martes, 3 de septiembre de 2024

El poema de cada día. Hoy, La balada de los esqueletos, de Allan Ginsberg (1926-1997)

 






LA BALADA DE LOS ESQUELETOS


Dijo el esqueleto Presidencial

No firmaré el proyecto

Dijo el esqueleto Vocero

Sí lo harás


Dijo el esqueleto Representativo

Objeción

Dijo el esqueleto Corte Suprema

¿Qué esperabas?


Dijo el esqueleto Militar

Comprad bombas estrellas

Dijo el esqueleto Clase Alta

Hambread a las mamis solteras


Dijo el esqueleto Yahoo

Parad el arte obsceno

Dijo el esqueleto Derecha

Olvidaos del Corazón


Dijo el esqueleto Gnóstico

La Forma Humana es divina

Dijo el esqueleto Mayoría Moral

No, no lo es, es mía.


Dijo el esqueleto Buda

La compasión es riqueza

Dijo el esqueleto Corporación

Es mala para la salud


Dijo el esqueleto Viejo Cristo

Preocuparos de los pobres

Dijo el esqueleto Hijo de Dios

el SIDA necesita cura


Dijo el esqueleto Homófobo

Chupad a los gays

Dijo el esqueleto Patrimonio Nacional

Los negros no tienen suerte


Dijo el esqueleto Macho

Mujeres a su lugar

Dijo el esqueleto Fundamentalista

Multiplicad la raza humana


Dijo el esqueleto Derecho a la Vida

El feto tiene un alma

Dijo el esqueleto Pro Elección

Pásalo por tu agujero


Dijo el esqueleto Reducción

Los robots cogieron mi empleo

Dijo el esqueleto Mano Dura

Gas lacrimógeno a la plebe


Dijo el esqueleto Gobernador

Suprimid la merienda escolar

Dijo el esqueleto Alcalde

Mascad el presupuesto


Dijo el esqueleto Neoconservador

¡Sin techo, fuera de la calle!

Dijo el esqueleto Libre Mercado

Usad los como carne


Dijo el esqueleto Grupo de Expertos

Liberad los mercados

Dijo el esqueleto Ahorro y Préstamo

Que pague el Estado


Dijo el esqueleto Chrysler

Pagad por ti y por mí

Dijo el esqueleto Fuerza Nuclear

y por mí por mí por mí


Dijo el esqueleto Ecológico

Mantened el cielo azul

Dijo el esqueleto Multinacional

¿Cuánto vales tú?


Dijo el esqueleto NAFTA

Enriqueceos, Libre Comercio,

Dijo el esqueleto Maquiladora

Deslomaos, salario bajo


Dijo el rico esqueleto GATT

Un mundo, alta tecno

Dijo el esqueleto Clase Baja

Que te den una buena


Dijo el esqueleto Banco Mundial

Cortad vuestros árboles

Dijo el esqueleto FMI

Comprad queso americano


Dijo el esqueleto Subdesarrollado

Enviadme arroz

Dijo el esqueleto Desarrollado

Vended vuestros huesos por un centavo


Dijo el esqueleto Ayatolá

Muere escritor muere

Dijo el esqueleto José Stalin

Eso no es mentira


Dijo el esqueleto Reino Medio

Nos tragamos el Tíbet

Dijo el esqueleto Dalai Lama

Cuidado con la indigestión


Dijo el esqueleto Coro Mundial

Es su destino

Dijo el esqueleto EE. UU.

Hay que salvar Kuwait


Dijo el esqueleto Petroquímico

Rugid bombas rugid

Dijo el esqueleto Psicodélico

Fumad un dinosaurio


Dijo el esqueleto de Nancy

Decid solamente No

Dijo el esqueleto Rasta

Chupa Nancy Chupa


Dijo el esqueleto Demagogo

No fuméis hierba

Dijo el esqueleto Alcohólico

Que se os pudra el hígado


Dijo el esqueleto Yonkie

¿Conseguiremos la dosis?

Dijo el esqueleto Big Brother

Cárcel a los sucios huevones


Dijo el esqueleto Espejo

¡Eh, buen mozo!

Dijo el esqueleto Silla Eléctrica

Eh, ¿qué se come hoy?


Dijo el esqueleto Entrevistas

Vete a la mierda en la cara

Dijo el esqueleto Valores de la Familia

Mi gas lacrimógeno valores familiares


Dijo el esqueleto NY Times

Eso no es apto para imprimirlo

Dijo el esqueleto CIA

¿Puedes repetirlo?


Dijo el esqueleto Transmisión en cadena

Creed mis mentiras

Dijo el esqueleto Publicidad

No os volváis sensatos


Dijo el esqueleto Medios

Creedme a mí

Dijo el esqueleto Teleadicto

¿Qué me preocupa?


Dijo el esqueleto TV

Comed bocados de sonidos

Dijo el esqueleto Noticiero

Es todo Buenas Noches


Allan Ginsberg (1926-1977)

Poeta estadounidense












Las viñetas de humor del hoy martes, 3 de septiembre de 2024

 





















lunes, 2 de septiembre de 2024

De las entradas del blog de hoy lunes, 2 de septiembre de 2024

 





Hola, buenos días a todos y feliz lunes, 2 de septiembre de 2024. Vamos a explorar una de las cuestiones más difíciles y profundas que cabe imaginar, dice en la primera de las entradas del blog de hoy el científico genetista Javier Sampedro: ¿y si la consciencia humana fuera un fenómeno cuántico? En la segunda, un archivo del blog de hace justamente diez años, se hablaba de los mitos y tergiversaciones de la historia, aprovechando un artículo del historiador Ángel Viñas, de hace ya quince años sobre las mentiras y falsedades del pacto Hitler-Stalin. La tercera reproduce hoy en el poema de cada día el titulado Acaso la poesía, del poeta español José Manuel Caballero Bonald. La cuarta, como siempre, son las viñetas de humor de hoy. Espero que resulten de su interés. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos.









De la consciencia como fenómeno cuántico

 







Bueno, ya está bien de vacaciones, ¿no?, dice el científico genetista Javier Sampredo [¿Y si la consciencia es un fenómeno cuántico? El País, 31/08/2024]. Olvídate de la subóptima paella del chiringuito, despídete de los daiquiris con sombrillitas y enciende todas tus neuronas, que vamos a explorar una de las cuestiones más difíciles y profundas que cabe imaginar: ¿y si la consciencia humana es un fenómeno cuántico? Todo esto empezó con Bertrand Ru­ssell, en realidad. Junto con Alfred North­­ Whitehead, el gran filósofo británico abordó a principios del siglo XX una tarea monumental: diseñar un autómata que pudiera deducir todo el conocimiento partiendo de un pequeño grupo de reglas de inferencia obvias y de axiomas, o verdades autoevidentes. Por ejemplo, todos los ángulos rectos son iguales. Parece evidente, en efecto, pues todos miden 90 grados. Otro axioma: dos cosas que son iguales a una tercera son iguales entre sí. También es difícil dudar de eso, desde luego. Puedes pensar que son verdades de Perogrullo (tautologías, en la jerga), y eso es lo que pretenden de hecho, pero la lógica matemática es una disciplina mental extremadamente adusta, donde cualquier afirmación, por obvia que nos parezca, debe hacerse explícita con meridiana claridad, como diría Rajoy. Hay poderosas razones para ello.

Russell y Whitehead avanzaron muchísimo en el proyecto y lo publicaron en sus Principia Mathematica de los años diez, causando gran sensación en el mundillo. Pero poco después, en 1930, el mejor lógico matemático de la época, un amigo de Einstein llamado Kurt Gödel, descubrió una inconsistencia interna que torpedeó la línea de flotación de aquel autómata generador de todo el conocimiento que habían soñado los filósofos británicos. Si lee esto un matemático se me va a cabrear, pero el asunto tiene que ver con la paradoja de Epiménides, un filósofo cretense de siglo VI antes de Cristo que dijo: “Todos los cretenses mienten”. Siendo él cretense, tiene que estar mintiendo, luego no es cretense. Una versión más general podría ser: “Esta frase es falsa”. Si es falsa es cierta, y si es cierta es falsa. Una paradoja milenaria.

Gödel mostró de forma brillante que cualquier sistema de axiomas y reglas de inferencia, como el autómata de Russell, puede deducir un teorema que dice “esto no es un teorema”. Si es un teorema, no es un teorema, pero si no lo es, sí lo es. Es el equivalente matemático de la paradoja de Epiménides. Si quieres profundizar en esta idea esencial, lee el mejor libro de divulgación científica que se ha escrito nunca, Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle, del físico y escritor Douglas Hofstad­ter. Es de 1979, la versión española tiene 777 páginas, y a veces requiere clavar los codos, pero cambiará para siempre tu forma de pensar. Venga, ya te he dicho que se acabaron las vacaciones.

Roger Penrose, premio Nobel de Física en 2020, en plena pandemia, hizo hace mucho una lectura radical de la idea de Gödel. Según él, si el teorema “esto no es un teorema” nos parece una paradoja, es porque nuestra consciencia sabe que eso no puede ser un teorema, pese a que la pura inferencia lógica nos dice que sí lo es. Entonces, ¿de dónde hemos sacado eso que sabemos pese a la evidencia contraria? En un salto que solo un físico matemático podría ejecutar, Penrose propuso que solamente una teoría que combinara la física cuántica con la relatividad de Einstein podría deshacer la paradoja y explicar la consciencia humana.Y los neurocientíficos Hartmut Neven y Christof Koch, dos pesos pesados del gremio, se lo han tomado en serio. Han diseñado una serie de experimentos para determinar si la consciencia es esencialmente un fenómeno cuántico. Quieren “salvar la distancia entre los sistemas microscópicos y macroscópicos, como el cerebro, y ofrecer respuestas al misterio de la consciencia”, en sus propias palabras. Eso sí que es un principio de curso de altura. Javier Sampedro es científico genetista.














Mitos y falsedades. 75 años del inicio de la II Guerra Mundial. [Archivo del blog. 02/09/2014]









Acabo de terminar la lectura de una magnífica novela que me recomendó mi hija Ruth sobre la Gran Guerra, la de 1914, de la que se cumple este año el centenario. Se trata de Nos vemos allá arriba (Salamandra, Barcelona, 2014), del escritor francés Pierre Lemaitre, que ha ganado, entre otros, el Premio Goncourt 2013 por este libro. No es una novela sobre la guerra, pero sin el trasfondo bélico de la misma sería imposible de entender. Pero no quería hablar de ella, aunque se la recomiendo encarecidamente, sino sobre la otra "gran guerra", esa de cuyo inicio se cumplieron ayer 75 años con la invasión de Polonia por las tropas alemanas. Es decir, de la II Guerra Mundial. 
Hay mitos y mitos. Destruir los falsos mitos, los que se construyen sobre datos erróneos, tergiversados, mal interpretados o lisa y llanamente inventados o prefabricados con alevosía y premeditación es labor primordial de los historiadores.
Entre mis libros de cabecera hay uno, Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, de G.W.F. Hegel (1770-1831), al que le profeso especial estima. Lo tengo en dos ediciones, una de la Biblioteca Universal-Círculo de Lectores (Barcelona, 1996) y otra de Alianza Universidad (Madrid, 1980).
Es en esta última en la que figura un extenso y clarificador prólogo del filósofo José Ortega y Gasset (1883-1955) en el que hay una frase que contrapone la labor del "filósofo" a la del "historiador". No me me resisto a reseñarla: "Tener 'ideas' es cosa para los filósofos. El historiador debe huir de ellas. La idea histórica es la certificación de un hecho o la comprensión de su influjo sobre otros hechos. Nada más, nada menos".
Hace justamente cinco años el historiador Ángel Viñas dedicó en El País a la efeméride un documentado artículo titulado "Un tiempo de sangre y fuego", en el que desmontaba algunos falsos mitos, entre ellos, el existente sobre el pacto Stalin-Hitler que para algunos fue el paso previo necesario para la invasión, pero también sobre otros antecedentes que tuvieron como escenario la guerra civil española de 1936-1939. Les recomiendo su lectura, y por supuesto, la de la intersantísima novela de Pierre Lemaitre citada al comienzo. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt











El poema de cada día. Hoy, Acaso la poesía, de José Manuel Caballero Bonald (1926-2021)

 







ACASO LA POESÍA


La palabra poesía contiene una premonitoria dosis de perplejidad, develación, incertidumbre. Algo iluminativo va a traspasar la declinante piel del tiempo cuando ya el tiempo no sea más que un amasijo de páginas sobrantes. Se abrirá la azarosa espesura del abecedario y otras nuevas palabras se irán desposeyendo de sus signos. Nada de lo visible podrá prevalecer en esa vacilante pulsión indagatoria que subyace debajo de los verbos. La palabra poesía es ya en sí misma una proximidad ineficiente, un atisbo de luz en el confín del páramo, una simulación ambigua de la vida: lo que queda después de haber malbaratado todas las acepciones del decir.


José Manuel Caballero Bonald (1926-2021). Poeta español











Las viñetas de hoy lunes, 2 de septiembre de 2024

 



















domingo, 1 de septiembre de 2024

De las entradas del blog de hoy domingo, 1 de septiembre de 2024

 








Hola, buenos días a todos y feliz domingo, 1 de septiembre de 2024. En la tragedia actual de la conversación pública, comenta en la primera de las entradas de hoy del blog el neurocientífico Mariano Sigman, sería bueno recordar que la risa nos libera y nos une, aun en los momentos más difíciles. En la segunda, un archivo del blog de enero de 2013, se criticaba duramente el modelo de democracia al uso, citando las opiniones al respecto de expertos y académicos. La tercera recoge, en el poema de cada día, el titulado Decir, hacer, del poeta mexicano Octavio Paz. La cuarta, como siempre, son las viñetas de humor de hoy. Espero que resulten de su interés. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos.









Del humor como instrumento de supervivencia

 





En la tragedia actual de la conversación pública sería bueno recordar que la risa nos libera y nos une, comenta el neurocientífico Mariano Sigman [El humor nos salva, El País, 31/08/2024] aun en los momentos más difíciles. Me encuentro a Carlos Páez, comienza diciendo, en un desayuno en México. Llega en traje de baño azul con un estampado de veleros, una camiseta Lacoste negra, gafas de sol, un rosario vasco colgado del cuello y una cruz alargada que le cubre una buena parte del bíceps que acaba de tatuarse en Playa del Carmen. El sobreviviente de la tragedia de los Andes dice que no ve la cruz como símbolo de lo tachado y de la muerte, sino de las aspas del helicóptero que le dio la bienvenida a la vida. Cuando las vio creyó que ahí terminaba esa historia insólita con la que se estrelló a los 18 años, pero más de medio siglo después ahí sigue en el encierro de su hit, de la canción que no puede dejar de cantar.

Me cuenta que, ya pasados unos años, en un avión le ofrecieron el menú y dijo: “No, mejor tráigame la lista de pasajeros”. Y ahí descubro, sorprendido, que podemos hablar en ese registro en el que el humor aliviana la tragedia, y le cuento de la historia de Zeke, que en su librería de La Plata ubicó el libro Viven en la sección de gastronomía. El humor es el mejor antídoto para transitar los temas más incómodos, para poner en marcha la fábrica cerebral de nepente, la droga que vertió Helena en la crátera del vino para poder hablar con Telémaco, que no sabía si su padre Ulises había sobrevivido a la guerra de Troya.

Coincidimos en un congreso, y en su charla Páez recorre las historias archiconocidas del avión partido al medio, de la avalancha y de comerse a sus amigos muertos. No hay nada nuevo en lo que cuenta, pero sí en cómo lo cuenta: lo hace en tono de humor y no de tragedia. Dice que la madre lo encuentra después de 70 días en el hospital, y que, cuando ya se está yendo, él le da los 70 dólares con los que había despegado para que le compre algo de ropa y la madre lo mira y le dice: “Carlitos, ¡no gastaste nada!”. Y que hace 10 años sube a un avión, que cierra las puertas y enciende motores, y pasan minutos no se mueve y una señora le grita: “Tenía que venir usted para que pase algo en este avión”. Y luego, que apenas vueltos de la tragedia, un periodista argentino le pregunta: “¿Ustedes sabían que estaban en territorio argentino, a 14 kilómetros de un hotel?”. Y le contesta: “Sí sabíamos, pero como nos parecieron mejores los chilenos caminamos 70 kilómetros”.

El humor nos salva. En la tragedia actual de la conversación pública sería bueno recordarlo. Robert Levenson, el profesor de Psicología de la Universidad de Berkeley que ha estudiado exhaustivamente el devenir de distintas parejas en el tiempo, hizo un experimento de lo más curioso en el que convocó a unas cuantas parejas al laboratorio y las expuso a todo tipo a conversaciones estresantes. Las reacciones eran de lo más variadas en tono y emociones, y en medio de este menjunje descubrió que aquellas que afrontaban el estrés con humor resultaban ser, retrospectivamente, las más duraderas y las que tenían mejor convivencia. Es decir, la risa nos une.

Ese era el rol de Carlos Páez, el menos entrenado, un niño mimado que ni siquiera había hecho su maleta y que, de repente, encontró en el humor una herramienta para sacar a todos de ese enredo imposible. La risa sincrónica produce una cascada de endorfinas, una sustancia análoga a los opioides que amaina el dolor y da una sensación de bienestar que permite, como el nepente, superar las conversaciones más ásperas. No existen, que yo sepa, experimentos análogos al de Levenson llevados de la arena de la pareja a la conversación política, salvo un estudio de Dean Yarwood sobre los beneficios del humor en el Congreso de Estados Unidos, pero todo hace suponer que el mecanismo debería ser idéntico y que poder alivianar cada tanto la aspereza plomiza de la chicana constante con la grasa del humor no puede ser un mal ejercicio.

Hay un precedente célebre en la política española en días de mucha mayor cordialidad. En 1994, luego de muchas horas de sesión, la secretaria de la Mesa del Parlamento andaluz Hortensia Gutiérrez del Álamo tuvo que llamar por tercera vez a una votación y algo disparó un ataque de risa que se propagó sin remedio entre los parlamentarios hasta obligar a su presidente, Diego Valderas, a suspender la sesión. Es imposible ver el vídeo sin contagiarse.Reírse cada tanto de uno mismo, desde una discusión de tráfico hasta el hemiciclo, da liviandad, nos tempera y a veces nos salva. Años después, los sobrevivientes volvieron al lugar del accidente. Nando Parrado no quiso ir al sitio donde yacían muertas su hermana y su madre, y les dejó una carta de la que Carlos solo cuenta la última frase: “Chicos, si se llegan a perder, la salida es para el otro lado”. Mariano Sigman es neurocientífico.