sábado, 27 de julio de 2024

Las viñetas de hoy

 























viernes, 26 de julio de 2024

De las entradas del blog de hoy viernes, 26 de julio. Presentación

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes.  A estas alturas, el diagnóstico goza de consenso generalizado: vivimos en sociedades polarizadas, con la ciudadanía atrincherada en compartimentos ideológicos estancos, dice en la primera de las entradas de hoy del blog el historiador Jesús Casquete, y eso es el embrión del sectarismo. La segunda de las entradas de hoy es un archivo del blog de julio de 2014, escrita por el historiador estadounidense Kenneth Baxter, que discrepaba de algunos de los planteamientos que en aquellos momentos se realizaban en torno a los estudios sobre la conquista islámica de Al-Andalus. La tercera entrada de hoy nos trae el famosísimo soneto de Lope de Vega titulado Un soneto me mandó hacer Violante. Y para terminar, como todos los días, las viñetas de humor de la prensa diaria española. Espero que todas ellas sean de su agrado. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com









De las sociedades polarizadas

 






Polarización en la academia
JESÚS CASQUETE
19 JUL 2024 - Revistas de Libros - harendt.blogspot.com

Reseña del libro La extrema izquierda en Europa Occidental. Iliberalismo y amenazas para la democracia, de Edurne Uriarte y Ángel Rivero (coordinadores). Madrid, Tecnos, 2024
A estas alturas, el diagnóstico goza de consenso generalizado: vivimos en sociedades polarizadas, con la ciudadanía atrincherada en compartimentos ideológicos estancos. Los canales de comunicación y diálogo con quienes piensan o sienten de forma diferente se presentan cada vez más cegados y, lo que es más grave, enconados. Cuando los individuos están inmersos en redes de espíritus afines, el efecto es la amplificación de sus puntos de vista preexistentes y la disminución de la diversidad interna grupal. Es el embrión del sectarismo1. El fenómeno se despliega en los ámbitos familiar, laboral, religioso, asociativo, y también en el político. Una consecuencia de la polarización ideológica es la dificultad para forjar los compromisos imprescindibles y, desde ahí, implementar un bien común compartido. En este marco encuentran acomodo los diagnósticos de la crisis, regresión o degeneración de la democracia2.
El ideal normativo de intercambio argumentativo libre, abierto y honesto no parece ser un dique lo suficientemente sólido para convertir a la academia en una isla inmune al clima de polarización ideológica que, por fuerza, empobrece la calidad cívica y política de la democracia liberal. El libro La extrema izquierda en Europa Occidental. Iliberalismo y amenazas para la democracia, coordinado por los politólogos Edurne Uriarte y Ángel Rivero, constituye (con las importantes salvedades que señalaremos en un momento) un ejemplo de abandono de la lógica académica para abrazar la defensa de una agenda política concreta, forjada a golpe de artículos de fe. Se estrecha así el margen para despliegues argumentativos y demostrativos que abran paso a la persuasión y se lo cierren en la misma medida al fideísmo. La portada del libro da pistas inequívocas de los derroteros de su contenido; mejor, de su intencionalidad. Sobre fondo rojo aparece un collage con seis rostros ordenados en dos líneas paralelas. En la superior figuran Mao Tse-Tung, Lenin y Fidel Castro; en la inferior Jeremy Corbyn, Jean-Luc Mélenchon y Yolanda Díaz.
Los responsables del libro abrazan una definición de la extrema izquierda digamos que posicional, incluyendo en la etiqueta a aquellas formaciones situadas a la izquierda de los partidos socialistas y socialdemócratas, en particular los partidos que son o han sido de obediencia comunista. El marco analítico del libro se resume en las siguientes ideas-fuerza:
1. El comunismo es una ideología totalitaria que no ha merecido la misma atención que otras expresiones del totalitarismo del siglo XX, como son el fascismo o el nacionalsocialismo.
2. Con su reloj de la historia detenido, la extrema izquierda europea actual es heredera del comunismo perpetrador de crímenes contra la humanidad.
3. A diferencia de la extrema derecha contemporánea, en Europa Occidental escasean los estudios académicos sobre la extrema izquierda.
4. La asimetría del interés tiene una explicación inmediata: círculos intelectuales, medios de comunicación y academia están dominados por quienes simpatizan con la extrema izquierda («el sesgo izquierdista»).
5. Las amenazas que acechan hoy a la democracia liberal no provienen tanto de la extrema derecha cuanto de la extrema izquierda.
La calidad de las contribuciones del libro guarda estrecha relación con la medida en que sus autores se sacuden las servidumbres impuestas por las premisas contenidas en este marco. A este respecto, podemos distinguir dos grandes bloques: 1) Estudios de caso al servicio del marco ideológico de partida; 2) Estudios de caso que se desvían con mayor o menor sutileza de él.
Además de la introducción y las conclusiones del volumen, en el primer grupo destacan las aportaciones dedicadas a Francia, España y Portugal, obra de los coordinadores. Cuando hablábamos más arriba de un ejemplo de academia que sucumbe a la dinámica de la polarización, nos referíamos a estas contribuciones. El resto de países cubiertos en el libro (Alemania, Gran Bretaña, Italia y Suecia) matizan e incluso impugnan el corsé impuesto por los coordinadores. Son las contribuciones mejor argumentadas y documentadas; rehúyen dogmas e invitan a la reflexión; exhiben una mayor profundidad analítica; no son una sucesión de verdades apodícticas, sino que aportan y contrastan argumentos. El libro lo completan dos capítulos comparativos y de tenor empírico, un capítulo sobre la extrema izquierda en América Latina, y una breve (e interesante) reflexión de Javier Zarzalejos sobre la extrema izquierda en el Parlamento Europeo.
Los capítulos dedicados a Francia y a España, ambos firmados por Uriarte, presentan dos puntos en común: son los que menor aparato bibliográfico ofrecen (y mayor apoyatura documental de prensa) y los que más se alejan de todo esfuerzo de persuadir al lector de la plausibilidad de sus conclusiones. La pobreza argumentativa resulta por momentos bochornosa. Para muestra, varios botones ilustrativos de una cadena de aseveraciones formuladas como premisas, no como corolarios derivados de base probatoria alguna. Los intelectuales franceses, sostiene la catedrática de la Universidad Rey Juan Carlos, rechazan mayoritariamente el fascismo y el nazismo; en cambio, «el comunismo es defendido y respetado». En flagrante contradicción con el axioma sentado por la propia autora en su capítulo introductorio según el cual el estudio de la extrema izquierda ha sido descuidado por la academia, ahora afirma que «cualquier librería francesa ofrece numerosas obras sobre el comunismo y el marxismo, la gran mayoría con una visión positiva». Cuando aborda el comunismo, la academia francesa no produce sino «hagiografías». La extrema izquierda en Francia, por lo demás igual que en otras democracias, se caracteriza «por su apoyo a los métodos violentos para lograr fines políticos», tal y como se refleja «en el apoyo abierto, la simpatía o la justificación de los terrorismos de extrema izquierda». Al filoterrorismo la autora añade una muesca estigmatizadora adicional: el análisis del perfil sociológico revela que sus votantes se declaran «mayoritariamente musulmanes», deslizando de forma indisimulada un supuesto filoislamismo de la extrema izquierda. En realidad, el análisis maltrata los datos: lo que se desprende de esos mismos estudios postelectorales que maneja Uriarte es que dos terceras partes de los musulmanes franceses que votaron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2022 lo hicieron a la coalición liderada por Jean-Luc Mélenchon, lo cual es muy distinto a sostener que dos terceras partes del electorado de extrema izquierda son musulmanes3. Por lo demás, en comicios presidenciales precedentes, la población musulmana en Francia se decantó por el Partido Socialista, incorporado ahora a la coalición NUPES (Nueva Unión Popular Ecológica y Social), liderada por Mélenchon. El análisis de la autora sobre España no afina el trazo. Además de las organizaciones políticas herederas del comunismo (incluidas Podemos, Sumar e Izquierda Unida), en la categoría de extrema izquierda incluye a Euskal Herria Bildu y a Esquerra Republicana. Todas estas formaciones insisten en «la lucha de clases, la explotación del proletariado, el antiimperialismo, el anticapitalismo, el rechazo de la burguesía o clases dominantes, el anticlericalismo, y el rechazo hacia la autoridad del Estado, siempre que ese Estado no sea comunista». No hay amago probatorio por ninguna parte; su argumentario descansa en el porque lo digo yo. El aserto de Uriarte admite un contraste rápido: un barrido por los programas electorales de EH Bildu revelan lo gratuito de la enumeración de supuestas «insistencias». Si acudimos al programa electoral de Sumar, el balance es idéntico4. Otro resultado arrojaría un análisis del Euskal Herriko Kontseilu Sozialista, EHKS (Consejo Socialista de Euskal Herria), una escisión comunista ortodoxa del nacionalismo radical vasco que no concurre a elecciones. Por añadidura, la extrema izquierda española estaría fagocitada por las extremas izquierdas catalana y vasca hasta el punto de apoyar «sus contenidos más etnicistas» e incluso «xenófobos». Con tales mimbres no extrañará entonces que Enrique Santiago, secretario general del PCE, mantenga, según Uriarte «simpatías hacia esos grupos terroristas de extrema izquierda» (se refiere a las FARC, Hamas y ETA). ¿Y la relación de la extrema izquierda con el pasado? A diferencia de Vox, que «ha condenado explícitamente los fascismos»5, la extrema izquierda legitima la violencia terrorista y el legado estalinista. La historia y las hemerotecas refutan el aserto, empezando por la supuesta afinidad con el terrorismo en España: la primera manifestación contra ETA en democracia, detonada por el asesinato del periodista José María Portell, discurrió el 28 de junio de 1978 por las calles de Portugalete. La organizó el Partido Comunista bajo el lema «Estamos hartos de violencia y asesinatos. Askatasuna eta bakea (libertad y paz)»6.
Mucho más respetuosos del principio de sine ira et studio son los capítulos dedicados a Alemania (obra de Adriaan P. V. Kühn), Gran Bretaña (David Sarias Rodríguez y Manuel Álvarez Tardío), Italia (Jorge del Palacio Martín) y Suecia (Francisco Beltrán Adell). Constituyen ejercicios intelectuales honestos que tratan de arrojar luz de forma contrastada, documentada y ponderada a sus análisis. Así, Die Linke «no es un peligro para el sistema democrático en Alemania», como muestra que la Oficina para la Protección de la Constitución (la BfV, la instancia que, en virtud de la democracia militante que rige en aquel país, vigila a los enemigos potenciales del orden constitucional) no lo incluya en el catálogo de organizaciones extremistas. La praxis de la Unión Cristiano-Demócrata de Angela Merkel corrobora el criterio. Kühn omite el dato, pero la formación conservadora se abstuvo en la votación en el parlamento regional de Turingia que posibilitó que Bodo Ramelow, el candidato de Die Linke, resultase elegido presidente del Land con los votos del Partido Socialdemócrata y de Los Verdes, además de los de su formación. El corsé impuesto por los coordinadores conduce al autor, de forma contradictoria y contra el propio criterio de la BfV, a concluir que Die Linke es un partido de extrema izquierda, eso sí, añade el autor de forma críptica, «siempre que el término no se entienda de manera normativa»7. Muy distinto, dicho sea de paso, es el caso del partido nacionalpopulista Alternativa para Alemania (AfD). En mayo de 2024, un alto tribunal alemán acaba de ratificar que la BfV siga vigilando a la formación de extrema derecha por, entre otras razones, «promover un estatus jurídico devaluado para los ciudadanos alemanes de origen inmigrante», algo que resulta incompatible con los valores constitutivos del orden liberal en el que se sustenta la Constitución Alemana, en particular por la violación de la dignidad de ciertos grupos sociales8. Tampoco la extrema izquierda británica, residual en términos políticos pero que ha gozado de cierta influencia en el laborismo bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn, parece plantear un desafío sustancial a la democracia liberal, a juzgar por el análisis de Sarias y Álvarez Tardío. Al contrario, la izquierda de raigambre post-sesentayochista ha tenido éxito solo en la medida en que han conseguido alinear sus propuestas de ensanchamiento de derechos de grupos marginalizados (mujeres, minorías étnicas, colectivo LGTBI) con el «canon ideológico liberal» que atraviesa la cultura política británica. Su radicalismo, en este sentido, no sería sino una extensión consecuente del liberalismo. ¿Y qué decir de Italia, cuyo capítulo aborda la evolución ideológica del Partito della Rifondazione Comunista, sin representación parlamentaria desde 2006? Ningún indicio apunta a que, en el país de Silvio Berlusconi y Giorgia Meloni, los rescoldos del comunismo más ortodoxo planteen un riesgo real para el orden liberal-democrático. El capítulo sobre Suecia, por finalizar este recorrido, incurre en contradicciones terminológicas de alcance. El Partido de la Izquierda (PI) y Los Verdes, los partidos analizados, se sitúan a la izquierda del Partido Socialdemócrata. Sin embargo, y apoyándose en el politólogo Luke March, Beltrán los etiqueta como «izquierda radical», no como «extrema izquierda». Se trata de algo más que ejercicios de estilo. Un partido, el PI, es «socialista democrático»; otro, Los Verdes, son de «nueva izquierda» o postmaterialista. Ambos promueven la redistribución de la riqueza en el marco del Estado de Bienestar, sociedades más igualitarias, una profundización de la democracia y políticas medioambientales consecuentes. Se trata de formaciones radicales, pero no extremas al punto de poner en riesgo la democracia liberal en Suecia.
En conclusión: una parte sustancial del libro, precisamente la que firman sus coordinadores, entiende las formaciones a la izquierda de la socialdemocracia clásica como el peligro para la democracia liberal. Su lógica es más política que académica, al servicio de una agenda: si la socialdemocracia, en particular la española, no ha activado los cordones sanitarios frente a la auténtica amenaza para la democracia que representa la extrema izquierda, ¿por qué iba a establecerlos la derecha tradicional frente a la extrema derecha, que concita alrededor del 20-25 por ciento de los sufragios en Europa? El resto de estudios de caso, lo mejor del volumen, se desvían de la ruta diabolizante de un comunismo que ya no existe, al menos según la caricatura que de él efectúan los coordinadores del volumen. Jesús Casquete es catedrático de Historia del Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco.













[ARCHIVO DEL BLOG] La Historia como ciencia de la verdad. La controversia sobre los orígenes de Al-Andalus. [Publicada el 26/07/2014]









 A la memoria de mi profesor en la UNED,
Don Antonio Antelo Iglesias, que me enseñó 
a amar la Historia Medieval de España 

Ni el pasado ha muerto ni está el mañana ni el ayer escrito, dice uno de los versos más famosos de Antonio Machado. Parece que estuviera hablando de la Historia. Una ciencia que en su busca de la verdad, nunca acaba de estar escrita del todo. Nuestro gran filósofo José Ortega y Gasset dijo sobre ella: "Los historiadores son los notarios del pasado. [...] Cuando se escribe historia o se hace literatura, o se hace precisión, o se calla uno". Y en su famoso prólogo a las Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal de Hegel, dice: "Tener ideas es cosa de filósofos. El historiador debe huir de ellas. La idea histórica es la certificación de un hecho o la comprensión de su influjo sobre otros hechos. Nada más, nada menos".
El pasado mes de junio Revista de Libros publicó un artículo del profesor del Pomona College de Claremont (California), Kenneth Baxter Wolf, titulado La conquista islámica. "Negacionar" el negacionismo, en el que se realizaba una reseña crítica del libro La conquista islámica de la península Ibérica y la tergiversación del pasado: Del catastrófismo al negacionismo (Marcial Pons, Madrid, 2013), del profesor de Historia Medieval en la Universidad de Huelva, Alejandro García Sanjuán. 
El propio profesor García Sanjuán expone en su libro que la tarea del historiador profesional tiene tres dimensiones que no pueden separarse una de la otra: 1) la elaboración del conocimiento histórico; 2) su transmisión a la sociedad; y 3) su preservación a todo intento de tergiversación y manipulación cualquiera que sea su procedencia.
La idea fuerza del libro del profesor Sanjuán -dice el reseñador- es una llamada a las armas contra la tergiversación del pasado en forma de dos mitos relacionados con la conquista de la península Ibérica el año 711. El primero de esos mitos la idea de que la presencia musulmana fue algo ajeno, una catástrofe que puso a la "España cristiana" bajo dominación musulmana. El segundo mito, por el contrario, sostiene que esa conquista nunca llegó a producirse y que en los cambios que se produjeron en la Península a partir de ese año los árabes y los musulmanes solo jugaron un papel secundario.
Para el profesor Baster Wolf si el libro del profesor Sanjuán hubiera hecho suyas las tres tareas definitorias de la profesión histórica expuestas más arriba, debería haberse preguntado, sin repartir etiquetas previas de "catastrofistas" o "negacionistas", que pasó realmente el año 711, conduciendo al lector a la inevitable conclusión de que esa fecha fue testigo de algún tipo de cambio de régimen en el que se vieron involucrados auténticos musulmanes, que ese cambio no fue muy contestado por los habitantes nativos de la Península, y que a largo plazo ese cambio supuso el primer paso hacia una transformación lingüística y religiosa de la mayor parte de sus pobladores.
Un mes más tarde, en el número de julio de Revista de Libros, el profesor García Sanjuán respondía a la reseña de su libro por el profesor Baxter Wolf con un extenso artículo títulado La tergiversación del pasado y la función social del conocimiento histórico. Una réplica a Kenneth B. Wolf
La discusión, para disfrute de historiadores, está servida. Pueden leer ambos artículos en los enlaces de más arriba. Como en la antigua y no finiquitada controversia sobre la identidad de España que a mediados del pasado siglo mantuvieron los historiadores Claudio Sánchez Albornoz: "España es un producto de la cristiandad medieval", y Américo Castro: "España es el producto de un mestizaje de siglos de judíos, moros y cristianos", en la que yo tomo partido inequívoco por el segundo de los citados, creo sinceramente que la razón está de parte de los que piensan que lo que ocurrió el año 711 d.C. en la Península, fue más una invasión que una conquista pero también "algo más". Y en ese algo más es donde está la clave sobre los orígenes de Al-Andalus. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt













El poema de cada día. Hoy, Un soneto me manda hacer Violante, de Lope de Vega Carpio

 







UN SONETO ME MANDA HACER VIOLANTE


Un soneto me manda hacer Violante

que en mi vida me he visto en tanto aprieto;

catorce versos dicen que es soneto;

burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,

y estoy a la mitad de otro cuarteto;

mas si me veo en el primer terceto,

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,

y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho

que voy los trece versos acabando;

contad si son catorce, y está hecho.


Lope de Vega Carpio (1562-1635)

Poeta español









Las viñetas de hoy

 


















jueves, 25 de julio de 2024

De las entradas del blog de hoy jueves, 25 de julio. Presentación

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves. Antes la autoridad se emparentaba con la experiencia, dice en la primera de las entradas del blog de hoy el cineasta David Trueba, pero ahora vivimos tiempos de renovación tecnológica y parece que hay que sustituir a las personas al primer signo de obsolescencia. En la segunda, un archivo del blog de julio de 2018, el escritor y exministro socialista César Antonio Molina nos hablaba de la poesía como reconciliación y de la esperanza que siempre nos ofrece. En la tercera va el poema Nerviosismo en las ciudades, del poeta eslovaco Ivan Strpka (1944), que nos habla de la soledad. En la cuarta, como siempre, para terminar, van las viñetas del blog. Espero que todas ellas sean de su agrado. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com










Del odio a los viejos

 









Gerontofobia y parodia
DAVID TRUEBA
23 JUL 2024 - El País - harendt.blogspot.com

Odiar a los viejos es odiarse a uno mismo. Pero vivimos bajo un estado de ánimo en el que es habitual que nos autolesionemos como expresión más extrema de insatisfacción. Sucede con esos jóvenes que se niegan a sí mismos el verse hoy como lo que serán mañana. Actúan como si pagar impuestos para mantener pensiones y salud fuera un sacrificio innecesario. Se empadronan en Andorra como si allí repartieran el elixir de la eterna juventud que en Zamora no encuentran. Incluso en las democracias, la libertad de elección se utiliza para elegir personas autoritarias y reducir los derechos. Ya se entiende que las revistas de moda y belleza no estén sustentadas en portadas y reportajes sobre ancianos vestidos a la última. Quizá se entiende menos que la actualidad cultural y artística comparta esta fobia por lo que supuestamente no retrata bien. En un tiempo no muy lejano la autoridad y la sabiduría se emparentaban con la experiencia y el conocimiento. Como vivimos tiempos de renovación tecnológica, pareciera que las personas también tuvieran que sustituirse al primer signo de obsolescencia.
Les supongo enterados del escándalo dentro de las filas de ERC. Durante la precampaña electoral por la alcaldía de Barcelona, su candidato oficial, Ernest Maragall, fue ridiculizado con una pegada de carteles en la que se le veía junto a su hermano, el antiguo alcalde Pasqual, y bajo el lema: Fuera el Alzheimer de Barcelona. Se ha sabido que los carteles formaban parte de una acción impulsada desde dentro de las propias filas del partido. En este caso no se afeaba ninguna enfermedad del candidato, pues era su hermano el que la padecía, sino tan solo se le descalificaba por su edad. En Estados Unidos, tras el atentado fallido contra Trump que le ha disparado, literalmente, en las encuestas, se puso tan en duda al presidente demócrata Joe Biden que finalmente ha cedido a las presiones y no se presentará a la reelección. Empezó diciendo que no se retiraría de la carrera presidencial salvo que se lo pidiera Dios todopoderoso. Pues bien, ya sabemos que la presión de los compañeros de partido, las donaciones de campaña y el fragor mediático son el equivalente a Dios todopoderoso.
Si su vicepresidenta Kamala Harris, como sería lógico, accede al puesto de candidata, la propia narrativa mediática tendrá que ser capaz de darle opciones de triunfo. Para ello necesitará un grado mayor de popularidad del que solo puede dotarle la parodia. Maya Rudolph es la cómica de Saturday Night Live que la imita a menudo, tratándola como una especie de tieta divertida y vitalista. Necesitará más gasolina en la parodia. Vamos a ver funcionar toda la maquinaria necesaria para convertir en tres meses a quien se consideraba invisible e inservible en alguien capaz y dotado. Del mismo modo en que hemos visto en una semana destruir a un hombre. El presidente Biden tenía los defectos de la vejez. Tropezaba en escaleras, se quedaba suspendido como una red de wifi, confundía nombres y fechas, pero hasta ahora no parecía confundir el bien del mal. Para sobrevivir en la competición hubiera necesitado alguno de los defectos de la juventud. La egolatría, el adanismo, la saña, la competitividad, cierta indolencia. Realmente en las competiciones de hoy, los ancianos parten con todas las desventajas. Si la vida ya es cruel de por sí, nosotros la hacemos un poco más despiadada. Diviértanse mientras puedan. David Trueba es cineasta.












[ARCHIVO DEL BLOG] La poesía como reconciliación. [Publicada el 28/07/2018]












Hace ahora 65 años, comentaba hace unos días en El Mundo César Antonio Molina, escritor, ex director del Instituto Cervantes y ex ministro de Cultura en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se celebraba en Salamanca el segundo Congreso Internacional de Poesía. El primero había tenido lugar en 1952 en Segovia, mientras que el tercero, y último hasta este mismo año, se llevaría a cabo en Santiago de Compostela en 1954. Dos años después, también en Salamanca, se desarrollarían las Conversaciones sobre Cine. Todas estas actividades culturales, de tanta trascendencia, transcurrieron durante unos años en los cuales el régimen franquista tenuemente abrió la mano, no por convicciones liberales, sino por el arrojo de una serie de profesores e intelectuales que se arriesgaron a poner en práctica un nuevo espíritu de concordia tras la larga y oscura posguerra y el primer regreso de exiliados. Y qué mejor espíritu conciliatorio que atraer a poetas de todas las lenguas españolas y poner de testigos a otros hispanoamericanos, portugueses, franceses, italianos o de habla inglesa. 
Especialmente, el segundo Congreso de Poesía de Salamanca incidió en abrir una vía de diálogo, conocimiento y admiración mutua entre la lengua española y la catalana. No en vano el número de poetas catalanes asistentes, así como su importancia y simbolismo fue muy significativa: Carles Riba, Foix, Perucho, Clementina Arderíu, Tomás Garcés, Permanyer, Teixidor o Rafael Santos Torreoella, casado con una inolvidable salmantina, Mayte Bermejo. Siempre la herida de Cataluña. Ya antes de la Guerra Civil, durante la República, se habían llevado a cabo este tipo de reuniones y de acercamientos, algunos de los cuales fueron suscitados por Ernesto Giménez Caballero y su excelente publicación La Gaceta Literaria, o la propia Revista de Occidente de Ortega.
Aquellos esforzados intelectuales, dentro del propio Régimen, eran, entre otros, el ministro de Educación Ruiz-Giménez, el rector de la Universidad de Madrid, Laín Entralgo, el de la de Salamanca, Antonio Tovar, o el director general de Enseñanza Universitaria, Pérez Villanueva. También estaban con ellos Dionisio Ridruejo, Vivanco y Rosales. El propio Ridruejo, en el colofón, en su discurso de cierre del congreso, habló de "la tragedia de España, que quiere ser una y universal, diversa y conviviente, compendiadora de todas sus múltiples diversidades culturales, geográficas y políticas". ¡La tragedia de España! Si todos ellos vieran lo que ha hecho la democracia española en estos 40 años estarían más que satisfechos y, probablemente, sorprendidos. España cambió radicalmente en todo y, sin embargo, ese espíritu de conciliación y convivencia entre quienes habían ganado y perdido, todos ellos españoles dispuestos a colaborar para que la confrontación no volviera a producirse nunca más, parece ahora haberse detenido, roto, involucionado. En medio de las libertades recobradas como jamás las hubo, en medio de las lenguas y culturas respetadas (yo lo afirmo porque vengo de una de ellas) y reconocidas constitucionalmente, en medio de una economía que se cuenta entre las mejores de Europa y el mundo (¡quién nos lo iba a decir!), en medio del prestigio internacional de nuestros escritores, artistas, científicos o deportistas, vuelven a surgir los antiguos fantasmas. Por eso, el nuevo Congreso Internacional de Poesía ha adquirido un valor simbólico excepcional en un momento también excepcional: volver a reflexionar sobre nosotros mismos y ayudar a la pacificación de nuestras pasiones políticas mediante la convivencia cultural y lingüística. Aquel espíritu de 1953 hoy está si cabe más vivo, aunque, curiosamente, las dificultades actuales sean diferentes pero de semejante complejidad. Sí, vivimos en un país contradictorio, inconformista, amnésico, peligrosamente amnésico y mal educado o maleducado. Y la poesía vuelve a ser no la cura sino un bálsamo, un camino de acercamiento y de concordia familiar.
Los sucesos universitarios del año 1956 barrerían aquel espíritu abierto llevándose por delante a sus protagonistas que hoy homenajeamos recordándolos como precursores. Las mismas acusaciones que los regímenes absolutistas vertieron sobre la Ilustración y aquellos otros años de gloria, los finales del siglo XVIII, serían de nuevo recriminados por el franquismo. Si la Ilustración y la liberalidad, según la reacción, habían traído la Revolución francesa, igualmente el régimen franquista se veía en peligro y acusaba a aquellos intelectuales excesivamente tolerantes por las manifestaciones juveniles en su contra. Hoy, también, nos cabe recordar al presidente del II Congreso, Azorín, y a los vicepresidentes: Tovar, Ungaretti (uno de los más grandes poetas, no solo italiano, del siglo XX, recordado por Ángel Crespo), Dulce María Loynaz (la futura Premio Cervantes, cubana), Eduardo Carranza, Gerardo Diego, Carles Riba y Santos Torroella. Y entre los participantes, física o espiritualmente, a través de su presencia en la Antología que se publicó posteriormente: Bonald, Carmen Conde, Leopoldo de Luis, Morales, Otero, Panero, Valente, Valverde o Vivanco, entre otros muchos. Entre los extranjeros, además de Ungaretti, estaban Aubert, Campbell, Figueiredo, David Ley, Ponge, así como los hispanoamericanos: Urtecho, Mejía Sánchez o Fernández Spencer.
Si, 65 años después, volvemos a Fray Luis, volvemos a Unamuno, volvemos a Salamanca. Ellos nos dieron rienda suelta para que viéramos mundo y comprobáramos que lo que allí fuera buscábamos lo habíamos dejado aquí. Fray Luis, un compañero fiel en cualquier tiempo y condición. Su moral estoico-epicúrea, un paso más allá de la moral cristiana tradicional. Fray Luis, un secularizador de la ética. Fray Luis, un desesperanzado de la esperanza. La esperanza, un vicio estoico. Pero Fray Luis la convirtió en virtud como Santo Tomás. Fray Luis, perseguido y olvidado, recuperado por la Ilustración. Fray Luis, crítico de la sociedad de su tiempo, contra la Inquisición y la falta de libertad. Fray Luis y el ensueño humanista de la tolerancia, el buen hacer, el saber, el conocimiento, la valoración por los méritos y no por el linaje, el horror de las guerras y las desigualdades provocadas por el lucro de unos cuantos. Fray Luis, desconfiado ante el poder de la ciencia, ¿qué diría hoy de las nuevas tecnologías, del mundo de Internet? Fray Luis, visto desde hoy mismo, un pre-demócrata, un pacifista, un ecologista, un antirracista. Y la culpa de tantos males: la intransigencia, el sectarismo, el fanatismo. Fray Luis de Granada como Fray Luis de León, erasmistas a su manera. La interesada confusión entre erasmismo y luteranismo llevó a los primeros a la persecución. En el año 1558 se prohibieron toda clase de libros, excepto los litúrgicos, y así la universidad fue vigilada y entró en decadencia. Fray Luis y Gaspar de Grajal (también de ascendencia judía) y Martín Martínez (es de justicia también lanzar al aire sus nombres) todos fueron presos por la falta de libertad. Gaspar de Grajal falleció en prisión y Fray Luis y Martín Martínez fueron, tiempo después, liberados. Y una vez hecho el mal, ¿quién repone el honor? España siempre en conflicto con su inteligencia e incluso con sus santos: contra Santa Teresa, contra San Juan. Y luego contra Molinos. 
La lista sería inmensa. Todos estos sucesos han sido el símbolo de la desgraciadamente tradicional intransigencia española. Fray Luis, un gran poeta, un poeta de la gran poesía culta española, también permanentemente perseguida, poesía clásica latina en la gran tradición de Horacio o Virgilio. Una poesía de la existencia, una poesía filosófica y de pensamiento, una poesía metafísica que pone en entredicho a la ciencia porque ella sola no puede ni podrá nunca llegar a explicar todas las dudas de la vida. Volver A Fray Luis, alumno de Francisco de Vitoria, y a su lucha por un mundo mejor. Volver a Unamuno. María Zambrano, citando a Antonio Machado, calificaba a Unamuno como "antisenequista", es decir, antiestoico, porque nunca habló de resignarse ante la muerte, jamás la aceptó y, por el contrario, la quiso vencer. Volvemos a Fray Luis, volvemos a Unamuno, volvemos a Salamanca. ¿Valió la pena nuestro viaje por el mundo? Creo que sí. Valió para volver. Ahora ya somos contemporáneos de todos los estilos y de todos los géneros, ahora ya somos contemporáneos de nosotros mismos, ahora ya somos contemporáneos de Fray Luis, de Unamuno, de todas las salamancas. El lenguaje poético es aquel que es capaz de generar mundo. Un verso, un poema, crea un mundo. ¿En el futuro alguien podrá destruir todo esto? ¿Vaciarán nuestras conciencias para, supuestamente, hacernos inmortales? ¿Derrotarán a la muerte y el amor será una vieja reliquia? ¿Llenarán estas estancias de robots más sabios que los actuales alumnos y profesores? ¿Esculpirán sobre el pórtico de la catedral, junto al astronauta al robot? ¿Ya no habrá comercios abiertos en las calles de Salamanca y solo volarán los drones? ¿Habremos sucumbido a la ciencia, o mejor a la tecnología, desmintiendo así los juicios de nuestro fraile agustino que no creía que solamente una investigación científica pudiera responder a los interrogantes más profundos de la naturaleza humana, pues esos saberes solo se podrían alcanzar cuando el alma vuelva al origen? Al abolirse la muerte, y la posibilidad de la resurrección: ni Dios ni alma tendrán sentido ya. Y la esperanza, ¿aún quedará y de qué? Fray Luis, a través de Cátulo, nos ofrece una última: siempre habrá, a pesar de todo "amor y besos sin cuento". Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt












El poema de cada día. Hoy, Nerviosismo en las ciudades, de Ivan Strpka (1944)






NERVIOSISMO EN  LAS CIUDADES

En la fotografía desenfocada por el movimiento

puedes ser cualquiera. La serenidad hueca

sacude nerviosamente el follaje verde de la copa

indefinible en medio del estacionamiento. Y el aire está lleno.

¿Quién busca tus ojos? Una rubia de pelo corto,

por la repentina falla de una doble exposición

se descubre pelilarga, y tienta su indefinible pelo fantasmagórico

y las caras nebulosas de los transeúntes, que pasan con indiferencia.

Casi llegarás a creer que justo ese algo ambiguo y tenso entre

las extremas posibilidades del hacinamiento de una figura que baja

las escaleras (sin una idea clara) podrías ser (la verdadera) tú.

Los frenos en el cruce (hacia la angustia de la realidad) chillan.

¿Qué se nos escapa? Algo mecánico como un retumbo difuminado

sube todas las entradas del metro de la tarde sin salida.

Los movimientos se mueven solos, casi fuera

de cada objeto: solo un dibujo apresurado en el vacío sin la mano.

Algo chispa. Anda en el vacío.

Se corre. Se habla. En tu cabeza haces llamadas telefónicas.

Pero tu teléfono no tiene con quién.

Ivan Strpka (1944). Poeta eslovaco.