lunes, 3 de noviembre de 2025

DEL PERMANENTE CHANTAJE A LA DEMOCRACIA

 






El ciudadano se ve sometido a una continua coacción: si no nos votas vendrá el fascismo; o bien, si no nos votas proseguirán la corrupción y la disolución de España, escribe en El País, 26/10/2025, el politólogo Fernando Vallespín. Las democracias se mueven hoy entre el miedo y la intransigencia, cuando no el odio, hacia sus adversarios políticos, comienza diciendo. Y bajo condiciones de gobernabilidad precaria. La situación de la política española encaja bien en este esquema: un Gobierno de gobernabilidad limitada por la cantidad de piezas que ha de encajar cada vez que pretende llevar una ley al Congreso, por no hablar de su imposibilidad de armar un presupuesto, y el vértigo o el miedo ante el acceso de la alternativa posible. Esto último es su mayor elemento cohesionador; solo puede mantenerse vivo en la medida en que funciona la satanización del adversario. Lo hemos dicho muchas veces, se trata de hacerlo inelegible, no de presentarse como mejor y más capaz que aquel.

Lo curioso es que desde la otra orilla funciona el mismo esquema: “Gobierno corrupto”, Frankenstein, la anti-España. El ciudadano se ve sometido, así, a un claro chantaje: si no nos votas vendrá el fascismo (o algo similar), o, si no nos votas, proseguirán la corrupción y la disolución de España. La lucha entre el bien y el mal como potencial campo de batalla electoral, en vez de ese más apacible presupuesto democrático de limitarse a elegir entre alternativas ideológicas ponderando nuestros intereses respectivos. El ideal es que no exista más opción viable que la propia.

El daño que este tipo de actitudes tiene para el sistema democrático salta a la vista. Para quienes gobiernan, el rendimiento de cuentas pasa a un segundo plano. ¿Qué importan algunos casos de corrupción ante la presencia del abismo? Para la oposición del PP, ocurre algo similar. ¿Qué importa tener que gobernar con apoyo de Vox si están destrozando España? No precisa siquiera hacer oposición; cree que le basta con esperar a la labor de los jueces, y mientras tanto abundar en la crispación y los excesos retóricos. Al Gobierno le sirve también para hacer digeribles otros chantajes menores por parte de sus socios, convertir la política en una especie de zoco donde se trapichea con favores y cesiones más o menos incompatibles con sus anteriores convicciones. Ante el mal mayor de salir de La Moncloa, facilitar la continuidad de la coalición c’est tout pardonner.

Ahora, a la vista del nuevo órdago de Junts al Gobierno, estamos ante uno más, solo que aquí está limitado por la UE en lo referente al reconocimiento del catalán como lengua europea, o por el propio Poder Judicial, o, y esto lo ignoramos, porque haya demandas inconstitucionales o que puedan provocar potenciales reveses electorales o disensiones internas. El problema es que a Junts solo le importa Cataluña y se enfrenta ahora a un problema existencial en su propio campo provocado por el auge de Aliança Catalana. Lo más probable es que se llegue a un acuerdo, pero cabe suscitar algunas dudas derivadas de la propia naturaleza del partido de Silvia Orriols. Y no me refiero a su radicalismo antiinmigración, sino al giro que introduce en la práctica política del campo independentista. Por primera vez, un partido de este signo afirma que no participará en las elecciones generales españolas. Cataluña es su único país. ¿Qué importa que Junts consiga, por ejemplo, el reconocimiento de lengua europea si eso se obtendría ipso facto si fuera un país independiente dentro de la UE? Junts sufre así una fuerte presión por desvincularse del imaginario de su asociación a “instituciones españolas” y necesita apaciguar al menos la imagen de “colaboracionista” que le imputan los independentistas más irredentos. Pero que no se haga ilusiones el PP acariciando la expectativa de su apoyo a una moción de censura; se trata de llevar a cabo un divorcio de país, no entre partidos. Mañana tendremos la sentencia.

Fernando Vallespín es politólogo.




















DEL ARCHIVO DEL BLOG. LA VICTORIA DEL ARTE SOBRE LA REVOLUCIÓN. PUBLICADO EL 06/11/2017

 






Una de las muchas consecuencias trágicas de la revolución fue la aniquilación del mundo cultural ruso. Quienes no abrazaron el movimiento fueron perseguidos, encarcelados o deportados, pero su obra permanece y sigue conmoviendo al mundo, comenta en El País de hoy la escritora y traductora checo-española Monika Zgustova. 

En los años sesenta y setenta, en mi Praga natal, capital entonces de la Checoslovaquia comunista, comienza diciendo, los alumnos de primaria estábamos obligados a asistir a la conmemoración de la revolución rusa. Entre canciones revolucionarias cantadas por los coros de la juventud comunista, los maestros peroraban sobre la importancia mundial de esta revolución que según ellos aportó por primera vez en la historia la paz y la igualdad. Los niños escuchábamos estas palabras seductoras y las saboreábamos como si fueran caramelos de frambuesa. Cuando al llegar a casa contaba el discurso, mis padres replicaban que la revolución rusa, si bien se hizo en nombre de la paz y la igualdad, cuando Lenin y los bolcheviques y luego Stalin se hicieron con el poder convirtieron el sueño de construir un mundo nuevo en un mecanismo totalitario que generó sufrimiento y muerte. Crecí entre dos puntos de vista y me tocó buscar mi (complejo) camino entre dos afirmaciones opuestas. Al final aprendí a funcionar encontrando mi (compleja) verdad.

Tuve que practicar el deporte de buscar mi propio camino también en España. El país, recién salido de una dictadura de derechas en el que me instalé a mediados de los ochenta, disfrutaba de su libertad y tenía ganas de admirar las izquierdas; la revolución bolchevique era un objeto del deseo. Desde entonces han transcurrido tres décadas y hoy en día quedan pocos españoles que pondrían en duda la violencia de la revolución y la crueldad del régimen que la siguió.

Sabemos que, al implantar su nuevo régimen, Lenin estableció la Checa para que vigilara estrictamente a los ciudadanos, sabemos que Stalin envió a millones de personas al Gulag. También es un hecho, sin embargo, que Stalin convirtió su país en una potencia mundial y que ayudó a ganar la II Guerra Mundial. De ahí que amplios sectores de la sociedad y del poder rusos de nuestros días defiendan su legado.

Una de las muchas consecuencias trágicas de la revolución fue la aniquilación del mundo cultural ruso. La intelligentsia anhelaba una revolución desde hacía décadas. Dicho sea como ejemplo que al publicarse en 1872 Los demonios, novela sobre unos revolucionarios que no tenían miramientos con las vidas humanas, Rusia no supo valorar la clarividencia de Dostoievski. La intelligentsia, en su mayoría liberal, consideraba al grupo del terrorista Necháyev, en el que se había inspirado el escritor, como una trágica excepción entre los nobles sublevados y creía firmemente en el futuro revolucionario ruso. Mijáilovski, influyente crítico de la época, dijo que el libro, “esa horrible caricatura de la juventud revolucionaria”, no era digno del talento de Dostoievski. La Rusia que tanto ansiaba un cambio revolucionario rechazó Los demonios.

Durante los años que precedieron a 1917, los artistas vivieron en una efervescencia febril porque, según decían, percibían un cataclismo en el aire y lo plasmaron en sus obras. Eran años de gran creatividad. Aunque Petersburgo, la novela de Andréi Biely que en 1912 anticipó a Ulises de Joyce, se basó en la revolución de 1905, predijo al mismo tiempo lo que sucedería un lustro más tarde. También la revolución de 1917 sirvió de inspiración a muchos creadores. El poeta Aleksandr Blok, que la apoyó plenamente despreocupado ante sus excesos, escribió su largo poema Los doce sobre un grupo de guardias rojos que, como apóstoles guiados por Jesucristo, cruzan un Petersburgo vacío por el furor de la revolución. Sin embargo, a Trotski no le gustó que los guardias del poema mataran a su antojo y hubiera preferido a Lenin como guía. El resultado fue que el poeta murió en la miseria a los 41 años.

Y no fue el único. El teórico literario Roman Jakobson habló de “una generación que malogró a sus poetas”: durante la primera década tras la revolución murió a los 36 años el gran futurista Jlébnikov; el crítico literario Shklovski dijo a la muerte del poeta: “Perdónanos por todos los que aún mataremos; los gobernantes no responden por la muerte de las personas; en la época de Jesucristo no entendían el arameo y en general no entienden el idioma humano”. Al poeta acmeista Gumiliov lo ejecutaron; Marina Tsvetáieva y el entonces poeta Vladímir Nabokov se vieron obligados a marchar al exilio; a Anna Akhmátova se le prohibió publicar; Ósip Mandelstam murió en el Gulag, y Mayakovski y Esenin se suicidaron.

También los novelistas se sumaron a la revolución. Yevgueni Zamiátin escribió en 1922 Nosotros, novela que precedía las grandes obras utópicas como Un mundo feliz o 1984. Se trata de una metáfora del mundo opresivo e implacable que se estableció después de la revolución; por eso mientras duró la URSS, la censura no dejó que el libro se publicara íntegramente. A finales de los años veinte Zamiátin fue denunciado por haber publicado su novela en el extranjero; como consecuencia se le prohibió publicar. Entonces el novelista escribió una carta a Stalin en la que dijo: “Se ha hecho todo lo posible para cerrarme los caminos para poder seguir trabajando. Se ha llegado a prohibir que se vendieran mis libros en las librerías. Para mí, como escritor, el estar privado de la oportunidad de escribir no es menos que una condena a muerte”. Gracias a la intervención de Gorki, bien visto por el régimen, a Zamiátin se le concedió el permiso para trasladarse temporalmente a París, donde murió incapaz de vivir fuera de su país.

En los años veinte y aun más en los treinta y en las décadas posteriores, el poder estatal persiguió a todos los escritores, pintores, cineastas y músicos que se negaron a seguir el modelo prescrito por el realismo socialista que consistía en relatar (o filmar, retratar, componer) una historia optimista sobre la construcción del comunismo. Aquellos que se negaron a poner su arte al servicio del régimen sufrieron las consecuencias: murieron en la cárcel o en el Gulag —los escritores Babel y Mandelstam—; atravesaron tempestuosas persecuciones —el escritor Bulgakov, los compositores Prokófiev y Shostakovich, el cineasta Eisenstein—; o acabaron suicidándose; Marina Tsvetáieva.

Hace décadas que a Occidente no le deslumbra la revolución rusa porque considera la violencia y la represión como inaceptables. Sin embargo, de aquellos días han quedado admirables obras de arte. Casi todas ellas nos hablan del individuo enfrentado a la maquinaria estatal que le pisotea y le aplasta; este tema se convirtió en uno de los centrales del siglo XX: por eso las obras que se crearon después de la revolución resultan ser proféticas. Aunque muchos de los artistas murieron en condiciones trágicas, su obra permanece y sigue conmoviendo a millones de personas en todo el mundo. La Rusia de hoy, en cambio, y, menos aún, el mundo, poco tiene que ver con la revolución. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt


EL POEMA DE CADA DÍA. HOY, VIAJAR, DE GABRIEL GAMAR

 







VIAJAR




Viajar es marcharse de casa,

es dejar los amigos

es intentar volar

volar conociendo otras ramas

recorriendo caminos

es intentar cambiar.


Viajar es vestirse de loco

es decir “no me importa”

es querer regresar.

Regresar valorando lo poco

saboreando una copa,

es desear empezar.


Viajar es sentirse poeta,

es escribir una carta,

es querer abrazar.

Abrazar al llegar a una puerta

añorando la calma

es dejarse besar.


Viajar es volverse mundano

es conocer otra gente

es volver a empezar.

Empezar extendiendo la mano,

aprendiendo del fuerte,

es sentir soledad.


Viajar es marcharse de casa,

es vestirse de loco

diciendo todo y nada con una postal,

Es dormir en otra cama,

sentir que el tiempo es corto,

viajar es regresar.




GABRIEL GAMAR (1952)

poeta mexicano














DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY LUNES, 3 DE NOVIEMBRE DE 2025









































domingo, 2 de noviembre de 2025

DE LAS ENTRADAS ESPECIALES DEL BLOG DE HOY DOMINGO, 2 DE NOVIEMBRE DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz domingo, 2 de noviembre de 2025. Como todos los domingos, que se presume una jornada tranquila para la lectura sosegada, les dejo con las entradas especiales de esta semana que termina. Espero que sean  de su agrado. Nos vemos mañana lunes. HArendt.


1. Estamos ganando, por Robert Reich.

2. De las energías renovables, por Paul Krugman.

3. De Elons Musk, por Robert Reich.

4. Comienzan los juegos del hambre, por Paul Krugman.

5. El debate sobre el libre albedrío, por Laureano Castro, Miguel Ángel Castro y Miguel Ángel Toro.

6. Como se fabrican los monstruos, por Francisco Entrena-Durán.

7. La vida contemplativa, por Pilar Gómez Rodríguez.

8. El Estado policial de Trump, por Robert Reich.

9. Recetas para sacar a Trump, por Robert Reich.

10. Cómo perdió Trump la guerra comercial, por Paul Krugman.

Y además, las viñetas de humor extras de hoy domingo.





















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR EXTRAS DE HOY DOMINGO, 2 DE NOVIEMBRE DE 2025