martes, 30 de diciembre de 2025

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: TERCER ANIVERSARIO, DE CARLOS IGLESIAS DÍEZ

 







TERCER ANIVERSARIO


Tu recuerdo otorga peso
a todo aquello que aún vibra
más allá del aire:
la estremecida nana
de los camiones en la noche,
el secreto dulzor de la saliva
al morder una cereza,
tu voz desgranando el eco
de los vivos y los muertos,
como quien eleva al cielo
una plegaria o un rezo;
mi infancia que hoy perdura,
cobijada entre tus brazos,
desafiando al tiempo.


CARLOS IGLESIAS DÍEZ (1983), poeta español












DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 30 DE DICIEMBRE DE 2025





 






























SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA. AVUI DIMARTS, 30 DE DESEMBRE, TOCA EN CATALÀ

 







Bon dia. Aquest any es va acabant... Dos dies més i estem el 2026. Què ens oferirà el nou any? Les expectatives no són bones sens dubte, però el mateix vénen dient els éssers humans des que van començar a dividir el temps en anys. Que sigui el que la Fortuna ens vulgui oferir, però que sigui per bé de tots, o almenys de la majoria.












lunes, 29 de diciembre de 2025

ÉTICA. ESPECIAL DE HOY LUNES, 29 DE DICIEMBRE DE 2025

 







¿Por qué las asociaciones profesionales más poderosas de Estados Unidos guardan silencio ante las desgracias profesionales del régimen de Trump?, se pregunta en Substaxk (25/12/2025) Robert Reich, profesor en la Universidad de California en Berkeley. Amigos, comienza diciendo, perdón por molestarte con esta pregunta el día de Navidad, pero me molesta: ¿Por qué la Asociación Estadounidense de Abogados y la Asociación Médica Estadounidense no se han pronunciado contra el comportamiento poco ético de los profesionales del régimen de Trump?

Siempre me dijeron que las asociaciones profesionales existían para mantener los estándares profesionales, no simplemente para restringir el número de profesionales licenciados para mantener los precios profesionales.

Pero Lindsey Halligan, actualmente fiscal de Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia, no tiene ningún fundamento ético.

Fue nombrada por Trump y Pam Bondi con el propósito expreso de procesar a los enemigos de Trump, James Comey y Letitia James.

Halligan es una exabogada de seguros sin experiencia en derecho penal. (Ayudó a Trump a desempolvar el Smithsonian).

El 17 de noviembre de 2025, un juez magistrado federal identificó múltiples instancias de mala conducta por parte de Halligan, incluidas “declaraciones erróneas fundamentales de la ley” ante un gran jurado.

Halligan admitió que nunca mostró la acusación final a todo el gran jurado después de que éste rechazó su primera presentación, un fracaso notable.

Posteriormente, un juez determinó que Halligan había sido nombrado fiscal federal ilegalmente desde el principio y desestimó las acusaciones contra Comey y James. El Departamento de Justicia está apelando.

Según las normas modelo de conducta de la Asociación Americana de Abogados (adoptadas por todos los colegios de abogados estatales), un fiscal en un caso penal debe abstenerse de presentar cargos si sabe que no están respaldados por una causa probable. También se considera falta profesional que un abogado incurra en una conducta que perjudique la administración de justicia.

Si la ética legal significa algo, Halligan debería ser inhabilitado. Si la ética médica significa algo, el Dr. Vinay Prasad ya no debería ser médico. Prasad, el principal regulador de vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos, afirmó recientemente que las vacunas contra la Covid eran peligrosas para los niños y habían causado la muerte de "al menos 10 niños".

Doce ex comisionados de la FDA dijeron que la afirmación de Prasad rompía radicalmente con las normas científicas de larga data y representaba “una amenaza para la política de vacunas basada en evidencia y la seguridad de la salud pública”. Inside Medicine informó que Prasad utilizó información incompleta y que el número de muertes pediátricas por vacunas contra el Covid estaba entre cero y siete.

Más concretamente, ¿cuántos niños habrían muerto sin la vacuna contra la COVID-19? Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron que más de 2100 niños estadounidenses han muerto de COVID-19 desde el inicio de la pandemia.

Podría haber utilizado muchos otros ejemplos de médicos que ahora supuestamente sirven al público en el régimen de Trump y que han arrojado su propia integridad y ética por la ventana y al Potomac.

Lo que se está desarrollando entre los médicos dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos es un intento de reescribir las reglas que rigen todo el sistema de salud pública de Estados Unidos basándose en la ideología en lugar de la ciencia.

Del mismo modo, podría haber encontrado muchos otros ejemplos de abogados del régimen de Trump que están violando los estándares profesionales.

Lo que está ocurriendo entre los abogados del Departamento de Justicia y las fiscalías estadounidenses es un intento de reescribir las reglas que rigen todo el sistema de justicia penal de Estados Unidos basándose en la venganza de Trump en lugar del estado de derecho.

Si las asociaciones profesionales tienen algún propósito legítimo en nuestro sistema, es hacer cumplir las normas éticas y exigir a los profesionales que rindan cuentas ante ellas. ¡Diablos!, si la Asociación Económica Estadounidense puede prohibir permanentemente al economista de Harvard (y ex secretario del Tesoro) Larry Summers por una conducta "fundamentalmente inconsistente con sus estándares de integridad profesional" (Summers había pedido repetidamente consejo a Jeffrey Epstein sobre la búsqueda por parte de Summers de un economista más joven), seguramente la Asociación de Abogados de Estados Unidos debería prohibir a Lindsey Halligan, y la Asociación Médica Estadounidense, a Vinay Prasad. ¿Dónde están la Asociación Estadounidense de Abogados y la Asociación Médica Estadounidense durante el reinado sin escrúpulos de Trump? Feliz Navidad. ¡Te ves genial!












DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY LUNES, 29 DE DICIEMBRE DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz lunes, 29 de diciembre de 2025. El problema no es la meritocracia: el problema es que todavía no tenemos una sociedad lo bastante meritocrática, afirma en la primera de las entradas del blog de hoy el escritor y miembro de la Real Academia Española, Javier Cercas; para qué mentir: soy un elitista de mierda, rcomienza diciendo. En la segunda, un archivo del blog del 11 de marzo de 2009, hacía cerca de dos meses, Moisés Naím, periodista, director de la prestigiosa revista "Foreing Policy", asistente fijo a los Foros de Davos, se había atrevió a decir en un artículo que había razones para el optimismo a pesar de toda la que estaba cayendo. ¿Se pasó de optimista? El poema del día, de la poetisa española Amparo Montejano (1975) se titula Solo tú y yo, y comienza con estos versos: Solo tú y yo sabemos lo que siente mi alma,/fulgor de escondida estrella que brilla y … calla./Solo tú y yo sabemos lo que al dolor escapa:+/un cielo, la luz, el aire, un amor … o nada. Y la última entrada del día, como siempre, son las viñetas de humor. Volveremos a vernos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. Y como decía Sócrates: ἡμεῖς ἀπιοῦμεν. HArendt












DE LA VINDICACIÓN DE LAS ÉLITES

 







El problema no es la meritocracia: el problema es que todavía no tenemos una sociedad lo bastante meritocrática, afirma en El País (20/12/2025) el escritor y miembro de la Real Academia Española, Javier Cercas. Para qué mentir: soy un elitista de mierda, comienza diciendo. Cuando se trata de literatura, Cervantes; cuando se trata de cine, John Ford; cuando se trata de música, Bach; cuando se trata de pintura, Velázquez; cuando se trata de filosofía, Spinoza; cuando se trata de tenis, Rafa Nadal; y, cuando se trata de política, Nelson Mandela (y, como mínimo el 23 de febrero de 1981, a las 18.23, Adolfo Suárez). En definitiva, soy un entusiasta de los mejores: aquellos que han demostrado que los seres humanos somos capaces de proezas inauditas, que nos han enseñado de qué pasta estamos hechos y nos han ayudado a vivir más, de una manera más rica, más compleja y más intensa, aquellos que nos redimen o nos consuelan de nuestra mediocridad y nuestras limitaciones y nuestra negligencia y nos permiten aspirar a la mejor versión de nosotros mismos, que es lo máximo a lo que se puede aspirar.

Visto así, no sé qué hay de malo en ser elitista. El problema no son las élites; son las élites que no merecen serlo, las falsas élites. Contra estas sí que hay que pelear, y la herramienta más eficaz que hemos inventado hasta la fecha para hacerlo se llama democracia, que es otro nombre de la meritocracia. Últimamente, sin embargo, se ha puesto de moda despotricar contra ella; contra la meritocracia, quiero decir. Se asegura que, en España (y no solo en España), una persona de origen humilde lo tiene mucho más difícil para prosperar en la vida y dar lo mejor de sí misma que una persona de origen privilegiado; por supuesto, basta con no estar del todo ciego para aceptar que eso es verdad, llámese como se llame el privilegiado. Es una injusticia flagrante; para explicar por qué, debo repetirme. La democracia perfecta no existe (o, si se prefiere, la democracia perfecta es una dictadura: la democracia orgánica del general Franco; las democracias populares de la antigua órbita soviética); lo que define la democracia de verdad es que es perfectible, infinitamente perfectible: que cada día puede y debe mejorarse. “Quien no está ocupado en nacer está ocupado en morir”, reza un verso de Bob Dylan; la democracia es igual: o mejora o empeora, o nace o muere a diario, y el hecho de que mejore o empeore depende de nosotros, y en primer lugar de nuestros gobernantes, a quienes elegimos y a quienes estamos obligados a fiscalizar (y, cuando se lo ganan, a echarlos a patadas). En un ensayo titulado “El fantasma de las élites”, publicado hace tiempo en Letras Libres, Víctor Lapuente lo explicaba así: en cualquier ámbito, desde la ciencia a las telecomunicaciones, desde la educación a los mercados financieros, “los gobiernos deben garantizar una continua competencia y evitar la creación de élites oligopólicas”; es decir: con el fin de que se sitúen en los lugares más sobresalientes de cualquier trabajo o disciplina las personas más cualificadas —y no las que poseen el dinero suficiente para acceder a la mejor educación y conseguir los mejores contactos—, los gobiernos deben “buscar medios para evitar que quienes ocupan la cúspide bloqueen el acceso a la misma”. Lapuente subraya con razón que esto vale para todos, pero sobre todo para los poderes públicos: “Si una élite, como los miembros del partido político en el gobierno, ocupa puestos de responsabilidad en todas las instituciones públicas de relieve, incluyendo los órganos de control formal e informal, como la televisión pública, es muy difícil evitar su enquistamiento. Nadie puede destronar a quien se entroniza en todos los tronos del país”.

Eso es lo que hay que impedir a toda costa: la entronización sin retorno de las élites, su enquistamiento. El problema, lo repito, no son las élites: son las élites de pacotilla, cuya falta de méritos como élite las convierte en tóxicas, para los demás y para sí mismas. El problema no es la meritocracia: el problema es que todavía no tenemos una sociedad lo bastante meritocrática. El problema es que, igual que no existe la democracia perfecta, no existe la perfecta meritocracia: como la democracia, la meritocracia es un ideal, una aspiración. Una democracia es tanto mejor cuanto más se parece a una meritocracia.












DEL ARCHIVO DEL BLOG: EL FORO DE DAVOS. PUBLICADO EL 11/03/2009 (REELABORADA)







Hace cerca de dos meses, Moisés Naím, periodista, director de la prestigiosa revista "Foreing Policy", asistente fijo a los Foros de Davos, se atrevió a decir en un artículo publicado en el diario El País (01/02/2009) titulado Cinco razones para el optimismo, en el  que a pesar de toda la que estaba (y está) cayendo había (y hay) razones para el optimismo. Esto es lo que decía: Los pesimistas son serios, realistas y menos dados a desilusionarse por la vida. Los optimistas, en cambio, son ingenuos y por ello más propensos a ser sorprendidos por las malas noticias. Los pesimistas son pensadores profundos y bien informados mientras que los optimistas son superficiales y no entienden bien lo que está pasando. Basándome en estas estereotipadas percepciones -y en la incesante avalancha de malas noticias que a diario nos abruman- lo más fácil y seguro sería escribir un artículo explicando por qué el mundo está muy mal y por qué lo que viene será aún peor. También me lo facilitaría el hecho de que he asistido al Foro Económico Mundial en Davos. La imagen que se tiene de la reunión de Davos es que es solo para ricos y poderosos o los periodistas que los entrevistan. Pero no es así. También asisten líderes religiosos y sindicales, muchos de los científicos más importantes de estos tiempos, innovadores sociales, artistas plásticos, escritores, músicos y hasta exploradores de recónditos parajes del planeta.

Llevo muchos años asistiendo a estas reuniones y nunca antes había visto un ambiente tan pesimista. Una lúgubre anticipación de lo que viene dominó las conversaciones. Así, por llevar la contraria, y porque la lista de problemas ya la conocemos, he decidido escribir sobre algunas razones para el optimismo.

1. Los infartos ayudan a cambiar hábitos. Nada mejor para dejar de fumar que un buen infarto -especialmente si se sobrevive-. La economía mundial ha sufrido un doloroso infarto. Sufrirá mucho, pero al salir de la crisis se verá obligada a adoptar hábitos más sanos y sostenibles. Se rebalanceará el equilibrio entre el Estado y el mercado; se controlarán algunos excesos y se corregirán las distorsiones macroeconómicas. La dieta será muy dura y el paciente seguirá débil por un tiempo. También caerá en la tentación de volver a fumar y comer mal. Pero tener el infarto en mente moderará el riesgo de que retome las malas costumbres que casi lo matan.

2. Renovación política. Si 2008 fue el año del crash económico, 2009 será el del crash político. Algunos gobiernos caerán, otros se debilitarán y casi todos tendrán que cambiar su manera de hacer las cosas para responder al inmenso descontento social provocado por la crisis económica. Algunos responderán refugiándose en el autoritarismo y el populismo. Pero en otros países se abrirán posibilidades de cambios políticos positivos que no hubiesen sido posibles sin la crisis.

3. Nuevos líderes. Y no estoy pensando solo en Barack Obama, aunque él es evidentemente el primer ejemplo que viene a la mente. Y su caso y su historia motivarán a otros, en todas partes. En general, la crisis le va a hacer la vida más difícil a quienes han estado a cargo de países, partidos políticos, empresas privadas, universidades, medios de comunicación u otras instituciones, y va a abrir puertas y a facilitar el ascenso de sucesores con ideas nuevas.

4. Más innovación que nunca. "Nunca antes en la historia ha habido tantos innovadores como ahora. La cantidad de gente que está creando nuevas maneras de resolver nuestros problemas no tiene precedentes", me comentó Edmund Phelps, premio Nobel de economía, cuando le forcé a que me diera una razón para ser optimista. Según Paul Laudicina, presidente de una de las empresas de consultoría más grandes del mundo, "estamos al comienzo de una oleada de profundos cambios tecnológicos que crearán una nueva revolución en la productividad y mejorarán la calidad de vida de todos. Contaremos con posibilidades ahora inimaginables".

5. Más generosidad que nunca. El mundo vive una explosión de solidaridad con los más necesitados. En todos los países proliferan organizaciones cuya misión es ayudar a otros. Gracias a Internet, la filantropía se ha democratizado y globalizado. Esta tendencia es reforzada por una creciente intolerancia, especialmente entre los jóvenes, hacia la desigualdad, la injusticia y la discriminación. La crisis aumentará las necesidades y las emergencias sociales y estimulará a muchos a hacer algo por los demás.

Será muy fácil para los pesimistas explicar por qué cada una de estas razones va a tener efectos negativos. La crisis matará a muchos y el paciente no cambiará sus malos hábitos. Los viejos líderes no se dejarán quitar el poder, las nuevas tecnologías también tendrán efectos nocivos y la filantropía nunca ha podido resolver los problemas del mundo. Estos argumentos, repito, son fáciles de defender y no constituyen mayor reto intelectual. Lo difícil es buscar razones válidas para ser optimistas. Difícil, sí, pero indispensable. Intentémoslo.

Desde mi escepticismo de optimista impenitente chamuscado por la realidad, estoy de acuerdo con él... Así que, señores políticos, economistas, líderes de opinión, empresarios, sindicalistas, hombres y mujeres del mundo, menos lamentarse y a trabajar... Podemos salir de ésta; vamos a salir... Y cuando lo hagamos, exijamos las responsabilidades que haya que exigir para que esto no vuelva a repetirse. Pero ahora hay que arrimar el hombre. Sean felices a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt





















EL POEMA DE CADA DÍA. HOY, SOLO TÚ Y YO, DE AMPARO MONTEJANO

 







SOLO TÚ Y YO



Solo tú y yo sabemos lo que siente mi alma,

fulgor de escondida estrella que brilla y … calla.

Solo tú y yo sabemos lo que al dolor escapa:

un cielo, la luz, el aire, un amor … o nada.


Mas, sé que el temor que agita mi cuerpo en calma,

el llorar atormentado, el delirio y la nostalgia,

es fruto ardiente de un beso (mítico) de esperanza.

Llegará el día en que pueda recibir mi parte y… ¡basta!


#


Si tú me escuchas,

si contemplas en mi rostro

el surco de ácidas lágrimas.

Si de veras me has querido,

si tú igualmente has sentido

el dolor que te descarna,

dime sinceramente,

¡dile a la Muerte austera!

que, si hay un muerto por dentro,

¿qué importa el vivo de fuera?

Que venga y calle mi rostro.

Que venga y que apague el alma.

Que venga y que se me lleve…

¡Que arranque la carne! …, agria.


#


Solo tú y yo sabemos lo que siente mi alma,

fulgor de escondida estrella que brilla y … calla.

Solo tú y yo sabemos lo que al dolor escapa:

tú, ¿yo?… La expresión, el arte… ¡La muerte helada!



AMPARO MONTEJANO (1975)

poetisa española













DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY LUNES, 29 DE ENERO DE 2025

 




























AGURRA NIRE HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, ASTELEHENA, ABENDUAK 29, EUSKARAZ

 






Kaixo guztioi, lagunok. Egun on. Hiru egun gehiago eta urte berrian sartuko gara, kristau aroko 2026; 2779 Ad Urbe condita, antzinako erromatarren arabera, bide batez, nire herrikideek buruhauste dezente eman zizkigutenak. Horrelakoak dira gure lurralde honetako ohiturak, guztionak, Espainiakoak, espainiar batzuek oraindik ere ez dutela uste dutena. Hori da haien arazoa, eta ez dut haiekin eztabaidatuko. Musuak. Harendt












domingo, 28 de diciembre de 2025

UN DÍA EN LA VIDA. ESPECIAL 3 DE HOY DOMINGO, 28 DE DICIEMBRE DE 2025

 







Tres científicos sostienen que acciones modestas pueden lograr un estado de bienestar que no tiene mucho que envidiar a las intervenciones psicológicas más ambiciosas, escribe en El País (237/12/2025) el divulgador científico y genetista Javier Sampedro.Te levantas, echas un vistazo al periódico y, oh boy, te dan ganas de volverte a la cama,comienza diciendo. Perdón por lo de oh boy; no es más que un homenaje a John Lennon por la misma canción de la que he robado el título de esta columna, A day in the life, que empieza I read the news today, oh boy… (“He leído una noticia, madre mía…“) y narra a continuación un suceso horrible, o varios. Mientras escribo esto, el periódico me informa de que Estados Unidos ha atacado al Estado Islámico en Nigeria; Donald Trump pone su nombre a buques de guerra, centros de arte y salones de baile; 11 carreteras están cortadas por el temporal; corrupción, polarización, ultraderechismo, desigualdad, vivienda imposible y oh boy.

Los periodistas somos famosos por el refrán No news, good news, si no hay noticias, son buenas noticias, que refleja el hecho evidente de que las noticias son malas por definición. Que un charcutero te venda mortadela en buen estado no hace un titular ni en la gaceta universitaria. Si el charcutero quiere salir en las noticias, lo mejor que puede hacer es intoxicar a 20 familias. Como lectores, nos podemos quejar de que eso imprime un sesgo a nuestra percepción del mundo, pero lo cierto es que la razón de ser de un periódico no es celebrar lo que va bien, sino denunciar lo que está mal.

Yo solía decir, de forma manifiestamente interesada, que las únicas buenas noticias que contiene un periódico son las noticias científicas, puesto que saber algo siempre es mejor que no saberlo. Un oscurantista puede considerar malas noticias que la Tierra sea redonda, o que no esté en el centro del universo, o que hayamos evolucionado a partir del mono, pero las personas curiosas e ilustradas acogerán esos hechos con entusiasmo, porque les permiten entender el mundo. Son buenas noticias, y sin embargo son noticias, no como la del charcutero virtuoso. El entendimiento es la fuerza que nos guía hacia el progreso como especie.

Dicho todo lo cual, el presidente Trump ha conseguido este año que incluso las noticias científicas sean genuinamente malas. No es solo su política de recortes miopes y despidos ciegos —de eso también sabemos mucho a este lado del Atlántico—, sino su ataque frontal a los mismos fundamentos de la ciencia, a su racionalidad y su espíritu crítico, a su colaboración internacional y su vocación de servicio a la población humana.

Pero yo quería escribir una columna optimista y no me está saliendo. Llámalo deformación profesional. Lo que pretendía, en realidad, es hablarte de los microactos, un concepto desarrollado por el psicólogo Darwin Guevarra, de la Universidad de Miami en Ohio; el informático biomédico Xuhai Xu, de la Universidad de Columbia en Nueva York, y la neurocientífica Emiliana Simon-Thomas, de la Universidad de California en Berkeley. Estos autores sostienen que una serie de acciones modestas, que consumen muy poco tiempo y salen gratis total, pueden lograr un estado de bienestar y de actitud prosocial que no tiene mucho que envidiar a las intervenciones psicológicas más ambiciosas y exigentes, del tipo de tirarse 12 semanas haciendo meditación y otras murgas que, al final, muy poca gente se puede permitir.

Se refieren a cosas como darle las gracias a un colega, aunque sea mediante un miserable, superficial y bisilábico whatsapp, admirarse por la inmensidad del cielo nocturno, ser amable (con el charcutero, por ejemplo), reflexionar cinco minutos sobre un valor en el que creas, mirar una experiencia difícil desde un ángulo más tratable que otras veces o alegrarte de las alegrías ajenas. Presentan sus ideas en Scientific American y han montado un recurso gratuito en línea que se llama Big Joy Project. Yo soy un escéptico correoso, pero quizá pruebe algo de esto, oh boy.

















¡QUÉ BELLO ES VIVIR! ESPECIAL 2 DE HOY DOMINGO, 28 DE DICIEMBRE DE 2025

 







Podemos crear amabilidad y decencia, a pesar de Trump, escribe el profesor de la Universidad de California en Berkeley, Robert Reich, en Substack (24/12/2025). Amigos, comienza diciendo, para mí, la verdadera lección de la encantadora película navideña de Frank Capra, "Qué bello es vivir", nunca fue tan poderosa como este año. Esa lección: es nuestra decisión.

Podemos sumirnos en la desesperación ante el infierno que Trump y sus aduladores han creado, como en la ficción de "Pottersville". O podemos generar amabilidad y decencia de forma activa y deliberada, como en "Bedford Falls".Hoy quiero compartir con ustedes un video corto que hice con mis jóvenes y talentosos colegas, quienes de alguna manera me incluyeron en “ Qué bello es vivir” (no soy precisamente “protagonista”, como titulan el video; me dieron un papel secundario). Duración: 3 minutos y 52 segundos. ¡Disfrútenlo! Pueden verlo en Youtube.