jueves, 12 de septiembre de 2024

De las entradas del blog de hoy jueves, 12 de septiembre de 2024

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 12 de septiembre de 2024. La mentira y el ejercicio del poder se complementan por razones inevitables. La más evidente es la consecución de unos propósitos, conocidos o escondidos, para los que se necesita el apoyo o la aprobación, casi siempre por omisión, de los gobernados, escribe en la primera de las entradas de hoy el filósofo David Lorenzo Cardiel. En la segunda, un archivo de diciembre de 2012, el autor del blog escribía sobre la invención por su parte del término "oludis", la reforma laboral llevada a cabo por el gobierno del PP, la incapacidad de la clase política en su conjunto y la inaplazable necesidad de una reforma electoral; ninguna de ellas se ha llevado a cabo. En la tercera, se recoge el poema Elogio de la seguidilla, del poeta nicaragüense Rubén Darío. Y en la cuarta, como siempre, las viñetas de humor del día. Espero que todas ellas resulten de su interés. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Y sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Tamaragua, amigos míos. HArendt











De la mentira y el poder

 



 





«Gobernar consiste en hacer creer», afirmó Nicolás Maquiavelo en su célebre obra El Príncipe. El filósofo florentino se encontraba escribiendo su Discursos sobre la primera década de Tito Livio en una reflexión en la que el pensador elogió el ejercicio del poder como fin en sí mismo. El buen gobernante debía mantener un grato orden y una sana prosperidad en su territorio. Una idea que, en realidad, es intuitiva: todo líder se apoya en la mentira más temprano que tarde.

La mentira y el ejercicio del poder se complementan por razones inevitables. La más evidente es la consecución de unos propósitos, conocidos o escondidos, para los que se necesita el apoyo o la aprobación, casi siempre por omisión, de los gobernados, escribe el filósofo David Lorenzo Cardiel [Mentira, poder y viceversa. Ethic, 11/09/2024]. Pero también hay otros motivos comprensibles –aunque no necesariamente justificables–, también otros loables. Por ejemplo, famoso es el engaño de Temístocles a la asamblea ateniense para que los aristócratas desviasen fondos que se destinaron a la construcción de barcos, unos navíos que marcaron la diferencia en la decisiva batalla naval de Salamina del 480 a.C. Como sucede en la esfera personal, el engaño puede convertirse en un agradable mal menor. Pero en la mayoría de los casos, la mentira se convierte en la columna vertebral del discurso político. Y cuando la honestidad permea en el ánimo colectivo la inestabilidad política y la tragedia afloran.

«No dejes que se vea tu poder, no te mantengas en blanco, sin acción. El gobierno llega a las cuatro esquinas, pero su fuente siempre está en el centro. El sabio se aferra a la fuente y desde las cuatro esquinas llegan a servirle. En el vacío les espera y ellos espontáneamente [le sirven]». A los occidentales nos puede parecer enigmática esta frase traducida del aristócrata y legalista chino del siglo III antes de nuestra era Han Feizi, de la recopilación que lleva su nombre. Pero lo que vino a expresar este adelantado Maquiavelo del extremo oriente, con gran influencia del taoísmo quietista de Laozi, es que, para gobernar el mundo («las cuatro esquinas») es necesario que el gobernante preserve su autoridad o shi. Muy astutamente, Han Feizi recomendaba la no acción como acción. Es decir, no desperdiciar el poder que emana de la autoridad con intervenciones constantes y vanas, sino dejar que la ley se manifieste «como una fuerza» capaz de obrar por sí misma.

Salvando las distancias con el gobierno tiránico de la brevísima dinastía Qin (que, además, no fue muy grata con sus servicios como consejero), en democracia es deseable un imperio de la ley, sólido e inquebrantable, frente al cambiante signo de la voluntad de los gobernantes. El último modelo llevamos soportándolo los seres humanos desde hace más de seis mil años, con la fundación de las primeras urbes conocidas: tenemos la certeza de que es una lotería el carácter, el buen juicio y las intenciones de quien asuma el poder. La democracia, en cambio, promete seguridad en su marco legal fundamental. Esa es la fuerza del sistema, que no le sea fácil a un gobernante, incluso con habilidad oratoria para la persuasión y el engaño, ejercer el poder bajo directrices tiránicas.

La palabra lleva décadas perdiendo su valor como transmisora de alguna certeza según se extiende su mal uso y se reescriben sin cautela el significado de los conceptos. La mentira, inseparable de la praxis del poder por motivos tan sutiles como lo son los comunicativos, amenaza con convertir la rica diversidad ideológica de la ciudanía en un peligroso campo de batalla dialéctico, donde las falacias ad hominem copan el discurso público. Mientras unos sectores prometen un temible inmovilismo cuando no un evidente retroceso en ciertos derechos sociales y leyes que hemos asumido como esenciales de nuestra sociedad, a lo largo y ancho de múltiples países, otros grupos exigen revisar hasta el último signo de puntuación de las leyes fundamentales de nuestros Estados, arriesgando la convivencia pacífica y diversa propia de las gratas democracias en dirección hacia marcos legales erráticos y desiguales.

De hecho, la situación es aún más grave cuando la mentira se vuelve patológica. Es un riesgo que, en el ejercicio del poder, debe evitarse. El historiador y disidente soviético Aleksandr Solzhenitsyn, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1970, descubrió, bajo un sombrío desencanto que, si el comunismo de la URSS había producido un estado de «esclavitud espiritual» en el individuo a través del homo sovieticus, la situación no era mejor en los países capitalistas occidentales, donde el homo capitalista se entrega a una vida de trabajo, vicio y utilización de su ser como objeto de la opinión de masas y del mercado. Se trata de una situación de la que ya avisó León Tolstói a finales del siglo XIX y que fue actualizada por una contemporánea de Solzhenitsyn, Hannah Arendt, quien en su ensayo Verdad y mentira en la política (1967) escribió: «La libertad de opinión, si no se garantiza una información objetiva y no se respetan los hechos, es una farsa». La alemana fue otra intelectual combativa contra la actitud mentirosa en la política. La deshonestidad, en el ámbito del poder –en cualquiera de los tres pilares, sea económico, político o intelectual–, conduce a la corrupción del sistema. El problema de la mentira es que necesita de la palabra para propagarse. Regresando al origen de este círculo, requiere demasiada acción, como diría Han Feizi.

Por ese motivo, demasiada mentira en cualquier ámbito del poder resulta un ejercicio arriesgado. Se exponen los conceptos y, en consecuencia, nuestra visión del mundo, que queda a expensas de una u otra ideología. Se sacrifica el grato desacuerdo, que permite que personas de muy distinto origen, etnia, credo o intereses políticos puedan trascender en su dimensión humana, al mismo tiempo que el gobernante mentiroso suele incentivar la crispación social. El progreso, que emana de la interioridad del ser humano, puede detenerse por completo si, como sostuvo Solzhenitsyn, la crisis espiritual de la persona ahonda hasta trivializar el discurso, desligar la dimensión individual de la persona de su sentido colectivo del bien común y agotar al sujeto político mediante dosis continuas de falsedad, cambios legales insustanciales y un desengaño encadenado.

Paradójicamente para quienes acostumbran a mentir, consecuentemente para quienes aman la verdad, un mayor poder exige una mayor contención tanto en la palabra como en la acción. La verdad es absoluta, pero nuestros pensamientos y actos suelen ser incompletos. Por ese motivo, son más numerosos los lazos que nos unen en acuerdo con nuestros adversarios que los que sostienen una posible discordia. Y por ese mismo motivo, cuando se acusa al contrincante, sin la menor prueba, de amañar resultados electorales o de incapacidad para gobernar, la libertad democrática se resquebraja, la tiranía asoma y el poder, deshilachado por el abuso en la mentira, cede el paso a la inestabilidad, el caos y el sufrimiento. David Lorenzo Cardiel es filósofo.












OLUDIS: Las claves del fracaso español. [Archivo del blog. 26/12/2012]










Inventé el término "OLUDIS" durante mi época de activismo sindical, ya felizmente superada por causas tan prosaicas como la jubilación laboral, para referirme a las pretensiones empresariales de convertir a sus trabajadores, a los trabajadores privados y públicos españoles, en "Objetos Laborales de Uso Discrecional". Esa pretensión la ha llevado a efecto, sin fisuras, la reforma laboral del Partido Popular, pero tiene, a mi juicio, su origen último en el clamoroso fallo de la educación, por un lado, y de la clase política en su conjunto, por otro.

Sobre el fallo, o catástrofe, de la educación española publicaba el pasado día 23 en El País un interesante artículo el escritor y profesor de Estética de la Universidad Pompeo Fabra de Barcelona, Rafael Argullol, titulado "Sin crítica no hay libertad". ¿Qué estímulos recibe el aprendiz de ciudadano para inclinarse hacia el rigor y el esfuerzo, se pregunta. En la llamada "vida pública, dice más adelante, aprendemos a forjar el analfabetismo educativo. Y hay algo peor que la corrupción, y es la ignorancia autosatisfecha, añade.

Sobre la clase política española escribía en septiembre pasado, también en El País, el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y exministro de Cultura en el gobierno de Rodríguez Zapatero, César Molinas, un artículo muy duro y crítico, titulado "Una teoría de la clase política española", que suscitó numerosas reacciones, tanto de la derecha como de la izquierda, por todos aquellos que de alguna u otra manera se sintieron aludidos. ¿Cómo es posible, se pregunta, que tras cinco años de iniciada la crisis ningún partido político tenga un diagnóstico coherente de lo que está pasando en España? ¿Cómo es posible, añade, que ningún partido político tenga un plan a largo plazo creíble para sacar a España de la crisis? ¿Cómo es posible, continúa, que la clase política española parezca genéticamente incapaz de planificar? ¿Cómo es posible, vuelve a preguntarse, que esa misma clase política sea incapaz de resultar ejemplar? ¿Cómo es posible que nadie, salvo el Rey, y por motivos propios, haya pedido disculpas? ¿Cómo es posible, termina, que la estrategia de futuro más obvia para España -la mejora de la educación, el fomento de la innovación, el desarrollo y emprendimiento y el apoyo a la investigación- sea no ya ignorada, sino masacrada con recortes por los partidos políticos mayoritarios? 

Preguntas sin respuesta para las que propone, entre otras, una reforma urgente de la ley electoral que destierre el  sistema proporcional al baúl de los recuerdos y recupere uno mayoritario en la que el representante responda individualmente ante sus electores. Algo que yo también vengo defendiendo, sin éxito, en cuantos foros me es posible expresarme.

Como colofón de la entrada les invito a disfrutar de la entrevista que el gran periodista Iñaki Gabilondo realizaba en Canal Plus al también periodista y fenómeno mediático Jordi Évole sobre los temas anteriores, y otros muchos, de los que hablamos y padecemos los españoles. La pueden encontrar en YouTube. Y sigo sin meterme con el gobierno. Solo es una tregua por las fiestas navideñas. Prometo volver. Tamaragua, amigos. HArendt









El poema del día. Hoy, Elogio de la seguidilla, de Rubén Darío (1867-1916)

 







ELOGIO DE LA SEGUIDILLA


Metro mágico y rico que al alma expresas

llameantes alegrías, penas arcanas,

desde en los suaves labios de las princesas

hasta en las bocas rojas de las gitanas.


Las almas armoniosas buscan tu encanto,

sonora rosa métrica que ardes y brillas,

y España ve en tu ritmo, siente en tu canto

sus hembras, sus claveles, sus manzanillas.


Vibras al aire alegre como una cinta,

el músico te adula, te ama el poeta;

Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta

con la audaz policromía de su paleta.


En ti el hábil orfebre cincela el marco

en que la idea-perla su oriente acusa,

o en tu cordaje armónico formas el arco

con que lanza sus flechas la airada musa.


A tu voz en el baile crujen las faldas,

los piececitos hacen brotar las rosas

e hilan hebras de amores las Esmeraldas

en ruecas invisibles y misteriosas.


La andaluza hechicera, paloma arisca,

por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra,

con el lánguido gesto de la odalisca

o las fascinaciones de la culebra.


Pequeña ánfora lírica de vino llena

compuesto por la dulce musa Alegría

con uvas andaluzas, sal macarena,

flor y canela frescas de Andalucía.


Subes, creces, y vistes de pompas fieras;

retumbas en el ruido de las metrallas,

ondulas con el ala de las banderas,

suenas con los clarines de las batallas.


Tienes toda la lira: tienes las manos

que acompasan las danzas y las canciones;

tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos

y tus llantos que parten los corazones.


Ramillete de dulces trinos verbales,

jabalina de Diana la Cazadora,

ritmo que tiene el filo de cien puñales,

que muerde y acaricia, mata y enflora.


Las Tirsis campesinas de ti están llenas,

y aman, radiosa abeja, tus bordoneos;

así riegas tus chispas las nochebuenas

como adornas la lira de los Orfeos.


Que bajo el sol dorado de Manzanilla

que esta azulada concha del cielo baña,

polítona y triunfante, la seguidilla

es la flor del sonoro Pindo de España.


Ruben Darío (1867-1916)

Poeta nicaragüense










Las viñetas de humor de hoy jueves, 12 de septiembre de 2024

 

















miércoles, 11 de septiembre de 2024

De las entradas del blog de hoy miércoles, 11 de septiembre de 2024

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles, 11 de septiembre de 2024. ¿Se aprovecha el nacionalismo catalán de la candidez (o de las ansias de sentarse en La Moncloa) de los grandes partidos para chupar la sangre de las venas del Estado?, se pregunta el politólogo Víctor Lapuente en la primera de las entradas de hoy; a primera vista eso parece, pero tras la marejada inicial de descontento en el resto de las autonomías se pasa al “y yo también” y al reconocimiento privado de la labor pionera de Cataluña. La segunda es un archivo del blog de tal día como hoy de 2016 en el que el autor rememoraba los acontecimientos de Nueva York en 2001 y algunos otros que le provocaron un profundo impacto emocional. El poema de cada día, en la tercera, es hoy el titulado Erótico, de la poetisa y escritora francesa Marguerite Yourcenar. Y la cuarta, como siempre, las viñetas de humor del día. Espero que todas ellas les resulten interesantes. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Y sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Tamaragua, amigos míos. HArendt










Del pacto fiscal con Cataluña






¿Se aprovecha el nacionalismo catalán de la candidez (o de las ansias de sentarse en La Moncloa) de los grandes partidos para chupar la sangre de las venas del Estado?, dice el politólogo Víctor Lapuente en El País [Shakespeare en Cataluña, 10/09/2024]. A primera vista, eso parece, y la enésima evidencia sería el pacto entre socialistas y ERC para la financiación singular. De los tiempos pretéritos de González y Aznar a los presentes de Sánchez y a unos futuros hipotéticos de Feijóo, la estabilidad del Gobierno de España se fundamenta en concesiones a la Generalitat de competencias y recursos, de todos los tamaños y colores. Pero, tras la marejada inicial de descontento en el resto de las autonomías, se pasa al “y yo también” y al reconocimiento privado de la labor pionera de Cataluña. Por arte de magia, Cataluña pasa de ser Marnie la ladrona a Robin Hood. Y el PP acaba defendiendo con uñas y dientes la autonomía fiscal, sobre todo para la Comunidad de Madrid.

Cierto es que ahora el plan de financiación singular para Cataluña ha recibido tirones de orejas, dentro y fuera de España, incluyendo la agencia Fitch, que lo calificó de negativo para las regiones que se benefician de los fondos de compensación. Pero el plan es solo un esbozo, que, con más o menos un 50% de probabilidades, no se materializará, pues el Gobierno y ERC no podrán convencer al resto de los socios de la mayoría parlamentaria de un cupo como el vasco para Cataluña. No hay músicos suficientes en el Congreso para tocar el concierto fiscal catalán. Y, con otro aproximado 50% de posibilidades, del debate actual emergerá una reforma de ley de financiación autonómica que no satisfará a nadie, pero que, tarde o temprano, será preferida por todos al régimen actual, de 2009 y caducado desde hace años.Así, las coloridas hipérboles de unos y otros sobre la propuesta (el “cupo separatista” que denuncia ahora Fejióo cuando hace un tiempo decía que el concierto para Cataluña se podía “plantear y discutir”; o el “será algo bueno para todo el país” de los socialistas cuando, hasta anteayer, se oponían frontalmente) mutarán en los grisáceos cambios que proponen los expertos desde hace años. Y que se basan en la transparencia, tanto de la situación de infrafinanciación de las comunidades (la ciudadanía no sabe si su región recibe más o menos que las otras) como de las transferencias (¿queremos un federalismo “neoliberal” sin igualación explícita, como EE UU, o “socialista” con nivelación total, como Australia?). La financiación singular ha tenido un comienzo desastroso, pero, como diría Shakespeare, a buen fin no hay mal principio. VictorLapuente es politólogo.














Nueva York, 11 de septiembre de 2001. In memoriam. [Archivo del blog. 11/09/2016]










La televisión nos permite ver de forma instantánea, en el propio momento de ocurrir, hechos que se quedan grabadas a fuego en la memoria. Entre ellos, el de los atentados islamistas en la ciudad de Nueva York, de los que hoy se cumplen 15 años. El peor atentado terrorista de la historia, con 2997 víctimas mortales y más de 6000 heridos. 
Aquella mañana de hace hoy quince años todavía estaba trabajando. Había asistido a un comité provincial de mi federación sindical y vuelto a casa hacia las tres de la tarde. Mi mujer y yo estamos viendo en directo por televisión escenas de lo que había ocurrido en una de las Torres Gemelas de Nueva York poco antes. Nadie hablaba aún de un atentado terrorista. Justo en ese momento, mirando la pantalla del televisor vemos en directo como un avión se estrella contra la segunda de las torres... Nos quedamos absolutamente anonadados, como supongo que los millones de personas en todo el mundo que estaban mirando sus televisores...
En mi memoria guardo otras fechas imborrables de acontecimientos similares que me estremecieron hasta los tuétanos y que vi por televisión, algunos en plena juventud y otras ya en la madurez. Recuerdo especialmente la caída de La Habana en manos de los castristas, un 1 de enero de 1959; la construcción del muro de Berlín, el 13 de agosto de 1961; el asesinato del presidente Kennedy, el 22 de noviembre de 1963; el golpe de estado de Pinochet, en Chile, también un 11 de septiembre pero de 1973; el asesinato por ETA del almirante Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973; la caída de Saigón en manos del vietcong, el 30 de abril de 1975; el intento de golpe de estado de Tejero en Madrid, el 22 de febrero de 1981; y por supuesto, los atentados islamistas de Madrid, el 11 de marzo de 2004. Tengo más, claro está, en mi memoria, pero esos son algunos de los más indelebles. De los felices, también muchos, no toca hablar hoy. En una fecha tan significada como la de hoy, este es mi recuerdo y homenaje, emocionado, a todas las víctimas del terror.


***


IN MEMORIAM

En homenaje recuerdo 
todas las víctimas 
de la intolerancia,
la violencia y el fanatismo 
lo largo de la 
historia del mundo.

HArendt


***


Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt










El poema de cada día. Hoy, Erótico, de Marguerite Yourcenar

 






ERÓTICO


Tú la avispa y yo la rosa;

Tú el mar, yo la escollera;

En la creciente radiosa

Tú el Fénix, yo la hoguera.

Tú el Narciso y yo la fuente,

En mis ojos tú brillando;

Tú el río y yo el puente;

Yo la onda en mí nadando.

Y tú el sol y la sal

Y en los labios el caudal

Del rumor meciendo el juego.

Yo el pájaro y el cielo

Azul cruzando su vuelo,

Como el alma atiza el fuego.


Marguerite Yourcenar (1903-1987)

Poetisa francesa








Las viñetas de humor de hoy miércoles, 11 de septiembre de 2024

 


















martes, 10 de septiembre de 2024

De las entradas del blog de hoy martes, 10 de septiembre de 2024

 





Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes, 10 de septiembre de 2024. La política es el arte de hacer lo que se puede con lo que se tiene, dice en la primera entrada del blog de hoy el filósofo Daniel Innerarity, lo que implica, añade, que nadie obtiene lo que inicialmente quería porque ni parte de las condiciones ideales, ni dispone de todas las posibilidades que habría deseado. La segunda de las entradas de hoy es un archivo del blog de diciembre de 2012 en el que el autor del blog se preguntaba si un blog podría considerarse como una subespecie de ensayo en formato no clásico, y en ese caso, a los blogueros, como ensayistas en ciernes. Me cuesta admitirlo, se respondía, ¿pero por qué no...? La tercera, con el poema de cada día es hoy el titulado El nuevo coloso, de Emma Lazarus (1849-1887), que figura grabado al pie de la Estatua de la Libertad, en la isla de Ellis, a la entrada del puerto de Nueva York. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor de cada día. Espero que todas ellas sean de su interés. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Y sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Tamaragua, amigos míos. HArendt









De la realpolitik

 







La política es el arte de hacer lo que se puede con lo que se tiene, dice en El País el filósofo Daniel Innerarity [Las razones de Macron, 09/09/2024]. Esto implica, añade, que nadie obtiene lo que inicialmente quería porque ni parte de las condiciones ideales, ni dispone de todas las posibilidades que habría deseado. Siempre que juzgamos una decisión política hay que tener en cuenta ambas cosas: las opciones de las que se disponía y lo que era políticamente posible. Lo que califica a los actores políticos no es aquello que quieren, sino lo que estarían dispuestos a considerar como aceptable, eso que llamamos soluciones suboptimales, los compromisos con el adversario que podrían aceptar, lo admisible considerando las circunstancias, la capacidad de elegir no tanto entre el mal y el bien como entre lo malo y lo peor. En política, como en la vida, lo máximo vale menos que lo bueno posible. Pocos casos hay más interesantes para juzgar a los políticos y a los comentadores que cuanto se ha dicho recientemente acerca de la decisión de Macron de convocar elecciones primero y designar después a Michel Barnier como primer ministro. Muchos analistas han enjuiciado estas decisiones como si quien las ha tomado tuviera muchas más opciones de las que realmente tenía y fuera posible cualquier cosa.

Sé que con mi opinión contradigo a buena parte de los analistas, pero no voy a decir lo que a mi me hubiera gustado (ni lo que supongo habría sido la opción inicialmente preferida por Macron) sino que pretendo exponer los motivos por los cuales ambas decisiones me parecen razonables desde el punto de vista de la lógica de la segunda mejor opción. Conocí a Macron cuando yo era profesor invitado en la Universidad de la Sorbona y él se encargaba de los archivos de aquel gran filósofo que fue Paul Ricoeur. Tuve ocasión de hablar después con él en sus diversos cargos políticos y transmitirle mi opinión sobre algunos temas relativos al futuro de la democracia, en Francia y en Europa. Era una persona plenamente consciente de la crisis política en la que nos encontramos y, aunque no comparto todas las decisiones que ha adoptado, sé que todas ellas han ponderado con responsabilidad las posibilidades de que disponía.

Las elecciones legislativas son convocadas por Macron cuando era previsible una moción de censura contra el gobierno. El resultado fue un fracaso del partido de extrema derecha, pero Francia era difícilmente gobernable con tres bloques tan poco dispuestos a pactar en torno a un second best. El líder de la coalición ganadora, Jean-Luc Mélenchon, concibió esa victoria como si dispusieran de una mayoría absoluta e instó a Macron a nombrar a Lucie Castets, exigiendo además que gobernara con el programa del Frente Popular. Lo de que la izquierda había ganado las elecciones era una afirmación discutible según que se entienda por ganar unas elecciones. En la primera vuelta, la extrema derecha obtuvo 11 millones de votos, la derecha 3 millones y la izquierda 9 millones (sin contar que de los 6 millones y medio de Macron la mitad son votantes que se consideran de derechas). En la segunda vuelta, la extrema derecha recibió 10 millones de votos, la derecha 2.500.000, Macron 6.300.000 y la izquierda 7 millones.

Sobre esta base, si Macron hubiera designado para ese cargo a Castets, los otros dos tercios de la Asamblea Nacional habrían hecho caer a ese gobierno inmediatamente. La mejor opción entonces era que Mélenchon hubiera sido más flexible y aceptara un candidato de centro o centro izquierda que pudiera contar con el apoyo de dos tercios de la Asamblea. Dado que es una persona que solo maneja primeras opciones, consideró que si no gobernaba alguien salido de las filas de ese tercio ganador, el resultado era que les habían robado las elecciones. Ante esta rigidez, Macron, obligado siempre a buscar un primer ministro que no fuera derribado por una moción de censura al día siguiente, designó a Michel Barnier, seguramente su segunda o tercera opción, pues había mostrado sus preferencias iniciales por un candidato de centro izquierda como Cazeneuve (opción descartada por el Partido Socialista). Como Mélenchon no ha querido ponerle condiciones a Barnier, se las ha puesto Le Pen. Lo que había comenzado por una (relativa) victoria de la izquierda ha terminado siendo una (relativa) victoria de la derecha, en muy buena medida gracias a que la izquierda hizo una mala lectura del resultado electoral y de las opciones reales que tenía. El resultado de esta ceguera es que el gobierno de Barnier, pese a ser más estable que cualquier otra de las posibilidades, podrá caer en cualquier momento si la derecha del Frente Nacional y la izquierda del Frente Popular se ponen de acuerdo a este respecto. En ese caso, pienso que no volverá a haber un Frente Popular. Como en política pasan muchas cosas, el resultado de las elecciones presidenciales de junio de 2027 dependerá mucho de la habilidad de Macron y Barnier, pero también de que cierta parte de la izquierda aprenda a gestionar sus opciones reales con mayor habilidad. Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y titular de la cátedra Inteligencia Artificial y Democracia en el Instituto Europeo de Florencia.














Blogs: Elogio y práctica del ensayo como literatura. [Archivo del blog. 09/12/2012]











Según el informe anual de Bitácoras.com, en septiembre del pasado año existían, identificados, 576.687 blogs en español. La estimación aproximada de todos los existentes en nuestra lengua era de 1.400.000,  aunque de entre los primeros, tan solo tendrían la consideración de activos un 3,21%. 
¿Podría considerarse el "blog" como una subespecie de "ensayo" en formato no clásico?. ¿Y en ese caso, a los blogueros, como ensayistas en ciernes? Me cuesta admitirlo, pero por qué no...
La versión electrónica del diccionario de la Real Academia Española recoge ya la palabra "blog" como "sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores", y el término "ensayo" como "escrito en prosa en el cual un autor desarrolla sus ideas sobre un tema determinado con carácter y estilo personales". No es tanta la diferencia como parece, más bien de matiz; pero claro, es en los matices donde las diferencias se aprecian con más nitidez.
¿Podría, entonces, considerarse al conjunto de la blogosfera en español como un "ensayo" gigantesco y global de carácter multidisciplinar y autoría múltiple? Podría ser, por qué no...
En octubre de 2009 escribí una entrada para "Desde el trópico de Cáncer" que titulé "El blog inédito de MM" que tuvo bastante éxito entre los lectores. Y ya aventuraba en ella una comparación entre "blog" y "ensayo". En realidad, las siglas "MM" hacían referencia a la persona y la obra de Michel de Montaigne (1533-1592), y no a la actriz Marilyn Monroe, cuya foto encabezaba la entrada. Fue una pequeña trampa-imán por mi parte que, amablemente, ninguno de los lectores me reprochó.
¿Pero qué es un "ensayo" en la acepción clásica del término? Nadie duda del origen de dicho término, que toma su nombre de la misma obra "Essais" (Ensayos) del citado autor francés. Hay una magnífica versión española de ella en Cátedra (Madrid, 1992), editada y traducida por María Dolores Picazo y Almudena Montojo, que les recomiendo. Les aseguro que no quedarán defraudados, pues es uno de esos escasos libros que perdurarán en la memoria de los hombres mientras la humanidad y el mundo existan.
Al elogio y práctica del "Ensayo" como literatura le ha dedicado también unas magníficas páginas el escritor y filósofo Fernando Savater en el texto que sirve de introducción al primer tomo de la colección de "Ensayo Contemporáneo", dentro de la Biblioteca Universal Opera Mundi, editada por el Círculo de Lectores, y de la que el profesor Savater fue su director.
Dice en él, que "en su origen, el ensayo es la opción del escritor que aborda un tema cuyo tamaño y complejidad sabe de antemano que le desbordan. El ensayista -dice- no es un invasor prepotente, ni mucho menos un conquistador de la cuestión tratada, sino todo lo más un explorador audaz, quizá solo un espía, en el peor de los casos un simple fisgón".
"En la raíz misma del ensayo -continúa más adelante- está pues el escepticismo. En este aspecto, es lo opuesto al "tratado", que se asienta en la certeza y en la convicción de estar en la posesión de la verdad".
"El ensayista no agota nunca la cuestión que aborda -sigue diciendo-, puede extenuarse en cambio puliendo sus líneas expresivas y añadiendo puntualizaciones circunstanciales a sus argumentaciones. Así, Montaigne retocó sus ensayos una y otra vez, casi hasta el día de su muerte...".
"Es característico del ensayo -añade- la presencia más o menos explícita del sujeto que lo escribe entreverada en sus razonamientos. [...] En el ensayo, en cambio, siempre asoma más o menos la personalidad del autor, siempre se hace oir la persona, lo individual, la subjetividad que se asume como tal y se tantea a sí misma al formar cuerpo con lo objetivamente concretado". ¿Cómo en los blogs, no?, añado yo... 
Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt