jueves, 14 de abril de 2011

Los españoles y la democracia





Ellos hicieron posible la democracia





14 de abril: 80.º aniversario de la proclamación de la república. Una buena fecha para recapacitar sobre aquella esperanza truncada que no fructificó por culpa de casi todos sus contemporáneos; de unos más que de otros, por supuesto, pero en la que todos colaboraron para que fracasara. Y sobre la democracia, por fin asentada, con todos los defectos inherentes a cualquier institución humana. Y sobre los críticos a la democracia, de los que habla con sabiduría y acierto Robert A. Dahl en su libro "La democracia y sus críticos" (Paidós, Barcelona, 1993), un análisis espléndido de sus límites y posibilidades. Quizá es que le pedimos demasiado (a la democracia) olvidándonos, como dijo Sir Winston Churchill, de que es el peor sistema de gobierno posible, si excluimos todos los demás...


Desde luego no tienen mal juicio de ella la mayoría de los españoles si nos atenemos a los resultados de la encuesta realizada por Metroscopia y publicada por El País el pasado 27 de marzo. Que con la que está cayendo la mayoría de los ciudadanos, un 88 por ciento muestren su adhesión a la democracia, es prueba palpable de su madurez política y también de una verdad casi universal: las democracias asentadas tienen recursos suficientes para superar cualquier crisis económica sin convertirla en una crisis social ni política. Una mala noticia para los catastrofistas y agoreros de izquierda, derecha y mediopensionistas, pero que le vamos a hacer, esa es la verdad que se desprende de la misma...

Sorprenden algunos datos de la encuesta: por ejemplo, que la mayoría de los españoles son mucho más tolerantes y respetuosos con las opiniones ajenas que su clase política; que nadie tiene derecho a considerarse en posesión de la verdad; que la democracia es buena como sistema de gobierno (a pesar de los políticos y la crisis económica); y que la corona y el ejército son las instituciones mejor valoradas por los ciudadanos (algo que el izquierdismo de salón no entiende ni aunque le asen a fuego lento).

Menos sorprendente resulta la valoración absolutamente negativa de los dirigentes políticos, tanto del gobierno como de la oposición, y sobre todo de las organizaciones partidistas que los sustentan (un 89 por ciento) a pesar de reconocer que los partidos son necesarios para el buen funcionamiento de la democracia.

Y un dato más que curioso y relevante, un 80 por ciento reconoce sentirse orgulloso de la forma en que se llevó a cabo la transición a la democracia y de los políticos que la llevaron a cabo y del espíritu de consenso que la presidió. ¡Ah!, y de la necesidad de llevar a término una "segunda transición" con el mismo espíritu de tolerancia, respeto y búsqueda de consenso de la primera que incluya una revisión de la Constitución que consideran absolutamente necesaria (posibilidad de revisión que provoca sarpullidos en la cavernícola derecha que aspira a gobernarnos). Como ven, nada más alejado de las preocupaciones, ocupaciones y objetivos a corto plazo de nuestra clase política. Y luego se quejan... ¡Los pobres, es que son unos incomprendidos!... Sean felices a pesar de todo, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt






Españoles del siglo XXI








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Entrada núm. 1364 - 
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"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

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