jueves, 19 de junio de 2014

Felipe VI, rey de España. Con algunas anécdotas muy personales del autor del blog



El rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía 

A estas alturas de la historia me parece innecesario justificar mi condición de monárquico, de izquierdas y socialdemócrata. Si viviera en Alemania, Austria, Grecia, Portugal o Italia, que fueron monarquías hasta hace unos años y ahora son repúblicas, pues si tendría algo de original. Declararse monárquico en un Estado que lo ha sido durante siglos y que desde 1978, en los 39 años de reinado de Juan Carlos I, ha vivido la etapa de libertades y democracia más larga, pacífica y exitosa de su historia nacional, me parece algo bastante obvio y un ejercicio de sensatez y madurez emocional. 

Yo no me declaro monárquico por respeto al juramento de lealtad prestado, si no sobre todo por convicción personal. Monarquías son algunas de las democracias más antiguas y de las sociedades más libres del mundo: Gran Bretaña, Suecia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, los Países Bajos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda... Son monarquías parlamentarias, como la española, en la que el rey es el símbolo del Estado, no un monarca absoluto que hace y deshace a su antojo o participa en la vicisitudes de la vida política de forma partidista apoyando a unos u otros. Por el contrario, garantiza la unidad y continuidad del Estado al situarse por encima de la legítima lucha por el poder de los adversarios políticos. No veo, pues, ni tengo razón alguna para avergonzarme de ser y declararme monárquico. Si a otros no les parece bien, pues nada: "pas de problème", que dicen los franceses; aquí paz y después gloria. 

Mi defensa de la monarquía no tiene antecedentes familiares. Mi padre nació en 1900, a punto de finalizar el siglo XIX, y a los 21 años entraba al servicio de la Casa del Rey, como guardia civil, en la escolta personal de Alfonso XIII cuando salía de la capital. La guerra civil le cayó del lado republicano, y cuando terminó, lo pagó con cinco años de destino forzoso en la isla de El Hierro, aunque conservó su condición de militar hasta su licenciamiento en 1956, como comandante de la guardia civil. Nunca se declaró políticamente, aunque le podía su vena republicana, aunque mi madre prohibía terminantemente hablar de política en las reuniones familiares.

Mi madre nació en 1906. Sus padres, mis abuelos, se casaban en una iglesia de Madrid el mismo día que también en Madrid, pero en la de San Jerónimo el Real, lo hacían el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. Mis abuelos maternos eran socialistas. Destacados dirigentes del PSOE como Prieto, Besteiro, Largo Caballero y Negrín (los dos últimos llegarían a ser presidentes del gobierno durante la II República) fueron amigos personales de mis abuelos. Mi madre, su hija mayor, recordaba haberlos visto en alguna ocasión en casa de sus padres en la Ribera de Curtidores, de Madrid, cuando ella era joven. Un hermano de mi abuelo, mi tío-abuelo Amós Acero, fue alcalde del Puente de Vallecas y diputado en las Cortes republicanas. Lo fusilaron los nacionales al término de la guerra civil. 

Y yo, con diez años, recuerdo que tenía en mi cuarto, en la casa de mis padres en Madrid, una foto recortada de la revista Life en la que aparecía el príncipe Juan Carlos de Borbón vestido con su uniforme de cadete de la Academia General Militar de Zaragoza. Curiosamente, en mi tesina de graduación en la Escuela Social de Madrid, en 1966, titulada "El futuro político de España", yo defendía como salida al régimen franquista la de una regencia provisional hasta que los españoles decidieran por referéndum, si preferían una monarquía, una república, o una regencia electiva renovada periódicamente. Me la aprobaron con nota. Y eso, nueve años antes de la muerte del dictador. Años más tarde tuve ocasión de saludar personalmente en Las Palmas, durante una recepción oficial, a don Juan Carlos y doña Sofía, con la que departí unos minutos en los que hablamos de historia del arte. Si alguno piensa que traiciono mi herencia familiar declarándome monárquico, de izquierdas y socialdemócrata, le aseguro que se equivoca. 

De vez en cuando me encuentro contertulios en la redes sociales que me ponen literalmente a caldo por declararme monárquico, de izquierdas y socialdemócrata. Me dicen que no se puede ser monárquico y de izquierdas y socialista. Por lo visto desconocen la historia del socialismo europeo, especialmente del nórdico o del británico, pero también del español. Claro está que algunos de esos contertulios contraponen lo de socialdemócrata a lo que ellos denominan "socialistas auténtico", que así, a palo seco, no tengo yo muy claro quienes son. Si desde luego el "socialismo auténtico", así, a palo seco, que ellos defienden es el denominado socialismo real que se practicó en la extinta URSS, o el que rige actualmente en la República Popular China o Cuba, o el que preconizan regímenes como los de Venezuela, Ecuador o Bolivia, por citar los más cercanos sentimentalmente a mi condición de canario y español, pues sí, evidentemente, no soy "socialista". Si por "socialismo", así, a palo seco, entieden lo que defienden Izquierda Unida y compañía: Equo, Podemos, Amaiur, Bildu, ERC y otros, que se pretenden de izquierdas, pues evidentemente, no soy "socialista". 

Si por "socialismo" se entiende lo que defiende la socialdemocracia europea: los partidos socialistas de Gran Bretaña, Alemania, Francia, Holanda, Suecia, Noruega, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Israel o España, por no citar más, pues entonces sí me considero socialista. Y desde luego, aunque nunca fue santo de mi especial devoción, tengo que decir que suscribo de la "a" a la "z" las palabras del diputado socialista Alfonso Guerra pronunciadas en la reunión de su grupo parlamentario el pasado día 10 sobre el asunto de la disyuntiva monarquía-república. ¿Oportunismo por su parte? No lo creo, los oportunistas, desafortunados a mí juicio, son los que mezclando churras con merinas sacan a colación este asunto en este preciso momento. Por cierto, no milito en ningún partido.

Les invito a leer el especial "Retrato de un un rey del siglo XXI" que el diario El País viene dedicando a la persona del que, desde hace unas horas es ya el rey de España, Felipe VI.

Termino con el clásico ¡larga vida al rey! Y ahora, sean felices, por favor, y como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





Estandarte personal del rey Felipe VI 



Entrada núm. 2077
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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri)

6 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Es curioso que esa tradición monárquica no sea familiar. Y es curioso equiparar esta monarquía parlamentaria a la inglesa.
Eduardo VIII del Reino Unido abdicó el 11 de diciembre de 1936 para poder casarse con la norteamericana divorciada Wallis Simpson, que se convertiría en duquesa de Windsor por matrimonio.
Felipe VI de España se convertirá en Rey tras la abdicación de su padre. Estaba casado con la española divorciada Letizia Ortiz, que se convertirá en reina por matrimonio.
¿Otros tiempos?
¿Otra monarquía?

Saludos

Anónimo dijo...

Cuánto populismo y demagogia barata, además de baboseo cortesano en su artículo. Que indecente es usted.

HArendt dijo...

Y usted, estimado Anónimo, un valiente ciudadano, por lo que deja entrever. Eso sí, desde el anonimato, que es el cáncer que corroe las redes sociales. Disfrute de él.

Anónimo dijo...

Seguramente el párrafo al que hace referencia a un contertulio que hace unas fechas bastante airado le puso a caldo por decir que se declara usted monárquico, de izquierdas y socialdemócrata diciéndole según usted que todo esto no se podía ser ,¿ no se referirá usted al comentario que le hice pocos días ? , pero por si acaso se lo reproduciré .Decía así : de la cuestión de su declarada condición monárquica de izquierdas y socialdemócrata nada que comentar puesto que como usted mismo indica le importa un bledo lo que otros piensen , cuesta imaginarse a un monárquico de izquierdas y socialdemócrata , pero cosas mas curiosas sean visto . hasta aquí mi mensaje anterior . Por tanto es mas que suficientemente claro que de airado nada y de ponerle a caldo menos , aprovecho para decirle que usted no sabe nada de mi conocimiento o no conocimiento de la historia del socialismo en Europa , no se si se refería a mi comentario o no , pero siempre es bueno aclara las cosas , es bueno para la mente de todos .Soy galanygarcia h

HArendt dijo...

Pues lamento defraudarle, amigo Galán, porque no me refería a usted. Aunque ya veo que uno y otro coinciden en sus apreciaciones. Un saludo afectuso.

galanygarciah dijo...

No me ha defraudado " del todo " , lo hubiera hecho totalmente si se hubiera referido a mi . Lo " del todo " viene a cuento por su frase final cuando dice : Aunque ya veo que uno y otro COINCIDEN en sus apreciaciones .Afirmación total mente incierta .