martes, 5 de mayo de 2026

DEL ASUNTO DEL DÍA. ANTE LOS DEPREDADORES, NO BAJEMOS LOS BRAZOS, POR MICHAEL IGNATIEFF. 5 DE MAYO DE 2026

 






Cuando todavía no estaba claro el desenlace del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, EL PAÍS sacó a la calle una edición en defensa de la Constitución española. Sus periodistas demostraron cómo hay que actuar cuando la historia, de pronto, da un giro a peor. Mientras otros políticos y medios de comunicación guardaban silencio, EL PAÍS alzó la voz. Y esa voz del periódico contribuyó a que el golpe fracasara y a estabilizar la democracia de la que España disfruta hasta el día de hoy.

Cincuenta años después, vuelve a parecer que la historia está adquiriendo un tono más siniestro, y la rapidez de la desintegración tiene paralizada la voluntad de actuar de Europa. Ha entrado en su quinto año una guerra sangrienta en el propio continente europeo. La población de Gaza vive atrapada entre los pistoleros de Hamás y los israelíes. También están atrapados los iraníes, entre los bombardeos de Estados Unidos e Israel y un régimen aborrecible que sobrevive a base de chantajear al mundo con el suministro energético.

Igual que en aquellas peligrosas horas de 1981, el futuro está en manos de gente sin principios, y los europeos van a tener que alzarse en defensa de aquello en lo que creemos, mucho antes de saber cómo acabará la historia.

Tres potencias hegemónicas depredadoras y sin ley han tomado al mundo como rehén. Estados Unidos, la vieja potencia dominante, está desgarrándose por dentro, se ha vuelto en contra de sus aliados europeos y trata de tapar su caótica retirada del papel imperial bombardeando Teherán y derrocando al régimen de Venezuela. China, aspirante a ser la nueva potencia hegemónica, está destruyendo la base industrial de sus competidores con una avalancha constante de productos baratos y se dispone a plantar cara a Estados Unidos en Asia. La tercera potencia hegemónica se niega a aceptar su irreversible declive imperial y se ha visto arrastrada a la trampa mortal de Ucrania. Si consigue salir de ese osario mínimamente victoriosa, la Europa libre estará en peligro.

Después de 1945, a lo largo de dos generaciones, los europeos, fieles al legado de Grotius y de Kant, creyeron que el derecho internacional podía mantener controladas a las superpotencias, del mismo modo que el proyecto europeo de soberanía compartida ayudó al continente a dejar atrás el fratricidio nacionalista. Durante un tiempo, dio la impresión de que el derecho internacional, garantizado por las dos superpotencias, había traído la paz a Europa. En 1976, cuando empezó a publicarse EL PAÍS y se puso en marcha la transición española a la democracia, Rusia y Estados Unidos habían firmado los Acuerdos de Helsinki, que dieron carácter formal a la protección estadounidense de Europa Occidental y el dominio ruso sobre los pueblos del Este.

Los europeos del Este interpretaron que el orden internacional basado en normas era eso, la ratificación de la división de Europa en dos esferas de influencia imperiales, y ahora que ese orden se ha derrumbado, no debemos lamentar su desaparición. Como dijo el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en Davos, estamos viviendo una ruptura, no una transición.

En un momento de ruptura, lo importante para los ciudadanos de España, del resto de Europa y de todas las potencias medianas es recuperar el control de su destino en un mundo dominado por potencias hegemónicas sin principios. Europa debe volver a tener su propia capacidad independiente de actuar. La que ejercía en la época de apogeo imperial no es hoy más que un mero recuerdo. Después de perder los imperios, la construcción de una Europa unida se convirtió en la estrategia para recobrar el poder de modelar su destino. El momento culminante de esa construcción europea, en la era Delors, coincidió con la década de la unipolaridad encabezada por Estados Unidos. Entonces, Europa creyó que su alianza con el socio estadounidense le ayudaría a marcar el rumbo de su propia historia. Hoy, lo que inspira miedo en las cancillerías de Europa y enfado entre los ciudadanos es que, por primera vez desde hace siglos, Europa es una espectadora de la historia. Ya no está sentada a la mesa y teme formar pronto parte del menú.

Europa no puede permitirse renunciar a la aspiración de forjar su propio futuro. El propósito de la democracia es precisamente demostrar a los ciudadanos que no son prisioneros del destino y que tienen la capacidad de construir su futuro. Participar en la aventura de la libertad democrática es lo que hace que consigamos el máximo control sobre nuestro futuro que pueden tener unos seres humanos falibles. Esa es la potestad que ejercieron los periodistas de EL PAÍS, que aquella noche sacaron a la calle un periódico porque querían decir que sería el pueblo español, y no Tejero y sus pistoleros, quien iba a determinar el futuro de España.

Que Europa recupere el poder de ser artífice de su propia historia es esencial para devolver la legitimidad a sus democracias. Si los ciudadanos tienen la sensación de que nada de lo que deciden sus Parlamentos importa, dejarán de votar; si sus hijos crecen pensando que la vida está en otra parte, en Estados Unidos o en China, se marcharán, y la economía europea se estancará. Si los españoles se convencen de que todas las decisiones importantes se toman en otros lugares, en Washington, Pekín o Moscú, es posible que el país sea presa de otro oscuro episodio de populismo nacionalista autoritario.

La recuperación de la capacidad de acción histórica es el argumento fundamental que sustenta la construcción de una Europa unida, y eso exige que los políticos nacionales dejen de pronunciar discursos europeos vacíos y den verdadera prioridad a los intereses continentales frente a los nacionales. Mario Draghi insiste en que la clave del futuro económico de Europa es un mercado de capitales europeo que tenga la capacidad de reunir los fondos necesarios para competir con China y Estados Unidos, pero, hasta ahora, su propuesta no ha logrado imponerse frente al viejo juego de proteger a las grandes empresas nacionales y los mercados locales. Esa misma resistencia frena la implantación de una estrategia común de compras que dote a Europa de las armas necesarias para su propia defensa. Recuperar la capacidad de actuación significa movilizar las enormes reservas de ahorros europeas y canalizar los recursos propios hacia proyectos de inversión que den acceso a las tecnologías del futuro y a los puestos de trabajo surgidos gracias a la innovación para las nuevas generaciones. Los jóvenes europeos deben sentir que van a poder construir su futuro en las empresas emergentes, las incubadoras y los laboratorios de este continente.

Europa no puede controlar su destino si sus sistemas energéticos dependen del petróleo ruso, de Oriente Próximo o estadounidense. Generar su propia electricidad utilizando la energía nuclear y las renovables no es solo una estrategia climática. Es un requisito fundamental para el proyecto europeo, para recobrar el poder de forjar su futuro político.

Los líderes nacionales europeos deben dejar atrás el cálculo de suma cero según el cual cualquier poder centralizado que gana Europa es una pérdida de soberanía para sus naciones. Las estrategias para que Europa mejore su competitividad y su seguridad son cruciales para restablecer la legitimidad de las democracias nacionales. Europa no puede controlar lo que hagan las potencias hegemónicas depredadoras y, en cualquier caso, ninguna de ellas va a acudir a su rescate. Pero los europeos poseen la riqueza, el poder y la capacidad tecnológica para ser dueños de sí mismos. Los líderes políticos nacionales deben estar a la altura de las circunstancias si no quieren que Europa se convierta en lo que más teme: un museo de glorias pasadas.

No pongamos en duda que los ciudadanos europeos sabrán afrontar el reto actual. Hace apenas un mes, los húngaros rechazaron con contundencia un régimen que llevaba 16 años frenando el proyecto europeo y había sumido al país en la corrupción y el clientelismo. Budapest vivió una noche de júbilo cuando la gente normal y corriente volvió a verse como protagonista de su propia historia. El grito de los jóvenes húngaros que abarrotaban las calles era “¡Europa! ¡Europa! ¡Europa!”.

Como demostraron los periodistas de EL PAÍS aquella noche de febrero de 1981, tener capacidad de actuar significa tener el valor de decir no a la tiranía, no al miedo, no al conformismo y a la ambigüedad. En 2026, recuperar esa potestad histórica significa comprender que hay un límite a lo que puede hacer España por sí sola para sostener la fe en la democracia que sus ciudadanos necesitan. Los ciudadanos, sean del partido que sean, deben comprometerse con un proyecto —llamado Europa— que les dé seguridad, proporcione un futuro a sus hijos y les permita confiar en que la historia de Europa no ha terminado y sus mejores días están por llegar. Michael Ignatieff es profesor de Historia de la Universidad Centroeuropea de Viena y Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales de 2024.




























DEL ARCHIVO DEL BLOG. UNA ACLARACIÓN PERTINENTE, POR HARENDT. PUBLICADO EL 12 DE MAYO DE 2015

 








Hace justamente siete años, en mayo de 2008, se inició la segunda etapa de Desde el trópico de Cáncer. La primera, de agosto de 2006 a mayo de 2008, tuvo que trasladarse a esta su nueva ubicación, por problemas irresolubles con el servidor en que se venía publicando el blog en aquel entonces.

Hace un año y medio más o menos, por esas cosas de la informática que se me escapan a mí, neófito absoluto en este asunto, desaparecieron casi todas las fotografías que acompañaban las entradas publicadas en esta segunda etapa del blog, y con ellas, buena parte de los enlaces pertinentes a otras páginas o informaciones.

A primeros de este mes en curso me propuse la tarea de reconstruir las entradas deterioradas, fotos y enlaces, desde el inicio de la segunda etapa del blog, en mayo de 2008. Ya he reparado todas las de mayo de ese año y he comenzado las de junio, a razón de dos o tres al día.

Por razones obvias las reedito en su fecha original,  y simultáneamente, a partir del próximo día 15 de mayo, las publico como nuevas entradas, reeditadas y actualizadas en su caso, con la fecha del día en curso. Aclarado queda para general conocimiento.

Por cierto, que hoy ha llegado el blog a registrar su visita número 317.000 en sus últimos cinco años de vida, y a las 2238 entradas (1300 en esta su segunda etapa). Mi agradecimiento más sincero a sus lectores.  Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





















DEL POEMA DE CADA DÍA. RECUERDA, POR CHRISTINA ROSSETI



 





RECUERDA 



Recuérdame cuando haya marchado lejos,
muy lejos, hacia la tierra silenciosa;
cuando mi mano ya no puedas sostener,
ni yo, dudando en partir, quiera todavía permanecer.
Recuérdame cuando no haya más lo cotidiano,
donde me revelabas nuestro futuro planeado:
solo recuérdame, bien lo sabes,
cuando sea tarde para los consuelos, las plegarias.
Y aunque debas olvidarme por un momento
para luego recordarme, no lo lamentes:
pues la oscuridad y la corrupción dejan
un vestigio de los pensamientos que tuve:
es mejor que me olvides y sonrías
a que debas recordarme en la tristeza.



CHRISTINA ROSSETTI (1830-1894)
poetisa británica


***



REMEMBER



Remember me when I am gone away, 
Gone far away into the silent land; 
When you can no more hold me by the hand, 
Nor I half turn to go yet turning stay. 
Remember me when no more day by day 
You tell me of our future that you plann'd: 
Only remember me; you understand 
It will be late to counsel then or pray. 
Yet if you should forget me for a while 
And afterwards remember, do not grieve: 
For if the darkness and corruption leave 
A vestige of the thoughts that once 
I had, Better by far you should forget and smile 
Than that you should remember and be sad.




CHRISTINA ROSSETTI (1830-1894)



***





Christina Georgina Rossetti (1830-1894) fue una poeta británica, una de las más importantes en el siglo XIX en su país. Su padre, Gabriel Rossetti, fue un poeta napolitano exiliado en Inglaterra; su madre, Frances Polidori, era la hermana del médico John William Polidori, amigo de Lord Byron. Christina comenzó a escribir a la edad de siete años, pero tenía ya treinta y un años cuando publicó su primera obra: Goblin Market and Other Poems (1862). Esta colección cosechó muchas críticas favorables. Los críticos han interpretado este poema en diversas formas: viéndolo como una alegoría entre la tentación y la salvación o bien una obra sobre el deseo erótico y la redención social, entre otras. Rossetti escribió y publicó durante el resto de su vida, aunque se dedicó principalmente a la escritura religiosa y a la poesía para niños. Muchos estudiosos han identificado temas feministas en su poesía. Christina Rossetti perteneció al movimiento prerrafaelista junto con su hermano Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais y William Holman Hunt.























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 5 DE MAYO DE 2026

 




















 








lunes, 4 de mayo de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL TRES. ¿QUÉ ES NACER?, POR ROBERT REICH. 4 DE MAYO DE 2026

 







Amigos: No voy a detenerme en los ultrajes de esta semana por parte de Trump y su régimen: sus nombramientos para la Corte Suprema que desmantelan la Ley de Derechos Electorales, su extraña afirmación de que su guerra no requiere la aprobación del Congreso porque está "terminada", sus asesinatos de marineros adicionales a quienes sospecha de traficar drogas, sus continuas redadas del ICE, sus continuos esfuerzos por utilizar el Departamento de Justicia para castigar a los enemigos percibidos, sus renovados intentos de silenciar a comediantes como Jimmy Kimmel, su gigantesco arco triunfal de autoengrandecimiento (¿qué triunfo?) y su grotesco salón de baile, su corrupción y mentiras interminables.

Sin embargo, en medio de este cataclismo, la reacción en contra de Trump va en aumento. Su labor ha sido fundamental: sus manifestaciones y marchas contra los reyes, sus cartas y llamadas al Congreso, sus boicots y su activismo local. Los índices de aprobación de Trump están por los suelos. Dos tercios se oponen a su guerra. Muchos exigen el fin de su mandato. Incluso algunos fieles seguidores de MAGA se están volviendo contra él.

Pero es más que resistirse a Trump. Está naciendo un nuevo progresismo. Muchos de ustedes están liderando este movimiento. Son los activistas de Montana y Hawái que impulsan una nueva visión para controlar el poder corporativo. Son los activistas de California y Nueva York que idean nuevas formas de gravar a los superricos para financiar las necesidades de la mayoría de la gente.

Ustedes son los activistas de Massachusetts que lideran la defensa de los derechos reproductivos y el acceso a la atención médica. En el estado de Washington, impulsan regulaciones ambientales nuevas y más estrictas, así como el desarrollo de energías renovables. En San Diego, Oakland y San Francisco, idean nuevas formas de abordar el problema de las personas sin hogar. Organizaciones como Voz en Portland, Oregón, empoderan a los trabajadores inmigrantes que realizan trabajos temporales.

Ustedes son los activistas de los estados republicanos que se niegan a permitir que los almacenes se conviertan en centros de detención de migrantes o que sus ciudades alberguen gigantescos centros de datos de inteligencia artificial.

Se está aumentando el salario mínimo en todo Estados Unidos. Desde principios de este año, 22 estados lo han aumentado, lo que eleva el número total de jurisdicciones que lo han incrementado —incluidas ciudades y condados— a casi 90, con 18 estados y el Distrito de Columbia que ahora exigen un salario mínimo de 15 dólares por hora o más.

Estás apoyando a una nueva generación de jóvenes progresistas en el Congreso: Maxwell Frost, Summer Lee, Greg Casar, Delia Ramirez y la recién elegida Analilia Mejia. Y a nuevos líderes locales progresistas como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Estás impulsando a una nueva generación de estrellas emergentes progresistas, entre las que se incluyen Omar Fateh de Minneapolis, Aftyn Behn de Tennessee, Francesca Hong de Wisconsin, Kat Abughazaleh de Illinois, James Talarico de Texas, Saikat Chakrabarti de San Francisco, Graham Platner de Maine, Justin Pearson de Tennessee, Abdul El-Sayed de Michigan, Elijah Manley de Florida y muchos otros. En mis seis décadas de experiencia en la política estadounidense, nunca había visto nada parecido al talento y la energía progresistas que están surgiendo ahora. No se equivoquen. Son tiempos terribles, los peores que he vivido, y he vivido tiempos muy malos. (¿Recuerdan 1968? ¿La lista de enemigos de Nixon? ¿Alguien recuerda la caza de brujas comunista de Joe McCarthy?) Trump y sus secuaces están haciendo todo lo posible por destruir Estados Unidos y gran parte del mundo.ero de las cenizas y los escombros que Trump y su despreciable régimen han dejado, está naciendo una nueva América. Nosotros lo estamos haciendo posible. Mientras estemos vivos y mientras mantengamos nuestra determinación, mientras actuemos para detener lo peor de esta catástrofe y también para mejorar Estados Unidos y el mundo, no lo duden: prevaleceremos. Cuídate. Abraza a tus seres queridos. Nunca, jamás te rindas. ROBERT REICH es profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 3 de mayo de 2026.























DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL DOS. ¿POR QUÉ ES BUENO SER FATALISTA?, POR FILOSOFÍA COTIDIANA. 4 DE MAYO DE 2026

 







Quizás te sorprenda, pero “ser fatalista” es un excelente consejo de los estoicos. Pero, ¿por qué alguien me recomendaría ser fatalista? ¿Qué puede traer eso de positivo a mi vida? Antes que nada, vamos a la definición del término: Fatalismo.

m. Creencia según la cual todo sucede por ineludible predeterminación o destino.

En otras palabras: el fatalismo es la creencia en la fatalidad, es decir, en un destino inevitable.

Espera, aceptar la idea de un destino inevitable, ¿no supondría una actitud conformista ante la vida? ¿Una especie de resignación que lleva a aceptar las cosas exactamente como son?

¿Por qué la filosofía estoica aconsejaría algo así?

El fatalismo en relación con el futuro es una actitud conformista e imprudente, ya que significaría renunciar a la posibilidad de crear y transformar nuestra existencia.

¡El fatalismo se vuelve interesante si lo aplicamos al pasado!

Dime si nunca te pasó: Hiciste algo mal o cometiste alguna imprudencia (no tiene que ser nada grave, no sé, alguna cosa que no salió bien...). Entonces te quedas rumiando1, pensando, analizando...

Piensas escenas de todo lo que podrías haber hecho diferente y cómo actuarías si tuvieras una “segunda oportunidad”.

La lengua alemana tiene una palabra increíble para expresar esta situación: Kopfkino.

Kopf significa cabeza y Kino significa cine. Definición de Kopfkino: [coloquial] Proceso de recordar o imaginar acontecimientos que, semejantes a una película, se desarrollan en la propia imaginación2.

Lo que significa que hay una especie de cine en tu cabeza: una película que se repite incesantemente o diversas películas que se presentan alternadamente.

Como no encontré un cine, opté por una televisión jaja… Confieso que las primeras veces que escuché esta expresión: Ich habe gerade Kopfkino (literalmente: ahora tengo un cine en mi cabeza), pensé: “Qué expresión más extraña, yo no tengo nada que ver con eso…”

Lamentablemente, tengo todo que ver con eso, o mejor dicho, tuve. Hace un tiempo, ese tal Kopfkino era mi pasatiempo favorito. Y las películas en cartel no eran las mejores.

Kopfkino es exactamente eso: quedarse repitiendo mentalmente lo que ya pasó de malo o, peor aún, quedarse imaginando todo lo negativo que puede pasar. Publicado en Filosofía cotidiana el 2 de mayo de 2026.





















DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL UNO. EL LUJO DE VOLVERSE MÁS EXCÉNTRICO CON LA EDAD, POR JANCEE DUNN. 4 DE MAYO DE 2026

 





Cuando estaba en la escuela primaria, empecé a ver películas antiguas y me obsesioné con las estrellas de las décadas de 1930 y 1940. Mis compañeros de clase, sin embargo, no compartían mi entusiasmo: mis imitaciones de Mae West no eran precisamente un éxito en el patio de recreo. En cambio, me llamaban bicho raro, lo cual me mortificaba.

Pero pronto cumpliré 60 años y, a medida que se acerca mi cumpleaños, me doy cuenta de que cada día soy más rara, y no me importa para nada. De hecho, volverme más rara sin avergonzarme es una de las mejores partes de envejecer.

Hace poco me topé con The Smallest of Joys, el nuevo libro de Diane Shiffer, la estrella de TikTok de 69 años conocida como Tu abuelita vintage y gordita. En él, escribe que la rareza no es “un defecto que corregir, sino un hilo a seguir” de regreso a “tu ser más verdadero”.

Así que decidí preguntarle a ella y a unos cuantos investigadores sobre cómo abrazar a nuestro “bicho raro interior” a medida que envejecemos. Aunque “bicho raro interior” no era un término que muchos de ellos utilizaran en sus investigaciones (y todos advirtieron que no existe una experiencia universal de la vejez), me dieron algunas ideas para apoyar mi teoría.

Convertirse en un personaje. Rebecca Schlegel, profesora de psicología y ciencias del cerebro en la Universidad A&M de Texas, quien estudia el “verdadero ser”, me dijo que las personas pueden sentir que se vuelven más auténticas con el tiempo. En su investigación, se pidió a participantes de entre 19 y 67 años que pensaran en la vida como si fuera un libro y valoraran cada “capítulo” mediante una escala de autenticidad.

Schlegel y su coautora descubrieron que los sujetos tendían a creer que se acercaban más a su verdadero ser a lo largo de su vida. “También creen que serán aún más auténticos en el futuro”, añadió.

A menudo, cuando somos más jóvenes, “seguimos intentando encontrarnos a nosotros mismos”, dijo Ebony Dix, psiquiatra geriátrica de la Facultad de Medicina de Yale. Ese viaje puede significar explorar distintas identidades y gastar energía intentando “convencer a todo el mundo de la persona que nos gustaría ser”.

Pero las personas mayores han tenido muchas décadas para tener claro quiénes son y quiénes no, dijo Rosanne Leipzig, geriatra del Hospital Mount Sinai y autora de Honest Aging: An Insider’s Guide to the Second Half of Life.

“Me encanta mi momento actual de la vida”, dijo Leipzig, que tiene 74 años. “Te encuentras a ti mismo”.

Sentirse cómodo con uno mismo. Las investigaciones sugieren que también es menos probable que nos comparemos con los demás cuando somos mayores. Como resultado, “te sientes más cómodo y seguro de quién eres y de lo que crees”, dijo Leipzig.

Aún me quedan algunos años antes de ser completamente rara. Quizá en mis últimos años no vaya por ahí con un loro sobre los hombros, pero puedo ser alguien con dichos extravagantes y gafas de extravagantes.

Por ahora, no tengo reparos en compartir que mantengo largas “conversaciones” con mi gato, George. Asisto a festivales de hongos. Regulo mi sistema nervioso recorriendo los pasillos ordenados de las tiendas de material de oficina.

También sigo a un grupo de Facebook llamado “El Club de los Hombres Aburridos”. Este presume de contar con unos dos millones de miembros a quienes les gustan “las cosas ordinarias, cotidianas y corrientes”. (Las mujeres también son bienvenidas).

Un usuario del grupo de Facebook mostraba tres billetes de 1 dólar con “números de serie secuenciales” que había encontrado en su cartera, mientras que otro exhibía su “valiosísima colección de llaves Allen”. He encontrado a mi tribu. Si tienes una inclinación rara, puede que la gente lo aprecie más de lo que crees. Hace poco estuve en una fiesta y alguien me advirtió que un invitado nuevo “era un poco excéntrico”. Gracias a Dios, pensé.

Ser raro también requiere un poco de riesgo. Tendrás que aceptar que no todo el mundo va a celebrar tu particular tipo de rareza, me dijo Shiffer. Pero la compensación es estar —¡por fin!— en paz con tu “completo y extraño ser”, dijo.

Sigo adorando a Mae West, aunque ya no la imito. Tampoco es que me sienta cohibida por ello. Con mis décadas de sabiduría y experiencia, ahora puedo ver que aquellas imitaciones eran simplemente bastante malas.

Cada vez más, los médicos recurren a herramientas conocidas como escribas de IA que graban las conversaciones con sus pacientes. Pero estos programas plantean problemas de privacidad y precisión: esto es lo que los pacientes deben saber. st [en inglés] y descúbrelo. JANCEE DUNN es periodista. Publicado en el New York Times del 2 de mayo de 2026.





















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. EL VERANILLO DE LA VIDA, POR ELVIRA LINDO. 4 DE MAYO DE MAYO DE 2026

 








Joan Manuel Serrat tiene 82 años. Donald Trump tiene 79. Por fortuna para nosotros, no hay en ellos asomo de parecido alguno, salvo que son viejos, Serrat un poco más. Digo “viejos” utilizando la misma palabra, tan denostada, que usó el artista el otro día en unas jornadas sobre eso que se llama colectivo de la tercera edad que tenían lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Decía Serrat sentirse en ese tiempo de propina en que a menudo el alma suele conversar consigo misma. Ese veranillo de la vida, decía citando al filósofo francés Pascal Bruckner, un regalo del que se siente agradecido. En un discurso cargado de emoción, Serrat afirmaba que ignorar a los mayores, su opinión y su memoria, es algo así como quemar libros. No puedo estar más de acuerdo y observo a menudo ese odioso tonillo condescendiente que se suele emplear para hablar con las personas mayores no solo en el trato cotidiano sino también en conversaciones públicas, como una prueba hiriente de cómo se las intenta aniñar como si fueran ciudadanos que ya no cuentan salvo como personajes pintorescos.

Desde que Donald Trump comenzó su segundo mandato y alteró el equilibrio mundial con continuas decisiones criminales y arbitrarias (salvo para mejorar su fortuna), venimos escuchando con insoportable frecuencia que todo es consecuencia o bien de la locura o bien de la edad. Un viejo chocho, en suma. Justo lo mismo que él dice de su predecesor Biden. Esa descripción contiene dos desprecios alarmantes: el que se refiere a los enfermos mentales, dado que un porcentaje altísimo jamás hace daño a nadie y vive agazapado en su miedos, y el que señala a los ancianos, a los que haciendo tabla rasa se les considera incapaces de razonar con sensatez. En el mundo artístico de vez en cuando al viejo se le bautiza como maestro, para tenerlo ahí, oh, aislado, melancólicamente envanecido en una urnita previa a la tumba. Se olvidan, quienes en la arrogancia de la juventud (a menudo hoy alargadíiisima) encierran a la ancianidad en un colectivo que desean callado y entrañable, que mucho antes de lo que piensan tomarán el relevo. Fiera venganza la del tiempo, que decía el tango. Olvidan, por encima de cualquier consideración, que la edad no cambia demasiado el carácter: nos parecemos tanto a quienes fuimos, que miedo da observar que a pesar de la experiencia conservamos temores, manías y dulzuras de la niñez. Y en ese convertir a los ancianos en un grupo uniforme no advierten que un hombre como Serrat sabe disfrutar de sus ilusiones, como muchos y muchas de su edad, compartir su opinión autorizada y mejorarnos con la voz de la experiencia. En cuanto a Trump, es el mismo cretino que cuando era joven, así que quien asegura que es la edad lo que le ha cambiado es porque ignora su biografía. Esta semana un psicoanalista francés, también anciano, del que he olvidado el nombre, decía que Trump poseía sin duda una personalidad psicopática con unos valores aprendidos en la infancia que priorizaban su ambición por el dinero por encima de cualquier atisbo de piedad humana. Así fue cuando su padre lo mandaba a cobrar los alquileres del marrullero negocio inmobiliario, cuando rechazaban a inquilinos negros, cuando tomó como mentor al indecente Roy Cohn, cuando en su relación con las mujeres solo conocía las tretas del abusador, cuando exhibía su verbo grotesco en un show televisivo. Todo estaba ya a la vista. Y aun así le votaron. La diferencia entre aquel joven y este es la edad, simplemente. Hoy el nivel de testosterona de Trump es sin duda mucho más bajo, pero ser presidente le permite desahogar su chulesca masculinidad de mil maneras. Sin importarle el prójimo, gusta de invadir países, bombardearlos, expulsar inmigrantes, plantar su rostro en el pasaporte de sus súbditos. Ilusiones del pobre señor. Las de Serrat, para suerte nuestra, son llamativamente distintas. ELVIRA LINDO es escritora. Publicado en El País el 3 de mayo de 2026.




















SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA, ESPAÑA. HOXE, LUNS, 4 DE MAIO DE 2026, EN GALEGO

 






Ola, bos días de novo a todos e a todas, e feliz luns. Espero que as nais españolas tivesen un día marabilloso onte. Realmente o merecen, non só elas, senón todas as nais do mundo. E non só un día ao ano. Pero abonda de charlas, imos ás entradas do blog de hoxe. A primeira, co tema de hoxe, titúlase "Alfabeto Alfa Masculino" e está escrita por Irene Vallejo. A segunda, o arquivo do blog, é de maio de 2008, escrita por Incitato, e é unha homenaxe ao expresidente do Goberno de España, Leopoldo Calvo Sotelo (1926-2008). O poema de hoxe, na terceira sección, seguindo os pasos daqueles dedicados aos horrores da guerra, é unha abraiante alegación escrita en ladino, a lingua dos xudeus sefardís, titulada "Canción ao pobo xudeu asasinado", do poeta polaco Itzhak Katzenelson. E a cuarta sección, como sempre, presenta as viñetas humorísticas do día. O "Café de despois de cear" de hoxe é da escritora Elvira Lindo e titúlase "No verán indio da vida"; o primeiro da serie "Ao caer a noite" titúlase "O luxo de volverse máis excéntrico coa idade", da xornalista Jancee Dunn; o segundo é do grupo anónimo Everyday Philosophy e titúlase "Por que é bo ser fatalista?"; e o terceiro e último de hoxe é do profesor Robert Reich e titúlase "Que é o nacemento?". Tamaragua, amigos meus. Ata mañá, se a sorte o permite. Sede felices, prégovos: merecédelo. Bicos. Quérovos. HArendt














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