sábado, 31 de enero de 2026

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, RESPLANDOR, DE LINA BUIVIDAVICIUTÉ

 







RESPLANDOR




¿Qué encontrarás en los recortes de la memoria, papá?

¿Cómo explicarás las mutaciones negras de los sueños,

las monstruosas bestias ocultas tras los setos?


Todo estuvo en nosotros desde el principio, siempre

necesité una luz para mirar dentro – largos los derroteros

de la historia, hinchados nervios de la casa –

lo recuerdo todo, por eso por las noches me

llama el hermano oscuro de la tierra – – –


¿Oyes las pezuñas de las bestias, papá?

Tus paredes son demasiado finas, ya respiras con dificultad –

mi hueso del tiempo sigue abierto, el nervio de mi miedo

sigue vivo.


Deambulo en tu purgatorio, soy un niño extraviado,

dicen que nací en domingo, que tenía seis sentidos,

pero qué duro el mazo, con qué fuerza marca el ritmo –


cómo reprende el trueno, papá,

cómo destruye la ira nuestras ventanas –

¿de qué nos sirve brillar con tanta desesperación?




LINA BUIVIDAVICIUTÉ (1986)

poetisa lituana





















ENTRADA NÚM. 9793

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 31 DE ENERO DE 2026

 


























 




ENTRADA NÚM. 9792

viernes, 30 de enero de 2026

SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA, HOXE, VENRES, 30 DE XANEIRO, EN GALEGO

 







Ola, bos días de novo a todos e a todas, e feliz venres. Estamos a piques de entrar na última fin de semana deste terrible mes de xaneiro, non só polo tempo, que puxo España patas arriba. Xa veremos que nos depara febreiro: un día máis, e xa estamos nel. Imos ás entradas do blog de hoxe. Na primeira, o filósofo italiano Maurizio Ferraris fai unha profecía a moi curto prazo: en tres anos, o "Telón de Aceiro" evocado por Goebbels en 1944 e revivido por Churchill en 1946 volverá caer sobre un continente que deixará de existir. A segunda é unha entrada do blog arquivada de finais de xaneiro de 2017 sobre os riscos de polarización que azoutaron á esquerda política española ese ano, e especialmente ao PSOE. O poema do día na terceira publicación é un fermoso poema de Raquel Lanseros titulado "Chámanlle desencanto". E para rematar, coma sempre, as viñetas humorísticas. Tamaragua, amigos meus. Sede felices, por favor; merecédelo. Ata mañá, se a sorte quere. Tamaragua, amigos meus. Bicos. Quérovos. Harendt

























ENTRADA NÚM. 9791

DE UNA PROFECÍA SOBRE EL FUTURO DE EUROPA

 











Dentro de tres años, el ‘telón de acero’ evocado por Goebbels en 1944 y retomado por Churchill en 1946 volverá a caer sobre un continente que habrá dejado de existir, escribe en El País (27/01/2026) el filósofo Maurizio Ferraris. Permítanme hacer una profecía, comienza diciendo. Dentro de tres años, el telón de acero evocado por Goebbels en 1944 y retomado por Churchill en 1946 volverá a caer sobre Europa, que habrá dejado de existir tras haber dedicado sus fuerzas a advertencias y normas. Siempre ocurre así y, al menos en este campo, la ciencia humana puede basarse en reglas ciertas.

En 1812, Talleyrand se preguntaba qué podía empujar a Napoleón hacia Rusia, rompiendo un equilibrio milenario que llevó, en 1814, al zar Alejandro a París junto con los demás vencedores. Desde entonces, Rusia no ha esperado otra cosa que volver a París, o al menos a Berlín, y lo consiguió muy bien en 1945, apoderándose de la mitad de Europa, a diferencia de lo que había ocurrido en 1815, una vez más gracias a las artes de Talleyrand.

Y desde 1917 había entrado en escena el otro imperio, Estados Unidos, que con pocos gastos en soldados se arrogó, gracias a los puntos del presidente Wilson, que invocaban la autodeterminación de las naciones, la desintegración de ese complejo multiétnico y multinacional que era Europa, y además causó injusticias, porque dejó el Tirol del Sur a los italianos como consuelo. Pero no olvidemos que fue sobre la base de la autodeterminación de los pueblos que Hitler justificó la ocupación de los Sudetes en 1938, así como la anexión de Austria.

Esa potencia joven e inexperta, pero ávida de conquistas (Filipinas y Cuba las había tomado en 1898, en contra de la autodeterminación) era el reflejo invertido de la antigua y enorme potencia, Rusia, con una profundidad estratégica que la hacía invencible. Esta última se derrumbó cuando los primeros soldados estadounidenses desembarcaron en Francia, salvando a las potencias occidentales de una derrota inevitable frente al poderío alemán (Austria-Hungría, Italia y Turquía ya se habían derrumbado y no contaban para nada, los vencedores habrían sido los alemanes).

En la Segunda Guerra Mundial, un líder de una potencia ya decadente, Churchill, trazó con realismo (y al parecer con un lápiz mojado en Burdeos) la división máxima de Europa en dos, esperando en su corazón que los estadounidenses llegaran a Berlín, lo que no hicieron para no perder hombres y porque ya no tenían un presidente en activo: Roosevelt murió en vísperas de la batalla de Berlín y ya en Yalta estaba débil.

Ahora pregunto a todos, y en primer lugar a los gobernantes de Europa: ¿creen que, entretanto, la humanidad se ha vuelto buena? Nada lo indica, ni un solo acontecimiento posterior a la rendición de Japón ha respondido a los infantiles propósitos de la ONU, ni a las acciones de la OTAN, que han protegido los intereses estadounidenses, no los europeos, tal y como ocurrió al otro lado con el Pacto de Varsovia (buena elección, esa ciudad destruida primero por los alemanes y luego por los rusos).

Y si la humanidad no se ha vuelto buena, ¿creéis que en el enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia (con China mirando porque solo tiene que ganar, le bastará con recuperar Taiwán mientras el mundo mira hacia otro lado) no acabará exactamente como en 1945, con Europa bajo dos amos, uno de los cuales, el estadounidense, se ha vuelto tan totalitario como el ruso (no olvidemos la amenaza de Trump de castigar a quienes lo critican).

¿Qué hacer entonces? Por favor: nada de llamamientos, nada de flotas inútiles, nada de amenazas ridículas ni sanciones que no tienen ni tendrán nunca la fuerza del bloqueo naval de Inglaterra contra Napoleón, porque Europa en este momento, políticamente, es mucho menos que una expresión geográfica, como diría Metternich: es un pueblo disperso, como diría Manzoni, que añadía “que no tiene nombre”. Ahora tiene nombre, pero es solo, como en una vieja película, palabrería y distintivo.

Lo que hay que hacer es obvio. Formar un ejército común, lo que también significa un verdadero gobierno con un verdadero líder con plenos poderes en caso de guerra (quienes temen los plenos poderes los aceptarán de Trump o de Putin). ¿Con qué dinero? Ya lo he repetido miles de veces: con la web y el capital digital, un recurso que todos producimos y que Europa, a diferencia de los imperios, no utiliza. Somos un continente de viejos, de privilegiados, a veces de holgazanes, y ninguno de nosotros, hoy más que en 1939, tiene intención de luchar. Utilicemos entonces el enorme capital que el registro de nuestra forma de vida produce en la web para encontrar los recursos que nos permitan infundir miedo, es decir, para existir.

Debemos ser capaces de crear este poder de disuasión obteniendo de estos recursos la fuerza para tener un control informático y militar de un territorio que, tras haber sido atravesado por guerras durante milenios, ha encontrado la paz a costa de reducirse a la paz de los cementerios o de la esclavitud. Sé que mis palabras son fuertes, pero lo que está sucediendo ahora es mucho más fuerte. Maurizio Ferraris es Catedrático de Filosofía en la Universidad de Turín y autor del Manifiesto del Nuevo Realismo.













ENTRADA NÚM. 9790

DEL ARCHIVO EL BLOG. HOY, CAMINO DE LA IRRELEVANCIA POLÍTICA. PUBLICADO EL 31/01/2017

 







Decía Norberto Bobbio en Derecha e Izquierda que las elecciones se ganan en el centro del espectro político. Creo que tenía razón, y el PSOE las ha ganado solo cuando ha girado al centro, desde la izquierda, sí, pero mirando al centro y no más a su izquierda. Con una hipotética victoria de Sánchez en las primarias el PSOE va de cabeza a la irrelevancia política. Y con López a la división y la guerra civil dentro del partido. ¿Mejor con Díaz?: Tampoco, nunca lo ha sido, al menos para mí. Observen donde están los laboristas con Corbyn. Y los socialistas franceses, ahora, sin Valls. Todos camino del populismo más rancio, lugar que entre nosotros ocupa Podemos, que no deja hueco para nadie más después de laminar a Izquierda Unida con la complicidad del inefable Garzón.

Yo creía en las primarias. Ya no. Las primarias funcionan en un régimen de tipo presidencialista en el que los cargos, todos los cargos, son elegidos por los electores, no solo por los afiliados, y en los que los elegidos deben su puesto a esos electores, no a los aparatos de los partidos. No es nuestro caso, no en un régimen parlamentario. Y por supuesto, los elegidos aquí piensan más en sus leales y en sus amigos que en los ciudadanos, sean del partido que sean. Camino del exilio interior me refugio en mi familia, mis amigos y mis libros sin esperanza alguna de que el PSOE recupere la cordura. "Alea iacta est". Por desgracia.

El profesor Xosé Luis Barreiro publica hoy en La Voz de Galicia un interesante artículo que titula, premonitoriamente, Sánchez inicia la revolución pendiente. Dice en él que "convencido de que el PSOE es una unidad de destino en lo universal, que no puede abdicar del socialismo izquierdista y anticapitalista del siglo XIX; imbuido de la idea modernista (principios del siglo XX) de que España solo tiene futuro como república popular, laica, multinacional, desmilitarizada y obrera; y sintiéndose el líder providencial que está llamado a limpiar el partido de traidores, mencheviques, jacobinos y burgueses agazapados, el gran Pedro Sánchez, de triste y aciaga memoria, acaba de asumir el reto de culminar la revolución pendiente. Con el «Grito de Dos Hermanas» -eco melancólico del Grito de Yara-, cuyo resumen ideológico es: «Será un honor liderar vuestro proyecto colectivo», Pedro Sánchez le traspasó a la militancia la iniciativa y las responsabilidades de su audaz regreso, para abocar al PSOE a un delirio populista y cortoplacista en el que todos los intereses del partido y de España, y el futuro del partido, quedan supeditados al romanticismo militante, a darle gusto a una parroquia desencantada e indignada, y a impedir -¡como sea!- el Gobierno de Rajoy. Yo comprendo este regreso vengativo y enrabietado. Porque, cuando uno se da a conocer empecinándose en el error, acaba confundiendo la dignidad con la contumacia, y prefiere ser despedazado por estupidez antes que ser salvado por las dulces caricias de la rectificación. También es cierto que si yo fuese amigo de Pedro, le aconsejaría que buscase trabajo, abandonase la política durante una década, y se hiciese un hombre de provecho. Pero todas estas reflexiones ya son inútiles, porque Pedro se ha convertido en un héroe de tragedia cuya desmesura generó su fatalidad: «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco». El daño ya está hecho. Y todas las ansias de un congreso catártico, que diese al PSOE unidad y liderazgo, ya están muertas. Y no solo porque el enfrentamiento entre el currículo de López y el «no es no» de Pedro Sánchez aboca a los militantes a una fragmentación estéril, sino porque Susana Díaz ya no puede ser aclamada ni tiene clara su victoria, y porque, en el supuesto de que un puñado de votos le permitiesen cubrir el expediente, ya no es posible crear el «partido ganador» -unificado en un fuerte liderazgo y ansioso de recuperar el modelo político y de Estado nacido de la transición- en el que la presidenta andaluza está resumiendo todo su programa, toda su ideología, y toda su enferruxada ilusión.Pedro Sánchez solo puede hundirse, más aún, en el pozo de su ofuscación. Pero no tengo ninguna duda de que los militantes aún le pueden dar el poder que necesita para destruir al PSOE, llevar al límite la crisis política de España y salvar a Podemos de las arenas movedizas. Porque ese es, me temo, el destino del antihéroe que inició hace tres días su revolución pendiente". Yo, también.














ENTRADA NÚM. 9789

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, LO LLAMAN DESENCANTO, DE RAQUEL LANSEROS

 







LO LLAMAN DESENCANTO




Soñé que era verdad lo que es mentira

pues es embaucadora la apariencia

se disfraza traidora de inocencia

efímero espejismo de quien mira.


La esperanza crepita hoy en tu pira

tras agotar el poso de paciencia

ante tu lacerante indiferencia

mi ilusión, mancillada, se retira.


¿Quién tendrá por fehaciente un vil engaño

y la cruel realidad por embustera?

¿Dónde está la virtud, dónde el amaño


dónde la infamia casi verdadera?

En el arca se vende hasta el mal paño

y a veces la razón no es lo que era.




RAQUEL LANSEROS (1973)

poetisa español
























ENTRADA NÚM. 9788

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY VIERNES, 30 DE ENERO DE 2026

 






























ENTRADA NÚM. 9787

jueves, 29 de enero de 2026

SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY, JUEVES, 29 DE ENERO, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 29 de enero de 2026. Ya es jueves, el día ecuador de la semana. Mi mía día semanal favorito, pero no me pregunten por qué porque no sabría responderles. Dejémoslo así y vamos con las entradas del blog de hoy. La primera es de la escritora Marta Peirano, y es tan escueta y tan certera su reflexión, que da escalofríos: La brutalidad no llega con una ola de inmigrantes, sino que crece en el corazón de nuestra civilización, dice en ella. La segunda es un archivo del blog de tal día como hoy de 2019 en la que el politólogo Víctor Lapuente advertía: Las democracias del mundo debemos enviar un mensaje inequívoco a Venezuela: Guaidó es nuestro presidente. No sirvió de nada, pero ya sabemos donde está ahora Maduro. El poema del día, en la tercera, es del poeta Juan Antonio Bernier y se titula El anuncio de la nueva economía. Y la última, como siempre, son las viñetas de humor. Sean felices, por favor, luchen por ello aun contra todo pronóstico. Tamaragua, amigos míos. Besos. Les quiero. HArendt



















ENTRADA NÚM. 9786

DEL COMIENZO DE LA BARBARIE

 







La brutalidad no llega con una ola de inmigrantes, sino que crece en el corazón de nuestra civilización, escribe en El País (26/01/2026) la periodista Marta Peirano. “En 1930, comienza diciendo, ya era evidente que el poder presidencial estaba en manos de un hombre que no creía en las instituciones democráticas y no tenía ninguna intención de protegerlas de sus enemigos”, escribe Richard J. Evans en el primer volumen de su famosa trilogía sobre el Tercer Reich. Habla de Paul von Hindenburg, el presidente que desmanteló la democracia parlamentaria de la República de Weimar, preparando el terreno para el régimen de 1933. Usando inadecuadamente el artículo 48 de la Constitución, estableció un estado de emergencia permanente con una serie de “gobiernos presidenciales” que mandaron por decreto, sin apoyo parlamentario, recortando derechos y salarios para complacer a los tecnoligarcas de la época. Eran gigantes del acero como Krupp, Thyssen, y Hoesch AG; de la química como IG Farben (un conglomerado que incluía a BASF, Bayer y Hoechst); eléctricas como AEG y Siemens y la cuenca minera del Ruhr. Cuando Hitler fue nombrado canciller en 1933, la democracia alemana ya estaba rota. Los asesinatos empezaron antes de que llegara al poder.

La primera víctima realmente famosa fue Konrad Pietrzuch, un minero polaco y sindicalista de Potempa, ciudad que volvió a Polonia después de la Segunda Guerra Mundial. Una noche de agosto de 1932, cinco miembros de las SA, las tropas de asalto originales del partido nazi, entraron en su casa con sus camisas pardas y lo mataron a golpes delante de su familia. Habían salido a cazar comunistas, sus archienemigos parlamentarios, “enemigos del Reich”. Los Cinco de Potempa, que fue como los llamó la prensa durante el sonado juicio, fueron sentenciados a muerte bajo una ley antiterrorista recién estrenada. Hitler los llamó camaradas y los liberó en cuanto llegó al poder, con una amnistía para todos los que habían cometido crímenes “por el bien del Reich”. En marzo de 1933, habían cometido docenas de asesinatos similares en todo el país.

Al principio, los muertos fueron calificados de terroristas domésticos por el Gobierno, personas violentas que habían ofrecido resistencia durante un arresto, marxistas armados abatidos en supuestos actos de autodefensa por parte de las fuerzas de seguridad. Hay suficiente documentación que contradice la versión oficial: las víctimas eran pacifistas, no llevaban armas y ningún miembro de los camisas pardas resultó herido en ninguna ocasión. Después los nazis dejaron de hacerlo. Hermann Göring los autorizó para arrestar y disparar a su criterio. Con Heinrich Himmler, asumieron el control de la Gestapo y la policía criminal, y emprendieron la tarea oficial de limpiar el Tercer Reich de “enemigos del Estado”: comunistas, opositores políticos, disidentes, judíos, homosexuales y testigos de Jehová.

Cuenta Evans que, si alguien pudiera viajar en el tiempo desde 1945 a la Europa inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, ni un contemporáneo inteligente y bien informado creería que, en apenas 30 años, Alemania intentaría asesinar de forma sistemática a todos los judíos de Europa y lograría exterminar a casi seis millones. Quizá en Francia, sacudida por una ola de antisemitismo virulento tras el caso Dreyfus. O en Rusia, donde las Centurias Negras zaristas organizaban violentos pogromos contra la población judía después del fracaso de la Revolución de 1905. Pero algo así no podía ocurrir en Alemania, un país culto y moderno, con universidades de prestigio, numerosos premios Nobel, un sólido Estado de derecho y una industria principal. Ahora sabemos que la barbarie no llega en una ola de inmigrantes, sino que crece en el corazón mismo de nuestra civilización.























ENTRADA NÚM. 9785

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, DE CONFUCIO Y MADURO. PUBLICADO EL 29/01/2019

 







Las democracias del mundo debemos enviar un mensaje inequívoco: Guaidó es nuestro presidente, escribe en El País (29/01/2019) el politólogo Víctor Lapuente. Hace 2.500 años, comienza diciendo, un discípulo le preguntó a Confucio qué cosas necesitaba un Gobierno para sobrevivir. Confucio respondió que armas, comida y confianza de la población. Pero ¿qué ocurre si un gobernante no puede tener las tres cosas?, insistió el discípulo. Entonces, contestó Confucio, el gobernante deberá renunciar a las armas primero y a la comida después. La confianza de los súbditos es imprescindible.

La legitimidad de un régimen se refuerza con el poder militar y la prosperidad económica, pero, en el fondo, es una ficción colectiva. Un cuento que los ciudadanos nos creemos. Un sistema político no depende del control jerárquico del Ejército y las fuerzas policiales. Cuando se extiende la percepción de que el gobernante es un tirano, la disciplina militar más majestuosa se desvanece. Si le pasó al rey de Francia, al zar de Rusia y a los dictadores comunistas de la Europa del Este, ¿por qué no va a suceder en Venezuela?

La satrapía de Nicolás Maduro tampoco se sustenta en la comida. Pocos gobernantes han arruinado tanto una economía en tan poco tiempo. Desde 2013, el PIB venezolano se ha hundido a la mitad y el año pasado la inflación sobrepasó el millón por ciento. El socialismo bolivariano ha sido devastador. Los sueldos de los venezolanos han perdido más del 90% del poder de compra que tenían en 1998. La población está desnutrida y desabastecida, y más del 10% ha abandonado el país.

Al principio, los dirigentes bolivarianos podían ser tildados de ineptos bienintencionados. Pero, ahora, el empobrecimiento de la población es tal que, como señalan algunos analistas, es fruto de una estrategia deliberada. Si las clases medias de un país ven deteriorada su calidad de vida, se movilizan contra el régimen. Si son sometidas a condiciones infrahumanas, sus esfuerzos se concentran en sobrevivir o huir del país.

Pero, en su macabro cálculo, los ingenieros de las tinieblas que asesoran a Maduro no computaron el tesón de unos opositores que han resistido miseria y torturas con una entereza abrumadora. Ahora, dos legalidades, la del dictador y la de la Asamblea Nacional, penden del delicado hilo de la legitimidad popular. Compiten por los corazones de unos venezolanos, incluyendo los miembros de las Fuerzas Armadas, que esperan señales del exterior. Por eso, las democracias del mundo debemos enviar un mensaje inequívoco: Guaidó es nuestro presidente.












ENTRADA NÚM. 9784