sábado, 14 de diciembre de 2024

De las viñetas de humor de hoy sábado, 14 de diciembre de 2024

 




















































viernes, 13 de diciembre de 2024

De las entradas del blog de hoy viernes, 13 de diciembre de 2024

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes, 13 de diciembre de 2024. El Gobierno de Michel Barnier ha llegado a un punto final, dice en la primera de las entradas del blog de hoy el politólogo Sami Naïr: Es una derrota anunciada; atrapado entre dos fuerzas políticas contrapuestas este mandato en minoría tenía los días contados desde la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024. En la segunda, un archivo del blog de junio de 2017, el escritor  Gustavo Martín Garzo comentaba que éramos hijos de la naturaleza y que alejarnos de ella es una de las tragedias del hombre actual. La tercera es hoy un poema de H. D. Thoreau que comienza con estos versos: De buena gana tiraría los libros, leer no puedo,/se descarría entre las páginas el pensamiento,/busca la pradera, donde halla más rico alimento,/y no repara en puntería ni en denuedo. Y la cuarta, como siempre, son las viñetas de humor del día. Espero que todas ellas les resulten de  interés. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Nos vemos de nuevo mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Tamaragua, amigos míos. HArendt










Del atolladero francés

 






El Gobierno de Michel Barnier ha llegado a un punto final. Es una derrota anunciada, escribe en El Pais [El descalabro de Emmanuel Macron y Michel Barnier, 04/12/2024] el politólogo Sami Naïr.  Atrapado entre dos fuerzas políticas contrapuestas —la coalición de la izquierda del Nuevo Frente Popular y la extrema derecha de Reagrupamiento Nacional—, este mandato en minoría tenía los días contados desde la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024. Todos sabían que caería en cuanto el primer ministro osara sacar de la chistera el artículo 49.3 de la Constitución, que permitiría aprobar los presupuestos generales limitando la potestad legislativa del Parlamento. Así que el primer ministro Barnier quedó tocado y hundido tras una moción de censura: un contratiempo de esta envergadura no había ocurrido desde 1962. Es un sonoro revés. Y el descalabro de su líder, Emmanuel Macron, después de provocar la disolución de las Cortes, una decisión que lo convirtió, dada la árida polarización política del país, en el blanco de sus adversarios, enfrentados entre sí, pero de acuerdo entre ellos para derrotarle. Reincidió en el error de nombrar a un primer ministro en minoría que comulga con una política cada vez más escorada a la derecha y aún más confusa que la suya. La idea de un gobierno implícitamente codirigido por la derecha y la extrema derecha no ha funcionado. Así que Macron ha vuelto a la escena tras el eclipse de censura de Barnier.

Macron tiene tres opciones: no hacer nada y esperar hasta julio de 2025, fecha en la que podrá disolver de nuevo la Asamblea Nacional y buscar una nueva mayoría. Mientras tanto, Michel Barnier continuaría gestionando, con un gobierno técnico, los asuntos corrientes utilizando el presupuesto de 2024, pero con graves repercusiones para la economía del país. La segunda alternativa sería la de nombrar un nuevo primer ministro con un perfil más adecuado a los ojos de Marine Le Pen y su partido, como el actual ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, o el presidente del partido centrista Modem, François Bayrou, y mantenerse con ese formato agónico hasta 2027, salvo nueva moción de censura. O, finalmente, mediante un gesto de honor y de responsabilidad, podría aceptar la cohabitación con la izquierda y sus aliados para que gobiernen en coalición, o bien dimitir y permitir al electorado sacar a Francia del atolladero en el que la ha metido.

Sin embargo, cualesquiera que sean las hipótesis que se barajen en este escenario, no pueden desviar la atención respecto de otras coordenadas que sirven para entender mejor el actual tablero político. Porque lo que está realmente en juego es algo más que una batalla ante unas posibles elecciones generales en junio de 2025. La actitud del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, que ha sometido a Michel Barnier al albur de sus caprichos, haciendo y deshaciendo, y secundando, después, una moción de censura contra él, no busca sino forzar la dimisión de Macron y convocar elecciones presidenciales anticipadas lo antes posible.

Son tres las razones que la mueven: el electorado de Le Pen quiere poner fin al régimen macroniano, que tacha de antinacional; ella misma se afirma como única candidata, idónea y preparada para vencer en los próximos comicios, y los sondeos no desmienten esta convicción. Por último, pero no menos importante, la justicia le está pisando los talones a Le Pen. Se enfrenta a una posible inhabilitación para el ejercicio del sufragio activo por estar involucrada en un caso de corrupción por parte de parlamentarios europeos vinculados a su partido. Las elecciones presidenciales son, pues, vitales para su supervivencia política. No ofrecerá a nadie el regalo de la pérdida de su inmunidad hasta 2027.

Desde el otro lado de la rivalidad, la urgencia de Jean-Luc Mélenchon por lograr la dimisión del presidente es igual de vehemente. Sabe que la relación de fuerzas en la izquierda está cambiando. La coalición anti-Francia Insumisa, que reúne a socialistas disidentes con los que François Hollande podría finalmente confluir para regresar a la carrera presidencial, la actitud ambigua de los Verdes, el acoso mediático que sufre el partido, entre otras razones por su apoyo a los palestinos, y, finalmente, la inexistencia de una alternativa real en la izquierda, empujan a Mélenchon a hacer todo lo posible para adelantar elecciones presidenciales. Está tan dispuesto como Marine Le Pen.

Mientras, la situación en Francia sigue deteriorándose, la deuda es colosal (supera el billón de euros), el clima social es un barril de pólvora, aumentan las reivindicaciones de agricultores, funcionarios, pensionistas y asalariados frente a una inflación que desciende solo en apariencia. Nadie puede garantizar que el edificio institucional y político resista la presión combinada de la extrema derecha, principal fuerza que aglutina por sí sola a 11 millones de votantes, y de un régimen político tan fallido como imprevisible. El fracaso de Emmanuel Macron es rotundo.












[ARCHIVO DEL BLOG] La vida de la naturaleza y sus criaturas. Publicado el 04/06/2017












Somos hijos de la naturaleza, dice el escritor Gustavo Martín Garzo en un reciente artículo, y alejarnos de ella es una de las tragedias del hombre actual y la razón por la que la gente vacila y no sabe qué hacer. El mundo entero es una creación y nuestro tiempo sigue siendo el del Génesis, añade.
En Lila, la novela de Marilyn Robinson, sigue diciendo Martín Garzo, hay una escena preciosa en que la joven protagonista entra en la iglesia de un pequeño pueblo donde se encuentra con un pastor protestante que nada más verla se siente arrebatado por un amor inexplicable que le hace querer pasar el resto de su vida a su lado. Sin embargo, nada tienen en común. Él, el reverendo Ames, se ocupa de su iglesia y de sus sermones, de hondo contenido teológico; y ella, Lila, es una marginada que ha pasado por todo tipo de experiencias y calamidades antes de que el azar la condujera hasta ese pueblo. Sin embargo, el reverendo, que la triplica la edad, siente al verla el deseo irreprimible de casarse con ella. Y ella acepta, sin saber porqué. “¿Y qué pasa si estoy loca?, le dice. ¿Qué pasa si me persigue la ley? Lo único que sabe de mí es lo que puede ver cualquiera mirando. Y nadie ha querido casarse nunca conmigo”. La joven abandona la iglesia, y el reverendo Ames no puede dejar de exclamar: “¡Qué va a ser de ti, criatura mía!”
Pero ¿qué queremos decir cuando llamamos a alguien criatura?, añade más adelante. María Moliner al definir la palabra en su diccionario habla de cualquier cosa creada con relación a Dios; pero también de la inocencia inexplicable que hay en esos seres que no podemos dejar de mirar. Y así estar hecho una criatura es estar joven de aspecto; ser una criatura, ser una persona demasiado ingenua para las cosas de las que se trata (se quiere casar pero es una criatura), y con la expresión “no seas criatura” se intenta disuadir a alguien de una idea algo desatinada. Pero en todos los casos, al llamar a alguien así nos estamos reconociendo presos de su encanto y dispuestos a perdonarle sus locuras, como nos pasa con los niños pequeños. La palabra criatura habla en suma de creación, de la pervivencia del paraíso en la tierra.
Manoel Oliveira, comenta, dijo que todos los problemas de nuestro tiempo proceden de que el hombre ha olvidado que es solo una criatura, no el creador de las cosas. Y ya se sabe lo que pasa con el que se siente creador de algo, que no solo se siente autorizado a servirse de ello como se le antoja sino también a decirles a los demás lo que deben hacer. El progreso técnico, los grandes beneficios que acumulan los sociedades más privilegiadas y el sentimiento de omnipotencia que generan han hecho olvidar a los seres humanos su condición de criaturas. Hoy todos se sienten creadores, y este es el problema.
La religión, añade, al postular la existencia de un Creador, libraba a hombres y mujeres de la tentación de sentirse dueños de las cosas. Mas no hace falta un dios para darse cuenta de que el mundo ya existía antes de nacer nosotros, y que lo seguirá haciendo cuando ya no estemos en él. No hace falta pensar en un dios que todo lo puede para ver el mundo como algo de lo que no podemos servirnos como si fuera una propiedad más de las muchas que tenemos. Somos hijos de la naturaleza y alejarnos de ella es una de las tragedias del hombre actual, y la razón por la que la gente vacila, y no sabe qué hacer. Creemos que la ciencia lo resolverá todo, pero eso no es cierto. La ciencia nos ayuda a entender las leyes que rigen el mundo, y nos ofrece medios para transformarlo, pero no nos dice como vivir en él.
Hemos dado la espalda al mundo natural, dice. No me refiero solo a que contaminemos ríos y mares, nuestras fábricas envenenen el aire, o transformemos las costas en una urbanización sin fin, sino que hemos dejado de escuchar lo que nos dice la naturaleza. El hombre actual se ha separado de los ríos, las montañas, las estaciones y los animales, y ha transformado la naturaleza en poco más que un telón de fondo que decora sus excursiones dominicales. El dictamen de Ludwig Wittgenstein acerca de que todo lo que sabemos es por gracia de la naturaleza dudo que pueda resultar comprensible al hombre de hoy. Es un hecho único, al que apenas hemos prestado atención, ya que, en todas las culturas y en todos los tiempos, el hombre no solo ha respetado a la naturaleza sino que ha pensado que estaba unido a ella, y que tenía que aprender a escucharla y, por supuesto, a cuidarla. Que los árboles, fuentes y ríos guardaban secretos y misterios que les estaban destinados. El mundo entero es una creación y nuestro tiempo sigue siendo el del Génesis. Esa creación no está concluida, y depende de nuestras palabras y sueños que sus promesas se cumplan.
Todo el cine de Jim Jarmusch, comenta más adelante, habla de la búsqueda de ese hogar perdido. En Extraños en el paraíso, su segunda película, dos amigos conocen a una joven y deciden viajar con ella hasta Florida, en busca de unas buenas vacaciones. Pero ese lugar con el que sueñan no aparece por ningún lado y terminarán separándose. Memphis, la ciudad de Elvis Presley, es el hogar soñado al que quiere llegar la pareja de japoneses que aparece en Mystery Train. Pero la ciudad está lejos de ser lo que esperan y el hotel en que se alojan es un lugar destartalado y lleno de mugre, donde una mujer vivirá una historia disparatada. En todos los personajes de Jarmusch hay un resto de inocencia inexplicable, su problema es que no saben adónde ir.
Pero esto cambia en Paterson, comenta, su última y más extraordinaria película. Nadie que la haya visto olvidará los despertares de la pareja protagonista, ni olvidará a los gemelos que caminan por las calles de la ciudad, a la niña lectora de Emily Dickinson, al negro filósofo que regenta el bar en que un grupo de parroquianos se toma su última cerveza, o al japonés que en la última escena le entrega a Paterson un cuaderno para que anote sus poemas. El milagro de Jarmusch es hacer que su cine, hecho casi siempre de escenas cotidianas, arraigue misteriosamente en nuestra imaginación. En Dead Man, Exaybachay, un indio vagabundo cuyo nombre significa “el que habla alto sin decir nada”, le recuerda a William Blake (Johnny Depp) un poema del poeta visionario inglés que lleva su nombre. Cada mañana, cada noche, / algunos nacen para el dulce encanto / y otros para la noche sin fin. Todos los que conservan la condición de criaturas han nacido para el dulce encanto, aunque tengan que malvivir en esa noche sin fin que tantas veces es su deambular por esta tierra.
En Ghost Dog (El camino del samurái), concluye Martín Garzo, hay un momento en que uno de los personajes contempla desde la azotea a un hombre que está construyendo un barco en la terraza de un edifico próximo. Se trata de un barco enorme que, como es lógico, nunca podrá bajar de ahí. Pero eso no supone ningún problema para él, que un día tras otro continúa impertérrito su obra. Ese barco varado en la terraza de un rascacielos es una metáfora de lo encantadora y absurda que es la poesía. ¡Qué importa que no sirva para nada! La poesía, como dijo Nietzsche, es empeñarse en seguir soñando aun sabiendo que se trata de un sueño. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt














Del poema de cada día. Hoy, La lluvia de verano, de H. D. Thoreau (1817-1862)

 






LA LLUVIA DE VERANO



De buena gana tiraría los libros, leer no puedo,


se descarría entre las páginas el pensamiento,


busca la pradera, donde halla más rico alimento,


y no repara en puntería ni en denuedo.


 


Bueno era Plutarco, y también lo era Homero,


bien rica fue de nuestro Shakespeare la hora revivida,


lo que leyó Plutarco no era ni bueno ni verdadero,


ni los libros de Shakespeare, si de la gente no fueron su vida.


 


Aquí, bajo la rama del nogal tumbado,


qué me importan la ciudad de Troya ni las guerras griegas


si se entablan ahora más justas refriegas


entre las hormigas en la cima del collado.


 


Que espere Homero hasta que la victoria teste,


si las rojas o las negras, a cuál los dioses dan su canje,


y vea si el Áyax de más allá domina la falange


pugnando por lanzar rocas contra la hueste.


 


Decidle a Shakespeare que me busque en hora exenta,


que ocupado estoy ahora con esta gota de rocío,


que no recibo, que el cielo amenaza tormenta,


y lo veré cuando de nubes el azul esté vacío.


 


Tendido fue este lecho de pastos e infelice avena,


con más maña que gastan los monarcas, hace un año,


una mata de trébol como almohada tengo yo por buena


y las violetas me rebasan el calcaño.


 


Y ahora las nubes lo han precintado todo con su afecto,


engola el viento suave voz para decir que va todo perfecto,


aprisa cae disperso el chirimiri, un poco ordena


la paz en la laguna y otro poco la corola en la azucena.


 


De los árboles en el campo cae gota a gota


esa rara riqueza que destila cada rama,


todos los ruidos son el viento y no se nota,


sacude los cristales si de hojas es su cama.


 


Vergüenza le da al sol el dar la cara,


cómo iba a fundirme con sus rayos perdidizos


si, convertidos en un duende, me gotean los rizos:


ufano va en un manto que de gotas goteara.




H. D. Thoreau (1817-1862)

poeta estadounidense



















De las viñetas del humor de hoy viernes, 13 de diciembre de 2024

 





































jueves, 12 de diciembre de 2024

De las entradas del blog de hoy jueves, 12 de diciembre de 2024

 








Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 12 de diciembre de 2024. La diplomacia ucraniana en Occidente hace tiempo que dejó de centrarse en ganar la guerra, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el analista de Política internacional Wolfgang Münchau; lo que quiere son líneas rojas y poder de negociación en las conversaciones de paz. En la segunda, un archivo del blog de febrero de 2019, se comentaba que la verdad era una fruta que convenía cogerse muy madura, pues no hace ningún daño, más bien todo lo contrario, consultar, calibrar, dudar en fin, antes de tomar una decisión. En la tercera, el poema de hoy, de Julio Llamazares, comienza con estos versos: Yo no recuerdo sino el sabor de la duda como un alud de fresas/sobre las blandas escamas de mi boca. Y la cuarta, como siempre, son las viñetas de humor del día. Espero que todas ellas les resulten de  interés. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Nos vemos de nuevo mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Tamaragua, amigos míos. HArendt