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viernes, 27 de septiembre de 2024
jueves, 26 de septiembre de 2024
De las entradas del blog de hoy jueves, 26 de septiembre de 2024
De la vida en la Tierra
Echando un vistazo a la Tierra actual, cuesta creer que este planeta haya sido un aburrimiento lacerante durante la mayor parte de su historia, comenta en El País [De una bola de nieve llamada Tierra, 21/09/2024] el científico genetista Javier Sampedro. La Tierra tiene 4.500 millones de años, y durante casi 4.000 millones de ellos aquí no había ni helechos ni gusanos, ni árboles ni insectos, ni gambas ni caracoles, ni pájaros ni ratas, ni nada que pudiera verse a simple vista. Todo eso solo empezó hace 600 millones de años. Y la razón no es que la biología hubiera incurrido en dejación de funciones, porque las primeras bacterias evolucionaron sorprendentemente pronto. ¿A qué demonios vino entonces tan desesperante lentitud para que los microbios dieran lugar a organismos realmente interesantes como nosotros? ¿Eh?
Es la geología, amigo. Uno de los ejemplos más espectaculares es la “Tierra bola de nieve” (Snowball Earth, en inglés), que aún se considera una hipótesis, aunque se va consolidando con paso firme. Se trata de dos periodos (las glaciaciones sturtiana y marinoana) en que las capas de hielo que hoy se restringen a los casquetes polares llegaban hasta el mismísimo ecuador, cubriendo por entero el planeta y convirtiéndolo en una inmensa esfera de hielo. Esas dos glaciaciones formidables duraron cerca de 100 millones de años, y juntas definen el llamado periodo Criogénico. Lo más interesante es la fecha en que acabaron: hace 635 millones de años, poco antes de que los primeros animales, las esponjas, hicieran su aparición tras las exasperantes eras del aburrimiento. A partir de ese momento, la evolución animal —el proceso que nos creó— fue un paseo triunfal. Seiscientos millones de años pueden parecer una eternidad para nuestra miope escala humana, pero apenas supone el 10% de la historia del planeta.
El final del Criogénico coincide con algunos de los acontecimientos más importantes de la historia del planeta: una intensa actividad tectónica y volcánica, el enterramiento de grandes cantidades de carbono orgánico, un incremento sustancial del oxígeno atmosférico y la rotura del supercontinente Rodinia, que hasta entonces agrupaba toda la tierra firme en una sola masa continental situada en el sur del planeta. Atribuir todos estos fragores telúricos a una casualidad resultaría una verdadera excentricidad, aunque la verdad es que nadie comprende muy bien cuál es la conexión causal entre ellos, ni entre todos ellos y el origen de la vida animal en los recién formados litorales continentales.
Es probable que el incremento de la concentración de oxígeno sea especialmente relevante, pues pudo aportar la energía necesaria para construir unos cuerpos grandes y hechos de muchas células. La forma en que esos cuerpos —nuestros cuerpos— se organizaron en arquitecturas complejas, ordenadas y reproducibles es seguramente el mayor problema abierto en la genética y la biología evolutiva, si no en la biología en su conjunto. La lógica genética profunda del desarrollo animal es extraordinariamente invariante, pues los humanos la compartimos con los gusanos, y, por lo tanto, debió nacer en aquellos tiempos, y con una notable rapidez. En cualquier caso, si la biología tardó miles de millones de años en crear a los animales y las plantas fue solo porque la geología no se lo permitió antes.
Insisto en que la “Tierra bola de nieve” sigue considerándose una hipótesis, pero los geólogos Trent Thomas y David Catling, de la Universidad de Washington en Seattle, le acaban de dar un buen espaldarazo con unos innovadores métodos de datación precisa de aquellos acontecimientos, y en particular de la forma en que acabó la glaciación marinoana, el último episodio de Snowball Earth, que dio lugar a la gran explosión de la vida multicelular. Darwin estuvo toda su vida desconcertado por la relativamente brusca aparición de la vida animal en la Tierra, aunque conjeturó correctamente que toda ella procedía de “una o unas pocas formas muy simples y primordiales”. Todo encaja cada vez mejor en el gran cuadro de las cosas. Javier Sampedro es genetista.
De la industria del espíritu. [Archivo del blog, 31/12/2017]
Del poema de cada día. Hoy: Quiéreme entera, de Dulce María Loynaz
QUIÉREME ENTERA
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras.
Dulce María Loynaz (1902-1997)
Poetisa cubana
miércoles, 25 de septiembre de 2024
De las entradas del blog de hoy miércoles, 25 de septiembre de 2024
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles, 25 de septiembre de 2024. El cuento y la verdad parecen polos opuestos, condiciones dispuestas una frente a la otra, incluso una contra la otra, condenadas a competir por nuestro aprecio o devoción, se dice en la primera de las entradas del blog de hoy. Ignoro si los huesos de Max Weber se estarán removiendo en su tumba, comentaba en la segunda de ellas, un archivo del blog de septiembre de 2013, el autor de Desde el trópico de Cáncer; espero que no, decía, pero estoy seguro de que renegaría de esa caterva de indeseables que han dejado el sistema financiero occidental hechos unos zorros. La tercera es hoy un hermoso poema: Marat - Sade, 1998, del poeta David Eloy Rodríguez. Y la cuarta, como siempre, son las viñetas de humor del día. Espero que sean de su interés. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos, y nos vemos de nuevo mañana si la diosa Fortuna lo permite. Y sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Tamaragua, amigos míos. HArendt
De cuentos e historias
El cuento y la verdad parecen polos opuestos, condiciones dispuestas una frente a la otra, incluso una contra la otra, condenadas a competir por nuestro aprecio o devoción, comenta en El País [Vivir del cuento, 22/09/2024] la escritora Amanda Mauri. “Tenemos arte para no morir de la verdad”, apuntó Friedrich Nietzsche, y aunque sus palabras se han repetido alegremente en forma de cita, epígrafe y tuit, el sentido que encierran dista de ser transparente. A Joan Didion también se la invoca con frecuencia, y la lectura que se hace de su “nos contamos historias para poder vivir” es similar: el cuento aparece como escondite o huida de los paisajes insulsos y hasta opresivos de la realidad.
Vida y ficción ocupan lugares separados en nuestra imaginación compartimentada. Se turnan a la hora de elevarnos o arraigarnos, de ofrecernos respiros escapistas o de enfrentarnos con los límites de nuestra inmediatez. Ambas esferas se relacionan de una forma transaccional y casi ortopédica, sin quererse mucho, pero aceptando la presencia del otro para asegurar su propia continuidad.
En las primeras páginas de Política y ficción (Península), Jorge Lago y Pablo Bustinduy señalan el poso narrativo que subyace a todo ordenamiento u organización política de la vida. “Algunos de los conceptos fundamentales de la teoría política en realidad se originaron en el seno de la poética, es decir: son conceptos poéticos politizados”. Subrayan que el nacimiento del Estado, según Thomas Hobbes, se remonta nada menos que a una metáfora artística. La representación política se entiende en el sentido más teatral del término: del mismo modo que un actor representa un texto que fue escrito para él por otro —el dramaturgo ausente—, también el Estado (actor) actúa en representación de un pueblo (dramaturgo) que lo ha creado.
La gracia de las metáforas es que rara vez se limitan a ilustrar. Hacen algo más complejo: se aproximan a la verdad de una forma privilegiada, atendiendo a las contradicciones y solapamientos entre el hecho y la figuración. En este caso, la poética no es solo una imagen de la que Hobbes se sirve para explicar el funcionamiento de la política. Es, más bien, una pista, un indicio que conduce al verdadero sentido de sus palabras: política y poética nacen juntas en un parto de gemelos.
La diferencia entre una y otra —política y poética— es, sobre todo, una cuestión de orientación temporal. La poética es capaz de trascender el tiempo. Habla no solo de lo que es y ha sido, sino de lo que podría ser o podría haber acontecido. Conjuga no solo la promesa de un futuro en el horizonte, sino también un despliegue de caminos paralelos, cauces y cruces simultáneos, que se multiplican a lado y lado de la vía o arteria principal.
Cuando Lago y Bustinduy sugieren que, con la consagración del capitalismo en los noventa y el auge populista de la última década, tal vez nos encontremos ante el tan vaticinado fin de la historia —pero no solo política: también poética—, lo que quieren decir es que nos enfrentamos a un bloqueo creativo. Hemos perdido la capacidad de imaginar un futuro, una utopía, un mañana proyectado que dé sentido a nuestras luchas presentes. Nos hemos quedado sin un continuará… para nuestro cuento. No hay pulso literario, ni tensión narrativa, ni licencia poética.
A menudo, culpamos a la ficción por el empobrecimiento de la verdad, la acusamos de convertirla en un relato sin verificaciones, de vaciarla de hechos y llenarla de supuestos, cuando lo que ocurre en realidad es todo lo contrario: la verdad se debilita por renunciar a la ficción. El podría ser muere a manos de lo que hay.
El deterioro narrativo, o desnarrativización, de nuestras vidas tiene sin duda una causa múltiple. Causas que son, al mismo tiempo, síntomas. El individualismo neoliberal. La precarización del empleo y la vivienda. El retraso de una emancipación (material y mental) de los jóvenes. La disolución de fronteras que conllevan las redes sociales (de fronteras y, por tanto, de relaciones, pues para que haya un intercambio real entre un yo y un otro debe existir una frontera que les haga de puente, de medio o vehículo para conversar). La devaluación del rigor con el que se trata o trataba de contar el mundo, y el triunfo en su lugar del imperativo comercial: clickbait, fake news, bestsellers…
Todas conducen al mismo punto muerto: una apática soledad. Nos falta compañía, un horizonte compartido, un lugar de reposo desde el que imaginarlo, una imagen propia en la que reconocernos como sujetos fuertes. También nos falta un Otro con el que fraguar diálogos de esperanza. Para organizarnos políticamente no debemos preguntarnos únicamente quiénes somos, en torno a qué idea o comunidad nos constituimos, sino también qué lugar ocupa la otredad en nuestro mundo.Este es el terreno de la ficción. Escribir es reconocernos en lo desconocido, invocar voces ajenas y propias, trabajar con lo que existe y lo que no. Es aquí, en lo otro, en aquello que no somos (pero podríamos ser), donde cuento y verdad se vuelven indisociables y se funden en un propósito común. Dar sentido al mundo más allá de lo que vemos, más allá de lo conocido. Crear realidad, crear presente a través del potencial de lo que podría ser, y no a partir de la certeza de lo que ya es. Urge una oda al cuento. No como escape ni subterfugio, sino como ejercicio de transformación. Amanda Mauri es escritora e investigadora.
Cinco años hablando de crisis, y la casa sin barrer... [Archivo del blog, 12/09/2013]
Del poema de cada día. Hoy, Marat - Sade, 1998, de David Eloy Rodríguez
MARAT – SADE, 1998
El problema ahora
es que hay muchos vigilantes
y pocos locos.
El problema ahora
es que la jaula está
en el interior del pájaro.
El poema es la erección del ahorcado.
Demasiado tarde y para nadie. Pero ahí.
Esperan su oportunidad
como luces apagadas.
Su vida se tramita
como un expediente.
Tienen los ojos veloces,
las manos más tristes,
el tiempo contado.
Siguen el cable
hasta el enchufe,
que es el morir.
Cuando nacimos
ya habían traducido el mundo
en un lenguaje equivocado.
Las cifras estaban destinadas.
Las fórmulas tenían veneno.
Tuvimos que aprender
a respirar debajo del agua
y seguimos esperando
que la piel del tiempo
no nos vuelva locos.
No queremos ser tratantes.
No queremos ser esclavos.
Continuamos una senda de sangre.
No olvidamos de qué está hecho el camino,
no olvidamos.
David Eloy Rodríguez (1976)
Poeta español









































