sábado, 30 de agosto de 2008

*Sahara Occidental: Reparto de responsabilidades




El interminable contencioso jurídico-político sobre el Sahara Occidental se vive en Canarias con una especial intensidad emocional. No en vano, el Sahara Occidental ha constituido al menos durante cinco siglos el "hinterland" natural de las islas Canarias, y sus aguas y costas caladero y refugio de sus pescadores, por citar sólo una de las múltiples actividades que histórica, cultural y económicamente vinculan Canarias con el Sahara Occidental. Una mejor y más inteligente administración del territorio por España podría haberlo convertido en una única entidad jurídico-política, junto con Canarias, dentro del estado español, pero eso es ya ciencia-ficción política y no vale la pena entretenerse en ello. Sólo lo dejo expuesto como algo que pudo ser y no fue, y que curiosamente, al menos para mi, únicamente reivindica algun grupúsculo independentista que promueve la africanidad "política" (la geográfica no es discutible, pues basta con mirar un mapa) de Canarias.

El fracaso del mediador y enviado especial del Secretario General de Naciones Unidas para el Sahara Occidental, el diplomático holandés Peter Van Walsum, estaba cantado desde hace tiempo. El periodista Ignacio Cembrero lo hacía explícito en El País el pasado viernes en un artículo titulado "La ONU prescinde del enviado para el Sáhara Occidental", en el que habla del desencuentro cada vez más acentuado entre Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas, y el señor Van Walsum, que han llevado al primero a no renovarle en el cargo de enviado especial. En el mismo número del diario, se publica también el documento que el hasta ahora enviado especial de Naciones Unidas para el Sahara Occidental, Peter Van Walsum: "El largo y complejo problema del Sáhara", ha hecho público exponiendo las razones de su fracaso mediador y las responsabilidades que en ese fracaso han tenido y tienen los actores del contencioso sobre el Sahara Occidental: Marruecos, el Frente Polisario, Naciones Unidas, y España, a la que acusa, en su entrevista a El País del día 8 de agosto, de mentir a su "sociedad civil" sobre la realidad del problema del Sahara Occidental.

Este comentario no es un ensayo jurídico-político. Son, exclusivamente, mis reflexiones como ciudadano español sobre un asunto que me preocupa sobremanera. Dicho ésto, y aunque se que voy contracorriente entre la opinión pública canaria y española, pienso que el señor Peter Van Walsum tiene toda la razón en lo que dice: que el conflicto es insoluble porque ninguna de las partes interesadas tiene el "menor interés" en que se resuelva.

Para mi, y comienzo con el reparto de responsabilidades a las que aludía al comienzo de este comentario, la primera responsable del actual conflicto fue España, o para ser más concretos, el gobierno de Carlos Arias Navarro, que delegó la administración del territorio en 1976 en manos de Marruecos y de Mauritania sin base jurídica alguna para ello. Como en Guinea Ecuatorial, en 1968, el gobierno engañó a españoles y saharauis haciéndoles creer a ambos que eran ciudadanos iguales de un mismo estado. Estaba claro que no era así, que el Sahara, como antes Guinea Ecuatorial e Ifni, no eran "provincias" españolas. Eran meras colonias, y sus ciudadanos, ciudadanos españoles de segunda categoría meramente nominales, aunque a decir verdad, ciudadanos de segunda éramos todos los españoles en esa época.

Respecto al pueblo saharaui, por el que siento un auténtico respeto y admiración, pienso que el monopolio de su representación política por parte del Frente Polisario no es precisamente garantía de un futuro democrático, libre y pacífico. El Frente Polisario se ha hecho con la representación única y exclusiva del pueblo saharaui cuando en realidad no es más que un movimiento político, no "el pueblo saharaui".

Respecto de Marruecos, una monarquía feudal, donde las libertades reales brillan por su ausencia, pienso que se equivoca no admitiendo la posibilidad del referéndum auspiciado por Naciones Unidas. Y lo pienso, precisamente, por las mismas razones que critico al Frente Polisario, por confundir un grupo político con un pueblo entero. Es posible que los primeros sorprendidos por el resultado de un hipotético referéndum de autodeterminación fueran los que lo promueven.

Mi crítica a Naciones Unidas es un reflejo fiel de las reflexiones mismas del señor Van Walsum, así que les ahorro la exposición de las mismas. Les recomiendo su lectura. Estoy seguro que algo comprenderán de las sinrazones de unos y otros para eternizar un conflicto que debería estar resuelto hace mucho tiempo. En todo casa, quiero dejar clara mi apuesta de futuro por un Sahara libre, pacífico y democrático. (HArendt)





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El diplomático Peter Van Walsum





"El largo y complejo problema del Sáhara", por Peter Van Walsum

Si el Polisario sigue exigiendo un referéndum para la independencia, Marruecos lo rechazará de nuevo y el Consejo de Seguridad insistirá en alcanzar una solución consensuada. Y nada cambiará.

Escribo esta tribuna como antiguo enviado personal del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental. Fui nombrado inicialmente por Kofi Annan en agosto de 2005, y la quinta prórroga semianual de mi nombramiento expiró el pasado 21 de agosto. La razón por la que escribo hoy es que me gustaría aprovechar el breve interludio entre el periodo en el que he tenido que contenerme a la hora de expresar mis opiniones personales porque era el enviado personal del secretario general y el momento, muy próximo, en el que mis opiniones personales ya no interesarán a nadie porque ya no soy el enviado personal del secretario general.

En vista de los 33 años que ha durado el contencioso sobre el Sáhara Occidental, en ocasiones caigo en la tentación de pensar que no he logrado encontrarle una solución porque es un problema insoluble. Si me resisto a esa tentación es porque continúo creyendo que con voluntad política sí podría resolverse.

Mi análisis no ha cambiado desde que presenté mi primer informe oral ante el Consejo de Seguridad en enero de 2006. Pensaba que los dos componentes principales que propiciaban el punto muerto al que se había llegado eran la decisión tomada por Marruecos en abril de 2004 de no aceptar ningún referéndum que planteara una posible independencia, y la inquebrantable convicción del Consejo de Seguridad, en el sentido de que el problema del Sáhara Occidental debía resolverse gracias a una solución consensuada. Yo me centré en este último componente, porque, como apunté entonces, si el Consejo hubiera estado dispuesto a imponer una solución, mi análisis habría sido muy diferente. En realidad, la necesidad de llegar a una solución consensuada tenía que ser el punto de partida de todo análisis.

Esto me llevó a la conclusión de que sólo había dos opciones: que se prolongara indefinidamente el punto muerto actual o que se iniciaran negociaciones directas entre las partes. En dichas negociaciones habría que embarcarse sin condiciones previas, y yo reconocía que lo más realista era pronosticar que, mientras Marruecos ocupara gran parte del territorio y el Consejo de Seguridad no estuviera dispuesto a presionarle, el resultado no llegaría a ser un Sáhara Occidental independiente.

La conclusión fue criticada por quienes pensaban que no era ético esperar que el Polisario aceptara la realidad política simplemente porque Marruecos y el Consejo de Seguridad no respetaban la legalidad internacional expresada en la resolución 1514 (sobre descolonización y autodeterminación), tomada por la Asamblea General en 1960, y en la opinión consultiva de 1975 de la Corte Internacional de Justicia (sobre la ausencia de vínculos precoloniales entre Marruecos y el Sáhara Occidental que pudieran afectar a la aplicación de dicha resolución). No eran éstas críticas que un mediador pudiera limitarse a pasar por alto, pero yo tenía la sensación de que había que ponerlas en la balanza con el riesgo de dar falsas esperanzas al Polisario, animándole a no tener en cuenta algo indiscutible, que desde el inicio del contencioso en 1975, el Consejo de Seguridad siempre había dejado claro que sólo podría tolerar una solución consensuada.

Por desgracia, lo que los partidarios del Polisario le prodigaron generosamente fue precisamente esa clase de ánimo. Insistían en que tarde o temprano el Consejo reconocería que había que respetar la legalidad internacional y obligaría a Marruecos a aceptar un referéndum que diera como opción la independencia.

La razón por la que no creo que esto vaya a ocurrir es que la legalidad internacional no es lo mismo que el derecho internacional. Evidentemente, el Consejo de Seguridad tiene que acatar el derecho internacional, pero también tiene que tener en cuenta la realidad política. Tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia son órganos principales de las Naciones Unidas. No se rigen por un orden jerárquico, sino que cada uno tiene sus propios poderes, descritos en la Carta de las Naciones Unidas y en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. En el Artículo 24 de dicha Carta, los Estados miembros confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Para cumplir con ella, el Consejo no tiene más remedio que tener en cuenta la realidad política. Si lo hace así, actúa dentro de los límites que para sus poderes determina la Carta de las Naciones Unidas y se atiene, por tanto, al derecho internacional.

El Consejo no suele debatir los factores políticos que tiene en consideración cada uno de los Estados miembros, de manera que su peso relativo en la génesis de una resolución nunca se sabe, ni siquiera lo conocen los propios miembros del Consejo. Los potenciales factores políticos pueden ser, por ejemplo, el miedo al efecto desestabilizador de una acción coactiva, la seguridad de que reparar una injusticia 33 años después pueda reportar nuevas injusticias, o la renuencia a contribuir a la posible creación de otro Estado fallido.

Cuando se enfrenta a un contencioso, el Consejo decide por sí solo si se va a atener al Capítulo VI (arreglo pacífico de controversias) o al Capítulo VII (posible uso de la fuerza en caso de amenazas a la paz o actos de agresión), y sus decisiones no pueden ser invalidadas por ningún otro órgano. No hay nada en el derecho internacional que obligue al Consejo de Seguridad a utilizar todos los poderes que tiene a su disposición para poner en práctica las resoluciones de la Asamblea General o las opiniones consultivas de la Corte Internacional de Justicia.

Ésta es la razón por la que las críticas a la falta de respeto del Consejo a la legalidad internacional han tenido siempre tan pocas consecuencias. Entre los Estados miembros del Consejo que con más decisión insisten en que sólo puede haber una solución consensuada para el problema del Sáhara Occidental, nunca me he topado con ninguno que pensara que esta insistencia pudiera, por tanto, vulnerar el derecho internacional. Todo esto no significa que en el Consejo no haya a quien le preocupe que se continúe en punto muerto. Sin embargo, sí está aumentando la sensación de que la insistencia del Polisario en la independencia total del Sáhara Occidental tiene la consecuencia no deseada de agravar el bloqueo y de perpetuar el statu quo.

Hay una salida, pero es muy laboriosa, y conllevaría el mantenimiento de difíciles y auténticas negociaciones. Si el Polisario pudiera contemplar una hipotética solución negociada que no fuera la independencia total, contaría inmediatamente con un abrumador apoyo internacional para su lógica insistencia en la plasmación de garantías sólidas, avaladas internacionalmente, de que en el futuro no se revoque el acuerdo constitucional pactado o de que, aduciendo razones de seguridad nacional, no se vayan socavando gradualmente derechos civiles como la libertad de expresión. Si en algún momento futuro el Polisario está dispuesto a examinar esta posibilidad, espero que no se limite a introducir enmiendas en la propuesta marroquí, sino que presente su propia propuesta global de autonomía.

No espero que el Polisario dé ese paso en un futuro previsible. Nada cambiará por el momento: el Polisario seguirá exigiendo un referéndum que plantee la opción independentista, Marruecos continuará rechazándolo y el Consejo de Seguridad seguirá insistiendo en alcanzar una solución consensuada. Entretanto, la comunidad internacional continuará acostumbrándose al statu quo. (El País, 28/08/08)



"La ONU prescinde del enviado para el Sáhara Occidental", por Ignacio Cembrero

El Polisario exige a Ban Ki-moon la salida de Van Walsum. El secretario general de la ONU y su enviado personal para el Sáhara Occidental acaban de divorciar. Ban Ki-moon no ha prorrogado el mandato, que expiraba este mes y se renueva automáticamente, del diplomático holandés Peter Van Walsum para buscar una solución al contencioso que enfrenta desde hace 33 años a Marruecos y al Frente Polisario por la ex colonia española.

Naciones Unidas ha guardado en secreto la no renovación del mandato, pero Van Walsum, de 74 años, ha decidido anticiparse a la divulgación de su marcha en una tribuna que hoy publica EL PAÍS. En ella se describe ya a sí mismo como el antiguo enviado personal y explica a fondo su visión del conflicto.

La salida de Van Walsum vuelve a colocar el contencioso del Sáhara en un callejón sin salida. Su perpetuación es un factor de inestabilidad para el Magreb que perjudica no solo a los países norteafricanos sino a sus vecinos de Europa del sur.

El predecesor de Van Walsum, el estadounidense James Baker, dimitió en junio de 2004 al constatar la imposibilidad de aplicar su plan para el Sáhara, pese a haber sido aprobado por unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU porque Rabat rechazaba celebrar un referendo que contemple la independencia. El entonces ministro marroquí de Exteriores, Mohamed Benaissa, atribuyó la renuncia de Baker "a la tenacidad de la diplomacia de Marruecos".

Van Walsum deja, en cambio, el cargo porque se ha enemistado con el Frente Polisario. Su líder, Mohamed Abdelaziz, envió el 8 de agosto una carta a Ban Ki-moon en la que asegura que su enviado personal "se ha descalificado" al adoptar una posición promarroquí. "Confío en que usted sabrá tomar las decisiones que se imponen", concluía.

El enviado personal se convirtió en blanco de los independentistas saharauis tras afirmar en abril, en una reunión a puerta cerrada con el Consejo de Seguridad, que la independencia del Sáhara era "inalcanzable". Lo repitió el 8 de agosto en una entrevista con EL PAÍS.

Varios responsables del Polisario arremetieron contra él a finales de la primavera, pero Van Walsum respondió que sólo pondría su cargo a disposición del secretario general si el movimiento saharaui se lo pedía formalmente a Ban Ki-moon y no a través de la prensa. Abdelaziz lo hizo por escrito hace 20 días.

EE UU, Francia, España y también Marruecos brindaron, en cambio, su respaldo al enviado personal. El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, lo hizo, por última vez, el 4 de agosto tras entrevistarse en Tánger con su homólogo marroquí Taieb Fassi-Fihri.

Pese a ser tachado de promarroquí, Van Walsum es el único representante del secretario general que se ha atrevido a sostener que la legalidad internacional está del lado del Polisario, pero que el Consejo de Seguridad no iba a utilizar sus poderes para imponérsela a Marruecos. De ahí la imposibilidad de que el Sáhara sea algún día independiente, según él.

Van Walsum ha tenido también desavenencias con Ban Ki-moon que le nombró hace más de tres años. Éste, en contra de la costumbre, rehusó incluir en abril, en su último informe sobre el Sáhara, las observaciones de su enviado personal por considerar que podían perjudicar el proceso negociador, según fuentes de la secretaría general. Desde hace más de cuatro meses Ban Ki-moon y Van Walsum no habían tenido ningún contacto, pero el enviado personal se niega a aclarar cual fue su relación con su jefe.

Desde junio de 2007 se han celebrado en Manhasset, en unas dependencias de la ONU situadas en un suburbio de Nueva York, cuatro rondas negociadoras, presididas por Van Walsum, entre Marruecos y el Polisario. No dieron ningún resultado porque Rabat se empeñaba en discutir de su oferta de autonomía para el territorio mientras que los saharauis insistían en celebrar un referendo que contemple la independencia.

Las dos partes habían apalabrado mantener este otoño una quinta ronda, pero sin cerrar una fecha. La marcha de Van Walsum hará imposible esa cita. El proceso de paz, ya de por sí estancado, queda de nuevo totalmente paralizado.

Ban Ki-moon deberá ahora buscar un sustituto a Van Walsum al que tardó más de un año en nombrar tras la dimisión de James Baker. La tarea no es fácil porque debe contar con el beneplácito del grupo de países que siguen de cerca la situación en el Sáhara. No hay además muchas personalidades con prestigio dispuestas a desempeñar esa misión casi imposible. Cuando se conocieron, en 2005, Baker manifestó a Van Walsum su sorpresa porque hubiera aceptado el puesto. (El País, 28/08/08)





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Manifestantes canarios por un Sahara independiente




Entrevista al diplomático de Naciones Unidas Peter Van Walsum: "El conflicto de la ex colonia española. La sociedad española da "falsas esperanzas", por Ignacio Cembrero

"El Polisario tiene la legalidad internacional de su lado; ahora bien, el Consejo de Seguridad no está dispuesto a ejercer sus poderes, en función del Capítulo VII de la Carta de la ONU, y a imponerla". Peter van Walsum, el enviado para el Sáhara Occidental del secretario general de la ONU, pronuncia sin reparos esta frase. El Capítulo VII prevé el uso de la fuerza en caso de quebrantamiento de la paz o actos de agresión.

"Tenemos, por un lado, al Tribunal Internacional de Justicia, que en 1975 señaló que el conflicto del Sáhara Occidental es una cuestión de descolonización que debe ser resuelta mediante un referéndum y, por otro, al Consejo de Seguridad, que ostenta el poder de organizar ese referéndum pero no lo hace porque rehúsa imponer una solución", constata Van Walsum.

El Consejo de Seguridad "debe respetar la legalidad internacional, pero también tener en cuenta la realidad política sobre el terreno", que está en manos de Marruecos, prosigue. "Treinta años de argumentos legales de peso del Polisario no produjeron resultado alguno". De ahí la necesidad de buscar una solución consensuada inspirada en la realidad sobre el terreno.

Indonesia ocupó 24 años Timor Oriental, que, finalmente, accedió a la independencia. ¿No puede suceder lo mismo en el Sáhara? "Es moralmente satisfactorio brindar un apoyo incondicional a los que están en su derecho, pero debe tenerse en cuenta el riesgo de crear falsas esperanzas y prolongar la agonía" de los refugiados, contesta Van Walsum.

El enviado de Ban Ki-moon sospecha que éste es el error en el que cae buena parte de la sociedad civil española que, según él, "tiende a apoyar la política del Polisario". "A aquellos españoles que se preocupan de corazón por el bienestar de los saharauis les aconsejo que se pregunten si actúan correctamente animando al Polisario a apostar a toda costa por la plena independencia".

¿Y si el Polisario retomase las armas, como amenaza? "Basándose en la historia del conflicto, no creo que incite así al Consejo de Seguridad a imponer una solución", responde Van Walsum. "Creo que la violencia no desembocaría en un Sáhara independiente". (El País, 08/08/08)




3 comentarios:

Anónimo dijo...

granada
granada dijo
31 Agosto 2008, 02:34

no me extraña, tales mentiras sobre marruecos por parte de unos nostálgicos de Franco , que vamos a ser "francos" no os interesa ni un pelin los sahrauis o el sahara, lo que os hace mover es el odio y la hipocresías hacia Marruecos y los Marroquíes. un odio profundo que se explica porque temáis que os comparan con un país tercermundista, lo que sois en comparación con los otros piases Europeos, unos " moros" sois patéticos
Antònia
Antònia dijo
31 Agosto 2008, 06:04

No sé si los primeros sorprendidos del resultado del referéndum serían los polisarios y simpatizantes. Una auténtica lástima que no se convoque o que Marruecos lo bloquee. Porque si el pueblo saharaui se decidiera por la integración como Vd. da a entender se acabaría el problema para todos y especialmente para Marrruecos. No creo que el gobierno marroquí sea tan lerdo. Si se oponen será por algo, digo yo. Además Vd mismo nos dijo en su post anterior refiriéndose a Obama que suele equivocarse en sus prediciones electorales.
En cuanto al Pueblo saharaui, hoy por hoy tiene un legítimo representante: el Frente Polisario aunque a Vd. no le guste. Claro que por ahí anda el CORCAS cuyo presidente parece ser que anda implicado en algún escándalo de corrupción, en fin que la cabra siempre tira al monte, su gran carrera empezó cuando se apropió de los fondos del PUNS.
Lo que hay que leer.
QUE LES DEJEN HABLAR. TIENEN DERECHO A DECIDIR.

Anónimo dijo...

Saharaui dijo
31 Agosto 2008, 12:37

Al pueblo saharaui no necesita que expertos ficticios, agentes disfrazados de periodistas y enviados corruptos vengan a decirle lo que es mejor para él y lo que no. Es verdad que el POLISARIO no es todo el pueblo saharaui, pero hasta el momento es el único representante unánimamente confiable para representarnos. Si Marruecos(y España, que por cierto es tan responsable como El Majzen, no sólamente por su traicíon en 1975, sino también por su hiprocrecía actual) no acepta el referendum, es porque sabe que los saharauis votarían por su independencia. Un Sahara libre e independiente es incluso más beneficioso para Canarias que su misma pertenencia a España... Marruecos o mejor dicho, el Rey M-VI(porque es el dueño y amo del país) no tiene amigos ni aliados. Su único amigo y patrón verdadero es Francia porque fue quien lo instaló ahí... Así que, Francia(por su apoyo incondicional y manejo de las decisiones del sátrapa M-VI) junto a España, son los verdaderos responsables de lo que pasó, pasa y pasaría en el Sahara Occidental.



observador dijo
31 Agosto 2008, 16:46

Everdadero origen del problema es el colonialismo occidental que después de saquear los países colonizados y expoliar sus riquezas y antes de su salida forzada por la resistencia, creó fronteras minadas entre estos países que solo dejaron la discordia y problemas que luego van a impedir la realización de los sueños de estos pueblos en la unidad , que es un hecho real basado en la religión ,la lengua ,los credos, y el destino común.
Primero , el problema del Sahara es un problema marroquí-marroquí, ya que los que crearon el Polisario ,no eran sino ciudadanos marroquíes que si, han sido en un momento de la historia maltratados por la administración de su país como lo han sido los del rif y del Atlas por supuesto.(
Segundo es un problema magrebí ya que un país que preparó la logística para acoger a una parte de la población saharaui y encuadrarla y luego apoyar militarmente y diplomáticamente a un movimiento que se presenta como su representante legitimo, es un Estado Magrebí que se llama Argelia: Por lo tanto sacar al problema del Sahara de su contexto como resultado de las discordia entre Marruecos y este país, y como una herencia de la época y las circunstancias de la guerra fría es inducir en el error.
Tercero, con España el problema se acabó a la hora de la descolonización del territorio con la firma de los acuerdos de Madrid. Por eso, hay que entender la "militancia" exagerada de algunos españoles en este tema dentro, o bien de la lógica de las complicadas relaciones que mantienen España y Marruecos y que se deben a causas de índole histórica, cultural y geográfica, o bien en el hecho de un planteamiento que considera que un Marruecos débil y reducido es mejor para España, que un Marruecos unificado, democrático y estable.
de ahí esa tendencia en “demonizar” a Marruecos achacándole todos los males, pese a todos sus esfuerzos en reconocer sus errores y emprender la vía de la reconciliación y la democratización con los saharauis ,un proceso cuyo punto de auge es la iniciativa autonómica que reconoce claramente la especificidad saharaui y presenta los ingredientes para una solución justa y moderna. Y al mismo tiempo, presentar a un movimiento militar dogmático como un “santo” que hay que apoyar ciegamente , incluso si viola sistemáticamente los derechos de sus ciudadanos y si sus practicas son dignas de los seguidores de Pol Pot y incluso si su legitimidad es cuestionada por la mayoría de los saharauis (más de dos tercios están en su tierra y gozan de sus derechos políticos y económicos y al mismo tiempo luchan para mejorar su situación )
Por eso ,ayudar al pueblo saharaui requiere , con urgencia poner fin a la situación catastrófica de la gente que esta en Tinduf ,dándole la ocasión de decidir si quieren de verdad quedarse ahí en tierra que no es suya o volver a la suya con dignidad.


f-menorca dijo
31 Agosto 2008, 17:03

El pueblo saharaui fue traiciondo por España y por occidente, es triste, pero es asi, y ahora lo hecho tiene una muy dificil solucion mientras Marruecos tenga el apoyo de Estados Unidos. Triste,pero real.



Ramon dijo
31 Agosto 2008, 23:34

Viva el sahar alibre




Mugatil sahraui dijo
31 Agosto 2008, 23:41

No tenemos nada que ver con los monarcas(Reyes)No sabemos vesar las manos de nadie.Y no pedimos lo imposible solo queremos un referendum libre y democratico.Viva el Frente Polisario........Toda la patria o el martirio.....

Anónimo dijo...

Anónimo dijo
03 Septiembre 2008, 23:41

Despues de vivir desde un 1 año de edad hasta los 19 (1946-1964) el Sahara y Sidi Ifni o sea mi juventud, le contesto a OBSERVADOR que no tiene ni idea del tema del Sahara .Lo primero que deve de saber es que son dos pueblos diferentes en todo su lenguaje unos los marroquis hablan el Chelga, los saharagis El Jasania.Las culturas son diferentes, las formas de vestir y sus trajes sus costumbre etc. Hace 60 años hera dificil ver un saharagui por encima de Tantan o Gulemin, hablo de la epoca
en que Cabo Jubi hera mas importante que El Aihun.
En resumen lo que ha hecho Marruecos es llevar en la marcha verde a 300.000 marroquis para COLONIZAR al sahara.



abajery dijo
04 Septiembre 2008, 17:41

hay que ser cara dura, me refiero a los dirigentes marroquies no al pueblo,estaba viendo hace poco un programa del ALJAZEERA,canal de noticias de mas demanda en el mundo arabe y me sorprende que tal bentaleb un ex colaborador del rey hasan segundo en una intrevista con el canal mencionado anteriormente afirma que mauritania es parte de marruecos,hay que ser cara dura a estas alturas no" saben donde terminas las fronteras de su pais"