viernes, 26 de junio de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. LLEGARÁ LO IMPENSABLE, POR FÉLIX RIERA. 26 DE JUNIO DE 2026

 






En Francia, como en España, el próximo año será clave para su futuro, al celebrarse las elecciones presidenciales y las elecciones generales. Ambas naciones deberán enfrentarse ante la posibilidad de que las posiciones extremas se impongan, dominen o condicionen la política, la moral, el debate público y la economía.

En los ámbitos académicos de Francia, la conversación gira en torno a la posibilidad de que, en la segunda vuelta de las presidenciales, haya que elegir entre Marine Le Pen o Jordan Bardella, de Reagrupamiento Nacional, y Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa; entre la Francia que proclama “primero los franceses”, propia del nacionalpopulismo lepenista, y la “nueva Francia” que encarna Bally Bagayoko, alcalde de Saint-Denis, que muestra la fuerza de una Francia joven y mestiza, formada por los nietos de la inmigración. En París, la conversación se centra en especular sobre la posibilidad de que el próximo presidente o presidenta sea de extrema derecha o de extrema izquierda.

Los franceses podrían vivir un hecho insólito: que quienes no creen en los extremos tengan que elegir entre dos fuerzas políticas extremas, antagónicas, que dividen y alimentan la polarización. Lo que entonces parecía improbable ahora podría suceder y llevar al Elíseo a Bardella, Le Pen o Mélenchon.

En España, la conversación se focaliza en la debilidad de Pedro Sánchez, a quien desde distintos ámbitos se le exige que adelante las elecciones debido a los supuestos casos de corrupción que asedian al Gobierno y que probablemente le impedirían aprobar los presupuestos. También gira en torno a Zapatero y sus joyas, convertidas en metáfora del triunfo de lo material y los intereses privados sobre el espíritu y los ideales de la izquierda.

Lo que está a punto de ocurrir en España es que una izquierda agotada por tanta tensión judicial y una derecha igualmente agotada de tanto esperar la caída de Sánchez sigan gobernando el país, al no conseguir ni la extrema derecha ni la extrema izquierda ilusionar a una mayoría social; ni con la prioridad nacional de Vox ni con el proyecto de una España plurinacional de izquierda nacionalista e independentista, que representa Rufián. Algo que sí han logrado Mélenchon y Le Pen –o Bardella–. En España, por el contrario, los extremos siguen siendo asimilados por el PP y el PSOE, como se constató con Sumar y como ahora algunos persiguen que ocurra con Vox respecto al PP. Francia sitúa a los extremos en el centro del escenario político; España los integra y los neutraliza dentro del bipartidismo. Así, mientras que en Francia puede llegar a producirse lo impensable, en la España bipartidista parece que todo seguirá igual. Felix Riera es periodista. La Vanguardia, 24 de junio de 2026.

























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