LA VÍA SUTIL
Llamamos al amor desde cuerpos diferentes. cambian las amantes bajo el mismo nombre. decimos amor, recordando… el cuerpo se vacía (por un instante). llamamos al amor desde orificios húmedos. sus mil manos a lo largo del sueño. sus mil treguas a lo largo del placer. llamamos con la misma insistencia, pero cambian las amantes. como un recordatorio de los dedos que no están allí. de la dicha que acabó. del ángel mudo. decimos amor, recordando… sin fuerza llamamos, otra vez. a lo largo del sueño doloroso y los placeres dolorosos. deseando más placer, pero los cuerpos se vacían (súbitamente, sin ángel). llamamos al amor esperando que responda. imitamos el silencio. el corazón sigue girando. no sabemos elegir.
Mi piel reconoce su intimidad en los objetos. el placer es una herida que yo abro (en el fondo me recibe la estrechez). hay huéspedes hostiles, en mi sangre ellos dibujan. rostro en la pizarra, triste rostro en descomposición. el mapa de esta herencia traza caminos púrpura. yo escribo una costura que me renombre. estoy cubierta de aprendizaje
Tumbada boca abajo la espalda arqueada mi nariz toca su clítoris permanecemos juntas (un buen rato) su cuerpo lleno de ventanas amarillas huellas cardinales como incendios subterráneos yo recojo tu ceniza (me alimento del relato) extranjera y las ciudades como un texto de humo en mi pecho los caracoles tiemblan (partenogénesis) su clítoris curvándose más alto aspiro la húmeda respuesta de raíces.
Imagina
que pinto en tus uñas
cada día
la ruta de sangre
de mi niña
delirio.
Al final
una nunca elige
suspendida
en corazones verticales.
AURORA H. CAMEJO (1994)
poetisa colombiano-española

No hay comentarios:
Publicar un comentario