UN FUEGO OCULTO
Se te lavan las penas de la vida
con la brisa de su pelo,
con el canto de gaviotas
que al atardecer te arrulla.
Así te crees volar y vencer,
se te olvidan los grises
de algunas alboradas,
el esfuerzo del impulso
pulso a pulso cada día.
La vida pasa rápido,
pero se queda lentamente
prendida entre sedas y espinas.
Y cuando los paraísos te abrazan
solo pides que dure
ese dulce momento.
Carmen Sánchez Álvarez (1949)
poetisa española
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