sábado, 18 de abril de 2026

REVISTA DE PRENSA. UNA DISCULPA, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE UNO DE HOY SÁBADO, 18 DE ABRIL DE 2026

 








Amigos: Lamento llenar tanto tu bandeja de entrada. Varios de ustedes me han preguntado cómo logro producir este Substack todos los días, los siete días de la semana, a menudo dos o tres veces al día. ¿Acaso solo hay uno de ustedes?, preguntan. ¿Duermen lo suficiente? ¿Tienen vida social? Solo soy una persona (excepto los sábados, cuando Heather Lofthouse me acompaña en la tertulia del café). Sí duermo (aunque con la edad me cuesta más dormir toda la noche). Y sí tengo vida (salgo a caminar, leo buenas novelas y paso tiempo con mi maravillosa familia y amigos). Publico tanto porque estamos en una emergencia nacional y quiero hacer todo lo posible para brindarles los datos, argumentos y análisis que necesitan para participar activamente en la resistencia y el fin del régimen de Trump. Cada día se vuelve más loco y peligroso.

Tu papel activo puede consistir en llamar a tus senadores y representantes y darles más fuerza para luchar contra Trump. Proteger a los miembros más vulnerables de nuestras comunidades de él y sus agentes. Marchar, manifestarse. Movilizar el voto. O simplemente compartir mis publicaciones con tus amigos y colegas, para que también tengan los datos, argumentos y análisis que necesitan para resistir eficazmente. También quiero contextualizar lo que está sucediendo, dándole a las noticias un significado y un sentido más amplios. Demostrando, por ejemplo, por qué es imposible apaciguar a Trump, ya que los tiranos siempre ven el apaciguamiento como un signo de debilidad y exigirán cada vez más (como ha hecho Trump con la Universidad de Columbia y con bufetes de abogados como Paul Weiss).

O cómo las luchas por el aborto, los derechos de las personas transgénero, el matrimonio igualitario y los derechos contra la violencia doméstica en realidad tratan de preservar las formas más íntimas de libertad, incluida la libertad frente a los hombres que creen en el patriarcado. O cómo la visión de Trump —y la de Harmeet Dhillon, Samuel Alito y Clarence Thomas— sobre los "derechos civiles" en realidad se trata de los derechos de los blancos. Y cómo todo esto se relaciona con la lucha más amplia contra el nacionalismo masculino blanco cristiano de Trump.

Quiero darte la fuerza, el coraje y la tranquilidad que necesitas para superar esta pesadilla sin ahogarte en la negación o la desesperación. En otras palabras: escribo y publico al menos una vez al día porque hay mucho en juego. Pero, sobre todo, publico a diario porque creo en ustedes. Creo en sus valores. En su consideración. En su determinación de dejar esta nación y este mundo en mejores condiciones que antes de Trump. Creo que juntos superaremos esto y saldremos adelante. No te preocupes por mí. Solo me quedan unos pocos años en los que puedo hacer todo lo que hago, así que más vale que los aproveche al máximo. Mi única preocupación real es estar abrumándote y llenando tu bandeja de entrada, por lo que te pido disculpas. ROBERT REICH es profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 14 de abril de 2026.






















DEL SABOR DEL CAFÉ. SIN SUELO QUE PISAR, POR DAVID TRUEBA. ESPECIAL TARDE DE HOY SÁBADO, 18 DE ABRIL DE 2026





 



Las guerras en Irán y el Líbano se han entrelazado en el tiempo para provocar el desconcierto general. Ya apenas nadie puede seguir la lógica que guía a la gran potencia militar de Estados Unidos, desnortada por una cúpula política vanidosa e inconsecuente. El Gobierno israelí sí parece maniobrar con claras prioridades. Otra cosa es la desolación que causa su estrategia, pues indica que aquellos que estuvieron detrás ideológicamente del asesinato de Isaac Rabin 30 años atrás se han apoderado de las instituciones del país mientras desmantelan los controles institucionales y las libertades democráticas. Como bien han comprobado los húngaros tras los 16 años de mandato de Orbán, nada es más fácil que corroer la democracia desde dentro. Estos personajes, cuyo paradigma son los Netanyahu, Trump y Putin, ejemplifican el perfil de hombre fuerte tan seductor para algunos ciudadanos que confunden autoridad con autoritarismo. La única fortaleza que estos líderes encarnan es la de aferrarse al cargo, pues después de elegidos no hay quien los despegue del poder ni con espátula.

Nos hemos acostumbrado a escuchar sus soflamas patrióticas y religiosas, pero algún día nos gustaría que se les aplicara la advertencia legal de que cualquier cosa que digan podrá ser usada en su contra. Llevarlos ante los tribunales internacionales de justicia va a ser tarea imposible, entre otros motivos porque el Gobierno de Estados Unidos es el primero interesado en no juzgar los crímenes de guerra. Su presidente se vanagloria de cometerlos, amparado también en ese Dios que sirve para todo menos para hacer el bien. Uno de los detalles más chocantes tiene que ver con el maltrato que han recibido relatores de la ONU y fiscales del Tribunal Penal Internacional por asumir la causa contra Netanyahu y sus colaboradores. Son más de una docena los que han visto prohibida su libertad de desplazamiento y se les han cancelado cuentas y el servicio de tarjeta de crédito gestionado por las multinacionales norteamericanas. Se les ha inhabilitado incluso para servirse de compañías como Amazon, PayPal o Netflix, algo que tiene más de humillación que de daño. Resulta un modo de extorsión para que todo funcionario público entienda que no hay otra opción que la de situarse a favor del crimen y la impunidad.

Este discurso se ha trasladado a los ciudadanos europeos en su conjunto. Aceptamos que se hable de crisis económica y de inflación, pero no de muerte de inocentes. Nos informan al segundo del precio del barril de Brent, pero no obtiene el mismo rango de relevancia la cifra de personas muertas por los bombardeos en el Líbano y en Irán. Un mundo tan corporativista como es el gremio judicial, capaz de saltar en tromba cuando alguien somete a crítica una sentencia, los modos de un interrogatorio o la sospecha de actuación prevaricadora, sin embargo ha permanecido ajeno al castigo contra estos juristas internacionales. El silencio gremial ante este acoso es una muestra de cobardía llamativa. Sería cabal y hasta elegante que los más de cien países que colaboran con el Tribunal Penal Internacional respondieran con contundencia a estas empresas, a los gestores de tarjetas de crédito y a los bancos que han participado en el boicot estadounidense contra los servidores públicos, estos pequeños héroes de nuestra baqueteada civilización. La fortaleza de la legalidad internacional es la única respuesta a los crímenes de guerra. Si renunciamos a ello, nos vamos dejando comer el terreno y pronto no tendremos suelo firme en el que pisar porque los asesinos estarán matando en nuestro nombre. DAVID TRUEBA es cineasta. Publicado en El País el 14 de abril de 2026.



























SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY SÁBADO, 18 DE ABRIL DE 2026, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado y feliz fin de semana. Semana número 16 de este malhadado año 2026 d.C. Mejor lo dejamos así y vamos con las entradas de hoy. La primera, titulada Un modelo que defender, en el tema de cada día, viene firmada por la historiadora Pilar Mera, y dice en ella, citando textualmente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que Europa no nació del repliegue, sino del coraje político, de aportar a un mundo en transformación sus valores de paz, democracia, solidaridad y justicia social. La segunda es un archivo del blog, del 14 de abril de 2018, titulado Los nuestros, en el que el escritor Julio Llamazares ironizaba sobre las palabras pronunciadas por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, sobre La división de los ciudadanos entre los nuestros y los demás, que remitían a la época tribal, cuando nuestros antepasados se agrupaban en manadas para defenderse unos de otros, y, en tiempos más recientes, a las mafias italianas. El poema del día, en la tercera, se titula ¡Buenos días, misiles!, y está escrito por el historiador Agustín Millares Cantero. La cuarta, como siempre, son las viñetas de humor, y para terminar, como cada día, El sabor del café de todas las tardes, hoy del cineasta David Trueba y los tres especiales de la noche, firmados por Robert Reich (dos) y por Paul Krugman. Tamaragua, amigos míos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna nos lo permite. Sean felices, se lo ruego: se lo merecen. Besos. Les quiero. HArendt













ENTRADA NÚM. 10286

DEL TEMA DEL DÍA. UN MODELO QUE DEFENDER, POR PILAR MERA

 







Europa no nació del repliegue, sino del coraje político, de aportar a un mundo en transformación sus valores de paz, democracia, solidaridad y justicia social.” Pedro Sánchez clausuraba con esta contundencia el European Pulse Forum el viernes pasado en Barcelona. Una apuesta firme por el papel de Europa en la crisis internacional basada en una defensa cerrada del éxito de su modelo y de sus valores. Este foro, promovido por Politico y el gabinete de incidencia pública beBartlet, toma como punto de partida la opinión de los europeos para estructurar sus debates sobre seguridad, energía, movilidad y competitividad con participantes de alto nivel: líderes políticos nacionales e internacionales, comisarios y eurodiputados; un exembajador de Estados Unidos en la OTAN, directivos de multinacionales de movilidad y energía…

En esta ocasión los datos provenían de una encuesta realizada en marzo por Cluster17 en Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Bélgica. El estudio aportaba informaciones muy llamativas. Por ejemplo, al recoger por primera vez una desconfianza generalizada hacia Estados Unidos. Trump y su política errática y caprichosa han conseguido que una mayoría significativa de europeos vea a EE UU como la segunda mayor amenaza a corto plazo, por delante de China y solo superado por la Rusia de Putin. La desconfianza alcanza una media del 59,9% en los países encuestados, dos tercios del total de la población de la UE. La fuerza del dato apunta a un cambio de paradigma que rompe la tradicional visión de seguridad atlantista.

Los datos son optimistas, en cambio, respecto al modelo de vida europeo. El 76% de los europeos creen en su existencia y también que merece la pena defenderlo. En cambio, crece el desafecto por las instituciones y el recelo ante su capacidad para proteger este modelo. Sólo el 21% cree que la UE está yendo en la dirección correcta, un dato que correlaciona de manera directa con la situación económica de los encuestados y con sus expectativas de futuro.

El foro también dejó la posibilidad de contraponer el modelo de política exterior de Feijóo frente al de Sánchez. Atlantismo tradicional, pragmatismo nuclear, cierre de fronteras y refuerzo institucional frente a autonomía militar europea, pacto verde, migración regulada y refuerzo del pilar social contra la desigualdad. Dos visiones de difícil encuentro, aunque a la luz de la encuesta, la intuición de Sánchez parece leer mejor el contexto. ¿Cambiará de rumbo el PP si cambia la corriente? PILAR MERA es historiadora. Publicado en El País el 14 de abril de 2026.


























DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, LOS NUESTROS, POR JULIO LLAMAZARES. PUBLICADO EL 14 DE ABRIL DE 2018

 







De todo lo que se ha dicho estos días en el caso del master de la presidenta de la Comunidad de Madrid, tan español como un chiste de Forges (“Tranquila, Concha, no te precipites, no es lo que estás pensando ¿No has oído hablar de la realidad virtual?”, le decía el Mariano forgiano a su esposa en uno de ellos tras sorprenderlo ésta en el dormitorio matrimonial con dos señoritas), lo que a mí más me ha llamado la atención es lo que dijo María Dolores de Cospedal en la convención del PP de Sevilla: "Tenemos que defender a los nuestros". Tuve que volver a escucharlo, pues, tratándose de la ministra de Defensa, creí que se refería a otra cosa.

Pero no, lo había entendido bien. La ministra de Defensa, que como secretaria general de su partido ha tenido que negar también la evidencia más de una vez como su compañera Cristina Cifuentes estos días, por lo que sabe de lo que habla por experiencia, se refería con lo de nuestros a ésta y a sus compañeros del PP, no a nuestros militares destacados en países extranjeros o en misiones peligrosas en el nuestro propio. Da igual que la presidenta de Madrid hubiera mentido o no. Había que defenderla porque es de los nuestros, o sea, de los suyos.

La división de los los ciudadanos entre los nuestros y los demás remite a la época tribal, cuando nuestros antepasados se agrupaban en manadas para defenderse unos de otros, y, en tiempos más recientes, a las mafias italianas (“Nunca digas lo que piensas a alguien fuera de la Familia”, le decía don Vito Corleone a su hijo Sonny en El Padrino), pero escuchada en boca de la ministra de Defensa hace dudar hasta de su patriotismo ¿Pues qué es el amor a la patria sino el amor a todos sus miembros sean del color que sean?

Al final, la exaltada arenga de la ministra de Defensa se quedará en la intención, pues Rajoy obligará a dimitir a la presidenta de Madrid, no porque considere su comportamiento inmoral, sino para no perder el poder, pero en la historia de la infamia nacional quedarán para siempre esas palabras que demuestran que para Cospedal, como para muchos miembros de su partido, la política es una actividad mafiosa. Se protege a los nuestros y se ataca a los demás. Aunque, como el PP siga por ese camino, le va a pasar como a aquel viejo alcalde franquista que, reciclado en las filas de la UCD cuando el régimen de Franco sucumbió, le decía a un gobernador civil provincial de visita en su pueblo: “Señor gobernador, la confusión es tal que yo ya no sé si soy de los nuestros”. JULIO LLAMAZARES es escritor. Publicado en El País el 14 de abril de 2018. 


























DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, ¡BUENOS DÍAS, MISILES!, POR AGUSTÍN MILLARES CANTERO

 








¡BUENAS NOCHES, MISILES!




Cuando hayan disparado los misiles


esboza una sonrisa cuanto menos.


Salúdalos con todos los respetos


porque son lo mejor del mundo libre.


Llegarán con ardor a descubrirte


los hongos refulgentes del secreto,


celebrando las horas de los muertos


sin importar que mueran como viven.


Decidieron los amos del planeta


la destrucción final asegurada


al saber extinguidos sus dominios.


Por ser ellos los únicos que cuentan,


el futuro será de cucarachas


vagando bajo anales radioactivos.




AGUSTÍN MILLARES CANTERO (1950)

Historiador español




***




Agustín Millares Cantero (1950) es un historiador canario, uno de los principales especialistas en la historia del movimiento obrero canario y del republicanismo federal español. Hijo del poeta Agustín Millares Sall  Durante sus años de estudiante en la Universidad de La Laguna tomó parte activa en el movimiento estudiantil antifranquista. Doctor en Historia, su óptica historiográfica tiene una gran influencia de la escuela marxista británica.Fue miembro fundador y primer presidente de la Fundación Canaria Juan Negrín, dedicada a difundir la vida y el legado del Dr. Negrín. Fuente:Wikipedia.




















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 18 DE ABRIL DE 2026





 
























viernes, 17 de abril de 2026

REVISTA DE PRENSA. EDMUND BURKE: EL POLÍTICO QUE DESCONFIABA DE LAS REVOLUCIONES, POR XAVIER PEITIBY. ESPECIAL NOCHE TRES DE HOY VIERNES, 17 DE ABRIL DE 2O26

 







Hace años leí en algún sitio una frase que suelo recordar. Era de Edmund Burke y venía a decir algo así como que el miedo es lo que realmente nos mueve a hacer cosas. Investigando, vi que la frase no era del todo así. En uno de sus primeros libros, Burke escribió que «ninguna pasión priva tanto a la mente de su capacidad de actuar y razonar como el miedo», y que «el terror es una de las fuerzas más poderosas que experimentamos». Para Burke, el miedo puede paralizar, pero también moviliza. En su obra posterior lo desarrollaría más, en el sentido de que las sociedades no se mueven solo por ideales racionales, sino por emociones intensas. La emoción (y en particular el miedo) como base para el cambio o como base para quedarse igual y no cambiar demasiado.

Recordando esa frase, hoy quería contaros algo sobre este filósofo y político a quien, probablemente, no tenemos tan presente como a otros nombres más habituales, pero cuya influencia sigue muy viva.

Quién fue Edmund Burke (1729-1797) nació en Dublín, en una Irlanda marcada por profundas divisiones religiosas y por el dominio británico. Su padre era protestante; su madre, católica. Esa doble influencia le dio desde joven una sensibilidad especial hacia los conflictos religiosos y para entender la fragilidad de la convivencia política.

Estudió en el Trinity College y más tarde se trasladó a Londres. Allí comenzó como escritor y ensayista, hasta que entró en política como miembro del partido Whig. No era un político de eslóganes fáciles. Sus intervenciones eran largas, reflexivas, cargadas de historia y ejemplos. Por ello sus contemporáneos lo admiraban por su oratoria y también por su independencia de criterio. Esa actitud, que hoy podría parecer moderada o pragmática (y que no solemos encontrar en ningún político/a), en su tiempo lo convirtió en una figura incómoda para muchos (que es justo lo que también sucedería ahora).

Fue parlamentario británico durante casi treinta años, a la vez que un escritor brillante y uno de los críticos más influyentes de la Revolución francesa. De hecho, resumimos hace unos meses en Política Creativa su libro de 1790, Reflexiones sobre la Revolución en Francia, en el que criticaba la revolución francesa porque, al destruir la monarquía y las instituciones que encarnaban siglos de evolución, rompió con un legado y dio paso a lo que Burke llama una “mezcla de ligereza y ferocidad”. Para él, las instituciones tradicionales permitían un equilibrio entre la libertad y el orden. Ahora bien, reducir su figura (como muchos hicieron) a “enemigo de las revoluciones” sería simplificarlo demasiado. Burke no era un defensor ciego del orden establecido. Lo que le preocupaba era otra cosa: la arrogancia política de quienes creen que pueden rediseñar una sociedad entera desde cero, guiados solo por sus “grandes” ideas.

La política también es emoción. Una de sus primeras obras importantes no fue política, sino estética: Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello (1757). En este libro analizaba por qué ciertas experiencias nos producen admiración, miedo o fascinación. Es ahí, por cierto, donde citaba la frase de la que hablaba al inicio de este texto.

Para Burke, las sociedades no se sostienen únicamente sobre normas racionales. También necesitan símbolos, tradiciones y emociones compartidas. El respeto por la corona, la lealtad a las instituciones o el apego a la patria no son simples conceptos jurídicos, sino sentimientos colectivos. Esta intuición es clave para entender su pensamiento político posterior. Cuando más tarde critique la Revolución francesa, como hemos visto antes, lo hará no solo por razones jurídicas, sino porque ve en ella una ruptura emocional con el pasado.

América: sentido práctico frente a orgullo imperial. Antes de enfrentarse a la Revolución francesa, Burke ya había mostrado su independencia de criterio en la crisis de las colonias americanas. Así, en 1775, en su discurso Sobre la conciliación con las colonias (que podéis leer en nuestra web de discursos), pidió al Parlamento británico que evitara imponer nuevos impuestos por la fuerza. No lo hacía porque fuera revolucionario o independentista estadounidense. Lo hacía porque veía que las colonias estaban acostumbradas a cierto grado de autogobierno y que intentar someterlas sin negociación era políticamente torpe. Para Burke, gobernar no consistía en demostrar autoridad, sino en comprender la realidad social. “La magnanimidad en política es, a menudo, la forma más verdadera de sabiduría”.

La Revolución francesa: una ruptura peligrosa. Su obra más famosa, Reflexiones sobre la Revolución en Francia (1790), nació como respuesta a quienes celebraban con entusiasmo los acontecimientos de París puesto que, en un primer momento, muchos intelectuales británicos vieron la Revolución francesa como una continuación de la tradición liberal inglesa. Burke, en cambio, no lo vio así. Percibió algo distinto: una voluntad de borrar el pasado, de desmontar instituciones centenarias y de reconstruir la sociedad desde principios abstractos.

Por supuesto eso no significaba defender los abusos de la monarquía francesa. Pero le alarmaba la idea de que se pudiera destruir todo un orden político en nombre de teorías universales. La política, según Burke, no puede ser reducida a cálculos racionales; es un arte que debe integrar emociones, tradiciones y prudencia. Frente a la revolución, que ve como un experimento sin raíces, Burke opone un pragmatismo que valora el progreso gradual y fundamentado.

“La sociedad es en efecto un contrato… pero no es un contrato entre los vivos solamente, sino entre los vivos, los muertos y los que están por nacer”. Así, una sociedad no es solo el resultado de la voluntad presente, sino el fruto de generaciones. Las instituciones, incluso imperfectas, contienen experiencia acumulada. Derribarlas sin comprender esa complejidad puede generar caos. El desarrollo posterior de la Revolución —especialmente el periodo del Terror— pareció confirmar, para muchos, sus advertencias.

En su lugar, aboga por un sistema de representación equilibrado, donde algunos estamentos actúen como contrapesos que encarnen los intereses y valores más elevados de la nación. El modelo británico, basado en el equilibrio entre tradición y cambio, se presenta como la alternativa a la volatilidad del nuevo orden francés.

No era inmovilismo: era reforma con prudencia. A veces se presenta a Burke como el fundador del conservadurismo moderno. Y en parte lo es. Pero su conservadurismo no era una defensa ciega de que nada cambie. De hecho, Burke apoyó reformas, defendió libertades concretas y denunció abusos del poder. Uno de los ejemplos más claros fue su impulso al proceso contra Warren Hastings, gobernador británico en la India, a quien acusaba de corrupción y de gobierno arbitrario. Burke dedicó años a este asunto. Incluso lideró el impeachment contra Hastings en el Parlamento británico, en uno de los juicios políticos más largos y relevantes del siglo XVIII. Su acusación no se basaba solo en irregularidades administrativas. Lo que estaba en juego era algo mayor: saber si el Imperio británico podía actuar sin límites morales en los territorios coloniales. Para Burke, de ningún modo podía ni debería hacerlo, ya que la distancia geográfica no anulaba la responsabilidad ética. En uno de sus discursos sostuvo que el imperio no era una licencia para la explotación, sino una responsabilidad que obligaba aún más al autocontrol.

El mismo pensador que criticaba las revoluciones por destruir el orden, denunciaba también los abusos cometidos en nombre de ese orden. Defendía, así, un poder limitado por la ley, la tradición y la moral. Porque cuando el poder se desliga de cualquier límite, termina corrompiéndose. Y eso vale tanto para revolucionarios como para imperios. Su idea central no era “conservar por conservar”, sino reformar con prudencia. Cambiar, sí. Pero sin destruir aquello que sostiene la cohesión social.

“La prudencia no solo es la primera de las virtudes políticas y morales, sino la que las dirige y regula”. Una advertencia contra la arrogancia ideológica. En el fondo, Burke desconfiaba de la política convertida en ideología rígida. Le preocupaban los líderes que creen poseer una teoría perfecta para organizar la sociedad y que están dispuestos a imponerla sin tener en cuenta la complejidad humana. Se le atribuye una frase muy repetida: “Lo único necesario para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada”.

Aunque la formulación exacta no aparece así en sus textos, resume bien su visión moral: la política exige responsabilidad, y eso significa que no basta con criticar; hay que actuar cuando el poder se desborda.

¿Burke sigue siendo actual? Hace más de dos siglos, Edmund Burke planteó una cuestión que no ha desaparecido: ¿se puede cambiar una sociedad sin destruirla? En cada época surgen movimientos que prometen hacerlo, empezar de nuevo. A veces lo hacen en nombre de la igualdad, otras en nombre de la nación, del progreso o de la justicia social. Burke nos invita a desconfiar de los proyectos que ignoran la experiencia histórica y social.

Y sí, su mensaje no es emocionante ni épico. No promete refundaciones ni revoluciones permanentes. Propone algo más aburrido: paciencia, continuidad y respeto por la complejidad. En tiempos de polarización, su pensamiento recuerda que la política no es una batalla entre el bien absoluto y el mal absoluto. Ni de demolerlo todo, sino, más bien, que hay que hacer un ejercicio constante de equilibrio. Sigo sin tener ni idea de si tenía razón o no, pero me parecía interesante que conociérais esa mirada. XAVIER PEITIVY es analista político. Publicado en Substack el 14 de abril de 2026.























REVISTA DE PRENSA. EL COMPLEJO DE SUPERIORIDAD DE TRUMP ESTÁ EMPEORANDO AÚN MÁS, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE DOS DE HOY VIERNES, 17 DE ABRIL DE 2026

 









Amigos: Él cree que es el salvador, no porque quiera salvar a nadie, sino porque quiere dominar a todos. A última hora del domingo por la noche, Trump publicó en Truth Social la descripción más grandilocuente que jamás haya hecho un presidente estadounidense de sí mismo. Lo he reproducido arriba. Échale un vistazo y recuerda: vino de Trump. ¿Qué clase de presidente publicaría una foto suya así?

Hoy, Trump declaró a la prensa que publicó la foto porque creyó que lo representaba como médico. «Pensé que era yo como doctor», dijo, y añadió que los medios de comunicación habían malinterpretado la imagen. «Se supone que soy yo como médico, curando a la gente, y de hecho curo a la gente», afirmó.

Hay algo fundamentalmente erróneo en ese hombre. El obispo William Shomali, vicario general del Patriarcado Latino de Jerusalén, lo expresó muy bien cuando dijo: El problema no radica en que [Trump] intente imitar a Jesucristo, sino en que se presenta como una figura sobrehumana y grandiosa. Si consideramos a Jesucristo como un modelo, entonces debemos imitarlo, pero a través de su humildad, espíritu de servicio y sacrificio, no mediante el deseo de dominación, autoridad y marginación de los demás.

El domingo por la mañana, Trump arremetió contra el papa León XIV tras la condena pública del pontífice a la guerra en Irán. El papa había calificado la amenaza de Trump de aniquilar la civilización iraní como «verdaderamente inaceptable». Curiosamente, Trump acusó al líder de la Iglesia Católica de ser débil ante el crimen y de complacer a los liberales. «Leo debería comportarse como Papa, usar el sentido común, dejar de complacer a la izquierda radical y centrarse en ser un gran Papa, no un político», escribió Trump en una publicación en redes sociales el domingo por la noche. «¡Esto le está perjudicando mucho y, lo que es más importante, está perjudicando a la Iglesia Católica!».

Trump también afirmó que Leo, estadounidense, fue elegido papa el año pasado gracias a él. «Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano». La Iglesia Católica «pensó que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald J. Trump». El problema de Trump con el papa León XIV es similar al que tuvo Enrique VIII con el papa Clemente VII en 1531. Enrique quería hacer lo que le placiera, pero el papa se opuso a sus acciones (en lugar de destruir Irán, Enrique intentó anular su matrimonio con Catalina de Aragón). Así, Enrique se proclamó cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra mediante el Acta de Supremacía. Pero, a diferencia de Trump, Henry no se consideraba la segunda venida de Cristo, no intentó sustituir la imagen de Jesús por la suya propia y no era presidente de una nación que se autodenomina democracia.

No es la primera vez que Trump revela su complejo de superioridad. Se ha autodenominado " el elegido ". Ha afirmado haber sido ungido por la " mano sobrenatural " de Dios para ganar un segundo mandato. Ha declarado que "Dios me salvó con un propósito". Ha ordenado que su rostro sea grabado en monedas y colocado en pancartas que cuelgan de edificios gubernamentales, actos que, literalmente, rozan la idolatría. Pero el narcisismo maligno de Trump está completamente fuera de control. Ataca al papa. Publica fotos suyas disfrazado de Jesús. Afirma haber ganado la guerra en Irán. Este hombre se ha vuelto delirante, violento y peligroso. ROBERT REICH es economista y profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 13 de abril de 2026.