DULCE ET DECORUM EST
Encorvados, como mendigos ancianos con el hato a cuestas,
Chocando las rodillas y tosiendo como viejas, maldecimos a través del lodo.
Logramos dar la espalda a los acechantes destellos enemigos
y emprendimos el penoso camino hacia nuestro retirado descanso.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos iban descalzos,
pero avanzaban, cojeando, con los pies bañados en sangre.
Todos iban lisiados, todos cegados, ebrios de fatiga, sordos incluso
al silbido de los rezagados obuses 5.9 que detrás de ellos caían.
¡Gas, GAS! ¡Rápido muchachos! Torpemente, a tientas nos ponemos
justo a tiempo las incómodas máscaras,
pero uno de nosotros quedó gritando, indeciso
forcejeando, como atrapado en cal viva o en fuego...
Vagamente, a través de los vidrios empañados y una verde luz espesa
vi cómo se ahogaba hasta el fondo de un glauco mar.
En todos mis sueños, ante mi mirada impotente,
se desploma ante mí y es engullido por una cloaca, asfixiado, ahogándose.
Si también tú, en tus pesadillas, pudieras ir marcando el paso
detrás del carretón en el que lo arrojamos
y ver en su cara unos ojos blancos de angustia, retorciéndose,
su cara de ahorcado, como la de un demonio hastiado de su propio pecado;
si tú también, en cada tumbo, pudieras oír la sangre
saliendo a chorros de sus pulmones consumidos,
obscena como un cáncer, amarga como el pus
de llagas atroces e incurables en lenguas inocentes,
entonces, amigo mío, no contarías con tanto entusiasmo
a unos chicos que ansían una gloria desesperada
esa vieja Mentira: Dulce et decorum est
Pro patria mori.
***
Wilfred Owen (1893 - 1918) fue un poeta británico reclutado a los 22 años como soldado en la Primera Guerra Mundial. Después de vivir en carne propia lo terrible del conflicto, escribió versos en los que denunció lo que realmente pasaba en las trincheras y en el campo de batalla. Así, expresó el dolor, el cansancio, el hambre y la desesperación a la que se vieron enfrentados miles de jóvenes que partieron al frente con la esperanza de convertirse en héroes. En contra del discurso patriótico que imperaba en el periodo, decidió mostrar lo cruento de una lucha que no beneficiaba a nadie. En este poema hace referencia a la famosa frase de Horacio que dice "Dulce y honroso morir por la patria", idea que circulaba durante aquella época para animar a los jóvenes a alistarse.


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