jueves, 27 de enero de 2011

Berlusconi y la idiotización de la sociedad





Caricatura de Silvio Berlusconi





Ya he escrito en otras ocasiones sobre el personaje, pero recuerdo con especial cariño mis entradas del 20 de febrero de 2010: "Un gesto inapropiado", y del 18 de mayo de 2008: "Ensoñaciones", así que a ellas me remito y no creo que tenga mucho que añadir sobre él. Silvio Berlusconi  ha logrado, desde que se hizo con la presidencia del gobierno, lobotomizar a la sociedad italiana, prostituir a la república y sodomizar a su clase política. Y encima, que le aplaudan. Todo un récord difícil de igualar por ningún otro gobernante en ejercicio. 

Pero algo parece moverse en el seno de la sociedad italiana: lobotomizados, prostituidos y sodomizados comienzan a estar hartos del susodicho. La clase política le planta cara, las instituciones de la república le buscan algo más que las cosquillas, y la sociedad civil, con las mujeres al frente, le grita ¡basta ya!

En mi último viaje a Italia, hace cuatro años, trabé una cierta complicidad amigable con una de nuestras guías, una atractiva joven italiana, con buen acento español, que no podía tener más de allá de 22 o 23 años. Se iban a celebrar en aquellos días elecciones generales en Italia y le pregunté su opinión sobre las mismas, las posibilidades de la izquierda de ganarlas y sobre lo que pensaba de Berlusconi. Para mi sorpresa, aquella dulce señorita  comenzó a despotricar contra la izquierda italiana, a la que responsabilizaba de todos los males de su patria, y a cantar alabanzas sobre el hombre que iba a salvarla, que no era otro que Silvio Berlusconi... Evidentemente, en cuanto pude desvié la conversación hacia las rivalidades manifiestas entre Rafael Sanzio y Leonardo da Vinci, o sobre la historia de Antinóo y el emperador Adriano, que tan bien conocía gracias a la preciosa "Memorias de Adriano", de Marguerite Yourcenar, quizá, o sin quizá, uno de los libros que más profunda impresión me han causado nunca, y no volví a sacar a relucir mi interés por la política italiana.

Pero sí, las cosas han comenzado a cambiar en Italia. Y han sido las mujeres las que han dado el primer paso. Una crónica de la periodista italiana Lucía Magi: "Las curvas antes que el currículo", y un artículo de Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política en la UNED y miembro del Consejo de Estado: "¿Se puede caer más bajo?", daban cuenta de ello en el diario El País de antes de ayer. No es posible saber cuanto más tardará en acabar "Il Cavaliere" en manos de la justicia italiana, pero que cae, seguro. Al menos, yo así lo espero. Por pura higiene mental, y por Italia, a la que amo como una segunda patria, quizá también por deformación profesional como historiador. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt







El Castel Sant'Angelo, la tumba de Adriano (Roma, Italia)







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Entrada núm. 1346 -
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"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

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