viernes, 13 de febrero de 2026

DEL POEMA DE CADÍA. HOY, LA VÍA SUTIL, DE AURORA H. CAMERO

 







LA VÍA SUTIL



Llamamos al amor desde cuerpos diferentes. cambian las amantes bajo el mismo nombre. decimos amor, recordando… el cuerpo se vacía (por un instante). llamamos al amor desde orificios húmedos. sus mil manos a lo largo del sueño. sus mil treguas a lo largo del placer. llamamos con la misma insistencia, pero cambian las amantes. como un recordatorio de los dedos que no están allí. de la dicha que acabó. del ángel mudo. decimos amor, recordando… sin fuerza llamamos, otra vez. a lo largo del sueño doloroso y los placeres dolorosos. deseando más placer, pero los cuerpos se vacían (súbitamente, sin ángel). llamamos al amor esperando que responda. imitamos el silencio. el corazón sigue girando. no sabemos elegir.


Mi piel reconoce su intimidad en los objetos. el placer es una herida que yo abro (en el fondo me recibe la estrechez). hay huéspedes hostiles, en mi sangre ellos dibujan. rostro en la pizarra, triste rostro en descomposición. el mapa de esta herencia traza caminos púrpura. yo escribo una costura que me renombre. estoy cubierta de aprendizaje


Tumbada boca abajo   la espalda arqueada mi nariz toca su clítoris permanecemos juntas (un buen rato)   su cuerpo lleno de ventanas amarillas   huellas   cardinales como incendios subterráneos   yo recojo tu ceniza (me alimento del relato)   extranjera   y las ciudades como un texto de humo   en mi pecho   los caracoles tiemblan   (partenogénesis)   su clítoris curvándose más alto   aspiro la húmeda respuesta de raíces.


Imagina


que pinto en tus uñas


cada día


la ruta de sangre


de mi niña


delirio.




Al final


una nunca elige


suspendida


en corazones verticales.




AURORA H. CAMEJO (1994)

poetisa colombiano-española



























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY VIERNES, 13 DE FEBRERO DE 2026

 

























jueves, 12 de febrero de 2026

SALUTACIONES EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY JUEVES, 12 DE FEBRERO, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves. Sigue la ola de frío y lluvias en la Península y de frío en las islas Canaria; yo, al menos, no recuerdo un invierno más frío que éste en los 59 años que llevo viviendo en esta tierra paradisíaca. Vamos con las entradas del blog de hoy. La primera va del funambulismo de la vida: Quizá la salida no sea vencer la ansiedad ni expiar la culpa, sino burlarlas: guiñar un ojo al miedo y seguir andando, comenta en ella el escritor Juan José Millás. La segunda es un archivo del blog de diciembre de 2016 sobre la polémica que el uso del concepto de “Nación de naciones” para referirse a España se había levantado: Nada impide que una palabra se refiera al conjunto y a las partes, del mismo modo que México o Alemania son Estados formados por Estados, escribía el filólogo Álex Grijelmo, y por tanto nada impide desde el punto de vista del lenguaje que España se denomine “nación de naciones”, y que el término “nación” se refiera al conjunto y a la vez a todas o algunas de sus partes. El poema del día, en la tercera, se titula Futilidad, y esta escrito por el gran poeta británico Wilfred Owen, muerto a los 25 años en la I Guerra Mundial. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor del día. Tamaragua, amigos míos. Sean felices, y que la diosa Fortuna nos bendiga. Hasta mañana. Besos. Les quiero. HArendt





















ENTRADA NÚM. 9869

DEL FUNAMBULISMO DE LA VIDA

 







Quizá la salida no sea vencer la ansiedad ni expiar la culpa, sino burlarlas: guiñar un ojo al miedo y seguir andando, comenta en El País (06/02/2026) el escritor Juan José Millás. Leo en El actor y la diana, comienza diciendo, un curioso manual para intérpretes de Declan Donnellan, que el futuro es el territorio de la ansiedad y el pasado el de culpa. Son barrios mal iluminados los dos, se me ocurre a mí. El futuro es ese vecino con grandes ideas que nunca paga los recibos de la comunidad. El pasado te da conversación, pero te cobra caro los recuerdos. Entre ambos, el presente no sabe si ponerse corbata o salir en chándal. Estamos entrenados para vivir en diferido. En la escuela nos enseñaron a preparar el futuro; en casa, a no repetir los errores del pasado. Nadie nos explicó qué hacer con el ahora, ese trozo de tiempo que no cotiza en Bolsa.

Los autores de libros de autoayuda hablan de “vivir el presente”, pero suelen hacerlo con tono de almanaque zen. Y no: el presente no es amable, es un animal salvaje que muerde cuando le das la espalda. Requiere una cierta valentía doméstica apagar la alarma del miedo, la notificación de la culpa, y quedarse un rato en silencio, sin prometer nada a nadie, ni siquiera a uno mismo. El mercado, que todo lo administra, también gestiona el tiempo. Nos vende la ansiedad en cómodos plazos y la culpa en forma de nostalgia. Corremos hacia el futuro para pagar las deudas del pasado. De este modo, el presente se convierte en un pasillo, no en una habitación.

Pero a veces ocurre un milagro: un minuto se escapa del sistema. Estás tomando café y, de pronto, no debes nada al pasado ni temes nada del futuro. El aire pesa lo justo, la taza brilla como si acabaran de inventarla. Dura poco, claro, pero ese instante tiene más verdad que todas las promesas del porvenir juntas. Quizá la salida no sea vencer la ansiedad ni expiar la culpa, sino burlarlas: guiñar un ojo al miedo y seguir andando. Vivir es un ejercicio de funambulismo en la delgada cuerda del presente, cuyos cabos permanecen amarrados al futuro y al pasado, es decir, y volvemos al principio, a la ansiedad y la culpa.



















DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, NACIÓN DE NACIONES. PUBLICADO EL 04/12/2016





 


Nada impide que una palabra se refiera al conjunto y a las partes, del mismo modo que México o Alemania son Estados formados por Estados, escribe en El País de hoy el filólogo y escritor Álex Grijelmo. Un mismo vocablo puede designar el todo y a la vez una de sus partes. El brazo está integrado por el antebrazo y el brazo; el día, por la noche y el día; el mar y la tierra forman parte de la Tierra. Y de igual manera, el espacio en blanco entre palabras es un no signo que funciona como signo. Ese no signo (ausencia de todo rasgo) se convierte en signo para que con él diferenciemos bien entre “un barco chino” y “un bar cochino”; entre “dígalo, sin vergüenza” y “dígalo, sinvergüenza”. Por tanto, el signo y el no signo son igualmente signos, del mismo modo que el brazo está incluido en el brazo, el día está incluido en el día, la tierra está incluida en la Tierra y “correveidile” o “tentempié” son palabras de palabras.

En cordial analogía con todo eso, la Constitución española de 1837 mencionaba a “las Españas” que forman parte de España. Esta expresión en plural se inventó y se aplicó mucho antes del descubrimiento de América, a fin de evocar el reino de reinos que nuestra historia describe. Por tanto, nada impide desde el punto de vista del lenguaje que España se denomine “nación de naciones”, y que el término “nación” se refiera al conjunto y a la vez a todas o algunas de sus partes, del mismo modo que México o Alemania son Estados formados por Estados.

El acuerdo entre los socialistas y los nacionalistas vascos ha devuelto a la playa la palabra “nación”, y quizás convenga por ello recordar su trayectoria. “Nación” procede del latín natio, término que significaba en la lengua romana “lugar de nacimiento”. Así, cuando Espronceda califica de “aragonés de nación” a aquel buen soldado “amigo de la guerra, de las mozas y, sobre todo, de la bota” no está diciendo que Aragón fuera una nación (que también podría), sino que el soldado había nacido allí. (Sancho Saldaña o El castellano de Cuéllar, 1834). De igual manera, cuando antaño se definía a alguien como “ciego de nación” se quería decir que se trataba de un ciego de nacimiento.

El primer diccionario académico, el Diccionario de Autoridades (1734), define “nación” en primer lugar como “acto de nacer”; y ya en segunda acepción indicaba: “La colección de los habitadores en alguna Provincia, País o Reino”.

“Nación” sirvió también en el lenguaje popular del siglo XVIII para referirse a un extranjero. Si en un barrio de Madrid se veía a un rubio alto y de ojos azules, cualquiera podía decir “parece nación”.

Hasta 1852 no le añadió la Academia a “nación” la idea de entidad política. En 1884 asentaría más ese clavo, y además en la primera acepción: “Estado o cuerpo político que reconoce un centro común supremo de gobierno”. La definición vigente ahora, sin perder las acepciones históricas (acto de nacer, origen personal), empieza precisando así los significados más actuales:

“1. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo Gobierno”. “2. Territorio de una nación”. “3. Conjunto de personas de un mismo origen que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”.

Este cuerpo de acepciones permite hablar, por tanto, de “nación de naciones” para referirse a España, y considerar que el País Vasco o Cataluña lo son también. Si el sentimiento general de un pueblo reclama para sí la palabra “nación”, no será la lengua castellana quien se lo niegue.


















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, FUTILIDAD, DE WILFRED OWEN

 







FUTILIDAD



Muévelo hacia el sol—

su contacto lo despertó dulcemente una vez,

en casa, con los susurros de los campos a medio sembrar.

El sol siempre lo despertó, incluso en Francia,

hasta esta mañana, hasta esta nieve.

Si existe algo que ahora pueda despertarlo

el viejo y amable sol sabrá cómo hacerlo.


Piensa en cómo despierta a las semillas—

en cómo una vez despertó la superficie de una fría estrella.

¿Son sus extremidades, tan cuidadosamente concebidas, sus costados

recorridos por los nervios y aún calientes, tan difíciles de mover?

¿Para esto se alzaron las formas del mundo?

—Oh, ¿qué llevó al esfuerzo fatuo de la luz solar

a quebrar el sueño de la tierra en su totalidad?



WILFRED OWEN (1893-1918)

poeta británico

























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY JUVES, 12 DE FEBRERO DE 2026

 








































miércoles, 11 de febrero de 2026

SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA. AVUI DIMECRES, 11 DE FEBRER, AL CATALÀ

 







Hola, bon dia de nou a tots i feliç dimecres, 11 de febrer de 2026. Benvinguts a la meva terra, la meva pàtria petita, estimada sempre, les illes Canàries, que aquests dies celebra les seves festes més estimades i admirades: el Carnaval. Però anem amb les entrades d?avui. La primera, escrita pel filòsof Josep Ramoneda, on ens descriu l'alarmant impotència d'Europa davant l'avenç de les forces reaccionàries encoratjades per Trump. La segona és un arxiu del bloc del novembre del 2017, escrita pel professor Rafael Navarro-Valls, el dia que es complien els 54 anys de l'assassinat del president Kennedy, en què intentava respondre a l'interrogant, que encara persisteix, sobre qui el va matar. La tercera és un bell i intrigant poema en prosa, titulat El verí de l'aire, de l'escriptor espanyol Juan Miguel de los Ríos. I la quarta i última, com sempre, són les vinyetes d'humor del bloc. Sigueu feliços, si us plau, lluitin per això, que val la pena. Tamaragua, amics meus. Petons. Els vull. HArendt












ENTRADA NÚM. 9864

DE LOS REHENES DE LA EXTREMA DERECHA

 








La impotencia de Europa ante el avance de las fuerzas reaccionarias, alentado por Trump, resulta alarmante, escribe en El País (06/02/2026) el filósofo Josep Ramoneda. 

1. El auge de las extremas derechas europeas coincide con una regresión de las izquierdas, cada vez más descoloridas en un momento en que la palabra socialdemocracia es casi un tabú. Las cosas no ocurren por casualidad, y la ruptura con la tradición democrática que representa Donald Trump, y que viene arrastrando a amplios sectores con la furia con la que el presidente estadounidense pretende romper las normas establecidas situándose más allá de la legalidad, pone en evidencia los fracasos y las ligerezas no sólo de Estados Unidos sino también de las democracias europeas, que están pasando de la naturalidad de las alternancias al ruido populista. Y España va camino de ser un ejemplo canónico de esta evolución, que en el fondo no es más que el resultado de una transición en los poderes económicos que impone cambios políticos reactivos, en detrimento de las instituciones democráticas. El tabú ha caído al primer envite: el PP ya asume que va de la mano con Vox para alcanzar el poder.

Los populismos acechan, con una novedad interesante ensayada por Trump: las fronteras geográficas y políticas se desdibujan a la hora de imponer la lógica del más fuerte. El caso de Venezuela es ahora mismo referencial, y sus próximas secuencias pueden ser indiciarias de una estrategia que pone los resultados por delante de las afinidades. La pregunta es si estamos en el principio de una era en la que los populismos adquieren una nueva dimensión o al final de un intento —el proyecto de Trump— que puede explosionar en cualquier momento. En buena parte, dependerá del rendimiento que hayan obtenido quienes le auparon.

De momento, las fronteras, tanto las geográficas como las políticas, ya no son lo que eran. El más fuerte se otorga licencia para cruzar. Trump da un golpe militar espectáculo que se interpreta como el intento de tumbar al chavismo. En la lógica del golpismo capitalista, la derecha venezolana daba por hecho que se abría su turno. Y resulta que Trump tenía atado al chavismo, en una operación que cada vez da más síntomas de apaño pactado. Para celebrarlo, es decir, para dar por sellada la apuesta, Delcy Rodríguez proclama una amnistía, y la derecha venezolana entra en estado de perplejidad. No nos adelantemos. Estos cambios de relato pueden dar todavía muchos giros. Pero lo cierto es que Trump ha dejado claro que lo que le importa es el resultado —la industria venezolana del petróleo al servicio de los inversores americanos— y que no tiene ningún empacho en dar nueva vida a los enemigos si se aprestan a compartir el trabajo sucio y se pliegan a sus exigencias, garantizando el control del país. Continuará. Lo que de momento está claro es que Trump ha descolocado al personal. ¿Le seguirán los poderes americanos que le entronizaron? Al final, acabar con los debates ideológicos e imponer la ley al que se adapta, independientemente de su pasado, puede ser una forma ventajosa de explotación.

2. Conforme al modelo puesto en marcha, el presidente estadounidense, quizás con excesivo desparpajo, pero esa es su manera de estar en el mundo, anticipó la próxima conquista: Groenlandia. La reacción de Europa no ha dejado de transmitir señales de inseguridad y miedo. Sin embargo, la amenaza se ha enfriado. ¿Hasta cuándo? En buena parte, la clave de esta historia está en si hay trumpistas después de Trump. O si muerto el jefe se acabó la rabia. Pero el lado visible del espectáculo no debería provocar una cierta negación de la realidad. Y esta, como se ve diariamente, evidencia que el autoritarismo está capitalizando la impotencia de la socialdemocracia, incapaz de defender el marco de libertades y bienestar que parecía consolidado en Europa.

Desconcertadas por las incertezas que las abruman, empezando por el derecho a la vivienda y al trabajo, las clases medias y populares buscan alternativas, y ahí están las extremas derechas atrayendo al personal con el ruido aportado por la histeria nacionalista y señalando a la inmigración —por otra parte, sin problema para explotarla cuando la necesitan— como la amenaza que se come el bienestar de los ciudadanos. Es la criminalización de los extranjeros que vienen a apoderarse de nuestras tierras, convertidos en responsables de cualquier desgracia que nos aceche.

3. En Europa, las derechas aceleran en esta dirección: claudican a diario ante Trump y renuncian a la más elemental autonomía, sin que las izquierdas capitalicen la situación. Hemos llegado a un punto en que, ahora mismo, el Gobierno de Pedro Sánchez pasa por ser uno de los raros reductos de la socialdemocracia. Mientras, Vox se las promete felices robándole espacio al PP y ganando reconocimiento entre jóvenes y mayores, con Feijóo a remolque, incapaz de plantar cara a Abascal. Transmite la sensación de que le compra parte del discurso, olvidando que el votante por lo general prefiere el original a la copia.

La impotencia de Europa es alarmante, atenazada entre Estados Unidos y Rusia, que lidian su duelo pasando por encima de una Unión Europea cada vez más convertida en patética y resignada espectadora de lo que se le viene encima. Lo vemos en España: la derecha se enfrasca en la descalificación permanente del adversario, Sánchez en este caso, con el PP cada vez más entregado al seguidismo de la extrema derecha, que es la enfermedad que se ha ido contagiando en Europa, ante la desfiguración acelerada de las derechas tradicionales (conservadores, liberales y democratacristianos), que, junto con la socialdemocracia, eran los pilares de la Unión. ¿Hasta dónde alcanzará esta deriva? Una reacción contra Trump de la sociedad estadounidense en las próximas elecciones legislativas podría ser un indicio de que aún no está todo perdido.