jueves, 14 de mayo de 2026

DEL POEMA DE CADA DÍA. DE DIOSES Y VACÍOS (POEMA XXXI), POR ANTONIO SOLANO GALLEGO

 







DE DIOSES Y VACÍOS (POEMA XXXI)




No es suficiente caminar junto a un río

y lanzar un puñado de luz al agua.

No es suficiente el eco,

la voz de las afueras de mí

que corre como cera ardiente

y se ofrece a tus pasos y a tu días.

No es suficiente devorar con codicia

el sostenido gris,

el rincón incendiado de penumbras

y suplicar después una avalancha

del verde manantial de tu mirada.


Habría que derribar el firmamento.


Como no es suficiente

ahogar la voz de un solo dios

y amanecer sin espejismos.

Por eso, y porque el amor

almacena un inventario de arena y agua,

empeñar nuestro silencio al tiempo

la prolongación será

del paraíso.




ANTONIO SOLANO GALLEGO (1962

poeta español 




***




Antonio Solano Gallego (Llerena, Badajoz, 1962), tiene publicados cuatro libros de poemas: El eco de tu piel (2009) en Letras Difusión; Razón de sed (2015) en La Isla de Siltolá; Biografía de nadie (2021) en La Niña Loba y De dioses y vacíos (2021) en la Editora Regional de Extremadura. Así mismo en 2021 recibió el XXIII premio de poesía García de la Huerta, con la edición del poemario Origen. Ha publicado poemas en revistas literarias como Turia, Estación Poesía, Altavoz Cultural, Generación Lectora y otras. Reúne diecisiete cuadernos no venales de poesía, que regala anualmente en la tertulia literaria del Ateneo Llerenense, a la que pertenece, así como a amigos e interesados. Imparte talleres de escritura creativa y ofrece charlas y conferencias sobre poesía y literatura. Enfermero de profesión, trabaja en el Hospital de Llerena, dedicándose al mismo tiempo de manera profesional al teatro desde el año 1997, siendo actor de la Compañía Teatro de Papel, con la que ha recorrido buena parte de los escenarios de nuestro país.



















DEL ARCHIVO DEL BLOG. PRIVACIDAD, POR HARENDT. PUBLICADO EL 15 DE MAYO DE 2008





 


A pesar de que mi asidua participación en las redes sociales generadas por internet pueda inducir a pensar lo contrario, soy un decidido defensor de la privacidad como derecho fundamental; no solo de la mía, claro está, también de la de los demás.

En la primavera de 2008 saltó a la luz pública un asunto, aparentemente banal que suscitó una gran repercusión mediática. Me refiero a la denuncia interpuesta por Telma Ortiz, hermana de la por aquel entonces Princesa de Asturias, doña Letizia, contra varios medios de comunicación en demanda de protección a su derecho a la intimidad

No recuerdo en que acabó la denuncia, pero tampoco me interesa en exceso ahora porque lo que quería traer hasta el blog es que ese "incidente" fue utilizado como fundamento de un magnífico artículo: Telma Ortiz y la libertad de los modernos por parte de la catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia Isabel Burdiel, en el que reclamaba el derecho a la privacidad como fundamento de las libertades públicas que, paradójicamente, no solo no implica un apartamiento de la vida pública por parte de los ciudadanos, sino por el contrario su decidida participación en ella.

Citando a un tiempo a Benjamin Constant e Isaiah Berlin, a los que yo añadiría sin menoscabo alguno a Philip Pettit, la profesora Burdiel construyó un formidable alegato en defensa de la privacidad, hoy vulnerada hasta el sarcasmo en nombre de un sacrosanto derecho a la información que parece no conocer límite moral o jurídico alguno. Pueden descargarlo en el enlace de más arriba o leerlo a continuación.

En cualquier caso, leyendo, viendo u oyendo las "cosas" que se dicen para justificar el acoso mediático a la privacidad de las personas me han venido al recuerdo las palabras de uno de los personajes de la novela de Javier Marías que estaba leyendo por aquellas fecha, que ya he citado con  anterioridad: "Casi todo lo que decimos y comunicamos todos es filfa, relleno, es superfluo, es vulgar, aburrido, intercambiable y trillado, por mucho que sea nuestro y que la gente, como se repite ahora con cursilería extrema, sienta la necesidad de expresarse". Y aunque me sea aplicado a mí el razonamiento con toda justicia, no deja de tener razón.

En febrero de 1819, comienza diciendo la profesora Burdiel, Benjamin Constant pronunció en París una conferencia que llegó a ser el manifiesto fundacional del liberalismo decimonónico. Se titulaba De la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos.

Para los antiguos, añadía, la libertad consistía en la participación directa en los asuntos de la república y en torno a ella se definía el (exclusivo) derecho a ser considerado ciudadano. Aquella libertad tenía como contrapunto la sumisión del individuo a la autoridad de la comunidad y la aceptación de la intromisión de ésta en sus actividades privadas.

La libertad de los modernos, por el contrario, dice, consistía, según Constant, en la independencia individual, garantizada por leyes que amparasen el desenvolvimiento autónomo de un ámbito privado construido en torno a derechos individuales, básicos e innegociables. Era el derecho de todos los individuos a su propia seguridad e intimidad; a no estar sometidos más que a las leyes; a poder ir y venir, opinar y reunirse sin pedir permiso; a elegir un oficio, ejercerlo y disfrutar de sus réditos; a observar el culto que cada uno prefiriese. El derecho, en suma, a "no tener que rendir cuentas a nadie de sus motivos y objetivos, a llenar sus días y sus horas de la manera más acorde con sus inclinaciones y fantasías".

Para Isaiah Berlin, añade, buena parte de la historia contemporánea se entiende por la pugna entre esas dos concepciones de la libertad. La positiva, entendida como participación activa en la cosa pública, y la negativa, empeñada en definir un espacio de independencia individual ante la comunidad o incluso ante el Gobierno legítimo. Desde esta última, la participación en los negocios públicos, así como la libertad de expresión o la propiedad (incluida la propiedad de uno mismo), sólo pueden desarrollarse y florecer ancladas en la construcción (legal) de un espacio privado, inviolable por definición, frente a "la voluntad arbitraria de uno o de varios individuos". Ésta fue la primera necesidad de los modernos y su vulneración hace imposible, quimérica o pervertida cualquier otra libertad, cualquier otro derecho.

En todo caso, sigue diciendo, y frente al elitismo del liberalismo decimonónico, que reconocía a todos (los hombres) la plenitud de los derechos civiles mientras reservaba sólo a unos pocos los derechos políticos, los regímenes democráticos se construyeron sobre la convicción de que existía, y existe, una relación indisoluble entre la defensa de nuestra libertad individual y la implicación en la vida política.

Sin embargo, añade Burdiel, uno de los peligros de nuestras democracias es que el repliegue hacia lo privado se haga a costa de una letal falta de atención, vigilante y activa, hacia los asuntos colectivos. Que la ciudadanía olvide que para conseguir la independencia individual (tan ligada a la concepción de sí mismos que tienen los hombres y las mujeres modernos) es necesaria una actividad constante y vigilante en el ámbito público.

Un olvido que es letal, sigue escribiendo, porque se sostiene sobre la confiada creencia de que lo privado constituye algo natural y eterno, cuando en realidad es profundamente histórico y, por tanto, cambian te e incluso susceptible de extinción. La libertad de los modernos, tal y como la concibieron Constant y Berlin, se construyó sobre una idea de privacidad que no siempre había estado ahí, que no procedía del orden natural de las cosas (aunque así fuese presentada), sino de un largo proceso que requirió altas dosis de actividad política y la elaboración de un entramado legal capaz de crear (y no de reconocer) ese espacio privado que hoy nos es tan caro y nos parece tan natural. Y el feminismo fue pionero en ese sentido, insistiendo en el carácter artificial de una distinción que relegaba a las mujeres (naturalmente) a la esfera privada y reservaba la pública en exclusiva a los varones.

Tiene razón Arcadi Espada (El Mundo, 14 de mayo de 2008) cuando, añade, a propósito del llamado caso Telma Ortiz, escribe que no hay otra definición de qué es un personaje público que ésta: "Público es el personaje que decide el público". Y tiene razón Vicente Verdú (El País, 19 de mayo de 2008) cuando se extiende sobre la atracción por la intimidad y la creciente negativa a reconocer que exista espacio individual alguno ajeno a la obsesión de lo que llama transparencia.

Ambos tienen razón y, sin embargo, continúa, creo que ambos se equivocan en algo sustancial. Se equivocan en su (al menos) aparente resignación condescendiente ante lo inevitable. Para ambos, el drama personal de Telma Ortiz no es más que el síntoma de una situación de hecho, deplorable sin duda para la interesada, pero contra la que nada podemos hacer.

Precisamente, señala, porque lo público y lo privado son construcciones históricas, obras nuestras y no de la naturaleza, la definición y defensa de lo que creamos que deban ser será producto de nuestras opciones y nuestras decisiones, de nuestra actividad política y de nuestra vigilancia continua.

Mientras los juristas se lamentan de que la sentencia sobre el caso Ortiz pueda impedir un debate serio sobre el derecho a la intimidad de las personas (públicas o no), dice Burdiel, un sector del periodismo siente amenazada la libertad de expresión o, en el peor de los casos, se refugia en una especie de cinismo melancólico: "Así va el mundo". Sin embargo, el mundo irá como nosotros queramos que vaya. Su futuro depende del empeño que pongamos en reconocernos (y obligar a que se nos reconozca) el poder de decidir. En este caso, el poder de decidir qué cosas queremos que sean consideradas privadas.

El carácter histórico (artificial y originalmente sexista) de la distinción entre lo público y lo privado no cancela el debate, añade. Lo abre. ¿Estamos o no de acuerdo con que en la reserva de un espacio innegociable de privacidad está el germen de todas las otras libertades? ¿Creemos que no hay libertad política posible sin independencia individual y a la inversa?

La melancolía, la resignación o el cinismo no responden a esas dos preguntas, dice poco después,. Ni tampoco a otras que pueden y deben ser formuladas en voz alta. ¿Consideramos que la violación sistemática de la idea de privacidad es algo que tan sólo hay que constatar o algo que podemos combatir? ¿Creemos que hay alguna diferencia entre el derecho a la información y el derecho al cotilleo? ¿A quién le conferimos la autoridad de ser ese público que decide lo que es de interés público? ¿Al segmento (minoritario) de la población adicta a la prensa amarilla y a los intereses económicos que ésta representa?¿Tienen derecho las personas públicas a la intimidad? ¿Creemos, por ejemplo, que es lícito violar a una prostituta? ¿Qué modelo de sociedad queremos? ¿Una sociedad cegada por la vida sentimental de Berlusconi y Sarkozy? Sin duda, los dos conocen la diferencia entre un eye liner y un desfilado. Sin duda, también, Il Cavaliere avanza con decisión y un sonoro lifting en la brutalización política de su país.

El quietismo sociológico y el relativismo moral, termina su artículo, no son las únicas opciones. El carácter jurídicamente desencaminado de la demanda de Telma Ortiz no puede hacer olvidar la trascendencia moral y política del problema que plantea. Lo privado no es una mera concesión del poder o de la opinión de los demás, es un espacio que hay que defender porque a través de él nos jugamos el derecho a llenar nuestros días y nuestras horas de la manera más acorde con nuestras inclinaciones y nuestras fantasías, a salvo de la voluntad arbitraria de uno o varios individuos. Nos jugamos, en realidad, el cemento mismo sobre el que se ha construido la libertad de los modernos.























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY JUEVES, 14 DE MAYO DE 2026

 






















AGURRAK NIRE ESPAINIAR HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, OSTEGUNA, 2026KO MAIATZAREN 14A, EUSKARAZ

 






Kaixo, egun on berriro guztioi, eta ostegun zoriontsua. Ez dago prologorik gaur. Nire garuna ez dabil guztiz, ezta erdiraino ere, eta Florentino Pérezez hitz egiteak... bueno, egia esan, zergatik ez? Berak eta bere klubak, eta futbolak oro har, ez didate garrantzirik ematen. Denak pikutara. Beraz, has gaitezen gaurko blogeko sarrerekin. Hasi gaitezen, beti bezala, eguneko umorezko marrazki bizidunekin. Ondoren, blogaren artxiboa dator, 2016ko azarokoa, pribatutasunaren defentsari buruzkoa. Eguneko poema, Antonio Solano poeta espainiarrarena, jainkoei eta hutsuneari buruzkoa da. Eta eguneko gaia, José Antonio Piqueras historialariarena, esklabutzari eta haren mendeetako historiari buruzkoa da. Afalosteko kafea, Pilar Mera historialariarena, literatura galiziarrari buruzkoa da. Eta "Gaur Ilunabarrean" hiru artikuluak, hurrenez hurren, Robert Reich irakasleak idatzitakoak, Trump presidentetzatik kentzeko planari buruz; Paul Krugman ekonomialari Nobel saridunak idatzitakoak, nahitako ezjakintasunaren apoteosiari buruz; eta azkena, Manuel Jabois idazleak idatzitakoak, Ayuso presidentearen "Chamberí Berria" posterrari buruz. Espero dut interesgarriak iruditzea. Tamaragua, lagunok. Bihar arte, Zorte Jainkoak nahi badu. Zoriontsu izan zaitezte, otoitz egiten dizuet: merezi duzue, merezi dugu. Musuak. Maite zaituztet. Harendt













ENTRADA NÚM. 10520

miércoles, 13 de mayo de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL TRES. ¿QUÉ SUCEDE CUANDO LOS ESTADOUNIDENSES SE DAN CUENTA DE LO MISERABLES QUE SOMOS?, POR PAUL KRUGMAN. 13 DE MAYO DE 2026

 






El título de la entrada de hoy es una variación de un titular reciente del Wall Street Journal : "¿Qué pasa cuando los europeos descubren lo pobres que son?". Evidentemente, a la dirección del Journal le gustó ese artículo, que giraba en torno a la afirmación de que las economías europeas están muy por detrás de las estadounidenses. Hace unos días publicaron un vídeo que ampliaba esa afirmación.

Como expliqué el otro día, la percepción de un declive europeo se basa en gran medida en un error estadístico. Los ingresos europeos, en relación con los estadounidenses, no han disminuido, porque el crecimiento del PIB, tal como se mide convencionalmente, no significa lo que muchos creen. Para los más entendidos, he publicado un pequeño modelo matemático que explica lo que sucede con los datos.

Pero no me detenga ahí, y plantee un desafío en sentido contrario: ¿Qué sucederá cuando los estadounidenses se den cuenta de lo miserables que somos? No en todos los aspectos, por supuesto. Pero sospecho que relativamente pocos estadounidenses se dan cuenta de cuánto nos estamos quedando atrás con respecto a otras naciones en aspectos básicos de una vida civilizada, como la salud y la seguridad.

Consideremos el tema de la esperanza de vida, que sin duda es tan importante como el PIB. Al fin y al cabo, uno de los factores clave para la calidad de vida es no estar muerto. A juzgar por las reacciones de los lectores a publicaciones anteriores, muchos estadounidenses, generalmente bien informados, todavía se sorprenden al saber lo mucho que la esperanza de vida en Estados Unidos se ha quedado rezagada con respecto a la de otras naciones desarrolladas.

Esta brecha en la esperanza de vida seguramente aumentará en los próximos años, debido a los ataques de la administración Trump contra la cobertura sanitaria y la medicina moderna, incluyendo, entre otras cosas, el creciente ataque contra las vacunas .

El retraso de Estados Unidos en la prevención de muertes se vuelve aún más alarmante al analizar los detalles. Yo mismo descubrí hace poco que Estados Unidos, que solía ser líder mundial en seguridad vial, ahora tiene carreteras mucho más peligrosas que otras naciones ricas. Incluí a Portugal en el gráfico al inicio de esta publicación por experiencia personal: trabajé en Lisboa durante tres meses en 1976, y conducir allí en aquel entonces era aterrador. Ahora Portugal tiene carreteras mucho más seguras que las nuestras.

O consideremos la mortalidad infantil, donde Estados Unidos no solo tiene peores resultados que otras naciones ricas, sino que ahora también los tiene peores que algunos países mucho más pobres:

Luego están las muertes por violencia. Donald Trump y la derecha en general suelen presentar las ciudades europeas como lugares peligrosos , invadidos por inmigrantes delincuentes. La realidad es que, si bien la delincuencia en Estados Unidos ha disminuido drásticamente desde su punto máximo alrededor de 1990 —aunque no lo parezca según la derecha, la ciudad de Nueva York en particular es increíblemente segura en comparación con los estándares históricos—, las tasas de homicidio siguen siendo mucho más altas en Estados Unidos que en Europa.

La mortalidad es un buen punto de comparación porque es fácilmente cuantificable. Lo mismo ocurre, en menor medida, con el equilibrio entre la vida laboral y personal. Como mencioné en la introducción del domingo , los alemanes y los franceses son aproximadamente tan productivos por hora como los estadounidenses. Su PIB per cápita es menor que el nuestro porque disponen de más tiempo libre. La mayoría de los empleados alemanes, por ejemplo, reciben entre 25 y 28 días de vacaciones pagadas al año. El trabajador promedio del sector privado estadounidense recibe solo 10 días de vacaciones pagadas y 6 días festivos pagados anualmente.

Y Estados Unidos es, por supuesto, la única nación desarrollada que no garantiza la atención médica a todos sus ciudadanos.

Otros problemas del estilo de vida estadounidense —como la falta de ciudades transitables a pie, el acceso limitado al transporte público y la imposibilidad de vivir sin coche— son más difíciles de resumir con simples cifras. Pero son deficiencias reales.

No quiero decir que todo sea peor en Estados Unidos. De hecho, tenemos un PIB per cápita considerablemente mayor que el de los países europeos, y esto se refleja en nuestro nivel de vida material. Por ejemplo, vivimos en casas más grandes, lo cual no es para nada despreciable, y conducimos coches más grandes. Y como pueden atestiguar quienes han vivido a ambos lados del Atlántico, hacer gestiones —desde encontrar un lugar donde vivir hasta encontrar un fontanero un fin de semana— suele ser mucho más fácil en Estados Unidos.

Pero existen muchos aspectos en los que la calidad de vida en Estados Unidos es mucho peor de lo que cabría esperar dada la riqueza del país. Y siempre debemos recordar que el crecimiento económico debería ser la base de una vida mejor. Un país con un alto PIB per cápita, pero cuyos ciudadanos viven peor que sus homólogos en otros países, no puede considerarse un ejemplo de éxito.

Y creo que muchos estadounidenses se enfadarían si se dieran cuenta de lo mucho peores que son nuestras vidas en muchos sentidos que las de nuestros homólogos en el extranjero.

¿Por qué la vida de los estadounidenses es a menudo más desagradable, más brutal y más corta que la de los ciudadanos de otras naciones desarrolladas? Es una historia compleja, pero gran parte de ella se debe a que la política estadounidense ha estado dominada durante décadas por un partido que se opone ferozmente a cualquier concepto de responsabilidad compartida, de cuidar a nuestros conciudadanos, y que fomenta un profundo nivel de desconfianza que dificulta cada vez más el funcionamiento de nuestra sociedad.

Como resultado, no garantizamos la atención médica. Financiamos insuficientemente los servicios públicos. Fomentamos el consumo privado —incluido el uso del automóvil— mientras descuidamos la provisión de bienes públicos. No aseguramos la salud y la seguridad básicas, incluso para los niños, lo que a la larga nos empobrecerá. No es casualidad que Estados Unidos comenzara a quedarse atrás de otros países ricos en muchos aspectos alrededor de 1980, es decir, aproximadamente cuando la elección de Ronald Reagan marcó un marcado giro a la derecha en la política estadounidense.

No interpreten esta publicación como una crítica despiadada a Estados Unidos. Como nación, tenemos muchas fortalezas y virtudes, pero también debilidades y defectos. Y el triunfalismo estadounidense, que a menudo implica criticar a Europa, nos impide reconocer nuestros errores. Paul Krugman es premio Nobel de Economía. Substack, 12 de mayo de 2026.





























DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL DOS. ¿NUESTRA ERA DE HIPER-OPULENCIA DARÁ PASO A UN POPULISMO GENUINO?, POR PAUL KRUGMAN. 13 DE MAYO DE 2026

 





Estados Unidos solía ser una sociedad de clase media. Pero las disparidades de ingresos y riqueza comenzaron a aumentar rápidamente durante los años de Reagan, y a finales de los 80 muchos observadores comenzaron a trazar paralelismos entre la nueva era de desigualdad y la Edad Dorada.

Llegados a este punto, sin embargo, es evidente que no estamos presenciando una simple repetición del reinado de los magnates sin escrúpulos. Estamos viviendo algo mucho peor. Los magnates tecnológicos hacen que los «malhechores de la gran riqueza» denunciados por Theodore Roosevelt parezcan inofensivos en comparación.

Algunas medidas de desigualdad ampliamente utilizadas sugieren que las disparidades de ingresos, que se dispararon en las décadas de 1980 y 1990, se han estabilizado desde entonces. Sin embargo, la concentración de riqueza en la cima sigue aumentando vertiginosamente. Los oligarcas actuales controlan una enorme parte de la riqueza estadounidense, mucho mayor que la que poseían incluso a finales de la década de 1980.

El aumento de la concentración de la riqueza es aún más extremo si observamos la cúspide. Gabriel Zucman , uno de los principales expertos mundiales en desigualdad de riqueza e ingresos, sostiene que la concentración de la riqueza es ahora mucho mayor que en el apogeo de la Edad Dorada.

Resulta significativo que, a diferencia de los magnates de antaño, muchos plutócratas modernos muestren poca gratitud por su fortuna y escasa inclinación a contribuir a la sociedad destinando una parte importante de su riqueza a obras benéficas. Forbes informa que Elon Musk y Peter Thiel prácticamente no han dedicado nada de su fortuna a la filantropía, mientras que Mark Zuckerberg y Jeff Bezos lo hacen solo ligeramente mejor.Sin embargo, más importante que la tacañería de los superricos es el hecho de que su riqueza les ha brindado un gran poder político, posiblemente mayor que el que jamás poseyeron los magnates sin escrúpulos, un poder que abusan a una escala épica.

Gracias al fallo “Citizens United” de la Corte Suprema Roberts, los plutócratas pueden inyectar enormes cantidades de dinero en las elecciones. He aquí un titular reciente del New York Times :

Un ejemplo entre muchos: Peter Thiel financió la campaña de JD Vance para el Senado de Ohio, dejando a su rival populista demócrata bajo una avalancha de dinero de los comités de acción política (PAC). Sin el generoso apoyo financiero de Thiel, JD Vance no estaría ahora a un paso de la presidencia.

En 2025, Elon Musk controlaba una parte significativa de las operaciones del gobierno estadounidense, control que utilizó, entre otras cosas, para recortar drásticamente la ayuda exterior. Estos recortes ya han provocado cientos de miles de muertes evitables, en su mayoría infantiles, y es probable que se produzcan millones de muertes más.

La gran cuestión política de cara al futuro es si habrá una reacción significativa contra la concentración de riqueza y poder en manos de un pequeño grupo de hombres mezquinos.

Creo que habrá una fuerte reacción en contra, de hecho, que ya está comenzando, y que existe una oportunidad política para un populismo genuino si los políticos tienen el valor de tomar una postura.

Las encuestas sugieren que una abrumadora mayoría de estadounidenses —aproximadamente, casi todos excepto los republicanos de MAGA— consideran ahora que la brecha entre ricos y pobres es un problema grave:

Y la indignación por la corrupción de la administración Trump —que no es lo mismo que la indignación por el poder de los superricos, pero que se solapa con ella— está claramente en aumento, convirtiéndose en un tema importante para las elecciones de mitad de mandato.

Para contrarrestar la oligarquía del siglo XXI, necesitamos figuras políticas que no se dejen intimidar por la histeria que los ricos siempre despliegan ante cualquier intento de limitar sus privilegios. Esa histeria se manifiesta abiertamente en Nueva York , donde algunos adinerados denuncian persecución por un impuesto previsto sobre los costosos apartamentos de lujo propiedad de no residentes. La situación es aún más extrema en California, donde una propuesta de impuesto único sobre el patrimonio ha llevado a Sergey Brin, de Google, a comparar el estado con la Rusia soviética .

Lo que los políticos y analistas deben comprender es que, si bien los ultrarricos pretenden hacernos creer que la preocupación por su poder y privilegios excesivos es una postura radical, de izquierda y anticentrista, no lo es. De hecho, es una opinión compartida por una gran mayoría de estadounidenses. Y, en cualquier caso, como ha demostrado G. Elliott Morris , pocos votantes, incluso aquellos que se autodenominan moderados, apoyan realmente lo que los analistas denominan «centrismo».

Es cierto que cualquier político que proponga oponerse a la oligarquía estadounidense moderna se enfrentará a una avalancha de críticas feroces financiadas con fondos desmesurados. Pero dada la realidad de quiénes son los plutócratas de hoy y qué hacen, existen grandes oportunidades para los líderes dispuestos a imitar a Franklin D. Roosevelt y declarar: «Acepto su odio». Paul Krugman es premio Nobel de Economía. Substack, 11 de mayo de 2026. 
























DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL UNO. COMO RESPONDER AL RESURGIMIENTO DEL SUR DE JIM CROW, POR ROBERT REICH. 13 DE MAYO DE 2026

 





Amigos: Ayer hablé con el representante estatal de Tennessee, Justin Jones, uno de los jóvenes líderes negros del país que se ha convertido en una estrella en ascenso en la política de Tennessee, sobre la vergonzosa decisión de la Corte Suprema del 29 de abril en el caso Louisiana v. Callais, que desmanteló la Sección 2 de la Ley de Derechos Electorales.

Jones me contó que, a instancias de Trump, los republicanos de Tennessee habían preparado un mapa de redistribución de distritos incluso antes de que el Tribunal anunciara su decisión. Luego, a pesar de las súplicas de los votantes negros y los defensores del derecho al voto, los legisladores republicanos blancos trasladaron su reunión a otra sala sin permitir la entrada del público, aprobaron el nuevo mapa en comisión y lo promulgaron en menos de 24 horas.

El nuevo mapa ha eliminado el único distrito demócrata que quedaba en Tennessee, en los alrededores de Memphis, una ciudad de aproximadamente 610.000 habitantes, de los cuales cerca de dos tercios son negros, al dividirlo en tres distritos de mayoría blanca, uno de los cuales se extiende a lo largo de cientos de kilómetros. El mapa también ha dividido Nashville, otra ciudad con mayoría negra, en cinco distritos de mayoría blanca.

Jones describió al presidente de la Cámara de Representantes de Tennessee, Cameron Sexton, como el "gran mago en jefe", explicando que "eso es lo que quieren hacer. Quieren crear un proceso injusto y desigual".

Otros estados del sur se han sumado a la prisa de Tennessee por redistribuir sus distritos electorales.

El gobernador de Luisiana ha ordenado que se suspendan las elecciones al Congreso que se están celebrando en el estado mientras los legisladores estatales rediseñan los distritos electorales para eliminar un escaño de mayoría demócrata, es decir, de mayoría negra, que corresponde a Baton Rouge.

A petición de Trump, los republicanos de Alabama han aprobado una ley que ordena al gobernador programar nuevas elecciones primarias este año bajo un mapa electoral favorable al Partido Republicano que eliminaría los distritos representados por legisladores negros, si los tribunales levantan la orden judicial que prohíbe la redistribución de distritos.

La legislatura de Mississippi se reunirá próximamente en un edificio del capitolio de la época confederada que no ha utilizado en 100 años, presumiblemente para eliminar la mayoría demócrata en el único distrito de Mississippi representado por un congresista negro.

La mayoría republicana en la legislatura estatal de Carolina del Sur votó el miércoles a favor de extender su calendario legislativo, lo que les dará tiempo para considerar si deben eliminar el único distrito del estado con mayoría demócrata y mayoría negra, representado por el veterano congresista James Clyburn.

Florida ya se encontraba en una sesión especial de redistribución de distritos cuando la Corte Suprema anunció su decisión, promulgando un mapa congresional para sus 28 distritos que concentra a los votantes negros y latinos en cuatro distritos en la costa sur de Florida y Orlando, eliminando así la mayoría demócrata en todos los demás casos.

“Estamos retrocediendo a toda velocidad”, me dijo Jones. “En poco más de una semana, hemos pasado de la Ley de Derechos Electorales de 1965 a la era de las leyes de segregación racial”.

Le pregunté qué planeaban hacer él y otros líderes políticos negros del Sur.

“Habrá muchos litigios”, dijo, “pero no podemos ser optimistas con esta Corte Suprema”.

“Entonces, ¿cuál es la estrategia?”

“Necesitamos la mayor participación electoral de la historia este otoño. Cada persona negra, cada persona latina, cada demócrata, cada persona que se preocupa por la moral de esta nación tiene que votar por la igualdad de derechos electorales. Tomemos el control del Congreso. Aumentemos nuestro poder en las legislaturas estatales. Esta es la única manera de responder.”

—Estoy de acuerdo contigo —dije—, pero realmente me pregunto si eso es posible.

“¿Qué tal un nuevo Verano de la Libertad?”, respondió Jones con una sonrisa. “Una fuerza multirracial de jóvenes que se despliegue por todo el Sur, registrando votantes y animándolos a ir a las urnas, tal como lo hicieron en 1964”.

“Lo recuerdo. Perdí a un querido amigo en el Verano de la Libertad de Mississippi.”“Por supuesto, no tengo ningún recuerdo directo”, dijo Jones. “Nací en 1995, treinta y un años despué

s del Verano de la Libertad. Pero el Sur está casi como estaba entonces. Así que sí, es posible. Tiene que ser posible”. Le dije que compartiría su idea contigo y te pediría tu opinión. Robert Reich es economista. Substack, 12 de mayo de 2026.