jueves, 24 de septiembre de 2026

DEL ARCHIVO DEL BLOG: DE LOS TEMORES DEL FUTURO, POR HARENDT. PUBLICADO EL 10 DE OCTUBRE DE 2022

 




Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz lunes. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy va de los temores del futuro, que como dijo Séneca: "Muy breve y trabajosa es la vida de quienes olvidan el pasado, descuidan el presente y temen el futuro”, y nos recuerda en ella el periodista Andrea Rizzi, se puede aplicar a la situación actual de la Unión Europea entre nacionalismos, desgarro social y plagas globales. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Nada más por mi parte salvo desearles que sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos.






No temas el futuro
ANDREA RIZZI
08 OCT 2022 - El País


En el ensayo breve titulado Sobre la brevedad de la vida, Séneca escribe: “Muy breve y trabajosa es la vida de quienes olvidan el pasado, descuidan el presente y temen el futuro”. Dos milenios después, la observación sigue mereciendo atención. ¿Qué reflexiones estimularía si aplicada a la Unión Europea?
Pasado. De las muchas lecciones del pasado que conviene no olvidar, ninguna probablemente importe más que la del nacionalismo y a qué consecuencias conduce. El continente lo ha comprobado una y otra vez a través de los siglos. Vivimos un tiempo extraño en ese sentido: con enormes pasos de integración en la UE, desde la mancomunización de la deuda a la construcción de auténticas políticas sanitarias o energéticas comunes; mientras, en paralelo, poderosas convulsiones de instinto nacionalista nos sacuden. El Brexit y su desgarro, la victoria del nacionalismo de Giorgia Meloni en Italia u otros instintos de egoísmo puntuales, y por tanto menos dramáticos, pero insidiosos, como los planes de Alemania de ofrecer subsidios por valor de hasta 200.000 millones de euros ante la crisis energética, una suma con visos de alterar la justa competencia en el mercado interior.
Presente. Será preciso atender a fondo las causas que justifican, en buena medida, el voto a propuestas extremas, de un color u otro, en esta fase. En muchos casos hay una legítima frustración de un sistema globalizado y precario que no funciona igual para todos. Es precisa mayor justicia social, que significa servicios públicos de calidad que garanticen formación y protección adecuadas, estabilidad en el mercado laboral y muchas otras cosas. A los de arriba les conviene entender que va incluso en su propio interés mantener la cohesión con los de abajo.
Cuidar el presente es, también, por supuesto, culminar con espíritu constructivo la respuesta solidaria a la guerra lanzada por Rusia —la cumbre de Praga muestra que no es siempre fácil—, y cuajar finalmente las reformas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y del sistema migratorio.
Pero cuidar el hoy es, además, recordar en todo momento que, con todos sus límites, las sociedades de la UE representan un entorno de vida prácticamente insuperable. Tantos huyen de Rusia; ¿quién quiere vivir en China hoy? Y cuidar el hoy es no olvidar, como nos dice Praga, que nosotros estamos entre los 44, son otros que son dos; que somos un ejemplo para tantos. Disfrutemos de lo extraordinario de nuestras cualidades; seamos conscientes de nuestro poder de atracción y seducción.
Futuro. Trabajar hoy para preparar un mejor mañana es de sabios. Pero ni se puede desperdiciar, o incluso aniquilar el presente porque se teme el futuro, convirtiéndolo en una mera operación de prevención de posibles daños, lo que es una lástima absoluta. Ni tampoco se puede renunciar a grandes objetivos porque se temen fracasos venideros. Difícilmente nacen del miedo cosas de las que estar orgullosos. A menudo lo que hay no es suficiente, no está bien. Entonces hay que salir del puerto, aunque suponga un desgarro, una melancolía. Ahí fuera está la Europa de la Defensa, necesaria. Y la Europa ampliada, justa con tantos millones de europeos.
Y nosotros. Pero, claro, las palabras de Séneca iban dirigidas a individuos, no a instituciones. Muy difícil recordar el pasado en su justa medida en tiempos difíciles como estos: por un lado, se abre el barranco de la nostalgia de momentos tersos; por el otro, el abismo de la cancelación en el impulso de construir algo nuevo. Qué arduo disfrutar del presente, en medio de obligaciones, retos y heridas, sin ser un irresponsable. Qué arrojo para no temer el futuro, en medio de tantas y grandes plagas, nubes en el horizonte, problemas sin solución clara a la vista. Pero al menos se puede empezar preguntándonos: ¿y si lo que queda de hoy mismo fuera el inicio de algo mucho mejor?




















DEL POEMA DE CADA DÍA: HOY, REGRESO A LOS SAPOS, DE PHILIP LARKIN (1922-1985). 24 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 







REGRESO A LOS SAPOS



¿Quién no prefiere pasear

por el parque a trabajar?

El lago, el sol,

hierba donde echarse,


lejano rumor de críos

y niñeras de medias negras:

no está mal el lugar.

Pero no es para mí,


no soy uno de esos tipos

que te encuentras por las tardes:

hemipléjicos que apenas andan,

oficinistas con temblores,


pacientes de carne cérea

aún con secuelas del accidente,

y personajes de abrigo largo

que hurgan en las papeleras:


gentes que esquivan el sapo del trabajo

por estúpidos o por débiles.

¡Imagínate ser como ellos!

Oír cómo dan las horas,


ver cómo traen el pan.

el sol que se oculta tras las nubes,

los niños que vuelven a casa;

imagínate ser como ellos,


ir rumiando tus fracasos

junto a un lecho de lobelias,

no tener adónde ir

ni más amigos que unas sillas vacías.


No, dadme mi montaña de papales,

mi secretaria con permanente,

mi le-paso-la-llamada-señor:

¿qué más puedo responder


cuando las farolas se encienden a las cuatro

y acaba ya otro año?

Dame tu brazo, viejo sapo,

tomemos la Cuesta del Cementerio abajo.



PHILIP LARKIN (1922-1985)

poeta británico





***





Philip Larkin fue un poeta, bibliotecario, narrador y crítico de jazz nacido en Coventry, Inglaterra, en 1922. Fue uno de los poetas más radicalmente británicos del siglo XX. Apenas salió de Inglaterra y vivió casi toda su vida en Hull, donde trabajó como bibliotecario de la universidad. En poesía, se afilió a una tradición que va de Thomas Hardy a Edward Thomas. Entre sus libros de poemas destacan Las bodas de Pentecostés y Ventanas altas, que tuvieron un notable éxito comercial. En 2014 la editorial Lumen publicó su poesía reunida. También es autor del libro All What Jazz: Escritos sobre jazz (Paidós, 2004) y de novelas como Jill (Impedimenta, 2007) o Una chica en invierno (Impedimenta, 2015). Murió en Hull el 2 de diciembre de 1985 con 63 años.




















DEL ASUNTO DEL DÍA: DE PASAR DE SER EL 51 A PASAR A SER EL 28, POR JORDI JUAN. 24 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 





El 29 de noviembre del 2024, pocos días después de su triunfo electoral, Donald Trump invitó en uno de sus hoteles en Florida al entonces primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Fue un encuentro inesperado, que tuvo un anuncio aún más sorprendente: Trump sugería que Canadá se podía convertir en el estado número 51 de la Unión y Trudeau podría pasar a ser automáticamente el gobernador del nuevo estado. La delegación canadiense se lo tomó a broma, hasta que vieron el talante real de Trump con sus políticas impositivas. Estados Unidos ha acabado imponiendo aranceles de hasta el 50% a una amplia gama de productos de Canadá.

El sustituto de Trudeau, Mark Carney, lejos de amilanarse, fijó también aranceles por el mismo porcentaje a exportaciones de los Estados Unidos y siempre que ha tenido oportunidad ha sido muy crítico con las políticas de Trump. Como su sonado discurso en el Foro Económico Mundial de Davos en enero pasado, en el que instó a los países medianos a unirse y coordinarse para impulsar una tercera vía y plantar cara a los más poderosos como Estados Unidos.

Con estas credenciales, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, le ha puesto una alfombra roja en Estrasburgo y el martes propuso que Canadá fuera el primer “país asociado” de la UE. Carney recogió ayer el guante en el mismo pleno del Europarlamento y se mostró encantado con la sugerencia. Veremos­ cómo estas muestras de cariño se acaban transformando en acuerdos tangibles, pero Canadá parece más abierto a colaborar con la UE que el propio Reino Unido, al que le cuesta zafarse del impacto del Brexit, o Islandia, donde sus ciudadanos acaban de rechazar en referéndum la reanudación de contactos para la adhesión del país a la UE.

El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, ironizó hace unas semanas con la propuesta de Trump y dijo que Canadá debía de ser el estado 28.º de la UE en lugar del 51.º de Estados Unidos. Esto parece imposible, pero, en cambio, vale la pena explorar las grandes oportunidades de colaboración entre ambas partes. Trump echa a Canadá en brazos de Europa. Jordi Juan es director de La Vanguardia. Publicado el 18 de septiembre de 2026. 























miércoles, 23 de septiembre de 2026

BONES NITS, FELIÇ DESCANS I DOLÇOS SOMNIS. 23 DE SETEMBRE DE 2026






Hola de nou, amics. Bona nit, feliç descans i somnis dolços a tots aquesta nit de  23 de setembre de 2026. Espero que hagin passat un bon dia en companyia de les seves famílies i amics. Gràcies de tot cor per haver-se fet una volta pel bloc. M'alegraria creure que han gaudit de la visita. Tamaragua, amics meus. Que la deessa Fortuna i les benvolents Moiras els siguin favorables. Fins demà. Els vull. HArendt















DE LA TARDE QUE CAE: DIOS ESCRIBE DERECHAS CON RENGLONES TORCIDOS, POR MARTÍN CAPARRÓS. 23 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 







Parecen una ola, un maremoto. Estados Unidos, Italia, Argentina, Francia, España, Colombia, El Salvador y siguen firmas: cada uno de esos países —y otros más— intentan convencernos de que forman una suerte de internacional facha y que, por lo tanto, el poder de cada uno se multiplica por el poder de los demás, de todos juntos.

No es cierto, por supuesto: esto tampoco. El choque entre el proteccionismo atrincherado de Trump y la apertura comercial sin tasa de Milei o Bukele, por ejemplo, alcanzaría para varias guerras. Pero hoy quería mirar, sobre todo, la diferencia de modelos personales. Porque creo que cada uno de ellos es un digno representante indigno de la cultura que tristemente lo parió: una síntesis de su sociedad.

Así que aquí llegan, ya en la pasarela donde van desfilando uno tras otro, el brazo diestro desplegado o apenas la manita: La italiana es como un firulete más, el rulo de una estatua de Bernini, una sorpresa de recorrido corto: allí donde la historia y la lógica fascistas propondrían un señor adusto, el pelo escaso y los modales bélicos, los italianos nos ofrecen una rubia. Algo así como todo lo contrario: un intento de mostrar que se puede ser de ultraderecha y ser, al mismo tiempo, una persona moderna, simpática, sonriente. Que la ultraderecha es para todo público, que ya no son aquellos osos; que puede ser cualquiera, usted y yo, esa muchacha. Es un intento meritorio pero italiano: se descompone rápido. Un día simula que se enfrenta a Trump; dos días después le contesta “sí bwana”.

El norteamericano viene a ser lo leve, las burbujas: contra es@s señor@s que se tomaban todo tan en serio, que hacían de la vida un conjunto de normas inviolables —un coñazo—, ahora tenemos un viva la Pepa, un viejo muy teñido en pelo y piel que da pasitos de baile imitando a mi abuela para que no te olvides de que él también es eso, un violador convicto que nunca fue a la cárcel, uno que hace lo que quiere cuando quiere porque quiere. Lo leve está: que no es preciso hacer pucheros para matar a cientos de niñas en escuelas lejanas. Que podemos hacerlo como si no nos importara, solo porque podemos: porque somos —tratan de decir— los dueños todavía. El problema es su sobreactuación: terminamos creyendo lo contrario.

El argentino es un espejo: se le ocurrió que si la sociedad argentina era un quilombo inextricable, él sería uno igual —o peor—, más faltaba. Porque lo propio de la caricatura es extremar lo que caricatura. Le funcionó, al principio, y millones se identificaron: “Este sabe que esto así no va, lo sabe en carne propia”. Pero es difícil sostener el ritmo: el quilombo, si se mantiene, se transforma en la normalidad y cada vez se necesita más dosis para seguir produciendo el mismo Efecto Caos. Y llega un punto en que el mecanismo se desmanda y el pobre payaso que trabajaba de mimar y minar a su país se convierte en un muñeco roto. Es triste verlo en ese estado. (Vernos en ese estado es más que triste: es humillante).

La francesa es otra forma de la caricatura: la que no dice que lo es, la muñequita. Las muñecas asustan porque son demasiado lo que deben ser: lo son de una manera inamovible, siempre la misma, siempre igual. La señora Le Pen se presenta como una muñeca —caricatura sin querer— de una buena burguesa francesa, una mujer enérgica pero razonable, una de esas que tienen que vivir para contener la violencia de su marido —que en este caso es su papá—. Es su arma más fuerte: se aprovecha de la comparación. Siempre será un poco menos brutal que su progenitor y tan francofrancesa y tan garante de las viejas tradiciones como él. Aunque tiene un problema: aquellas damas, en aquellos salones, no solían llevar la tobillera de los presos.

El salvadoreño es una astuta construcción de opuestos: un muchacho atildado, su barba de dos días, su sonrisa, sus gorras miameras, toda esa pulcritud de herederito plantada sobre la base de cientos de cuerpos amontonados, arruinados, despojos despojados de sí mismos. En una cultura del enfrentamiento, un país que ha matado décadas y décadas, Mr. Bukele pone en escena el resultado de esa guerra: los malos al fin pierden porque él está dispuesto a destriparlos, a convertirlos en carroña. El presidente sin más es poca cosa; el presidente parado sobre esos restos reventados es una imagen tremebunda. Bukele usa la astucia de ser triunfo todo el tiempo: se caerá cuando, Goya o Faro mediante, todos veamos los Caprichos de su guerra, su garra carnicera.

El colombiano no podría ser más apropiado: el hombre parece ser la quintaesencia —falsificada en China— de una sociedad que se volvió aspiracional cuando unos pocos comerciantes de clase media tuvieron tal éxito que se encontraron con una cantidad hedionda de dinero y tuvieron que inventar formas nuevas y exóticas de usarlo y dedicaron a eso muchos esfuerzos e hipopótamos. Al hacerlo, además, inundaron su mercado interno con dinero y más dinero y la cultura local con esta idea de que el éxito sólo sirve si se lo puedes refregar en la cara a tu vecino. Y que sólo hay éxito en el triunfo individual. Ahí está el chiste: si alguien grita que su triunfo consiste en cagarse en todos los demás, ¿cómo hacen todos los demás para elegirlo suponiendo que no va a cagarse en ellos? De todos modos, la trampa está servida: alguna vez se entenderá que este señor encarna —sin querer— la crítica más extrema a una cultura que supone que, cuando puedes elegir lo que realmente quieres, eliges ser una basura.

Y nos queda, por hoy, el español, un caso muy menor, un funcionario que lleva 25 años empleado por algún partido de derecha. Se diría que el hombre no quiso o supo pensar nada: que se entregó sin resistencias a la supuesta literalidad íbera. En España, dicen, las cosas deben parecerse a lo que son. El señor Abascal es un facha como deben ser los fachas en los sueños de sus mamás fachas, virgen santa: un señor grandote, un poco gordo, que usa la ropa siempre chica para que se le note y una cara de malo de película peor y una barba de barbería barata y el gesto siempre adusto de quien carga sobre sus hombros muchos destinos y una escopeta de juguete. El señor Abascal es, todo él, un malo de juguete. Todo de juguete: su destino depende de cuán niños sean sus compatriotas. Están algunos, faltan otros. Todos ellos quieren sacar ventajas de algún rasgo de sus países y culturas. Buscan, se buscan: todos hablan mucho de su dios pero ninguno cree que su dios lo haya hecho como es. Saben –todos ellos saben– que su dios escribe derechas con renglones torcidos. Martín Caparrós es escritor. Publicado en El País del 7 de septiembre de 2026.




















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. JAQUE MATE, ELON MUSK, POR JAIME RUBIO HANCOCK. 23 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 














El ajedrez está a punto de quedar obsoleto, igual que el fax, la locomotora de vapor y los pantalones ajustados. Eso es lo que piensa Elon Musk, que la semana pasada insistía en X en que este juego quedará “resuelto del todo” en unos años. El ajedrez es difícil para los humanos, dice, pero no para los ordenadores: “El número real de movimientos que no son totalmente estúpidos es pequeño”, lo que quiere decir que es un problema abarcable para la inteligencia artificial (IA) en no muchos años: “Entre ahora y entonces, incluso después, divertíos. La gente disfruta de muchos juegos y deportes en los que las máquinas son mucho mejores”.

Los mensajes de Musk muestran varios de los desaciertos de esta tecnoligarquía que amenaza con convertir el mundo no solo en una dictadura algorítimica sino también en un lugar aburridísimo. Está muy bien que la IA nos ayude a resolver problemas —el cáncer, la degeneración macular, el alzhéimer—, pero, como señalan muchos comentarios a sus tuits, el ajedrez no es un problema, sino un juego. Los millones de personas que lo practican cada día no están intentando resolver nada; solo quieren divertirse. No es como si alguien se apunta a un club con el objetivo de decir: “Ya está, así es como se hace”, y que le den el Nobel de Ajedrez por haber encontrado la cura.

Jugar es una de las cosas que nos hace humanos. Como escribe el filósofo e historiador Johan Huizinga en Homo ludens, es una forma de explorar el mundo, de conocernos a nosotros mismos, de relacionarnos con los demás, de aprender a perder (y a ganar). Y, sobre todo, es divertido. “Una cultura auténtica no puede subsistir sin cierto contenido lúdico”, señala.

Además de eso, hace años que las máquinas juegan mejor que nosotros. Ante cualquier posición, un programa como Stockfish ya propone la mejor jugada posible. Y eso está muy bien, porque ayuda a aprender y a entender qué ha pasado en una partida. Pero pocos creen que el ajedrez haya perdido interés por ello. Nadie seguiría un campeonato entre máquinas, salvo como curiosidad: seguimos las partidas entre humanos no solo “aunque se equivoquen”, sino también, incluso sobre todo, porque se equivocan. Lo ha escrito alguna vez el periodista Leontxo García en estas páginas: en el ajedrez, la belleza suele ser hija del error. Como en multitud de deportes, lo importante no es solo jugar bien, sino también identificar y aprovechar las equivocaciones ajenas.

La promesa de Musk recuerda a lo que se dice en ocasiones sobre el futuro de la escritura y del arte, que no se entienden como expresiones culturales, sino como problemas técnicos. Hay un empeño en que la IA sustituya a escritores, ilustradores y cineastas, pero se olvida que ocurre lo mismo que con el juego: es verdad que hay gente que solo quiere publicar, igual que hay gente que solo quiere ganar, pero a la mayoría nos gusta escribir, incluso aunque lo hagamos tan mal como jugar al ajedrez. Si una IA lograra resolver la escritura o el dibujo y escupir novelas, películas y cuadros bien construidos, seguiríamos escribiendo y leyendo a humanos. Porque queremos compartir o conocer una experiencia, un punto de vista, una idea. E igual que ocurre con el ajedrez, también aquí la belleza puede nacer del error, porque del error surge lo inesperado, lo cómico, lo nuevo, lo raro. No seguiremos leyendo a otros humanos aunque se equivoquen, sino porque se equivocan.

Es curioso comprobar en qué quedan muchas de las promesas de los tecnoprofetas: nos venden una utopía futura en un discurso puramente comercial que aspira, entre otras cosas, a ocultar los problemas actuales de la IA, como el consumo de energía y agua, o el robo de material con derechos de autor para entrenar a sus máquinas. Pero en este caso, Musk ni siquiera nos ofrece un porvenir maravilloso en el que la tecnología curará el cáncer, sino que amenaza (inútilmente) con volver irrelevante un juego. No es solo que una máquina nos vaya a robar el trabajo; es que nos quiere robar la diversión. Jaime Rubio Hancock es escritor. El País, 10 de septiembre de 2026.













EL EQUINOCCIO DE OTOÑO EN CANARIAS: EL CIELO DE GRAN CANARIA VISTO DESDE EL ROQUE NUBLO









En este mismo instante, las 01:05 de la mañana de hoy, 23 de septiembre, las islas Canarias entran en el equinoccio de otoño de este año 2026. ¡Qué podamos ver muchos más, amigos míos! HArendt


















MI PLAN DE LECTURAS PARA EL 2026. ENTRAMOS EN EL OTOÑO

 








MI PLAN DE LECTURAS PARA EL 2026

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INVIERNO, 2026

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LA FUGITIVA (A LA BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, T. VI), de Marcel Proust (leída).

HANNAH ARENDT, UNA BIOGRAFÍA INTELECTUAL, de Thomas Meyer (leída).

IDENTIDAD Y AMISTAD, de Emilio Lledó (leída).

EL TIEMPO RECOBRADO (A LA BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, T. VII), de Marcel Proust (leída). 

APOLOGÍA DE SÓCRATES, de Platón (leída).

WALDEN, de Henry David Thoreau (leída).

LOS GRANDES CEMENTERIOS BAJO LA LUNA, de George Bernanos (leída).

EL GRAN GATSBY, de F. Scott Fitzgerald (leída).

LA MARAVILLOSA HISTORIA DEL ESPAÑOL, de Francisco Moreno (leída).

FEDÓN, de Platón (leída).

SONETOS DE AMOR, de William Shakespeare (leída). 

ANA NO, DE Agustín Gómez Arcos (leída).

CAMINAR, de Henry David Thoreau (leída).

(Trece lecturas completadas).


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PRIMAVERA, 2026

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LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO, de Byung-Chul Han (leída).

ENEIDA, de Virgilio (leída).

BIOGRAFÍA DEL SILENCIO, de Pablo D’Ors (leída).

TRISTRAM SHANDI, de Laurence Sterne (leída).

CRÓNICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, de la Real Academia Española (leída).

COMERÁS FLORES, de Lucía Solla (leída).

SAN MIGUEL, BUENO Y MÁRTIR, de Miguel de Unamuno (leída).

EL ARTE DE TENER RAZÓN, DE ARTHUR SCHOPENHAUER (leída).

SUITE FRANCESA, de Irène Némirovsky (leída).

ANTOLOGÍA GENERAL, de Pablo Neruda (leída).

EL PERIÓDICO DE LA DEMOCRACIA, de Javier Cercas (leída).

CÓMO EL MUNDO CREÓ OCCIDENTE, de Josephine Quinn (leída).

LENGUA MADRE, de Laura Spinney (leída).

(Trece lecturas completadas).


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VERANO, 2026

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POEMA DE GILGAMESH, Anónimo (leída).

REPÚBLICA, de Platón (leída).

IBIS, de José María Vargas Vila (leída).

CLÁSICOS SIN FILTRO, de Mary Beard (leída).

DESMITIFICANDO LA EDAD MEDIA PENINSULAR, de Alejandro García Sanjuán (leída).

EL FUTURO DE LA DEMOCRACIA, de Daniel Innerarity (leída).

LA LIEBRE Y YO, de Chloe Dalton (leída).

CIRCE, de Madeline Miller. (leída).

LA METAMORFOSIS, de Franz Kafka (leída).

¿TIENE FUTURO LA VERDAD? de Georg Steiner (leída).

TEOGONÍA. LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS. ESCUDO, de Hesiodo. (leída).

LA CANCIÓN DE AQUILES, de Madeline Miller (leída).

LA AMIGA ESTUPENDA (DOS AMIGAS, TOMO I), de Elena Ferrante (leída).

LOS PERSAS, de Esquilo (leída).

IFIGENIA EN ÁULIDE. de Eurípides (leída).

HISTORIA ALTERNATIVA DE LA FELICIDAD, de Juan Antonio González Iglesias (leída).

MEMORIAS DE ADRIANO, de Marguerite Yourcenar (leída).

POLÍTICA Y FICCIÓN, de Jorge Lagos y Pablo Bustinday (leída).

(Dieciocho lecturas completadas)


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OTOÑO, 2026

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ETAPAS EN EL CAMINO DE LA VIDA, de Soren Kierkegaard (releyendo ahora).

EL LORO DE FLAUBERT, de Julian Barnes (pendiente de lectura).

PLEGARIAS ATENDIDAS, de Truman Capote (pendiente de lectura).

LA DECADENCIA DE OCCIDENTE, de Oswald Spengler (pendiente de lectura).

ARTE SONORA, de Auserón (pendiente de lectura).

UN CABALLERO EN MOSCÚ, de Amor Towles (pendiente de lectura).

MANIFIESTO POR UNA DEMOCRACIA RADICAL, de Jordi Sevilla (pendiente de lectura).

GALDÓS, Yolanda Arencibia (pendiente de lectura).

CONTRA EL ESTADO, de James C. Scott (pendiente de lectura).

LA MEMORIA RECUPERADA, de Antonio Iglesias (pendiente de lectura).

ERASMO Y ESPAÑA, de Marcel Bataillon (pendiente de releer).

ULISES, de James Joycee (pendiente de releer).

ENSAYOS, de Michael de Montaigne (pendiente de releer).

¿QUÉ ES LA POLÍTICA?, de Hannah Arendt (pendiente de releer).

(Catorce lecturas pendientes). 


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TOTAL DE LECTURAS PROGRAMADAS: 58

LEÍDAS: 44

PENDIENTES: 14

23 de septiembre de 2026