viernes, 3 de julio de 2026

DEL ASUNTO DEL DÍA. UNA DEMOCRACIA A LA ATENIENSE, POR SERGIO DEL MOLINO. 3 DE JULIO DE 2026

 







Ahora, cuando hasta el PP le dice a Junts que pelillos a la mar, cuesta recordar que uno de los argumentos más imponentes contra el procés y la posterior amnistía fue que la insurrección independentista extranjerizaba a millones de catalanes, despojándolos de sus derechos ciudadanos, que ya venían garantizados por la Constitución española. Para mí, este sigue siendo el reproche mayor de todo aquello. Por eso me sorprende tanto que muchos de quienes agitaron esa acertada bandera cívica en 2017 sean en 2026 tan obsequiosos con Vox. Muy pocas de las voces beligerantes contra la revuelta puigdemónica ha dicho algo en favor de los derechos cívicos de los inmigrantes, como si no estuviéramos ante la misma discriminación. Algunas incluso se han convertido en portavoces de la misma xenofobia que denunciaban en las calles de Barcelona.

Sospecho que el constitucionalismo solo era una careta para hacer presentable un clasismo que ahora se manifiesta desnudo. No defendían una sociedad de libres e iguales, sino una democracia censitaria o circunscrita a quienes ya gozan de su condición de ciudadanos europeos, entendida esta condición como privilegio acorazado, no como derecho de aspiración universal. Eruditos y sabios en latines y filosofía griega aspiran a una democracia a la ateniense o a una ciudadanía a la romana: votamos y gobernamos una casta de libres e iguales entre nosotros, y dejamos fuera a los esclavos y a los metecos.

Les recomiendo como lectura veraniega el último de Mary Beard, Clásicos sin filtros, donde cita unos versos del clasicista Louis MacNiece que recuerdan a los sinvergüenzas, a los aventureros, a las mujeres que vierten libaciones sobre las tumbas, a los peleles de Esparta y, para acabar, a los esclavos. No piensa el poeta en Pericles ni en Platón, sino en el mundo excluido, en todo lo que los eruditos no suelen ver, esa vida popular griega y romana a la que Beard ha dedicado su carrera.

Esos juristas, filósofos, tribunos y agitadores culturales que tanto discursearon en 2017 no tienen nada que decir sobre las regularizaciones de extranjeros ni sobre la ola racista. La democracia se achica y se debilita al excluir de su censo a cada vez más personas, pero a ellos no les preocupa: llevan toda la vida ignorando a los camareros que les sirven los chuletones y a las señoras que limpian sus cuartos de baño. Por eso, como modernos Demóstenes, pueden hilvanar bellos discursos sobre la igualdad mientras los peleles de Esparta, los aventureros y las mujeres que vierten libaciones sobre las tumbas forman un paisaje pintoresco al otro lado de esas ventanas a las que nunca se asoman. Sergio del Molino es escritor. El País, 1 de julio de 2026.




















BOS DÍAS DE NOVO A TODOS E FELIZ VENRES, 3 DE XULLO DE 2026, NAS LINGUAS DA MIÑA PATRIA ESPAÑOLA... HOXE, EN GALEGO

 






Ola, bos días de novo a todos e feliz venres, xa camiño da fin de semana... Imos ás entradas do blog de hoxe. A primeira é do escritor Sergio del Molino, quen ironicamente sinala, cun toque de malicia (que comparto), que agora, cando mesmo o PP lle está dicindo a Junts que deixe pasar o pasado, é difícil lembrar que un dos argumentos máis convincentes contra o movemento independentista e a posterior amnistía foi que a insurrección separatista estaba a converter a millóns de cataláns en estranxeiros, privándoos dos seus dereitos civís, que xa estaban garantidos pola Constitución española. O poema de hoxe é o fermoso "Qué alegría de vivir" de Pedro Salinas, que comeza con estas liñas: "Que alegría vivir/sentindo que te viches./Renderme/á gran certeza, escuramente,/de que outro ser, fóra de min, moi lonxe/me está a vivir". A continuación vén o arquivo do blog, hoxe de xullo de 2009, no que Harendt falaba das súas lembranzas infantís da Revolución Cubana e do que aconteceu despois. E despois das viñetas humorísticas, o descanso para o café de hoxe despois de cear é de Robert Reich, sobre a conmemoración do 250 aniversario da independencia dos Estados Unidos de América. A entrada desta tarde, da profesora Pilar Mera, tamén trata sobre aniversarios, concretamente o referendo celebrado en Galicia o 30 de xuño de 1936, que aprobou por ampla maioría o Estatuto de Autonomía da rexión, 18 días antes do comezo da Guerra Civil Española. E por último, coma sempre, este é o Boas Noite diario de HArendt aos seus lectores, desexándovos todo o mellor da Dea Sorte e do benévolo Destino. Que teñades un bo día. Espero que atopes interesantes as entradas do blog de hoxe. Tamaragua, meus amigos. HArendt














Nº DE ENTRADA 10953

jueves, 2 de julio de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. HOY JUEVES, 2 DE JULIO DE 2026, EN ESPAÑOL

 







Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de jueves a viernes, del 2 al 3 de julio de 2026. Espero que hayan pasado un buen día en compañía  de sus familias y amigos. Gracias de todo corazón por haberse dado una vuelta por el blog. Me alegraría creer que han disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. Besos. HArendt





















DE LA TARDE QUE CAE. LA CENTRIFUGADORA, POR DAVID TRUEBA. 2 DE JULIO DE 2026

 





Es de justicia reconocérselo hoy, cuando es ya un árbol caído, pero Keir Starmer fue un inteligente jefe de la oposición. Cuando accedió al liderazgo de los laboristas su partido era una jaula de disidencias y disonancias. A consolidarse le ayudó su escasez de carisma. Lejos de los posados atractivos, su perfil de oficinista gris le vino de maravilla. En lugar de dedicarse a una oposición estridente y malhumorada, condujo con prudencia mientras el partido conservador laminaba el liderazgo populista de Boris Johnson, otro de esos Mr. Carisma que lo prometen todo y lo ensucian todo. Starmer impuso un compás de espera sosegado y dejó que el poder le cayera en las manos sin llevar a su país a un enfrentamiento radical de instituciones y comandos de urgencia histérica. Y como sucede siempre, porque la alternancia en el poder es la más delicada verdad de la democracia, tras varios primeros ministros conservadores el gobierno fue a posarse en las manos del calmado Starmer sin demasiado griterío. Su mayoría parlamentaria le hubiera permitido una legislatura plácida si el mundo no girara, como lo hace, en un programa de centrifugado de máxima velocidad. Ahí, en esa sucesión del encantamiento y del desencanto que hoy es de vía exprés, Starmer no supo leer el mundo ni su país, ni tan siquiera más allá del felpudo del número 10 de Downing Street.

Entre la hoja de errores de Starmer no aparecerán los dislates de Liz Truss ni la petulancia de Boris Johnson, pero su falta de sangre y afecto le fueron convirtiendo poco a poco en un ser que crispaba hasta a sus propios votantes. Aunque conviene detenerse en un detalle sustancial. Uno de los errores catastróficos de Starmer fue nombrar embajador en Washington a Peter Mandelson. Este locuaz e incombustible político logró esquivar los controles de calidad humana que deberían imponerse en los nombramientos de cargos públicos y voló a la residencia norteamericana, que tan bien le recibiría. Mandelson había sido un amiguito del alma de Jeffrey Epstein y su corte. En su caso no parecían moverle los abusos a jovencitas menores, pero sí el intercambio de información y la influencia en los negocios. No hay que olvidar que Epstein es recordado como un depredador sexual, pero con ser ese rasgo el más abominable de su persona, conviene precisar que también fue un depredador en los negocios, un hombre de enorme influencia social y un cacique global de colmillos afilados.

Durante la gala de los últimos premios Óscar, el presentador Conan O’Brien hizo un chiste muy fino e inteligente. Dijo que la diferencia entre los británicos y los estadounidenses es que los primeros habían abierto procesos judiciales a los amigos de Epstein, cosa que los segundos no estaban dispuestos a hacer. No necesitó citar al príncipe Andrés y su caída en desgracia o al barón vitalicio Mandelson, apartado del Gobierno tras el escándalo, para contrastarlo con el vínculo profundo de Trump con Epstein y la falta de investigación, el bloqueo judicial y las trampas que lo jalonan en aquel país. La británica sigue siendo una democracia que se gestiona con afiladas líneas rojas. Perder definitivamente este rasgo de distinción sería consumar el ascenso de los ultranacionalistas, que traería a las islas el modelo actual norteamericano, más cercano a la Roma de Nerón que a cualquier liderazgo memorable. La caída de Starmer delata la inestabilidad, pero también la fortaleza de un país que aún no se ha entregado al caudillismo. La duda es si la centrifugadora de su Parlamento no acabará por condenarles a ello. David Trueba es cineasta. El País, 30 de junio de 2026.























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. NACIDOS PARA TRIUNFAR, POR ELVIRA LINDO. 2 DE JULIO DE 2026

 





Niños de los sesenta o los setenta, niña de entonces, acuérdate hoy del inicio de las vacaciones. Recuerda que el lejano rumor de los coches de la carretera de Valencia eran un anticipo de las olas del mar. Recuerda la paz que te provocaba un boletín de notas sin mácula. Tus padres no pedían demasiado, solo el salvoconducto para seguir adelante. Para que no se te enfriara demasiado el cerebro, te compraban el cuaderno de vacaciones de la EGB, que más que de refuerzo parecía un libro de crucigramas. Nos estaban ablandando el cerebro, se decía entonces, pero es que habíamos dejado atrás los años cincuenta y la severidad se estaba diluyendo.

Severos seguían siendo los padres de los que conseguíamos zafarnos en cuanto llegábamos al pueblo. Era más fácil practicar la travesura clandestina bajo el autoritarismo paterno, un tanto negligente, que sometido al exceso de sobreprotección. Acuérdate de que cuando pasados unos años, no tantos, te convertiste en madre, una de esas gatas jóvenes que compatibilizaban el juego de los niños con la caña en el chiringuito. Madres y padres jóvenes de los viernes. Hubo algún lío. Ay, la vida secreta de los progenitores. Era el tiempo de las separaciones y tú, en ese campo, como en otros, fuiste precoz; acuérdate de que no querías calcar el código moral de tus padres. Pretendías educar con palabras prestadas de Summerhill, de Montessori, de centros que defendían el derecho a una infancia libre y creativa. La teórica sonaba bien; en la práctica, como suele ocurrir, hacías lo que podías. Amabas sumida en contradicciones. La muchachada no salió mal, a pesar de que teoría y descuido siempre iban de la mano.

Por eso, ahora me pregunto: si venimos de aquella educación relajada, si aquellos niños nuestros son ahora estos padres, ¿cómo llegaron a integrarse tan dócilmente en un sistema que somete a sus hijos a una agenda propia de ejecutivos? Un astuto diablo ha convencido a los progenitores para que desde el nacimiento pavimenten el camino hacia la PAU; alguien les inoculó la certeza de que a una criatura se le ha de dar bien toda materia, de que las tardes son para las extraescolares: unas veces por refuerzo; otras, porque ni el notable ni el excelente les son suficientes. En las familias humildes aún podría entenderse, desean que sus hijos se escapen del círculo de la pobreza, pero son las clases pudientes las que están forzando una competitividad ciega. Los padres vuelven a hablar de notas, ¿no es esto extraordinario? Contagian a los niños el estrés que provoca la necesidad no ya ser buenos, sino de ser los mejores. Quieren que experimenten el éxito desde la casilla de salida.

Un ensayo perspicaz de Santiago Gerchunoff, En la era de los niños cosa. Ensayos contra la crianza como emprendimiento, se refiere entre otras absurdas situaciones al angloparlante del parque infantil: “Hay algo muy turbador en oír a un muchacho de Madrid hablar en inglés a sus hijos, como si lo vieras llevando una máscara”. Recuerda las palabras sobre el exilio de Hanna Arendt: “Hay una diferencia abismal entre tu lengua materna y todas las demás”. Cualquier divertimento debe justificarse como parte de un currículum. Pero esos niños tan adiestrados para no decepcionar llegarán pronto a una adolescencia y frente al espejo se encontrarán con complejos e insatisfacciones que serán aún más evidentes si han sido adiestrados para ser individuos de éxito. Siempre nos quedará el inolvidable consejo de Natalia Ginzburg: hay que enseñar a los hijos no las pequeñas virtudes sino las grandes, “no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y saber”. Recordemos que no le salieron mal sus descendientes, ahí estaba el brillante historiador Carlo Ginzburg, que nos dejó la pasada semana. Yo me remito a un deseo: dejen a los niños jugar entre ellos, inventar sus reglas. Si eso les consuela, en el juego y la indolencia estival estarán recibiendo la lección más decisiva de su infancia. Elvira Lindo es escritora. El País, 28 de Junio de 2026.






















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY JUEVES, 2 DE JULIO DE 2026

 




























DEL ARCHIVO DEL BLOG. LOS AÑOS DE PLOMO, POR MARIO VARGAS LLOSA. PUBLICADO EL 1 DE JULIO DE 2017

 






Las ciudades italianas, incluso las más pequeñas, chisporrotean en el verano con actividades culturales: ferias del libro, festivales de música o de cine, conciertos, recitales, mesas redondas, conferencias, exposiciones, que atraen masas de espectadores de toda clase y condición. Es un espectáculo que, como decía una publicidad del pisco Vargas en el Perú de mi infancia, “alegra el espíritu y levanta el corazón”.

Paso un par de días en Bolonia, con motivo de las actividades organizadas por el diario La Repubblica, y tengo un diálogo de una hora con su director, Mario Calabresi, ante el frontispicio de una iglesia románica del siglo XIII, en la plaza de Santo Stefano, convertida en auditorio, que está rodeada de bares, cafés y restaurantes donde, mientras hablamos de literatura y política, un público en el que abundan los jóvenes toma cerveza y nos escucha, en apariencia muy atento. Es estimulante y grato estar en ese bello lugar, donde parece que reinan la cultura, la convivencia y la paz.

Pero, después de la cena con el vino, la pasta y el tiramisú obligatorios, otra cara de Italia me tiene despierto muchas horas en mi cuarto de hotel, mientras leo Spingendo la notte più in là, el libro de Mario Calabresi que cuenta la historia de su familia y de otras víctimas del terrorismo.

El padre de Mario, el comisario Luigi Calabresi, fue asesinado de un balazo en la espalda y otro en la nuca, cuando salía de su casa, por tres militantes de Lotta Continua, el 17 de mayo de 1972. El asesinato fue precedido de una campaña fraudulenta, acusándolo de haber asesinado a Guiseppe Pinelli, militante de aquella organización, que cayó de una ventana mientras era interrogado por la policía sobre una bomba que estalló en un banco milanés. Aquella campaña consistía en pancartas, manifiestos de intelectuales progresistas, volantes, denuncias en actos públicos, artículos de prensa, carteles en los muros de Milán. Así se fue imponiendo en la opinión pública aquella patraña. Sin embargo, a lo largo de los años iría siendo desmentida sistemáticamente por varias investigaciones oficiales que probaron de manera inequívoca que el comisario Calabresi no se hallaba en la habitación —las cinco personas que estaban en ella lo atestiguaron— cuando ocurrió la defenestración del militante anarquista. Pero es verdad aquello de “miente, miente que algo queda”. Hasta nuestros días la injusta sospecha, fabricada por el fanatismo y la demagogia, ha perseguido como una sombra la infortunada figura del comisario Calabresi.

Lo que más impresiona en el libro de su hijo son la sobriedad y el pudor con que aquella historia está contada, las catastróficas consecuencias que el asesinato del padre y la denigración de su figura tuvieron para la viuda y los tres hijos pequeños, la estoica supervivencia de la familia en los años siguientes. El libro es a la vez un testimonio y una averiguación muy objetiva de la oleada terrorista que asoló Italia en las últimas décadas del siglo pasado: los años de plomo. Grupos y grupúsculos extremistas habían decidido pedirle cuentas al despreciable orden burgués asesinando a sus exponentes más visibles; recuérdese el secuestro y asesinato de Aldo Moro. No se trataba de algo marginal, los asesinos contaban con una vasta red de cómplices en la prensa, la administración, los partidos políticos, los intelectuales y hasta entre los jueces, donde, por convicción o por miedo, los terroristas encontraban justificaciones, atenuantes, dilaciones e indultos. Estallaban bombas que mataban inocentes, se asesinaba a diestra y siniestra, Italia parecía acercarse al abismo. Todo aquello está resucitado con pericia periodística en el libro de Mario Calabresi y uno se pregunta qué clase de epidemia sanguinaria se apoderó de sus supuestas vanguardias políticas.

No hay siquiera un asomo de amargura en sus páginas, y menos todavía un espíritu de venganza. Se trata de una difícil búsqueda y reconstrucción de la verdad, entre las montañas de tergiversaciones y falsedades que querían sepultarla. Y, también, de la escueta y puntual descripción de las monstruosas injusticias que cometieron esos jóvenes fascinados por las orgías de violencia de la revolución cultural china, que querían lavar con sangre todo aquello que andaba mal en la sociedad italiana. Las imágenes de las viudas, padres, hijos, hermanos, de las decenas de víctimas de aquellas matanzas que aparecen a lo largo del libro, que, además de perder a sus seres queridos, tuvieron también que luchar para reivindicar sus conductas y credenciales, adulteradas hasta el absurdo para justificar los crímenes, mantienen en vilo al lector y le dan la sensación de vivir un aquelarre macabro. Acaso lo peor sean esos kafkianos trámites judiciales donde la vida se vuelve papeleo, jerga, burocracia, y las tragedias vividas y padecidas se evaporan en trajines tan infinitos como estúpidos. Algunos de los criminales pagan sus fechorías, pero otros, muchos otros, salen absueltos, indultados o escapan a Francia. ¿Es posible que aquello ocurriera en uno de los países más cultos y civilizados del planeta?

Es verdad que, comparado el terrorismo que acabó con la vida del padre de Mario Calabresi con el que practican en nuestros días los yihadistas, aquel nos parece un juego de niños. Aquellos asesinos escogían blancos individuales y se daban razones para sus crímenes, aunque para ello tuvieran que reinventar a sus presas. Los terroristas de nuestros días parten del supuesto de que no hay inocentes, todos los que no comparten la verdad religiosa o política que a ellos los convierte en explosivos humanos son culpables. Por lo tanto matan en bulto y en abstracto, al mayor número posible, en trenes, estaciones, conciertos, pues gracias a esos mares de sangre ellos llegarán más pronto al paraíso. Sin embargo, hay un hilo secreto que emparenta muy estrechamente a esas dos barbaries, que hermana a aquellos y estos asesinos. Es otro de los méritos del libro de Mario Calabresi ponerlo en evidencia.

Como ocurrió a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando media Europa padeció una ola de atentados anarquistas, experiencia que describió Joseph Conrad en una novela extraordinaria, El agente secreto, a lo largo de la historia periódicamente han surgido bandas de fanáticos religiosos y políticos que creían en el baño de sangre purificador, en las matanzas que librarían a la humanidad de sus estigmas y bajarían el cielo a la tierra. En el libro de Mario Calabresi ha quedado retratada de manera ejemplar, en un caso particular, toda la absurdidad y la demencia que sustenta aquella creencia, y el dolor y las atroces injusticias que acarrea. Mario Vargas Llosa es premio Nobel de Literatura. El País, 1 de julio de 2017.




























DEL POEMA DE CADA DÍA. ALEGRÍA, POR WILLIAM BLAKE. 2 DE JULIO DE 2026

 






ALEGRÍA 




“No poseo nombre: pero nací hace dos días.”

¿Cómo te llamaré?

“Soy feliz.

Me llamo alegría.”

¡Que el dulce júbilo sea contigo!


¡Bonita alegría!

Dulce alegría, de apenas dos días,

te llamo dulce alegría:

así tú sonríes,

mientras yo canto.

¡Que el dulce júbilo sea contigo!




WILLIAM BLAKE (1757-1827)

poeta inglés




***




El poeta William Blake (1757 - 1827) es uno de los máximos referentes del romanticismo inglés. En estos versos, decide personificar a la alegría como una presencia recién nacida que debe alimentarse de la disponibilidad de las personas. Así, el hablante la libera al mundo para que pueda cumplir con su misión de llevar felicidad al mundo.




















DEL ASUNTO DEL DÍA. PROTEGER LA DEMOCRACIA, POR TREVA I PAU. 2 DE JULIO DE 2026

 







Hace unas semanas en un artículo, nos referíamos al prestigio de las instituciones públicas, advirtiendo que en los consensos entre los distintos grupos políticos e ideológicos radicaba, en gran medida, el acierto en la gobernanza del Estado en su conjunto, teniendo en cuenta que la soberanía nacional reside única y exclusivamente en el pueblo español (artículo 1 de la Constitución), que aspira a la paz y la justicia social y cuyos servidores, que son los representantes políticos, vienen obligados a garantizarla.

La Constitución de 1978, la más longeva de nuestra historia desde la de Cádiz de 1812, que fue la primera, es el resultado de una época de duros desencuentros, guerra civil y posterior y larga dictadura, que llevaron a nuestro país a la ruina y a la insignificancia a nivel internacional.

Con ánimo de decir nunca más, vencedores y vencidos, y vencidos y vencedores, pactaron una Carta Magna que pusiera fin al enfrentamiento y así recuperaron en un nuevo marco jurídico democrático y social una gobernanza respetuosa siempre con las mayorías y minorías parlamentarias conforme a las normas democráticas recogidas en la Constitución, en la que todos los ciudadanos debíamos ser actores de la política.

Recordemos aquellos hombres y mujeres de todos los signos políticos, muchos de ellos venidos de un triste y largo exilio, que concibieron y pactaron una reforma en profundidad de nuestro sistema político, retornando España a la democracia perdida y ofreciéndonos un sistema homologable al del resto de países democráticos europeos.

Los índices de progreso y de estabilidad social son hoy parangonables con los de los países más desarrollados democráticamente del mundo occidental. Prueba de ello es nuestra presencia en el concierto de las naciones y la atención que merece España en el mundo, que se ha convertido, además, en el país más visitado, por encima de Francia y Estados Unidos.

Es una lástima que cuando el poder se cree poder y no servicio puede convertirse en interés de partido

Ya, desde un principio, ingresamos en las instituciones democráticas internacionales y no como meros observadores, sino participando activamente en ellas y ostentando relevantes responsabilidades hasta nuestros días. La voz de España es oída y respetada en la comunidad internacional

y participamos tanto en su defensa como en su desarrollo.

Nuestras empresas, sindicatos y en general la sociedad civil está activa y ejerce una actividad subsidiaria de primer orden en la sociedad, con iniciativas de gran calado y con una presencia internacional que coloca a nuestro país en una situación envidiable en el concierto internacional. Todo ello no es más que el esfuerzo común de los que vivimos en nuestro país; tanto los que nacimos en él como los que en él viven y trabajan somos actores indiscutibles de estos logros­.

España fue siempre un país de acogida, pero tampoco podemos olvidar que muchos españoles fueron acogidos en otros países (especialmente en Europa y América Latina), en los que se refugiaron a causa de la guerra y de las persecuciones políticas, así como aquellos que emigraron para sobrevivir, ya que nada podía ofrecerles la guerra ni la posterior dictadura. Si olvidáramos esto, traicionaríamos la memoria histórica de nuestro país. El desencuentro y la falta de respeto de los políticos en atender las verdaderas necesidades de los ciudadanos provocó la sangre, el odio y el resentimiento que aún parecen aflorar como si no existiera hoy la urgencia de potenciar la solidaridad entre todos nosotros.

Es por todo ello que tenemos una única y urgente necesidad en estos momentos que no es otra que la de proteger la democracia, que no estaría, de ninguna manera, en peligro si se cumpliera escrupulosamente lo dispuesto en la Constitución. Aquellos que ejercen la función pública deben respetarla, pues su incumplimiento conduce inexorablemente a su desaparición. No cabe duda de que vivimos unos momentos agitados que preocupan seriamente al conjunto del país y se habla de la necesidad de convocar elecciones generales o de presentar una moción de censura. Probablemente ninguna de las dos cosas se va a realizar porque existen razones, meridianamente evidentes, para saber de antemano que eso será así.

Entretanto, sería perentorio recuperar las buenas maneras del discurso parlamentario, asumiendo las admoniciones de León XIV en su reciente y singular intervención en el Parlamento español. Y recordar en la práctica que la función primordial del Parlamento es discutir iniciativas legislativas y no las ocurrencias, habitualmente carentes de ingenio, de parlamentarios agresivos, reiterativos y poco ejemplares.

Es una lástima que cuando el poder se cree efectivamente poder y no servicio puede convertirse en interés de partido, lo que hace muy difícil e incluso imposible llegar a acuerdos, ya que no hay otro acuerdo que el de estar y pasar por lo que cada uno de ellos considera en virtud de sus intereses, siempre legítimos, pero no siempre compartidos ni convenientes a la sociedad. Hoy en España no queda más remedio que afrontar la lamentable situación en la que nos encontramos por el bien de todos nosotros. La responsabilidad no solo está en nuestras manos, sino que reside fundamentalmente en manos de nuestros servidores. Colectivo Treva i Pau. La Vanguardia, 30 de junio de 2026.