martes, 7 de enero de 2020

[A VUELAPLUMA] ¿Quiénes son mi familia?



Bandada de estorninos


"Las lluvias y el viento de las últimas semanas -comenta la escritora Remei Margarit en el A vuelapluma de hoy martes- se han llevado las hojas de los plátanos del jardín comunitario y ayer, como en un sortilegio, una bandada de pequeños estorninos negros los invadió por docenas. Saltaban de rama en rama, y al cabo de un buen rato, como siguiendo un ritual, toda la bandada desa­pareció volando. Una familia de estorninos o quizás tan sólo un grupo que se acompañan.

¿Pero qué es una familia? Una ha llegado a este mundo y resulta que tiene un ­padre y una madre y hermanas y hermanos y tías y primos y abuelos. A todo eso le llamamos familia desde hace miles de años. Y tampoco es preciso que se quieran ni mucho ni poco, quizás entre algunos miembros sí que hay afinidad, pero no con todos. Pues con los años, una va aprendiendo que la verdadera familia es con la que se tienen afinidades, es decir, el título del precioso libro de Goethe Las afinidades electivas ya dice mucho de su contenido. Él utiliza la metáfora de algunos metales que tienen afinidades electivas y que rechazan a los que no pueden conectar. Pues en su libro y en la realidad pasa lo mismo, porque el término familia –aparte del que se usa socialmente– es necesario adjudicarlo a las afinidades electivas. Allí donde la persona se encuentra entendida y puede compartir el espíritu con otro. Porque cuando una persona llega a la adultez, lo que cuenta de verdad es el entendimiento de los afectos y los sentimientos; y todo lo que no sea esto es poca cosa. La sensibilidad de cada cual necesita ser comprendida para sentirse acompañado. Y en definitiva, lo que buscamos los humanos es una buena compañía. En cada relación humana existen pros y contras, aunque si hay afinidades, eso son tan sólo pequeños obstáculos del día a día.

Hay muchas clases de familia aparte de aquella en que se ha nacido: la familia del trabajo, la del vecindario, la de los compañeros de la escuela, la de los amigos. Y no importa demasiado la distancia geográfica, porque los sentimientos no tienen mapas y son intemporales, no están sujetos a ninguna de las leyes del mundo, porque las afinidades electivas no se escogen, se encuentran y ya son para siempre. Tal vez sean un atisbo de eternidad que nos habita, es decir, una familia de verdad".


A vuelapluma es una locución adverbial que el Diccionario de la lengua española define como texto escrito "muy deprisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar, sin vacilación ni esfuerzo". No es del todo cierto, al menos en mi caso, y quiero suponer que tampoco en el de los autores cuyos textos subo al blog. Espero que los sigan disfrutando, como yo, por mucho tiempo. 






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HArendt




Entrada núm. 5615
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