jueves, 28 de agosto de 2025

DEL ARCHIVO DEL BLOG. MENTIRAS Y VERDADES EN POLÍTICA. PUBLICADA EL 31/08/2017

 







La única manera de que los políticos recuperen la credibilidad y la legitimidad perdida es poner los pies en la tierra, escribe en El País [Mentiras y medias verdades en política, 31/08/2017] el analista político Javier Ayuso. Hubo un tiempo, comienza diciendo,  en el que la verdad tenía valor en política; era un activo. Pero poco a poco, la posverdad y las mentiras se han ido imponiendo, causando un daño irrecuperable para la credibilidad e incluso para la legitimidad de los políticos. Y no estoy hablando solo de los Estados Unidos de Trump, la Turquía de Erdogan o la Venezuela de Maduro. Me refiero, lamentablemente, a España.

Desde que se inició el proceso secesionista de Cataluña, la mentira ha campado a sus anchas en el bando de los que quieren separar a esta región del Estado. Desde el “España nos roba”, hasta la reciente intervención del portavoz de ERC en el Parlamento, Joan Tardá, justificando la creación de la república catalana como respuesta a la corrupción del PP. Olvidaba Tardá que su socio de gobierno y de aventura independentista es CiU, que ha tenido de cambiar de nombre en un intento imposible de hacer olvidar el 3% y su corrupción galopante durante cerca de 30 años.

Pero no es solo Cataluña. Los procesos en los que está envuelto el PP por corrupción política han llevado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a declarar más de 50 veces en los últimos años que no sabía nada de las irregularidades (o delitos) que se cometían en su partido. Algo difícil de creer, teniendo en cuenta que lleva 30 años en la Ejecutiva del partido y ha dirigido varias campañas electorales.

Tenían razón los portavoces del PSOE y Podemos cuando dijeron que Rajoy era “un presidente bajo sospecha” (Margarita Robles) o que “si no se enteró de lo que sucedía en su partido” es “un incompetente” (Pablo Iglesias).

No es de extrañar que los españoles sitúen en las encuestas a los políticos como uno de los problemas más acuciantes para el país. Llevamos años escuchando relatos falsificados de la realidad española. Medias verdades. Unos vienen desde el poder, empeñado en negar la evidencia de las crisis y sus consecuencias (desde José Luis Rodríguez Zapatero al negar su existencia, hasta Mariano Rajoy al presumir que ya la hemos dejado atrás), y otros desde la izquierda radical o los independentistas, que presentan un panorama devastador que nada tiene que ver con la realidad.

La única manera de que los políticos recuperen la credibilidad y la legitimidad perdida es poner los pies en la tierra, olvidarse de los argumentarios tendenciosos que circulan a diario entre sus militantes y volver a ser personas dedicadas a resolver los problemas de su país. Y si es de forma consensuada, mejor.

La mentira descubierta convierte a los héroes en villanos. Ayer mismo, Josep Lluís Trapero, jefe de los Mossos d’Esquadra, perdió la reputación ganada en las últimas dos semanas al tener que reconocer que no habían dicho toda la verdad en la gestión de los atentados de Cataluña. La mentira siempre ha tenido las patas cortas y, antes o después, se descubre.


















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, LA ÚLTIMA ISLA, DE JORGE TEILLIER

 








LA ÚLTIMA ISLA



De nuevo vida y muerte se confunden

como en el patio de la casa

la entrada de las carretas

con el ruido del balde en el pozo.

De nuevo el cielo recuerda con odio

la herida del relámpago,

y los almendros no quieren pensar

en sus negras raíces.


El silencio no puede seguir siendo mi lenguaje,

pero sólo encuentro esas palabras irreales

que los muertos les dirigen a los astros y a las hormigas,

y de mi memoria desaparecen el amor y la alegría

como la luz de una jarra de agua

lanzada inútilmente contra las tinieblas.


De nuevo sólo se escucha

el crepitar inextinguible de la lluvia

que cae y cae sin saber por qué,

parecida a la anciana solitaria que sigue

tejiendo y tejiendo;

y se quiere huir hacia un pueblo

donde un trompo todavía no deja de girar

esperando que yo lo recoja,

Poemas de la realidad secreta

pero donde se ponen los pies

desaparecen los caminos,

y es mejor quedarse inmóvil en este cuarto

pues quizás ha llegado el término del mundo,

y la lluvia es el estéril eco de ese fin,

una canción que tratan de recordar

labios que se deshacen bajo tierra.



JORGE TEILLIER (1935-1996)

poeta chileno

























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY JUEVES, 28 DE AGOSTO DE 2025

 































miércoles, 27 de agosto de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 27 DE AGOSTO DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles, 27 de agosto de 2025. Estamos rodeados de políticos incendiarios para quienes desprestigiar al adversario es más importante que abordar de verdad posibles soluciones, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el politólogo Fernando Vallespín. En la segunda, un archivo del blog de septiembre de 2017, la escritora Elvira Lindo comentaba que no había nada como el mal cine para representar la realidad. El poema del día en la tercera se titula Huellas de siglo, es de la poetisa chilena Carmen Berenguer y comienza así: La química sirve para todo,/hasta para borrar manchas históricas. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "ἡμεῖς ἀπιοῦμεν" (nos vamos); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt













DE PIRÓMANOS Y POLÍTICOS

 






Estamos rodeados de políticos incendiarios para quienes desprestigiar al adversario es más importante que abordar de verdad posibles soluciones, escribe Fernando Vallespín en El País [Prometeo y otros pirómanos, 17/08/2025]. Lo más lacerante de esta tórrida canícula, comienza diciendo Vallespín, es que estábamos avisados. Sabíamos que España se encuentra a la vanguardia de los países más afectados por el cambio climático, o que no habíamos revertido el abandono de la España vaciada. Los incendios han afectado a casi todo el territorio nacional, pero los peores han tenido lugar en los lugares menos poblados, en las provincias más pobres, en esa línea que baja de Norte a Sur paralela a la frontera con Portugal. Son los lugares ya casi desahuciados y que apenas se atreven a meter baza cuando los recursos de todos se distribuyen más por ventajismos políticos que por la atención a las necesidades reales.

Como con tantas otras cosas, estos u otros problemas desaparecen detrás de las guerras partidistas por el poder y, por tanto, la política acaba perdiendo pie ante la realidad objetiva. Son cuestiones que nunca pueden abordarse con tino, abrirse a una conversación pública sensata, porque están secuestradas por los enmarques exclusivistas de cada partido y su reticencia a todo lo que pueda significar un mínimo acuerdo entre bloques, lo que de facto equivale a un imposible entendimiento entre la mayoría de las comunidades autónomas y el Estado central. Volvemos a todos los vicios que salieron a la luz después de la dana y quedaron irresueltos porque, entre otras cosas, a quien cupo la más alta responsabilidad se fue de rositas.

Y también porque estamos rodeados de políticos pirómanos para quienes el desprestigio del adversario es más importante que hincar el diente de verdad a las posibles soluciones. La diferencia entre las declaraciones del ministro Puente ―o las posteriores de Ayuso― y las de la ministra Aagesen nos hacen concebir alguna esperanza, pero nadie duda que bajo las condiciones de la economía de la atención las que acaban calando son las primeras. Mientras los dos grandes partidos juegan a incendiarse entre sí, el Gran Pirómano de la política española, Vox, es quien sale ganando. Qué ironía; se benefician justo aquellos que niegan el cambio climático, cuando ahora ya es la cuestión inevitable, esta cocción colectiva a fuego lento que estamos sufriendo y el descontrol de los incendios, Prometeo desencadenado.

¿Alguien está pensando en algún plan para adaptar nuestro país a lo que es ya ineluctable? Porque no son situaciones de excepción; forman parte de una nueva normalidad que habrá de afectar a nuestro modo de vida y debería tener repercusiones sobre casi todas las áreas de la organización social: desde la introducción de la sensibilidad ecológica en las escuelas hasta la planificación natural y urbana, la arquitectura y la disposición de nuestras ciudades para hacerlas más hospitalarias ante las olas de calor; desde el modelo de turismo hasta un reajuste vacacional y de horarios laborales; desde el rediseño de nuestros bosques y un uso más racional de nuestros recursos hídricos hasta una adecuada redefinición de la escisión entre campo y ciudad.

La lista es casi interminable, y seguro que habría propuestas acertadas si lográramos buscar acuerdos a partir de un debate no viciado por los automatismos de la confrontación partidista. Nadie consigue apagar un fuego con retenes de bomberos pirómanos, pero tampoco sin una implicación directa, directísima, de la política.

Hemos conseguido avances increíbles en la transición energética; ¿por qué no extenderlos a toda esta amplia lista de deberes que ya no cabe ignorar? Somos mucho más resilientes de lo que nos creemos. Lo que pasa es que somos incapaces de vertebrar una discusión pública verdaderamente inclusiva; siempre tiene que haber alguien que pueda presentarse como ganador en la disputa, cuando en un tema como este o ganamos o perdemos todos. Fernando Vallespín es profesor universitario y politólogo español; presidió el Centro de Investigaciones Sociológicas entre 2004 y 2008.


















ARCHIVO DEL BLOG. DE USO DE LA MANTEQUILLA Y EL CINE ESPAÑOL DE LOS 70. PUBLICADO EL 03/09/2017

 






Siempre ha sido muy de señoritos eso de reírse del atraso que ellos mismos fomentan, escribe en El País la escritora Elvira Lindo [El culo de las francesas, 03/09/2017]. “¡Tenemos un defecto, tenemos un defecto, que nos gustan las gachís, que nos gustan las gachís!”, comienza diciendo Lindo. Ahí estaban, este martes, en Historia de nuestro cine de La 2, Pepe Sacristán, Rafael Alonso y López Vázquez, encorbatados, peludos, pequeños, gesticulantes, descontrolados, salidos, rijosos, gritones, patrióticos, representantes en Lo verde empieza en los Pirineos (1973) de lo que el director Vicente Escrivá entendía como el prototipo del hombre español. Viajó Escrivá a Biarritz un año antes de dirigir esta inaudita película y se encontró con que los españoles hacían cola en los cines para ver El último tango en París, y se dijo: “Aquí hay película”. Si se trataba de conseguir éxito comercial acertó, porque más de dos millones de personas fueron a reconocerse, según Escrivá, en la gran pantalla.

Dicen que no hay nada como el mal cine para representar la realidad así que pasen veinte años, 44 en este caso, pero a mí me daba la otra noche coraje y vergüenza que ese humor de trazo grueso fuera entendido, según los presentadores de la película, como una crítica feroz a los tabúes sexuales de la época. No lo veo. Tabúes había, desde luego, pero la generación de nuestros padres no fue tan ridícula como la representó machaconamente el cine español. Aparecían en pantalla nuestros héroes, Sacristán, Alonso, López Vázquez, delante del cartel de la película de Bertolucci y de pronto me vino a la memoria un recuerdo: celebración familiar, con padres, madres, cuñados y tías; de pronto, los adultos se intercambian unos gestos ya reconocibles por los niños y a las criaturas se nos echa a la calle para que los que ya habían cruzado los Pirineos puedan contar a sus anchas la célebre y hoy discutida secuencia de la mantequilla. Queda claro: no hay puertas que impidan a las niñas curiosas enterarse de lo que hablan sus mayores. Entonces no entendí lo que contaban pero al cabo de los años até cabos. Entre otras cosas porque, a pesar de que en mi juventud España ya era otra, El último tango seguía y sigue siendo una película de una sexualidad muy perturbadora.

No sé cómo puede defenderse que esta película contenía una crítica soterrada a la escasa educación sexual de los españoles, pero habrá que contar con que existe una exaltación de lo rancio que se nos está yendo de las manos. Muy al contrario, pienso que ese tipo de historietas estaban dirigidas por personajes afines al régimen que cuando llegó la época del destape-salidismo fueron los primeros en apuntarse y exprimir el asunto. Se reían pues de la misma España que habían creado y, de manera a mi entender perversa, hacían que el propio pueblo llano se riera inocentemente de su propia catetez. Pero aun así, a pesar de la censura, de la intromisión de la Iglesia Católica en las vidas de la gente, del cine hortera, del atraso social con respecto al resto de Europa, de la falta de aire, de que Spain, sí, era diferente, había también mucha dignidad en la generación de los niños de la guerra, de aquellos que no habían hecho más que trabajar para dejar atrás los años del hambre. Siempre ha sido muy de señoritos eso de reírse del atraso que ellos mismos fomentan. De Escrivá bien se podían haber elegido otras historias que escribió con buen tino, pero Lo verde empieza en los Pirineos o Aunque la hormona se vista de seda son ejemplos a mostrar solo a nivel antropológico. Cuidado, había pericia cinematográfica en aquel cine y unos actores extraordinarios que, gracias al séptimo arte cañí, pudieron llevar una buena vida. No es poco. Javier Cámara me comentó que también se quedó atornillado al sofá ante un López Vázquez vestido de conejo, y añadió algo me parece reseñable: “Aquellos actores hacían lo que se les pedía sin vergüenza alguna, a saco”. Y es cierto. Este López Vázquez sobreactuadísimo del que se enamora Nadiuska (¡) es el mismo que un año antes había protagonizado sobrio y magistral Mi querida señorita; ese Sacristán que pasea por la playa mirando boquiabierto el culo de las francesas es el mismo que representaría a la progresía setentera en el nuevo cine español, ese Rafael Alonso (qué tierno) sería uno de los Doce hombres sin piedad en Estudio 1. Había mucha sinceridad en todos ellos y la costumbre abnegada de actores de país pobre, tal como resumió Fernán Gómez, de decir que sí a lo que fuera si es que no había otro trabajo en el horizonte.

Hay una tendencia a pensar que la gente del pasado era más boba que nosotros, que a todos los hombres sus mujeres les parecían feas, que las esposas no sabían echar un polvo, que las parejas se casaban a ciegas, que todo era escasillo y patético. Estas películas contribuyeron a estereotipar a una generación que no ha sido contada en el cine. Pero yo recuerdo a los mayores entre los que me crié dignos y capaces, supervivientes de la escasez, y en algunas ocasiones queriéndose y queriéndonos mucho. Seguro que usted también. Elvira Lindo Garrido es una escritora y periodista española, conocida principalmente por ser la creadora de Manolito Gafotas. Su actividad ha abordado el periodismo, la novela y el guion televisivo y cinematográfico. Fue reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2024.​ Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt


















EL POEMA DE CADA DÍA. HOY, HUELLAS DE SIGLO, DE CARMEN BERENGUER

 







HUELLAS DE SIGLO




1.

La química sirve para todo,

hasta para borrar manchas históricas


2.

Si Dios me dice ¡Hola!

Yo le contesto:

¿Y dónde estabas tú,

antes que el infierno lo devorara todo

dándose un opíparo festín?


3.

Y al séptimo día

creaste al hombre

a semejanza tuya

y son millones de ediciones.


4.

Los héroes están en las plazas

para no dejarnos tan solitarios

frente al pasto.


5.

Todos hablan de persecuciones.

A mí no me persigue nadie.

Ni un enamorado. Me sigue


6.

Una señora de doscientos años,

a horcajadas orina en un bidé

con una flor en la mano.


7.

Cópulas Cúpulas

Cúpulas Cópulas

Y yo siempre debajo.


8.

El androide llegó a Isla de Pascua.

Sentóse en el totem

a esperar el próximo diluvio.


9.

Qué gran maraca es la guerra

Obligada a fornicar:

El hombre es el que paga.


10.

Marilyn, la más hermosa

Dice un joven

Lanzándose al vacío

a lo Superman.


11.

Janis Joplin dejo una nota:

El orgasmo es la flaqueza del siglo.


12.

Dios eres dueño de todo,

millones de almas: errabundas





CARMEN BERENGUER (1946-2024)

poetisa chilena