sábado, 24 de enero de 2026

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁDADO, 24 DE ENERO DE 2026

 




























ENTRADA NÚMERO 9761

SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY SÁBADO, 24 DE ENERO, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado. Fin de semana, la penúltima de este malhadado mes de enero, primero del año de gracia de 2026. La primera de las entradas del blog de hoy va de la reina Letizia: Donde otros ven una enmienda al jefe del Estado, yo veo la lucha por tener voz propia y no ser solo la consorte y madre de la heredera que sale pluscuamperfecta en las fotos, dice de ella la escritora Luz Sánchez-Mellado. El archivo del blog de hoy es de este mismo mes de 2018, y el escritor Jordi Soler decía en él que la segunda mitad del siglo XX fue un periodo casi feliz para la humanidad, pero que ahora (2018) estábamos asentados en un polvorín, desconfiábamos del sistema democrático y todo giraba en torno a la seguridad y la reducción de riesgos. El poema de hoy es de la poetisa española de origen sefardí Kiku Adatto, y se titula Exilio. Y al final, como todos los días, van las viñetas de humor (alguna con muy mala leche). Sean felices, por favor. Nos vemos mañana domingo si la diosa fortuna está por la labor. Tamaragua, amigos míos. Les quiero. Besos.










ENTRADA NÚMERO 9760

viernes, 23 de enero de 2026

DEL SEGUIR VIVOS POR CASUALIDAD

 







Tu distancia respecto a la tragedia: En el “pude estar yo en esos trenes” también detecto sorpresa y alivio por haber visto tan de cerca la vida; no nos horroriza tanto la muerte ajena como descubrir que seguimos vivos de casualidad, comenta en El País (21/01/2026) el escritor Manuel Jabois. Cuando se produjeron los atentados en Bataclán, comienza diciendo, hizo fortuna en mi pandilla la frase “pude ser yo”, pues el amigo que la pronunció había estado en París tiempo antes (quizá, ahora que lo pienso, de niño). De hecho, no conocía ni Bataclán. Su exageración, sin embargo, necesitaba de la indulgencia y comprensión que no tuvo. Hay una reacción natural ante la tragedia que parece obligarte a medir la distancia respecto a ella. Cuando nos comunican que alguien ha muerto, no pocas veces reaccionamos llevándonos las manos a la cabeza: “¡Pero cómo puede ser! Si hablamos hace unos días”. Como si hablar contigo asegurase diez años más de vida. Como si ver a alguien, o hablar por teléfono, o escribirse el día anterior, nos parezca incompatible con la lección principal: ayer no estuvimos, hoy estamos, mañana no estaremos. Mi amigo tenía razón: pudo ser él, y hasta yo. Lo terrible de esas muertes es que pudimos ser todos, solo que algunos se acercaron más que otros. Podemos ser nosotros todo el rato, la mayoría de las veces sin enterarnos. Pudimos haber llegado a la estación a tiempo y coger ese tren; teníamos entradas para Bataclán pero un jefe cabrón, al que hoy adoramos, nos quitó el día libre; teníamos que haber subido a esa noria que se rompió; nacimos, incluso. Nadie dice, sin embargo, “pude ser yo” cuando el que muere lo hace por un infarto, ni calcula las posibilidades de haberlo sido, aunque a lo mejor se haya quedado a un phoskito o un paquete de tabaco de distancia y no lo sepa nunca. La procesión va por dentro, pero cuando sale fuera es más ruidosa e impacta más. Por eso no veo tanto egocentrismo en las reacciones de quienes tuvieron que haber cogido los trenes estrellados de Adamuz, o de quienes suelen cogerlos, como sorpresa y alivio por haber visto tan de cerca la vida, no la muerte: que así funciona, que así lleva funcionando desde el principio. Que no nos horroriza tanto la muerte ajena como descubrir que seguimos vivos de casualidad.












ENTRADA NÚMERO 7959

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY: UNA, NO; LAS DOS. PUBLICADO EL 01/02/2018

 







El telón se ha levantado porque la vergüenza ya no carga en las espaldas de las mujeres como antes. Muchas han cogido gusto a la libertad, que también consiste en que no te importunen, y han decidido creer en ella, escribe en El País Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED y miembro del Consejo de Estado.

Uno de los cuentos de Las mil y una noches, creo recordar, relata cómo un jovenzuelo quería acostarse con las dos esposas de su padre, comienza diciendo Valcárcel. Por muchos motivos ellas no estaban de acuerdo. Así que ideó una estratagema. Un día que marchaba con él de casa consiguió que el viejo saliera sin babuchas. Tenían que ir lejos, de manera que se ofreció para ir a buscárselas. Entró en la casa y les dijo a las dos esposas que venía de parte de su padre a cumplir el encargo de cogerlas (se entienda lo dicho en español de México). No le creían, de modo que, saliendo a la puerta, gritó: “Padre, qué cojo... ¿una o las dos?”. A lo que, desde el asno, se recibió la orden: “Las dos, imbécil”. El resto de la historia es fácil de imaginar y sólo tiene un colofón: que desde entonces lo siguió haciendo amenazando a cada una de ellas por separado con contarlo.

Venimos de un mundo, y parte del planeta vive todavía en él, en el que “contarlo” es amenaza más que suficiente para repetirlo. Eso nos da una idea de la magnitud del secreto. “Contarlo”, fuera verdad o mentira, la tumba era de la buena fama de la contada, la cual, por su parte no añadía detalles ni tampoco lo podría negar. El crédito viril era moneda aceptada. Cierto que, a fin de no alentar a los bocazas, se tenían previstas algunas acciones para el caso de calumnia. Pero mejor no llegar a que se diera el caso, porque era la reputación cosa tan de cristal que ya el querer limpiarla la podría manchar.

Como en el mundo los crímenes de honor distan bastante de desaparecer, concédase que no es preciso entrar en mayores entendederas. Si alguna padecía no lo contaba, por su propio interés. Y menos si se daba el caso de no haber ofrecido resistencia heroica. El silencio de ellas corría parejas con la fama de ellos, que algunos la tenían y además la cultivaban, de no dejar que en sus aledaños ninguna conservara su joya si a mano se les ponía. Aquí te pillo, aquí te marco. Porque ellas eran “piezas cobradas” con las que montar el álbum del éxito galante. A esta, a esa y a aquellas cincuenta más. El éxito era conforme si no había por el medio pago, que nadie es tan tonto como para pensar que haya cazador con fama que lo que atrapa sale de las carnicerías. Tema estable, relieves acotados, la figura donjuanesca perfilada. Y con ella se han hecho altares en cantidad.

Las que revolotean, caen. Quien se acerca a uno de estos ya sabe a qué se expone. Marcaje y tanto para el cazador. Muesca en el bastón y a contarlo... si se quiere. Como se decía hace cuarenta años en Francia, “sabemos cuando ha habido cosa entre dos; si es que todavía no, él la mira a ella todo el rato, si es que sí, ella le mira a él...” con esa bendita expresión ovejuna que el informante remedaba sin falsos pudores. De nuevo, las reglas claras y los síntomas a disposición del público.

Empero, desde que las mujeres, y no todas, sólo por aquí, por estas sociedades nuestras, hacen ensayos de libertad, el terreno se ha llenado de baches. La manera en que en los buenos tiempos se defendía un violador, por ejemplo, era simplemente afirmando que ella quería, pero que cambió de opinión en el último momento. Atada quedaba la mosca por el rabo. Porque ya ni la resistencia heroica servía de prueba en contra. Hubo resistencia porque hubo cambio de tendencia, culpable, porque todo el mundo sabe que, cuando se llega a determinados asuntos y niveles ya no es cosa de dar marcha atrás. Casquivanas, idos con cuidado que cuando se rompe la presa se acaba la paciencia. En resumen, que no podía estar mejor armado el tabladillo porque todo era poner un pie en él y caer sin remedio en la trampa. Y te aguantas. Eran aquellos tiempos en los que el “no es no” no había comenzado la carrera.

El teatrillo anda ahora caduco por varias partes tanto que tiembla a la menor. Resulta que son ellas quienes amenazan con contarlo. Dos cosas siempre provocaron la carcajada de nuestros ancestros: que los ratones quisieran ponerle un cascabel al gato y que las mujeres quisieran gobernar, aunque solo fuera sus vidas. Pero es bien cierto que del “contarlo” se siguen en el nuevo escenario consecuencias algo distintas de las pasadas. Para ellas el silencio era la mejor inversión y, sin embargo, ya no lo es. O no se lo creen, que viene a ser lo mismo a efectos prácticos. Primero porque algunas lo intentan contar en el mismo tono que ellos lo hacían, lo que sin duda demuestra una casi completa pérdida de vergüenza. Y porque, añadido a esto, no sólo alardean de no poseer el antiguo cinturón, sino que lo abren o lo cierran con liberal independencia.

La cosa es simple y se llama autonomía. La entendemos relativamente bien si los ejemplos son del campo de la cartera: “No le di el dinero; me lo cogió”, que hace la diferencia entre la dadivosidad y el robo. Pareciera que cuesta más si de sexo se trata. Debe ser porque las mujeres no violan. Recuerdo el caso de un mormón que acusó a una de tal cosa, pero admitamos que no es frecuente. Para el caso del sexo somos “seres situados”, esto es, la capacidad y el género de la acción no es simétrico. Pues bien, del mismo modo que habían de preverse señales y topes que impidieran la calumnia en el viejo orden, ahora habrá de apuntalarse otro tanto en el nuevo. La presunción de inocencia no ha decaído de nuestro ordenamiento, sino que goza de buena salud. La credulidad no nos ciega. Podemos preguntar, indagar y establecer bastante en ese campo. Porque la confianza ha de darse a quien la merece. Cuando un tipo se ha hecho una fama debe saber que ya no vive en el mundo que le permita disfrutarla. Es más, que se le puede volver en contra. Las otrora pacientes han llegado, eso parece, al punto de saturación. El telón se ha levantado porque la vergüenza ya no carga en sus espaldas como antes. Y muchas mujeres han sentido esa pérdida de peso como una enorme liberación. En realidad están hartas, soberanamente, de obedecer al viejo que habla desde el asno y tolerar al matón que exige silencio. Han cogido gusto a la libertad, que también consiste en que no te importunen, y han decidido creer en ella.

Quienes se asustan lo hacen, en algún que otro caso, porque con su larga vista ven perfectamente llegar el final del juego. Un juego perverso que ha producido sin embargo algunas satisfacciones subjetivas y un cierto monto de lo que llamamos cultura universal. O sea, que el mundo es una barca, como dijo Calderón de la... En fin, que la autonomía puede sin duda dar alas a la calumnia, que espero que sepamos tratar, pero tiene muchos mejores resultados, en cualquier caso, que el mantener el orden viejo y asnal con sus perversos y callados mandatos. Se ha levantado el telón y puede que definitivamente. Ahora lo que da vergüenza es aguantarse. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: vámonos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt













ENTRADA NÚMERO 7958

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, AL AMANECER, DE CZESLAW MILOSZ

 







Al AMANECER



Cuánta persistencia, cómo necesitamos durabilidad.

El cielo antes de la salida del sol está empapado de luz.

Un color rosado tiñe edificios, puentes, y el Sena.

Estuve aquí cuando ella, con quien camino, no había nacido aún

Y las ciudades sobre una distante llanura estaban intactas

Antes de elevarse por el aire con el polvo de ladrillo sepulcral

Y la gente que vivía allí no lo sabía.

Para mí, sólo este momento al amanecer es real.

Las vidas pasadas son como mi propia vida anterior, inciertas.

Lanzo un hechizo a la ciudad pidiéndole que dure.



CZESLAW MILOSZ (1911-2004)

poeta lituano






















ENTRADA NÚMERO 9757

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY VIERNES, 23 DE ENERO DE 2026

 





























ENTRADA NÚMERO 7956

SALUTATIONES LINGUIS PATRIAE MEAE. HODIE, DIE VENERIS, XXIII IANUARII, LATINE

 






Salvete, iterum bonum mane omnes, et felicem diem Veneris. Videtur Trump in vestigiis suis Davos impeditus esse (reconsiderare, immo, reconsiderare difficilius est) verbis e Canada. Restat videre num verba sufficiant, sed speremus. Si non cedamus, fortasse etiam vincemus. Ad hodiernas inscriptiones perveniamus. Prima, a scriptore Manuele Jabois scripta, de accidente ferriviario Cordubae agit. Dicit nos non tam morte aliorum perhorrescere quam inveniendo nos casu adhuc vivere. Hodierna inscriptio est ex Februario anni MMXVIII et a philosopha Amelia Valcárcel scripta est. In ea, explicat cur pudor non iam in umeris mulierum sicut olim premeret, et quot gustum libertatis evolverint et in eam credere constituerint. Carmen hodiernum "Ad Auroram" inscribitur, et a poeta Lithuaniano Czeslaw Milosz scriptum est. Denique, ut semper, sunt imagines iocosae. Laeti estote, quaeso. Conamini. Pro eo pugnate. Et Fortuna semper vobiscum sit. Tamaragua, amici mei. Oscula. Amo vos.











ENTRADA NÚMERO 7955

jueves, 22 de enero de 2026

¿DE LA TIERRA VERDE?

 







Monty Python tendría un día de campo, escribe en Substack (29/01/2026) el economista y profesor de la Universidad de California en Berkeley, Robert Reich. Amigos, comienza diciendo, podría tratarse de un sketch de Monty Python de hace 40 años: un presidente estadounidense demente exige que Noruega le conceda el Premio Nobel de la Paz (que inicialmente escribe "Noble" y que, de todos modos, no le corresponde a Noruega otorgarlo), después de convertir el nombre del Departamento de Defensa en Departamento de Guerra, enviar tropas a ciudades estadounidenses, amenazar a Canadá y secuestrar por la fuerza al presidente de un país latinoamericano.

Al no obtener el premio de la paz, declara que ya no le interesa la paz y decide tomar Groenlandia. Cuando Groenlandia se niega, y Dinamarca y el resto de Europa arman un escándalo, monta en cólera, aumenta los aranceles a Europa (lo que les cuesta caro a los estadounidenses) y amenaza con la guerra a la OTAN. El presidente de Rusia está encantado.

¿No lo ven? Eric Idle interpreta al presidente estadounidense, un hombre engreído y completamente desquiciado. John Cleese es el cruel y desventurado presidente latinoamericano secuestrado. Terry Gilliam es el desconcertado e incrédulo líder de Groenlandia. Terry Jones interpreta al recto líder de Dinamarca, Graham Chapman a un perplejo dignatario de la OTAN, y Michael Palin al excéntrico pero triunfante presidente de Rusia.

El equipo de Monty Python era muy divertido porque se inventaban situaciones completamente absurdas, las manejaban con total seriedad y las llevaban hasta el límite.

Pero esta situación absurda en particular no tiene gracia. Está sucediendo de verdad. Y Trump está, trágica y aterradoramente, loco.

















ENTRADA NÚMERO 7954

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, ¿CÓMO GOBERNARÁ TRUMP? PUBLICADO EL 18 DE ENERO DE 2017

 







¿Cómo gobernará Trump? Carece de programa, porque ni él mismo pensaba ganar. Para él, será fácil abandonar el acuerdo TPP o endurecer la política de inmigración; pero será más difícil abolir el ‘Obamacare’ o denunciar el Tratado nuclear con Irán, escribe en El País de hoy, Jorge Dezcallar, exembajador de España en Estados Unidos. La elección de Donald Trump plantea el problema crucial de intentar saber cómo va a gobernar, si va a hacer lo que ha dicho durante la campaña más polarizada y bronca de la historia norteamericana, o si el ejercicio del poder le va a moderar y la respuesta no es fácil. Como ha dicho Kissinger, este es el primer presidente que llega “sin maletas” a la Casa Blanca. Lo que se sabe es que va a tener mucho poder porque controlará el Ejecutivo, el Congreso (Obama perdió la Cámara en 2010 y el Senado en 2014) y, cuando nombre al sucesor de Antonin Scalia, se garantizará también un Tribunal Supremo afín que le ayude a poner en marcha esa gran revolución conservadora que muchos esperan.

El principal problema para cualquier observador es que probablemente ni el mismo Trump esperaba ganar, y eso le hace no tener un programa definido y explica las dudas que rodean la formación de su equipo de gobierno. Esa es la explicación amable. La otra es que Trump no tiene ideas claras, todo para él es negociable, dice una cosa y la contraria, se deja influir por la última persona que le visita y se guía más por su instinto que por la reflexión ponderada. Su problema no es tener un mal programa de gobierno sino no tener ninguno, vivir en una improvisación constante a base de tuits que nadie controla, porque eso genera inseguridad. Así, su rechazo de la política de “Una Sola China” plantea la duda de saber si es un órdago antes de abrir una complicada negociación comercial, si es un cambio radical y preparado con cuidado de la política que Estados Unidos defiende desde Nixon, o si Trump contestó la llamada de la presidente de Taiwán sin consultar antes con nadie. También parece dispuesto a dar un giro radical a la política seguida hasta ahora sobre el conflicto israelo-palestino.

Por eso es legítimo que preocupen su arrogancia, su ignorancia, su adanismo (I alone can fix it), su improvisación, la influencia que en sus decisiones de gobierno puedan tener los negocios que tiene repartidos por el mundo y de los que no se separa y, por fin, quiénes le vayan a asesorar... cuando se deje, una vez que ya se ha peleado con las agencias de Inteligencia. Los que ya conocemos inspiran muchas dudas. Tampoco aclaran mucho su primera rueda de prensa o las discrepancias internas que asoman tras la presentación de Tillerson ante el Senado.

La esperanza es que el sistema logre moderar alguna de las iniciativas del nuevo presidente

Las ideas que conforman el núcleo duro de su pensamiento no son muchas y se centran en un acendrado proteccionismo que le hace rechazar los tratados de libre comercio, y en una desconfianza de los foros y alianzas internacionales que considera obsoletos y un estorbo a su libertad de acción, desde una mentalidad de empresario que busca beneficios inmediatos sin comprender que son un seguro antes que una inversión. Piensa que el cambio climático es un fraude, admira a líderes fuertes y autoritarios y no va a perder el tiempo en tratar de extender la democracia en el mundo o en defender los derechos humanos. También será reacio a embarcarse en aventuras exteriores porque cree con el 86% de sus compatriotas que las guerras emprendidas en Oriente Medio desde 2001 no han servido para nada y tampoco han hecho al país más seguro.

Además de este catálogo básico, Trump ha dicho que haría muchas otras cosas, algunas de las cuales parecen más factibles que otras, mientras que algunas son imposibles. Entre las más fáciles están las de reducir impuestos; abandonar el Transpacific Partnership (TPP), lo que echará a toda la cuenca del Pacifico en brazos de China y de su Asociación Regional de Libre Comercio, que excluye a los EEUU; endurecer la política migratoria y abolir las restricciones medioambientales de Obama. Más complicado será echar abajo su reforma sanitaria, algo que Trump considera absolutamente prioritario, porque dejaría sin cobertura a treinta millones de americanos pobres que, como dice Krugman, son quienes le han votado. No está claro que el Congreso le vaya a dar el billón de dólares que necesita para renovar las infraestructuras, porque eso aumentaría el deficit, ni que quiera pagar el muro con México, sin que sea previsible que lo levanten los mexicanos. Denunciar el Acuerdo Nuclear con Irán simplemente no depende de Washington porque se trata de un tratado multilateral, los demás firmantes no están por la labor y además Teherán está cumpliendo con sus obligaciones. Y la promesa de doblar el PIB hasta el 4% anual no es realista, como tampoco parece fácil crear empleo en los altos hornos o en las cuencas de carbón.

De otras cuestiones polémicas, Trump simplemente ha dejado de hablar o ha dado marcha atrás, como la absurda pretensión de procesar a Hillary Clinton o su inicial entusiasmo con la tortura y, en especial, el waterboarding. También parece haber moderado su postura ante el cambio climático. Algo es algo.

Trump parece dispuesto a favorecer un mundo multipolar, con varios centros de poder

La elección de Trump señala el final de la época de la PostGuerra Fría basada en el “consenso de Washington” (democracia liberal y la economía de mercado) con instituciones multilaterales fuertes y el respaldo militar de los EEUU como gendarmes del planeta, una combinación que Fukuyama creía imbatible. Porque aunque la globalización ha conducido a un enriquecimiento y aproximación macroeconómica entre los países (en 1960 EEUU, Europa y Japón representaban el 70% del PIB mundial y hoy rondan el 50%), sus excesos, la falta de vigilancia y de regulación (o las mismas sinvergonzonerías de los reguladores) han creado dentro de los países bolsas de miseria, desempleo y aumento de las desigualdades. Es contra esto que Trump ha construido su victoriosa estrategia electoral, porque ha captado mejor que nadie el fracaso de las democracias liberales para distribuir mejor la riqueza y porque ha jugado con los miedos de las clases medias a perder el empleo por la tenaza de la deslocalización empresarial y la llegada de inmigrantes que, si además hablan otra lengua o tienen otra pigmentación, son percibidos como una amenaza.

Trump parece dispuesto a abandonar la política multilateralista de Obama para ir hacia un mundo multipolar con varios centros de poder en tensión recíproca, en un contexto de proteccionismo y de debilidad de las instituciones internacionales encargadas de la resolución de conflictos. Un mundo que será menos seguro si Washington abandona el sistema de alianzas que ha construido desde 1945, y que será más pobre si se encierra detrás de muros proteccionistas, que abren la puerta a guerras comerciales. Barry Eichengreen, profesor de Economía Internacional en Berkeley ha acuñado el término híper-incertidumbre que quizás habrá que extender al terreno político. Y eso no es bueno.

La esperanza es que las cosas se vean de otra forma desde el Despacho Oval o que el sistema logre moderar algunas de las iniciativas del nuevo presidente, al estilo de la serie británica Yes, minister, donde celosos funcionarios evitan que el ministro de turno haga más tonterías que las estrictamente necesarias; en caso contrario habría que gritar aquello de ¡mujeres y niños primero!













ENTRADA NÚMERO 7953

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: TOMA MIS PALABRAS Y TÍRALAS, DE D.H. LAWRENCE

 







DESACUERDO



Como quieras.

Toma mis palabras y tíralas

sobre el mostrador;

fíjate si suenan.

Cuela mis miradas y expresiones

y ve cuál es la proporción

de arena en mi dudoso azúcar

de verdades.

Haz un inventario exacto

de mi pecho viril;

averigua si soy solvente o estoy en quiebra,

o me he vuelto en el mejor caso un pobre hombre.

Pues soy del todo indiferente

a tu incertidumbre

sobre si encontraste en mí una fortuna

o un insignificante destino.


Investiga bien

todo lo que hay

y luego, si tiene valor, agradécelo;

si no, desespérate.

Si la desesperación es lo que nos toca,

entonces desesperémonos.

Parezcámonos al sauce llorón.

No me importa.



D. H. LAWRENCE (1885-1930)

escritor británico


























ENTRADA NÚMERO 7952

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY JUEVES, 22 DE ENERO DE 2026

 


























ENTRADA NÚMERO 7951