jueves, 11 de junio de 2020

[ARCHIVO DEL BLOG] El Prado, la Monarquía y la República. Publicada el 23 de enero de 2010



Las pinturas del Prado, a salvo de la guerra. 1939


Fue el propio Manuel Azaña, presidente de la República española quien convenció al del Gobierno, Juan Negrín. Él, personalmente, le dijo: "El Museo del Prado es más importante para España que la Monarquía y la República juntas". Y en febrero de 1939, primero en camiones hasta Perpiñán, vía Valencia y Barcelona, y luego en tren hasta Ginebra, las obras más importantes del madrileño Museo del Prado, entre ellas Las Meninas, viajan hasta la ciudad suiza para quedar bajo protección de la Sociedad de Naciones hasta el término de la guerra. No fue una estancia larga, apenas dos meses después, fueron devueltas a España.

El Consejo de Ministros de ayer viernes acordó conceder a los nueve museos de todo el mundo que conformaron el Comité encargado de la organización y traslado de los cuadros (el Louvre de París, la National Gallery, el Tate, y la Wallace Collection de Londres, el Museo de Arte e Historia de Ginebra, el Rijkmuseum de Ámsterdam, el Metropolitan de Nueva York, los Museos Reales de Bellas Artes de Bruselas y los Museos Nacionales Franceses), la Orden de las Artes y las Letras en agradecimiento a esa gestión, que permitió salvar para la Humanidad un patrimonio cultural y artístico de incalculable valor..

Es una hermosa noticia que me confirma en mi sentimiento de que es el Arte y la Cultura lo que nos hace más genuinamente humanos, sin acepciones de raza, nacionalidad, ideología o creencias,

Les recomiendo la lectura del reportaje que en El País publica al respecto Jesús Ruiz Mantilla [Tributo a los rescatadores del Prado. El País, 23/1/2010] que pueden leer en el enlace anterior. HArendt



Fachada este del Museo del Prado



La reproducción de artículos firmados por otras personas en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




HArendt





Entrada núm. 6104
https://harendt.blogspot.com
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[SONRÍA, POR FAVOR] Es jueves, 11 de junio





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...





La reproducción de artículos firmados por otras personas en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




HArendt





Entrada núm. 6103
https://harendt.blogspot.com
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

miércoles, 10 de junio de 2020

[SONRÍA, POR FAVOR] Es miércoles, 10 de junio





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...




















La reproducción de artículos firmados por otras personas en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




HArendt





Entrada núm. 6100
https://harendt.blogspot.com
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

martes, 9 de junio de 2020

[A VUELAPLUMA] Ruidos



Dibujo de Sr García para El País


A vuelapluma es una locución adverbial que el Diccionario de la lengua española define como texto escrito "muy deprisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar, sin vacilación ni esfuerzo". No es del todo cierto, al menos en mi caso, y quiero suponer que tampoco en el de los autores cuyos textos subo al blog. Espero que los sigan disfrutando, como yo, por mucho tiempo. 

Quienes manejan la algarabía, escribe la ensayista Remedios Zafra en el A vuelapluma de hoy [El ruido como fórmula. El País, 29/5/2020] han explotado que la ira se contagia y prende más rápido que el esfuerzo de construir unidos pero no se debe sucumbir a la idea de que esa sea la forma de tener protagonismo social.

"Al igual que los ruidos, -comienza diciendo Zafra- los objetos, portes y vehículos son también símbolos estéticos y éticos de quienes se pronuncian o se quejan. Pero si les menciono este asunto es por contraste, para ponerles en valor algunas cosas actuales que siendo importantes no suenan. Y cuanto más ruido hacen quienes cargados de privilegios también se jactan de tener la voz más alta, más necesitado está lo que no suena de darse a ver. Cuesta aprender que lo callado esconde peligros y valiosas respuestas que dejamos pasar, entretenidos en la bulla de quienes quieren que se hable de ellos, pero no hablar con otros ni construir juntos.

Reparo en que todo lo ruidoso suele tener su titular y su réplica, pero no pasa así con lo callado. La extrema derecha lleva tiempo practicando el ruido como fórmula. El estruendo, la sentencia simplista, pero osada. Pasa como con el insulto, que en su concreción siempre disfruta de un momento de gloria en los medios o en las redes, pero no ocurre lo mismo con la disculpa o con la justicia, que es lenta y requiere tiempo, no se amolda bien a los titulares. Qué gran responsabilidad se cierne sobre los medios para que este juego no se desboque.

No todo lo que importa suena. Fíjense en el virus, que ha venido de puntillas, aunque pareciera que algunos quieren echarlo a golpe de cazos y tapaderas como platillos. Pero no, no se trataba de echar al virus. Las escenas más ruidosas han estado movilizadas por un grito localizado contra el Gobierno, como una reina de corazones pidiendo aquí y allí ¡que les corten la cabeza! La argumentación, crítica y alternativa de gobernanza que proponen quienes lo incentivan, no se muestra o no está, solo parecía sugerida por ollas golpeadas con cazos y sartenes, un palo de golf rebotando en una señal de tráfico, autobuses triunfales de quienes aspiran a crear una épica impostada, coches enfilados con sus bocinas pulsadas y gruñidos de motores diésel de última o penúltima generación.

Saturada de ruidos pienso en multitud de cosas calladas que importan. Por ejemplo, no suena la investigación silenciosa, las lecturas en voz baja y los ensayos clínicos, la concentración de esos científicos a los que ahora se escucha con inusual atención sin advertir la precariedad de muchos, como la de tantos sanitarios que se manifiestan en silencio. No suena el trabajo diario de profesores y estudiantes, la reflexión que quizá en los próximos meses nos regalará una explosión creativa sin precedentes. No suena la atención de quienes están pensando soluciones colectivas para mejorar cada pequeña parcela de mundo que se ha visto trastocada: las formas de trabajar, el envejecimiento, la sanidad, el clima, la educación, la igualdad, los espacios en que vivimos… Todo requiere reflexión e inteligencia para aportar ideas, no ya que resuelvan el estropicio, sino que mejoren lo que teníamos antes. No suenan, o muy levemente, la atención de un enfermo en la UCI, ni la ansiedad de las enfermeras ahora que se apaga el foco sobre ellas. No suenan las colas de personas que recogen comida en asociaciones vecinales. Lo hacen con la cabeza baja, como si se sintieran culpables, sin que los demás temblemos de vergüenza por permitir que esto pase. No suenan los cuidados de los vulnerables y ancianos en la intimidad. No creo que esas cuidadoras se manifiesten en coche, seguramente no tienen tiempo, algunas ni tienen coche, ni siquiera tienen contrato, y, con pocos recursos, después de cuidar ancianos se ponen en las colas calladas. ¿Han observado cómo los sonidos y los instrumentos para pronunciarse difieren según las personas que sufren? Tampoco suenan con estruendo las conversaciones templadas que tienen y debieran tener los políticos, especialmente los incapaces de hablar sin insultarse o sobreactuar cumpliendo su trabajo de mejorar lo común (no lo propio), empatizando con quienes piensan diferente, como si fuéramos juntos por una vez.

Habría sido y sigue siendo una oportunidad memorable para el entendimiento. Porque los humanos deseamos cosas parecidas, pongamos, salud, alimento y amor, incluso cuando nos identificamos desde la diversidad de nuestras historias, actividades y aspiraciones. Ser diputado o ser cuidadora, ser ingeniera, rentista, albañil o reponedora, son formas de ser y estar en el mundo marcadas por el trabajo. Pero ha ocurrido que por un tiempo todos hemos quedado despojados de rangos y privilegios al ser aislados en nuestra casa o en una cama de hospital. Estar encerrados como ser un enfermo son formas radicales de igualamiento. Y sucede que de pronto el confinamiento nos ha hecho más iguales justo en esto, en vernos privados de la posibilidad de salir de casa con miedo a enfermar o a morir.

Sin embargo, si observamos en cada interior callado verán que el igualamiento es solo en ese nivel de conciencia de un cuerpo vulnerable que pierde su libertad de movimiento, porque cada vida lleva su peculiar mochila de pérdidas que difieren llamativamente atendiendo a si, por ejemplo, transitas por el alambre de la pobreza o la incertidumbre laboral y vives en una casa comprimida y sin jardín, más parecida a una celda de cárcel o de convento, complicada para la convivencia material, desigual para los niños que corren en ella como enjaulados o para quienes comparten vida con alguien que les asusta. Y me llama la atención que quienes en ese igualamiento de privación de libertad más han jaleado su dolor no son los que tienen hambre, que teniendo razones para gritar están empequeñecidos pidiendo ayuda quizá por primera vez en sus vidas, sino quienes teniéndolo todo sienten por una vez haber perdido alguno de sus privilegios. Suelen, además, quejarse disfrazados de bandera común, resignificándola como si fuera solo propia, desprovistos de la diversidad que daría manifestarse en nombre de la pluralidad de la ciudadanía, bajo la apropiación simbólica de representar a un país como erróneamente expresan, homogeneizados por símbolos que apagan las singularidades, salvo en algunas inolvidables imágenes como la de esos inauditos manifestantes en descapotables, alguno con chófer, que con rotundidad dejaron ver lo profundo de la piel liberada de banderas, el tipo de desigualdad y sufrimiento que algunos privilegiados han padecido cuando gritan libertad.

Llama la atención el ruido contrastando con el silencio de esas cosas que hoy más que nunca debieran unirnos cuando toca trabajar juntos. Pero también la capacidad para culpar de las muertes a quienes culpan por el confinamiento que libra de las muertes. Hacerlo al mismo tiempo, como si dieran por hecho que nadie piensa, que la escuela de Trump sigue teniendo recorrido sentenciando y desacreditando, huyendo hacia delante, quejándose por defecto, porque sí. Quienes manejan los ruidos han explotado que la ira se contagia y prende más rápido que el esfuerzo de construir unidos, también que el pensamiento, especialmente el que acontece en voz baja y es propositivo. Pero no se confíen. Sucumbir a que solo el ruido puede tener protagonismo social es dar cerillas a los pirómanos, y confiamos en que quienes callan siguen trabajando, entre otras cosas, para no permitirlo".






La reproducción de artículos firmados por otras personas en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




HArendt





Entrada núm. 6099
https://harendt.blogspot.com
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[ARCHIVO DEL BLOG] Desasosiego. Publicada el 19 de enero de 2010





En la primavera de 2006 la página electrónica de "Escuela de Escritores" lanzó una convocatoria a través de Internet para proponer a los lectores que eligieran la palabra más bella del castellano. Veinte y pico mil internautas propusieron 7130 palabras. Ganó "amor", seguida de "libertad". Dos docenas de personas propuesieron "desasosiego"; yo, entre ellas, alegando en su favor que me parecía una expresión hermosísima para explicar un estado de ánimo que encontraba muy generalizado en el hombre urbano de nuestro tiempo.

Hacía muy pocos días una amiga me había escrito sobre mi entrada en el Blog del pasado viernes ("Banalización de la tragedia", 15/01/2010) para comentarme sus impresiones sobre la frase final del artículo: "Hoy no quiero pedirles que sean felices, aunque tampoco se si aspirar a serlo nos hace peores, o insensibles al dolor ajeno. No me atrevería a juzgar a nadie por ello...", que me dice compartir y haberle hecho reflexionar sobre la banalización del sufrimiento y dolor ajeno que aspirar a ser felices conlleva, como si uno no tuviera derecho a buscar mecanismos de defensa en forma de burbuja para no estremecerse ante el horror... Su respuesta me ha provocado un cierto desasosiego (falta de quietud, tranquilidad, serenidad, lo define el Diccionario de la Lengua Española) y me ha hecho recordar una frase cuya autoría no puedo precisar: "la felicidad no es más que la ausencia de dolor". Y todo, porque pienso que en ninguna circunstancia puede ser malo aspirar a la felicidad. 

Otra amiga muy querida también me ha regalado por Navidad un pequeño librito cuya lectura me ha dejado bastante desestructurado el ánimo: "Blanco sobre negro" (Punto de Lectura, Madrid, 2004), del escritor ruso de origen español Rubén Gallego. Nieto del dirigente del PCE Ignacio Gallego, nació en 1968 con parálisis cerebral en una clínica de Moscú. Con un año y medio de edad fue separado de su madre, a la que le dijeron que había muerto, y comenzó un interminable periplo de traslados por hospitales, orfanatos y asilos que duró 20 años, hasta que con la desaparición de la Unión Soviética, pudo escapar y buscar sus raíces familiares, que desconocía por completo.

"Blanco sobre negro" es un relato autobiográfico de sus recuerdos de esos veinte años de oscuridad, estructurado en pequeños capítulos que relatan escenas que dejan el ánimo en suspenso sobre el periplo vital de una persona que a fuerza de voluntad logra sobrevivir en un mundo de horrores escondidos a la vista del resto de la humanidad para no desmerecer ni deteriorar la imagen de un "paraíso" en donde todo el mundo tenía la "obligación" de ser feliz. Y todo ello, sin una sola palabra de rencor, odio ni desprecio hacia nadie ni hacia nada. Con una salvedad, quizá, la del capítulo que lleva por título "Volga" (páginas 142-148), que dedica a la memoria de su abuelo: "Pero entonces habría podido llamar. Podría haber llamado al director de nuestra casa de niños por un teléfono secreto. El director de nuestra escuela era comunista, y los comunistas siempre se ayudan entre ellos. Me habrían llamado a su despacho y me habrían contado con gran sigilo sobre mi abuelo, el mejor abuelo del mundo. Y yo lo hubiera entendido todo. Yo era un niño inteligente. Todo lo que yo necesito saber es que él está en alguna parte, saber que realiza una misión secreta y que no puede venir a verme. Yo habría creído que él me quería y que vendría algún día. Y lo hubiera querido incluso sin el salchichón. O a lo mejor el no había tenido miedo de que lo descubrieran. ¿Y si a lo mejor él había comprendido que los espías americanos rara vez se asoman a nuestra pequeña ciudad de provincias y a mi me hubieran dejado contar todo sobre mi abuelo secreto? Contar sólo un poquito. Mi vida habría sido completamente distinta. Dejarían de llamarme negro de mierda, las niñeras dejarían de gritarme. Y cuando mis maestros me alababan por mis buenas notas, ahora comprenderían que no soy simplemente el mejor alumno de la escuela, sino que soy el mejor, como mi heroico abuelo. Y yo me habría convencido de que después de acabar la escuela no me llevarían para dejarme morir. Me vendría a buscar mi abuelo y me llevaría. Todo habría cambiado para mi. Dejaría de ser un huérfano. Si una persona tiene parientes, no es huérfana, es una persona normal, una persona como las demás. Pero Ignacio no vino. Ignacio no escribió. Ignacio no llamó. Yo no lo entendía. No lo entiendo. Nunca lo entenderé". Sean felices a pesar de todo. HArendt



El escritor Rubén Gallego


La reproducción de artículos firmados por otras personas en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




HArendt





Entrada núm. 6098
https://harendt.blogspot.com
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[SONRÍA, POR FAVOR] Es martes, 9 de junio





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...




















La reproducción de artículos firmados por otras personas en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




HArendt





Entrada núm. 6097
https://harendt.blogspot.com
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)