Historias del Sr. Keuner (Geschichten von Herrn Keuner) es una de las obras más interesantes escritas por Bertolt Brecht (1898-1956).
Las historias del Sr. K. se caracterizan por su brevedad y su capacidad incesante de estimular nuevas ideas y formas de pensar.
En esta obra, Brecht ofrece una definición particular sobre el amor:
“El amor es algo que se da y no algo que se retiene. El amor es el arte de producir algo con las posibilidades del otro”1.
Así, lo que damos por sentado queda sometido a revisión. La primera vez que leí este libro tenía poco más de 20 años. Ahora, con casi 40, sigo aprendiendo y sorprendiéndome con su filosofía de vida y visión del mundo (Weltanschauung).
Esas historias nos invitan a reflexionar sobre la realidad cotidiana, nuestra existencia y relaciones personales.
Aquí una de mis favoritas:
Conversaciones:
— Es imposible sostener una conversación entre nosotros dos — le dijo al señor Keuner a cierta persona.
— ¿Y por qué? — le preguntó ésta con sorpresa.
— En su presencia no se me ocurre nada razonable — contestó el señor K.
— Pero si no me importa en absoluto — dijo consoladoramente su interlocutor. —
Lo creo — respondió el señor Keuner molesto — pero a mí sí me importa2.
El señor Keuner estaba trabajando muy concentrado, entonces alguien le pregunta:
“¿En qué está trabajando usted?” y el señor Keuner responde: “Tengo mucho trabajo, estoy preparando mi próximo error”3.
El señor Keuner reflexiona sobre los más diversos temas, entre ellos La pregunta de si Dios existe (Die Frage, ob es einen Gott gibt).
“Una persona preguntó al señor K. si Dios existía.
Este dijo: — Te aconsejo que primero reflexiones si tu proceder se modificaría según fuera la respuesta a esta pregunta. Pues si no tuviera que cambiar para nada, más valdría olvidarnos de la pregunta.
Y si cambiara, en este caso al menos podría ofrecerte alguna ayuda diciéndote que ya habrías decidido de antemano: necesitarías un Dios”4.
El señor Keuner nos invita a reflexionar profundamente sobre la injusticia disfrazada de justicia. Él nos explica que:
“La injusticia a menudo adquiere carácter de justicia simplemente por ser frecuente”5.
Como buen pensador, el señor K. reflexiona con cuidado sobre los elogios recibidos:
“En cierta ocasión el señor Keuner oyó cómo sus antiguos alumnos le elogiaban y dijo: — Cuando los discípulos han dejado en el olvido remoto los errores de su maestro, él se acuerda todavía de ellos”6.
También analiza los cuestionamientos y evalúa si es pertinente responderlos.
“Un falso discípulo se acercó al señor K., el pensador, a contarle lo siguiente: — En América existe un becerro de cinco cabezas. ¿Qué me dices a esto?
— No digo nada — respondió el señor K.
El falso discípulo sintió un inmenso placer y añadió — Si fueras más sabio sabrías deducir cosas de este hecho.
El necio espera mucho. El pensador habla poco”.
¡El señor Keuner tiene ideas muy originales sobre el amor!
“— ¿Qué hace usted, le preguntaron al señor K., cuando ama a una persona?
— Le hago un dibujo — respondió el señor Keuner — y procuro que se le parezca.
— ¿Quién, el dibujo?
— No — dijo el señor Keuner —, la persona”7.
No es el boceto el que debe parecerse a la persona, sino todo lo contrario, según el Señor K.
El señor Keuner también reflexiona sobre el “amor a la patria” (Vaterlandsliebe) que fácilmente se convierte en “odio contra las patrias” (der Haß gegen Vaterländer).
“El señor K. no consideraba necesario establecer su residencia en un país determinado. —Malvivir puedo hacerlo en todas partes8 — solía decir. Un día paseaba por una ciudad que había sido ocupada por el enemigo del país en que él residía. Bruscamente se cruzó con un oficial de dicho enemigo que le obligó a descender de la acera.
El señor K. descendió indignándose contra aquél individuo, y no sólo contra él, sino sobre todo contra el país al que pertenecía, hasta el extremo de desear verlo arrasado por un terremoto.
— ¿Cómo me habré convertido en un nacionalista en este instante? — se preguntó el señor K. — Será por haberme cruzado con una nacionalista.
Y es por eso que debe extirparse la necedad, pues convierte en necio a quienquiera que se cruce en su camino”9.
¿Quién fue Bertolt Brecht?
Bertolt Brecht fue uno de los dramaturgos y poetas alemanes más influyentes del siglo XX. Nació en Augsburgo el 10 de febrero de 1898.
Brecht era todavía muy joven cuando fue llamado al servicio militar durante la Primera Guerra Mundial. Como estaba estudiando medicina, fue asignado para trabajar como enfermero en un hospital militar en el frente. Su contacto con las víctimas de la guerra lo convirtió en un feroz opositor de la guerra. Esta experiencia lo marcó profundamente y se convirtió en uno de los temas fundamentales de su obra. Incluso en el frente, escribió poesía para los soldados.
En 1924, Brecht fue invitado a unirse al Deutsches Theater (Teatro Alemán) en Berlín. Junto con el compositor Kurt Weill (1900-1950), escribió numerosas obras, de las cuales “La ópera de los tres centavos” (Dreigroschenoper) es la más conocida.
A partir de 1930, las obras de Brecht comenzaron a sufrir la agresiva oposición de los nacionalsocialistas. A principios de 1933, una representación de La medida (Die Maßnahme) fue disuelta por la fuerza por la policía.
En ese mismo año, Brecht abandonó Berlín con su familia y huyó al extranjero. Viajó por toda Europa (Praga, Viena, Zúrich y París). Posteriormente vivió en Dinamarca durante cinco años, y finalmente se estableció en Estados Unidos.
En 1949, Brecht regresó a Alemania y, junto con su esposa Helene Weigel (1900-1971), fundó el Berliner Ensemble en Berlín Oriental. El grupo teatral fue concebido tanto como escuela como teatro experimental.
Bertolt Brecht murió el 14 de agosto de 1956 en Chausseestraße 125 de Berlín. Este lugar es ahora la Casa de Brecht (Brecht-Haus): el museo Brecht-Weigel, un monumento conmemorativo y un centro de trabajo. Si se visita Berlín, realmente vale la pena conocer ese sitio tan especial: allí se puede ver cómo vivía y trabajaba Brecht. Se han conservado tres habitaciones en su estado original (¡lo cual es increíble!) y están abiertas a los visitantes. Si tienen la oportunidad, ¡hagan un recorrido guiado! Mi recorrido fue en alemán, pero bajo petición, es posible organizar uno en inglés también. Aquí hay algo de información práctica sobre ello:
También recomendaría que vayan al Dorotheenstädtischer Friedhof, el cementerio donde están enterrados tanto Brecht como su esposa. Está junto al museo y ¡realmente vale la pena visitarlo! Filosofía cotidiana. Substack, 16 de junio de 2026.








.jpg)







