martes, 20 de marzo de 2018

[DESDE LA RAE] Hoy, con el académico Antonio Fernández de Alba





La Real Academia Española (RAE) se creó en Madrid en 1713, por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga (1650-1725), octavo marqués de Villena, quien fue también su primer director. Tras algunas reuniones preparatorias realizadas en el mes de junio, el 6 de julio de ese mismo año se celebró, en la casa del fundador, la primera sesión oficial de la nueva corporación, tal como se recoge en el primer libro de actas, iniciado el 3 de agosto de 1713. En estas primeras semanas de andadura, la RAE estaba formada por once miembros de número, algunos de ellos vinculados al movimiento de los novatores. Más adelante, el 3 de octubre de 1714, quedó aprobada oficialmente su constitución mediante una real cédula del rey Felipe V. 

La RAE ha tenido un total de cuatrocientos ochenta y tres académicos de número desde su fundación. Las plazas académicas son vitalicias y solo ocho letras del alfabeto no están representadas —ni lo han estado en el pasado— en los sillones de la institución: v, w, x, y, z, Ñ, W, Y.

En esta nueva sección del blog, que espero tengo un largo recorrido, voy a ir subiendo periódicamente una breve semblanza de algunos de esos cuatrocientos ochenta y tres académicos, comenzando por los más recientes, hasta llegar a la de su fundador, don Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga. Pero sobre todo, en la medida de lo posible, pues creo que será lo más interesante, sus discursos de toma de posesión como miembros de la Real Academia Española. 


Continúo hoy la semblanza de los actuales y pasados miembros de la Real Academia con la del académico Antonio Fernández de Alba (Salamanca, 17 de diciembre de 1927). Elegido el 16 de diciembre de 2004, tomó posesión de la silla "o" de la misma el 12 de marzo de 2006 con el discurso titulado Palabras sobre la ciudad que nace, al que respondió en nombre de la corporación Emilio Lledó.

Antonio Fernández de Alba es arquitecto, catedrático de Elementos de Composición de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, arquitecto honorario por los Colegios de Profesionales de Colombia,  y doctor honoris causa por las universidades de Valladolid, Alcalá de Henares y Politécnica de Cartagena.

En el conjunto de su obra arquitectónica destacan restauraciones como la del Convento del Rollo (1958-1962) de Salamanca, por la que recibió el Premio Nacional de Arquitectura en 1963; la del Observatorio Astronómico Nacional (1976-1978), trabajo que le hizo merecedor  del Premio Nacional de Restauración; la recuperación del antiguo Hospital San Carlos para su transformación en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (1980-1986), y la restauración de la plaza Mayor de Salamanca (1983). Entre sus libros figuran El diseño entre la teoría y la praxis (1971), Domus Aurea. Diálogos en la casa de Virgilio (1997), De varia restauratione: intervenciones en el patrimonio arquitectónico (1999), Espacios de la norma. Lugares de invención (2000), La ciudad herida (2001), El Escorial, metáfora en piedra (2004) y Las primaveras de Ilión (2010).

En junio de 2016, Antonio Fernández Alba publicó En el umbral de la palabra. Entorno urbano, espacios y lugares de la sede de la Real Academia Española, primera obra dedicada íntegramente al edificio institucional inaugurado en 1894.



Antonio Fernández de Alba, en su toma de posesión académica



Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



HArendt






Entrada núm. 4386
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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

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