiado.

Tristemente, la historia reciente de este país ha provocado que proliferen los estudios, investigaciones y personas expertas que conocen qué hacer para luchar contra la corrupción. Una amplia red de profesionales, académicos y entidades de la sociedad civil no sólo tienen un claro diagnóstico del problema, sino que conocen también cuáles son las principales medidas. Desde Más Democracia acabamos de hacer público un documento donde se recogen muchas de ellas.

La primera consideración es que la lucha contra la corrupción requiere medios, pero esos medios son, en el fondo, un gran negocio. Una inversión —que no gasto— de entre 50 y 100 millones de euros en lucha contra la corrupción obtiene unos retornos de más de 1.000 millones de euros, según estudios de la OCDE y otros organismos internacionales.

La batalla contra la corrupción ha de librarse en distintos campos a la vez. Para empezar, en los partidos políticos, que son los que tienen entre sus funciones seleccionar a quienes nos representan y a quienes dirigen la gestión del Gobierno y ocupan, por tanto, los espacios donde se efectúan esas contrataciones. Es fundamental que se obligue a los partidos a contar con comisiones de ética y de garantía con los mecanismos suficientes para garantizar su independencia, especialmente de la secretaría de organización. De la misma manera, ayudaría a reforzar la transparencia establecer la obligación de publicar lo relativo a la financiación y remuneración de los cargos públicos y orgánicos, incluyendo las donaciones voluntarias de sus representantes electos y cargos de gobierno, así como los sobresueldos de cualquiera de sus miembros y los criterios a los que obedecen. Finalmente, como han demostrado los últimos acontecimientos, es necesario instaurar en todos los partidos —como establece la Ley 2/2023 de lucha contra la corrupción— un canal interno anónimo de denuncias. Esta vía debe ser reforzada designando a una persona responsable de su cumplimiento, que se encuentre protegida frente a cualquier represalia o presión, de forma que cualquier militante, simpatizante o cargo público pueda denunciar anónimamente con todas las garantías los casos que pueda conocer de corrupción o abuso de poder, incluidos los comportamientos machistas.

Para reforzar el sistema de cumplimiento resulta esencial reforzar los medios y funciones del Tribunal de Cuentas y establecer un sistema de sanciones más severo sobre los comportamientos inadecuados de gestión presupuestaria de los partidos políticos, así como el uso de fuentes de financiación no establecidas. Si se plantea que las empresas que hayan participado en un acto de corrupción no puedan contratar con la administración pública durante diez años, parece coherente hacer lo mismo con los partidos políticos, excluyéndolos durante el mismo periodo de la posibilidad de obtener financiación pública si han incurrido en financiación irregular.

Otro ámbito a mejorar es el campo institucional. En la actualidad existen siete organismos, además del Tribunal de Cuentas, dedicados a prevenir la corrupción. Se trata de la Oficina de Conflicto de Intereses, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, Oirescon, la Oficina Nacional de Auditoría-Seneca, la Dirección General de Gobernanza, la Inspección de Servicios y la Autoridad Independiente de Protección del Denunciante. Lejos de aumentar la eficacia del sistema, esta multiplicación de organismos lo complejiza y debilita, por lo que resulta recomendable agruparlo en un gran órgano independiente y bien dotado de medios. Una agencia antifraude, como han propuesto algunos grupos parlamentarios, es ya algo obligado, si bien sería recomendable que fuera nombrada y rindiera cuentas ante el Parlamento.

En Octubre se celebrará en Vitoria la IX Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto. Sería el momento oportuno para aprobar la Ley de Gobierno Abierto, estableciendo el acceso a la información como un derecho fundamental, reduciendo las opciones de opacidad, limitando las excepciones y estableciendo la transparencia desde el diseño de las políticas públicas. Sería también el momento de dotar al Consejo de Transparencia de un régimen específico de infracciones, multas coercitivas y sanciones frente a los incumplimientos de la ley, así como de mayor independencia.

Si nos centramos en la contratación pública, auténtico meollo de los problemas de corrupción, es necesario que las empresas que participen en prácticas corruptas, o cuyos directivos lo hagan con financiación de la empresa, no puedan volver a contratar con la administración durante un tiempo suficientemente desincentivador. Pero con esto no basta. El control debe extenderse desde la fase previa de planificación, evitando la información privilegiada, hasta la de posadjudicación, sancionando las modificaciones y cambios fraudulentos y declarando la nulidad de los contratos públicos, concesiones o licencias obtenidos mediante un acto afectado por la corrupción. El personal que valora las propuestas de las licitaciones debe contar con acreditación de sus conocimientos y su integridad, con las competencias que establece el marco europeo ProcurCompEU, y debe hacerlo dentro de órganos de la administración independientes.

El Parlamento español, Congreso y Senado, sede de la soberanía popular, no puede quedar al margen de una ofensiva contra la corrupción. Para ello, debe dar prioridad a la regulación de la actividad de los grupos de interés, trasladando la legislación europea en materia de transparencia, registro, código de conducta, huella legislativa y transparencia de las agendas de los miembros de la Cortes Generales. La tramitación de la regulación de los lobbys ha sido iniciada ya en varias ocasiones y nunca ha llegado a su fin. Es hora de ponerle remedio.

Por otro lado, es necesario reformar a las cuestionadas comisiones de investigación para que puedan cumplir el cometido para el que fueron diseñadas. Para ello, es imprescindible aumentar la capacidad de los grupos parlamentarios minoritarios para impulsarlas a propuesta de una cuarta parte de los miembros del parlamento, como ocurre en Alemania o Portugal, y regular sus plazos de constitución para acortar tiempos, así como eliminar el voto ponderado e introducir voto secreto.

Estas son sólo algunas ideas de las muchas que deben ponerse en marcha para lanzar una ofensiva contra la corrupción, pero hay más. La convocatoria de una amplia conferencia de profesionales, personas expertas y organizaciones de la sociedad civil podría identificar, completar y perfeccionar esas propuestas. Ojalá pudieran después debatirse en el Congreso y acabar formando parte de un pacto de estado que contara con la participación y aprobación del conjunto de la cámara. Plantear esto en el marco y clima de crispación instalado en nuestro país parece un acto de ingenuidad, pero no caminar en esta dirección es alentar la desafección, la desconfianza, y abrir la puerta a esa ultraderecha que cuestiona los consensos democráticos al tiempo que recoge los malestares de la sociedad. Cristina Monge es politóloga.








[ARCHIVO DEL BLOG] CASILLAS, MAS Y EL REY FELIPE. PUBLICADO EL 10/07/2015















Los calores de este tórrido verano que nos asola, también aquí, en Gran Canaria, a pesar de la "panza de burro" y los alisios, no animan a las grandilocuentes ensoñaciones pseudoliterarias del autor del blog. Así, pues, un poco de humor, el justo para pasar el día, junto a una pequeña digresión sobre algún personaje de actualidad. Todo ello sin mayores pretensiones.
Dos de las viñetas de hoy en El País, las de Forges y Peridis, aluden respectivamente a las personas del hasta ahora guardameta insustituible del Real Madrid y de la Selección española de fútbol, Iker Casillas, y del, de momento, incombustible presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, Artur Mas. 
No soy un apasionado del fútbol, pero tengo la impresión de que Iker Casillas no se merecía el trato que el club le ha dado en esta penúltima etapa de su vida deportiva. Como soy de los que piensa que el fútbol hace mucho tiempo que dejó de ser un deporte para convertirse en un negocio bastante sucio, no insistiré en el asunto.
Respecto al tira y afloja que se trae el señor Mas con sus elecciones plebiscitarias, si es que eso significa algo, del próximo mes de septiembre, creo que la viñeta de Peridis deja bastante explícito el estado de la cuestión: él solo se la ha liado, y ahora le toca desenredar la madeja. ¿Cómo?... El tiempo lo dirá; ya queda menos.
El escritor, periodista e historiador Jorge Martínez Reverte le dedicaba hace unos días una cariñosa crónica al rey Felipe VI, a cuenta de "su" homenaje (el del Rey, en París) a los soldados republicanos españoles que entraron como avanzadilla de las tropas aliadas que liberaron París de los nazis en agosto de 1944, y pocos días después en Ciudad de México, a los miles de exiliados republicanos y españoles, que se sumaron tras la guerra civil a la vida cultural y académica de México, dejando una impronta que aun prosigue. "No es un Borbón como solían serlo. Me gustaría que, para coronar, asistiera a un homenaje a Azaña. Alcalá está aquí mismo", dice al final de la misma. Para venir de un republicano confeso como él no es una frase baladí. Y respecto al homenaje a Azaña, yo, modesto monárquico confeso, me sumo a su petición. Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt












DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA, DE FRANCISCO DE QUEVEDO





 



MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA




Miré los muros de la patria mía,

si un tiempo fuertes, ya desmoronados,

de la carrera de la edad cansados,

por quien caduca ya su valentía.


Salíme al campo; vi que el sol bebía

los arroyos del hielo desatados,

y del monte quejosos los ganados,

que con sombras hurtó su luz al día.


Entré en mi casa; vi que, amancillada,

de anciana habitación era despojos;

mi báculo, más corvo y menos fuerte;


vencida de la edad sentí mi espada,

y no hallé cosa en que poner los ojos

que no fuese recuerdo de la muerte.




FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)

poeta español










DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY MARTES, 15 DE JULIO DE 2025

 



































lunes, 14 de julio de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY LUNES, 14 DE JULIO DE 2025. 236º ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA REOLUCIÓN FRANCESA







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz lunes, 14 de julio de 2025. Si los españoles no quisieran que se alcanzaran pactos de legislatura entre fuerzas con distintas prioridades votarían en favor de mayorías absolutas, pero sucede lo contrario, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el cineasta David Trueba. La segunda, un archivo del blog de tal día como hoy de 2014 en la que se hablaba de que París, aquel día de hacía 225 años, fue una fiesta con el asalto del pueblo a la prisión real de La Bastilla, que significó el inicio de la Revolución Francesa y el colapso del Antiguo Régimen. El poema del día en la tercera, es del poeta Fray Luis de León, se titula Oda a Santiago, y comienza con estos versos: Las selvas conmoviera,/las fieras alimañas, como Orfeo,/si ya mi canto fuera/igual a mi deseo,/cantando el nombre santo Zebedeo. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt

 








DE LA SENTENCIA DEL CONSTITUCIONAL

 






Si los españoles no quisieran que se alcanzaran pactos de legislatura entre fuerzas con distintas prioridades votarían en favor de mayorías absolutas, pero sucede lo contrario, escribe en El País [La sentencia del Constitucional, 08/07/2025] el cineasta David Trueba. Fue pintoresca la reacción a la sentencia del Tribunal Constitucional que ampara la ley de amnistía dictada por el Gobierno para los condenados en el procés separatista catalán, comienza diciendo Trueba. De nuevo la histeria sobreactuada que dura un par de días, se utiliza y se tira a la papelera. Los mismos que dicen defender férreamente la separación de poderes y que afean cualquier crítica a sentencias o instrucciones judiciales, algunas de las cuales son como mínimo cuestionables, han salido a insultar a todos los miembros del Constitucional que han apoyado la resolución. Descalificaciones brutales, portadas degradantes e injurias contra magistrados que llevan décadas de oficio y llegaron al tribunal con el acuerdo de los dos principales partidos. Este delirio forma parte del estado mental en que vivimos, donde nadie se atreve a ver la viga en el ojo propio. Entre otras cosas, porque la viga del sectarismo ya no deja ni ver el propio ojo.

Que la ley de amnistía cumplía con los preceptos constitucionales era evidente. Su redacción fue una filigrana para resultar admisible. Cualquiera es libre de cuestionar su oportunidad, incluso su pertinencia, pero no conviene confundir el juicio político sobre las razones que la impulsaron con la revisión del Constitucional. La aritmética parlamentaria obliga en toda vida política a negociar concesiones y acuerdos. Si los españoles no quisieran que se alcanzaran pactos de legislatura entre distintas fuerzas, cada una con muy distintas prioridades, votarían en favor de mayorías absolutas. Pero sucede al contrario; han dado en votar parlamentos cada vez más fraccionados donde los pactos son imprescindibles. Hasta Donald Trump, para sacar su llamada Ley Grande y Hermosa, ha concedido a Alaska y otros estados ciertas ventajas a cambio del voto de sus senadores. Las cesiones a partidos que representan a sus autonomías, incluso de impuestos del Estado, han sido necesarias tradicionalmente para elegir un presidente en España. La amnistía, al fin y al cabo, sería la menor de las concesiones, pues, tras las condenas de cárcel y los años de exilio de sus máximos responsables, recuperar la normalidad perdida no resulta tan gravoso para el conjunto de los ciudadanos.

Es evidente que los magistrados del Supremo que protagonizaron aquel juicio, herido por el defecto de ser un juicio más político que técnico, aborrezcan de la ley de amnistía. Lo cuestionable es que se hayan inventado estratagemas para inutilizarla. La más chocante es la que apela a la malversación. Es algo así como si tras la amnistía que dictó el gobierno de José María Aznar para la cúpula de Interior condenada por el secuestro de Segundo Marey perpetrado por los GAL, los jueces exigieran que se mantuviera la condena por los daños psicológicos que le causaron a la víctima. O por doblar las matrículas de los coches utilizados para el delito.

Las amnistías provocan una enorme controversia siempre y los gobiernos que recurren a ellas han de asumir el coste político. Esto les obliga a esmerarse en la pedagogía con los ciudadanos, algo complicado cuando los discursos electorales son primarios y ramplones. Si los socialistas no se hubieran pasado una campaña negando la posibilidad de la amnistía hubiera resultado mucho más fácil convencer a los españoles de su pertinencia. Es una buena lección. A todos, y sobre todo a los políticos, nos iría mejor con una versión más adulta y rigurosa de la política. En lo que concierne a los altos tribunales estamos obligados a aceptar su designio si no queremos deslizarnos definitivamente hacia la degradación absoluta. David Trueba es cineasta.


















[ARCHIVO DEL BLOG] Y PARÍS FUE UNA FIESTA. PUBLICADO EL 14/07/2014










Hoy hace justamente treinta y tres años que estaba en París con mi mujer, mis dos hijas pequeñas y una sobrina que nos acompañó desde Las Palmas. Por la mañana habíamos paseado por los Campos Elíseos, preparados para el desfile conmemorativo del 14 de julio, y un poco más tarde visitando el Louvre, en el que nos colamos, sin pagar entrada, y por una puerta lateral. No fue algo intencionado; estaba abierta, había mucha cola esperando en la puerta principal, nos acercamos a ver, y, como no había nadie, pasamos... Así de sencillo. Y por la noche, o más bien al atardecer, vimos desde el Trocadero el espectáculo de fuegos artificiales y comimos unos impresionantes bocadillos de embutidos en "baguettes"... Por cierto, nos ilusionamos con comprarnos un apartamento en la Place Vendôme, pero la economía familiar no daba para ello. A pesar de lo cual, París, aquel día, fue una fiesta...
Como lo fue exactamente tal día como hoy de hace 225 años, con el asalto del pueblo a la prisión real de La Bastilla, que significó el inicio de la Revolución Francesa y el colapso del Antiguo Régimen. No voy a hacer ningún panegírico de ella. Solo sé que su divisa de "Libertad, Igualdad, Fraternidad", ha alumbrado e incendiado desde entonces los corazones de miles de hombres que vieron en ella la redención de siglos de opresión.
Si la Revolución Americana, de la que escribí hace unos días en el blog, producida trece años antes, alumbró el derecho de los pueblos a vivir conforme a las leyes que ellos mismos se otorgaran libremente, la Revolución Francesa promulgó ese mismo año de 1789 la primera declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano con pretensiones de validez universal. La Revolución Francesa trajo muerte, destrucción, terror... Pero también una esperanza para los pueblos de esta vieja y cansada Europa.
Les dejo con ese monumento al racionalismo político universal que fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, adoptada por la Asamblea Constituyente francesa entre el 20 y el 26 de agosto de 1789, y aceptada por el rey de Francia, Luis XVI, el 5 de octubre de ese mismo año. Dice así: 
"Los representantes del pueblo francés, que han formado una Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, la negligencia o el desprecio de los derechos humanos son las únicas causas de calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne estos derechos naturales, imprescriptibles e inalienables; para que, estando esta declaración continuamente presente en la mente de los miembros de la corporación social, puedan mostrarse siempre atentos a sus derechos y a sus deberes; para que los actos de los poderes legislativo y ejecutivo del gobierno, pudiendo ser confrontados en todo momento para los fines de las instituciones políticas, puedan ser más respetados, y también para que las aspiraciones futuras de los ciudadanos, al ser dirigidas por principios sencillos e incontestables, puedan tender siempre a mantener la Constitución y la felicidad general.
Por estas razones, la Asamblea Nacional, en presencia del Ser Supremo y con la esperanza de su bendición y favor, reconoce y declara los siguientes sagrados derechos del hombre y del ciudadano:
Artículo 1. Los hombres han nacido, y continúan siendo, libres e iguales en cuanto a sus derechos. Por lo tanto, las distinciones civiles sólo podrán fundarse en la utilidad pública.
Artículo 2. La finalidad de todas las asociaciones políticas es la protección de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre; y esos derechos son libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión.
Artículo 3. La nación es esencialmente la fuente de toda soberanía; ningún individuo ni ninguna corporación pueden ser revestidos de autoridad alguna que no emane directamente de ella.
Artículo 4. La libertad política consiste en poder hacer todo aquéllo que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los necesarios para garantizar a cualquier otro hombre el libre ejercicio de los mismos derechos; y estos límites sólo pueden ser determinados por la ley.
Artículo 5. La ley sólo debe prohibir las acciones que son perjudiciales a la sociedad. Lo que no está prohibido por la ley no debe ser estorbado. Nadie debe verse obligado a aquello que la ley no ordena.
Artículo 6. La ley es expresión de la voluntad de la comunidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a colaborar en su formación, sea personalmente, sea por medio de sus representantes. Debe ser igual para todos, sea para castigar o para premiar; y siendo todos iguales ante ella, todos son igualmente elegibles para todos los honores, colocaciones y empleos, conforme a sus distintas capacidades, sin ninguna otra distinción que la creada por sus virtudes y conocimientos.
Artículo 7. Ningún hombre puede ser acusado, arrestado y mantenido en confinamiento, excepto en los casos determinados por la ley, y de acuerdo con las formas por ésta prescritas. Todo aquél que promueva, solicite, ejecute o haga que sean ejecutadas órdenes arbitrarias, debe ser castigado, y todo ciudadano requerido o aprehendido por virtud de la ley debe obedecer inmediatamente, y se hace culpable si ofrece resistencia.
Artículo 8. La ley no debe imponer otras penas que aquéllas que son evidentemente necesarias; y nadie debe ser castigado sino en virtud de una ley promulgada con anterioridad a la ofensa y legalmente aplicada.
Artículo 9. Todo hombre es considerado inocente hasta que ha sido convicto. Por lo tanto, siempre que su detención se haga indispensable, se ha de evitar por la ley cualquier rigor mayor del indispensable para asegurar su persona.
Artículo 10. Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aun por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley.
Artículo 11. Puesto que la comunicación sin trabas de los pensamientos y opiniones es uno de los más valiosos derechos del hombre, todo ciudadano puede hablar, escribir y publicar libremente, teniendo en cuenta que es responsable de los abusos de esta libertad en los casos determinados por la ley.
Artículo 12. Siendo necesaria una fuerza pública para dar protección a los derechos del hombre y del ciudadano, se constituirá esta fuerza en beneficio de la comunidad, y no para el provecho particular de las personas por quienes está constituida.
Artículo 13. Siendo necesaria, para sostener la fuerza pública y subvenir a los demás gastos del gobierno, una contribución común, ésta debe ser distribuida equitativamente entre los miembros de la comunidad, de acuerdo con sus facultades.
Artículo 14. Todo ciudadano tiene derecho, ya por sí mismo o por su representante, a emitir voto libremente para determinar la necesidad de las contribuciones públicas, su adjudicación y su cuantía, modo de amillaramiento y duración.
Artículo 15. Toda comunidad tiene derecho a pedir a todos sus agentes cuentas de su conducta.
Artículo 16. Toda comunidad en la que no esté estipulada la separación de poderes y la seguridad de derechos necesita una Constitución.
Artículo 17. Siendo inviolable y sagrado el derecho de propiedad, nadie deberá ser privado de él, excepto en los casos de necesidad pública evidente, legalmente comprobada, y en condiciones de una indemnización previa y justa". Sean felices, por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt