martes, 8 de septiembre de 2026

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, EXTRAÑA PRIMAVERA, DE GEORG TRAKL (1887-1914). 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 







EXTRAÑA PRIMAVERA



Profunda luz. Las doce. En duro suelo

me abriga el sueño aquella vieja roca.

Tres ángeles detienen, suave, el vuelo.

Extraños ríen con extraña boca.


Baña los campos la fundida nieve.

Premonitoria es esta primavera,

y de aquel abedul se adentra, leve,

en frío lago larga cabellera.


Veloz acerca el ala hermosa nube,

cintas azules en el cielo brillan…

Risueño en ellas mi mirar detuve.

Los ángeles piadosos se arrodillan.


De un pájaro encantado se levanta

muy claro y fuerte el trino de metal

y lúcido, yo escucho lo que canta:

¡Tu dicha no, tu muerte sí, mortal!



GEORG TRAKL (1887-1914)

poeta austríaco





***





Georg Trakl (Salzburgo, Imperio austrohúngaro, 3 de febrero de 1887-Cracovia, Imperio austrohúngaro —actualmente Polonia—, 3 de noviembre de 1914), fue un poeta austriaco, en lengua alemana; uno de los iniciadores de las vanguardias y el expresionismo literario. Trakl se consideraba el continuador y sucesor de Hölderlin, cuyo estilo asimila y moderniza dentro de la estética del expresionismo, pero en él también influyeron Novalis y Rimbaud. En él aparecen los temas del expresionismo salvo el mundo del trabajo y la ciudad: la descomposición del yo a causa de la sociedad moderna, la angustia, la locura, el suicidio, la muerte, la vejez, la ruina, la enfermedad: «Todos los caminos conducen a la putrefacción negra». El hombre está en el centro de sus representaciones y no tiene sino un destino: pudrirse. Esta visión escatológica y apocalíptica, se desarrolla en un mundo sin Dios o donde Dios ha muerto según pregona Nietzsche, de quien Trakl asimila el nihilismo, otro tema expresionista. La vida está vacía de sentido. "Yo no he nacido sino a medias", escribió.





















DEL ASUNTO DEL DÍA. DE LA COMPLEJIDAD DE ESPAÑA Y OTROS TÓPICOS, POR IGNACIO PEYRÓ. 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 






Si cada estación cambiamos de ropa, nada como la rentrée para refrescar también el arsenal retórico. En este tiempo hemos visto cómo algunos de nuestros tópicos conocían una abrupta toma de realidad: recordemos que España —se decía— tenía “el sistema financiero más sólido del mundo” y “la mejor sanidad del mundo”. Otras proclamas, como el “España nos roba”, se han ido marchitando. Y llevamos sin oír hablar de “la Tercera España” desde que apagó la luz el último afiliado de Ciudadanos en Corcubión. Es, por tanto, posible podar de clichés la conversación pública. Con humildad pero con convencimiento, aprovechando los días todavía ociosos del verano, aquí van unas pocas propuestas para la nueva temporada.

La complejidad de España. En cualquier debate, entrecerrar los ojos y soltar la palabra “complejidad” es el patrón oro de los comodines. No solo le evita a uno tener que explicar esa complejidad —lo que sería, sin duda, muy complejo—, sino que nos eleva varias pulgadas sobre la ramplonería circundante, incapaz de apreciar los infinitos matices de dificultad que nosotros sí podemos percibir y que sin duda arreglaríamos si, además de la sensibilidad, tuviésemos el tiempo. El sobreúso de “complejidad”, ciertamente, le está haciendo perder efecto, pues vale ya para cualquier cosa: para los ensayos de alta política y para decir que “la tortilla está bien de sabor, pero tiene un aspecto algo complejo”. Cuando un político habla de complejidad —“la situación del fuego es muy compleja”— lo que debemos entender es que confiesa su impotencia. Y cuando alguien habla de la complejidad de España, debemos entender directamente que nos está estafando. No ya porque compleja es la India o complejo lo tiene Ucrania, sino porque los políticos recurren a la complejidad como justificación moral de la inacción. En general, la izquierda apela a la España compleja para no molestar a los nacionalismos, y la derecha se parapeta tras la complejidad para no meterse en líos: ya alguien dijo que ¡It’s very difficult todo esto!

Madrid le queda grande. Suárez siempre fue “un chico de Ávila”. Aznar hizo olvidar a todo el mundo que en realidad no era de Valladolid. González no solo no era madrileño, sino que trajo consigo el llamado “desembarco andaluz”. Y aunque quizá Zapatero termine asociado con Zambia, era tan de León que se hizo con el poder provincial tras el Pacto de la mantecada en Astorga. Rajoy, gallego, subrayó siempre su voluntad de no mezclarse en cociditos madrileños. En definitiva, para alzarse con el poder en Madrid rara vez ha hecho falta ser de Madrid: Sánchez es de Tetuán, pero se llevaba tan a matar con el PSOE regional que tardó seis meses en darle pasaporte a Tomás Gómez. Y Calvo Sotelo, madrileño, fue el presidente que menos duró. Por contraste, madrileños con mando en plaza como Aguirre, Gallardón y hasta el madrileño-palentino Casado ya solo verán La Moncloa por televisión. En fin, baste para replantearse la validez del “le viene grande Madrid” como crítica, ahora aplicada a Feijóo y antes aplicada a muchos otros. Con una ironía: los mismos que hablan de que a X o a Y “le viene grande Madrid” están todo el día quejándose de la miopía y la insensibilidad de la M-30.

‘Lawfare’. Con este hay que tener cuidado, porque la experiencia enseña que las batallas entre jueces y gobernantes —Nixon, Craxi, Berlusconi, Sarkozy, Trump— acaban con los gobernantes en el descrédito o en algún lugar peor. Por lo demás, debemos señalar una cierta incompatibilidad entre las denuncias de lawfare y un lugar común de quienes las jalean: la necesidad de que las togas bajen al barro o, como se dijo de manera algo hinchada, “no eludan el contacto con el polvo del camino”.

El PSOE bueno (o el PSOE verdadero). Como al mencionar los centauros o el catalanismo integrador, puede parecer un animal mitológico. En este caso, habitaría en los prados de la nostalgia de la derecha: aquel PSOE, a medio camino entre Redondo, Corcuera y Bono —luego se ha unido Guerra— que de cuando en cuando iba a misa y al que le gustaba mucho el Rey. Pero no es mitología: claro que existió. Y el centroderecha parece haber olvidado que les hizo la vida imposible.

Los gallegos. Cuando en Madrid se habla de “los gallegos”, se habla del equipo de Feijóo. Aluden así a un fenómeno casi paranormal: tras dos décadas en la Xunta de Galicia, Feijóo, sorprendiendo a todo el mundo, decidió no rodearse de belgas.

El que pueda hacer que haga. Mayo de 2013. Gloria Lomana entrevista a Aznar. El Gobierno de Rajoy está en uno de sus trances más agónicos, y el todavía presidente de honor del Partido Popular Aznar considera que es el momento ideal para meterle un poco el dedo en el ojo. No olvidemos que aún existía el prime time. Lomana pregunta y repregunta: “Si se dan circunstancias extremas, ¿usted se plantearía volver a la política?” Aznar responde: “Eso es exactamente lo que acabo de decirle”. Aquella noche en La Moncloa se temieron aires de Fronda. A la mañana siguiente, no había pasado nada. Y no iba a pasar. Resulta muy tentador pensar que, cuando no está de nigromancias en FAES, Aznar se dedica a dictar al PP cómo tiene que actuar. Entiendo que es sugestivo, pero —simplemente— no es así. Ha pasado mucho tiempo desde su tiempo. Hay quien no olvida —pienso en esa entrevista— algunas palabras, algunas actitudes. Todos le respetan, muchos le quieren, algunos le escuchan y —la dura verdad— nadie le hace caso. Pensar que Aznar puede activar resortes tras decir “el que pueda hacer, que haga” revela un conocimiento meramente desiderativo del PP, que, por otra parte está, como todos los partidos, en el presentismo del que manda. Quizá con un ejemplo se entienda mejor: ¿cuánto manda hoy el extodopoderoso Felipe en el PSOE? A quien quiera criticar al PP no le faltarán motivos, pero la literatura gótica sobre Aznar y su influencia es solo un bulo.

La derecha y la ultraderecha. Nadie va a negarle a la izquierda de la izquierda la primacía de la España contemporánea en materia de cainismo. Cada tienda de campaña del 15-M estaba destinada a convertirse en una balsa de la Medusa en la que todos luchan contra todos. Y cada Vistalegre, cada Magariños y cada foto de unidad están destinados a convertirse, a los pocos años, en una carnicería. Pero, por mucho que el reclamo sea apetecible para los suyos, “la derecha y la ultraderecha” —el PP y Vox— no son lo mismo y no quieren construir lo mismo. Cualquier entendimiento que tengan es una especie de UTE a la espera de un nuevo asalto para erradicar al otro. Su convivencia será difícil, aunque ahora —en la vela de las elecciones generales— Vox esté en tregua táctica. Eso sí, quizá a las derechas les cueste aprender a destrozarse con el ahínco con que entre sí lo han hecho las izquierdas.

La burguesía catalana. No hemos renovado el vocabulario desde los tiempos del Banco de Bilbao y los intereses de la industria corchotaponera: en España solo parece existir una oligarquía, la vasca, y una burguesía, la catalana. Ya por esto debiera activarse la sospecha. Podemos hablar del papel del empresariado gallego, andaluz, valenciano —¡y hasta de la aristocracia madrileña!—, o de un separatismo que tuvo más que ver con tenderos que con altoburgueses, pero es igual. Es la última generación —vasca o catalana—que está gastando en ayahuasca y terapeutas argentinos lo último que queda del capital acumulado. Ignacio Peyró es escritor. El País, 22 de agosto de 2026.






















¡FELIZ DÍA DEL PINO! FIESTA MAYOR DE LA ISLA DE GRAN CANARIA. 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026





 


¡Hola, buenos días a todos y muy especialmente a todos los grancanarios de las islas y de la diáspora que hoy celebran la festividad de su patrona, Nuestra Señora la Virgen del Pino. Que pasen un gran día. HArendt
















lunes, 7 de septiembre de 2026

BONES NITS, FELIÇ DESCANS I DOLÇOS SOMNIS A TOTS. 7 DE SETEMBRE DE 2026

 





Hola de nou, amics. Bona nit, feliç descans i somnis dolços a tots aquesta nit de dilluns, 7 de setembre de 2026. Espero que hagin passat un bon dia en companyia de les seves famílies i amics. Gràcies de tot cor per haver-se fet una volta pel bloc. M'alegraria creure que han gaudit de la visita. Tamaragua, amics meus. Que la deessa Fortuna i les benvolents Moiras els siguin favorables. Fins demà. Els vull. HArendt














ENTRADA NÚM. 11388

DE LA TARDE QUE CAE. NI EXPULSAN NI ACOGEN, POR LOLA GARCÍA. 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 






Tres semanas después de la avalancha de migrantes por la frontera ceutí, seguimos sin tener ninguna información fiable sobre quiénes instigaron el asalto y cuál fue el papel de Marruecos. Es posible incluso que no lleguemos a conocer qué ha ocurrido. Pero tres semanas después también se evidencia la falta de reflejos del Gobierno. La estrategia de lograr en los primeros días el retorno masivo ha dado paso a la constatación de que unos miles (se habla de 8.000, pero nadie sabe la cifra) deambulan por una ciudad de 80.000 habitantes sin intención de regresar, mientras se constata la dificultad para discriminar casos y actuar en consecuencia. Sorprende la incapacidad del Ejecutivo para trasladar una idea clara de lo que piensa hacer para resolver una situación insostenible para los ceutíes y explosiva para la opinión pública, máxime cuando Pedro Sánchez siempre ha subrayado su experiencia ante situaciones excepcionales.

La posición del Gobierno refleja las contradicciones de la izquierda ante la inmigración. Hace dos años el CIS situó por primera vez ese fenómeno como primera preocupación. Desde entonces se ha mantenido en los tres primeros puestos. El 30% de los encuestados lo citó como primera preocupación, aunque solo el 13% admitía que le afectaba personalmente. El salto cualitativo es que muchos ya culpan a los migrantes de otros problemas, como el precio de la vivienda. Para el PSOE es un asunto incómodo, puesto que su votante oscila entre el temor a la llegada de extranjeros y la voluntad de acogida. Algunos estudios revelan que los electores son menos comprensivos que sus partidos en este asunto. Los socialistas europeos también viven esa contradicción. A la vista están sus diferencias.

Lo peor para el Gobierno es que no logra enviar un mensaje claro a ningún sector. Ni a quienes desean la expulsión de los migrantes ni a quienes se escandalizan por el trato que reciben esas personas, miles de ellas menores (muchas niñas que anhelan una libertad para ellas vedada, además de un futuro económico). El Gobierno aparece así solo, sin el apoyo de una Europa escorada a la derecha y criticado por organizaciones humanitarias por la deficiente acogida. Desorientado, ofrece una sensación de ineficacia y desgaste de la que le será difícil desprenderse. Lola García es directora adjunta de La Vanguardia, 22 de agosto de 2026.














DEL CAFÉ DE SOBREMEDA. DEL ARTE DE LA CONVERSACIÓN, POR ANTONI PUIGVERD. 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 







Francia tiene tantos problemas como nosotros, pero todavía celebra la inteligencia literaria como un gran regalo. Hace 400 años del nacimiento de Madame de Sévigné (1626) y la efeméride se ha conmemorado con una exposición en el Museo Carnavalet y con la publicación en la Bibliothèque de la Pléiade de un cofre suntuoso que recoge en tres volúmenes toda su Correspondance. 

Un día de estos hablaré de Madame de Sévigné. Pero antes quisiera glosar el pensamiento de otra gran mujer, no de tiempos pasados, sino de hoy: la estudiosa italiana Benedetta Craveri, que ha dedicado su vida a investigar la función humanizadora de las damas de los siglos XVII y XVIII. Craveri sostiene que, en estos dos siglos previos a la Revolución Francesa, la cultura europea dio un giro civilizador gracias a las damas que, como Sévigné, convirtieron sus salones de Versalles y París en verdaderos clubs de debate. La nobleza femenina cultivó en estos salones un nuevo ideal de sociabilidad, regido por las buenas maneras y la perfección expresiva. Se invitaba a nobles, pero también a escritores, que enseguida conquistaron un papel principal. Había nacido el arte de la conversación. Hoy, la grosería, el simplismo y la fuerza están operando una contrarrevolución.

Encerradas en el gineceo, sin poder real, aquellas damas crearon espacios de libertad y protagonizaron, desde dentro, una revolución: los escritores carecían de poder, pero en aquellos salones su talento verbal contaba más que los títulos nobiliarios, donde no destacaba el más poderoso, sino el más inteligente. Ingenio y expresividad encarnaron un ideal nuevo de socia­bilidad. La agudeza mental pronto fue tanto o más importante que el origen social. Ser el más fuerte, el más rico o el más hábil con la espada perdía valor: empezaba a cotizar el ser ameno, irónico o profundo. Si las élites masculinas habían fundamentado su poder durante siglos en las armas, aquellas damas entronizaban un nuevo valor: las palabras.

Siglos después, estamos retrocediendo. La fuerza vuelve a tener más prestigio que la inteligencia. El ruido y los gritos están eclipsando los argumentos. Solo las opiniones simples y estridentes tienen audiencia. Si aquellas damas hicieron la revolución, la grosería, la simplicidad y la fuerza están operando la contrarrevolución. Antoni Piugverd es escritor. La Vanguardia, 22 de agosto de 2026.


















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY LUNES, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 




















DEL ARCHIVO DEL BLOG. LA PROMISCUIDAD FRANCESA, POR MARC BASSETS. PUBLICADO EL 3 DE SEPTIEMBRE DE 2017

 







La promiscuidad entre prensa y política tiene tradición en Francia. Este es el país de los off the record y de los sobreentendidos, el país, por ejemplo, en el que, durante años, los periodistas sabían que el jefe de Estado llevaba una doble vida con una familia paralela, y, para retomar el lema de The New York Times, no lo consideraban digno de ser publicado. Es verdad que esta promiscuidad no es única de Francia, pero Francia la practicaba —la practica aún a veces— con las formas sofisticadas y exquisitas del París cortesano. En la rentrée de 2017, en este inicio del curso político marcado por las primeras reformas del nuevo presidente, Emmanuel Macron, la relación entre periodistas y políticos —dos de las profesiones más impopulares— es de nuevo motivo de discusión. El nombramiento del columnista Bruno Roger-Petit como portavoz de Macron ha suscitado algunas críticas, aunque el paso del periodismo a la política no es nuevo en Francia. Es más habitual en países como EE UU, donde en años recientes varios portavoces de la Casa Blanca fueron periodistas. La puerta giratoria va en ambos sentidos.

La nueva temporada televisiva y radiofónica tiene entre sus estrellas a varios políticos que han dado el salto. Entre ellos, nombres como el ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin, el exdirigente socialista Julien Dray o el jefe de comunicación del presidente François Hollande, Gaspard Gantzer. Hay más, dedicados a tareas que van desde el comentario y la tertulia a la crónica de actualidad. Las líneas se difuminan, como se vio el 31 de agosto en la rueda de prensa en la que el primer ministro, Édouard Philippe, anunció la reforma laboral. Entre los periodistas se sentaba la abogada Raquel Garrido, que también es portavoz de La Francia Insumisa, el partido de la izquierda alternativa de Jean-Luc Mélenchon. Y preguntó. Como una periodista más. Porque estaba allí en calidad no de portavoz del partido que quiere destruir la reforma de Macron, sino de cronista del programa Los terrícolas del domingo, su otro trabajo. La promiscuidad ha entrado en una nueva dimensión. Marc Bassets es subdirector de Opinión de El País, 3 de septiembre de 2017.






















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, CANCIÓN A UNA DAMA EN LA SOMBRA, DE PAUL CELAN (1920-1970)

 







CANCIÓN A UNA DAMA EN LA SOMBRA



Cuando la Taciturna llegue y decapite los tulipanes,

¿Quién saldrá ganando?

¿Quién saldrá perdiendo?

¿Quién se asomará a la ventana?

¿Quién pronunciará primero su nombre?


Alguien que es portador de mis cabellos.

Los lleva como se lleva a los muertos en las manos.

Los lleva como llevó el cielo mis cabellos aquel año en que amé.

Los lleva así por vanidad.


Ese saldrá ganando.

No saldrá perdiendo.

No se asomará a la ventana.

No pronunciará su nombre.


Es alguien que está en posesión de mis ojos.

Los tiene desde que se cierran los portones.

Los lleva en los dedos, como anillos.

Los lleva como añicos de fruición y zafiro:

era ya mi hermano en otoño;

y ya cuenta los días y las noches.


Ese saldrá ganando.

No saldrá perdiendo.

No se asomará a la ventana.

Pronunciará su nombre el último.


Es alguien que tiene lo que dije.

Lo lleva bajo el brazo, como un bulto.

Lo lleva como el reloj su peor hora.

Lo lleva de umbral en umbral, mas no lo arroja.


Ese no saldrá ganando.

Saldrá perdiendo.

Se asomará a la ventana.

Pronunciará su nombre el primero.


Será decapitado con los tulipanes.



PAUL CELÁN (1920-1970)

poeta rumano





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Paul Pésaj Antschel, o Paul Pésaj Ancel (Chernivtsi, Reino de Rumanía; 23 de noviembre de 1920-París, Francia; 20 de abril de 1970), conocido como Paul Celan, fue un poeta rumano de origen judío y habla alemana, considerado por la crítica internacional como el más grande lírico en alemán de la segunda posguerra. Además de escribir poesía (en alemán y, anteriormente, en rumano), fue un traductor muy activo y políglota, traduciendo al alemán literatura rumana, francesa, española, portuguesa, italiana, rusa, hebrea e inglesa. Mientras tanto, la poesía de Celan se volvió cada vez más críptica, fracturada y monosilábica, y a menudo se desviaba de la métrica poética convencional y de las estructuras del verso. Creó y utilizó neologismos alemanes, especialmente en sus últimas obras Fadensonnen ("Threadsuns") y Lichtzwang. Se ha considerado que Celan intenta destruir o rehacer la lengua alemana en su poesía, utilizándola para transmitir imágenes densas y experiencias subjetivas; en una carta a su esposa Gisèle Lestrange describió esta postura como si sintiera que "el alemán que yo hablo no es el mismo que el que hablan aquí los alemanes".












DEL ASUNTO DEL DÍA. NEGACIONISTAS DEL SENTIDO, POR ANA IRIS SIMÓN. 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 





Los padres y madres del mundo estamos más cansados y a veces menos alegres, pero nos sentimos más plenos que los que no lo son. No lo digo yo: lo dice la ciencia. Así lo recogía el periodista Rodrigo Santodomingo en una pieza publicada en este periódico, que echaba mano de estudios y opiniones expertas para sustentar lo que para algunos es una perogrullada y para otros un escándalo, pero para casi todos es motivo de debate encarnizado. Y si no, hagan la prueba: suelten el globo sonda en alguna sobremesa de esas que aún quedan por delante este verano. Sobre todo si hay invitados menores de 40.

En los noventa, Ronald Inglehart comenzó a estudiar lo que llamó el paso de valores materialistas a valores posmaterialistas. Sostenía que, cuando las personas crecen en sociedades cada vez más prósperas y seguras, dejan de preocuparse tanto por la supervivencia, el orden o la conformidad y pasan a hacerlo por valores como la autonomía, la autoexpresión y la elección. Esto habría generado que las normas sociales pronatalistas dieran lugar a normas de elección individual. O lo que es lo mismo: que no es que las criaturas del posmaterialismo no queramos tener hijos, sino que tener hijos ha dejado de ser una norma social incuestionable, en parte por el vaciamiento de su sentido. Eso ha permitido que otras prioridades —las experiencias, la autorrealización (sea lo que sea eso), la carrera profesional o la autonomía— hayan entrado a competir con la reproducción.

La pregunta entonces es si las fuentes de sentido se pueden escoger o si simplemente se acogen. Hay un pasaje de Rayuela que me marcó mucho en la adolescencia, quizá porque representa muy bien esa querencia tan propia de nuestro tiempo púber de relativizar e incluso invertir el sentido de las cosas. “Abrazado a la Maga, esa concreción de nebulosa, pienso que tanto sentido tiene hacer un muñequito con miga de pan como escribir la novela que nunca escribiré o defender con la vida las ideas que redimen a los pueblos”.

Un espíritu, el de trastocar los valores y las fuentes tradicionales de sentido, que ilusionaba a los simpatizantes del sesentayochismo como Cortázar, al considerar las herencias y convenciones una cárcel. Y que, en nombre de la aparente libertad, acabó encerrando a sus hijos y nietos en prisiones nuevas: las del individualismo, la acedia y el vacío. Porque las fuentes tradicionales de sentido fueron sustituyéndose por formas modernas de consumo. De consumo de productos, de experiencias, de identidades e incluso de personas. Abrazados no a la Maga sino a nuestro tiempo pensamos que tanto sentido tiene tener un puestazo con nombre en inglés, el pasaporte lleno de sellos o una condición física de deportista de élite como relaciones significativas, alguien a quien legarle el mundo o la conciencia de que alguien —incluso Alguien— nos lo legó. Porque no hemos dejado de querer encontrarle sentido a la vida, sino de reconocer dónde se encuentra.

Por eso, si en esa sobremesa ustedes plantean la discusión sobre los padres y los que no lo son en términos de felicidad, se quedarán cortos. Porque la felicidad, siempre pasajera, es demasiado estrecha para explicar según qué realidades. Hay vidas más ligeras, más cómodas y libres de obligaciones, preocupaciones y horarios, y sin embargo menos habitadas. Y hay cansancios y pesares que no empobrecen la vida sino todo lo contrario: son signos de que en ella hay algo (normalmente alguien, incluso Alguien) que trasciende al cansado y al cansancio. Ana Iris Simón es escritora. (El País).




















domingo, 6 de septiembre de 2026

BONA NOX, DULCIS QUIES ET DULCIA SOMNIA. VI SEPTEMBRIS, ANNO MMXXVI

 





Salvete iterum, amici. Bona nox, quies felix, et somnia dulcia omnibus hac nocte domenica, VI Septembris, anno MMXXVI. Spero vos diem bonum cum familiis et amicis vestris egisse. Gratias ex imo corde ago quod blog visitastis. Libenter existimarem vos visitatione vestra fructum esse. Tamaragua, amici mei. Dea Fortuna et Parca benevola vobiscum sint. Ad cras. Amo vos. HArendt














ENTRADA NÚM. 11381