miércoles, 22 de abril de 2026

DEL POEMA DE CADA DÍA. OXYMANDIAS, POR PERCY B. SHELLEY

 






OZYMANDIAS




A un viajero vi, de tierras remotas.

Me dijo: hay dos piernas en el desierto,

De piedra y sin tronco. A su lado cierto

Rostro en la arena yace: la faz rota,


Sus labios, su frío gesto tirano,

Nos dicen que el escultor ha podido

Salvar la pasión, que ha sobrevivido

Al que pudo tallarlo con su mano.


Algo ha sido escrito en el pedestal:

«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad

Mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:


La ruina es de un naufragio colosal.

A su lado, infinita y legendaria

Sólo queda la arena solitaria».




PERCY B.SHELLEY (1792-1822)

poeta británico




***




OZYMANDIAS




I met a traveller from an antique land

Who said:—Two vast and trunkless legs of stone

Stand in the desert. Near them on the sand,

Half sunk, a shatter’d visage lies, whose frown


And wrinkled lip and sneer of cold command

Tell that its sculptor well those passions read

Which yet survive, stamp’d on these lifeless things,

The hand that mock’d them and the heart that fed.


And on the pedestal these words appear:

«My name is Ozymandias, king of kings:

Look on my works, ye mighty, and despair!»


Nothing beside remains: round the decay

Of that colossal wreck, boundless and bare,

The lone and level sands stretch far away.




PERCY B. SHELLEY (1792-1822)

(Versión original en inglés)




***





Percy Bysshe Shelley (1792-1822) fue un escritor, ensayista y poeta romántico inglés. Entre sus obras más famosas se encuentran Ozymandias, Oda al viento del Oeste, A una alondra y La máscara de Anarquía.] También es conocido por su asociación con otros escritores contemporáneos, como John Keats y lord Byron, sobre todo como miembro de la llamada escuela cockney, formada por la segunda generación de poetas románticos ingleses. Murió, como estos últimos, a una edad temprana. Fue esposo de Mary Shelley, reconocida escritora de la novela Frankenstein o El moderno Prometeo.



















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY, MIÉRCOLES, 22 DE ABRIL DE 2026

 




























martes, 21 de abril de 2026

REVISTA DE PRENSA. ITALIA: LA SRA. MELONI HIZO UNA PARADA EN EL REFERÉNDUM, POR AMBROGIO LORENZETTI. ESPECIAL NOCHE TRES DEL 17 DE ABRIL DE 2026

 






Los días 22 y 23 de marzo de 2026, los votantes italianos rechazaron, por un margen del 54  % frente al 46  %, la reforma constitucional del poder judicial propuesta por la primera ministra Giorgia Meloni. Con una participación cercana al 60  %, una cifra excepcionalmente alta para este tipo de elecciones, la derrota fue contundente para el gobierno. Este fue el primer gran revés electoral para la primera ministra y su coalición, que llegó al poder en 2022.

En un clima económico adverso, exacerbado por la perspectiva de un aumento en las facturas de energía para la Península, la consulta ha trascendido su propósito técnico para convertirse en un voto a favor o en contra de la Sra. Meloni y sus políticas. Pero aún así.

La legislación propuesta tenía como objetivo separar las carreras de jueces y fiscales, modificar el funcionamiento del Consejo Superior de la Magistratura (CNM) en consecuencia y fortalecer el papel de la Presidencia y el Parlamento en su facultad para sancionar a los jueces; todo ello, según el poder ejecutivo, en nombre de un sistema de justicia más  imparcial  y eficiente. Sin embargo, sus opositores la consideraron un desafío a la independencia judicial y al equilibrio de poder en un país comprometido con una Constitución nacida de la resistencia contra el fascismo.

Los ataques contra el poder judicial se extienden mucho más allá de Italia, como lo demuestra el último número de Manière de voir sobre justicia. Ante los fracasos políticos, los ciudadanos recurren cada vez más a los tribunales, mientras que los gobiernos buscan limitar su autonomía. Las acusaciones de un supuesto «  gobierno de jueces  » reflejan principalmente el desplazamiento de los conflictos políticos al ámbito jurídico. AMBROGLIO LORENZETTI es periodista. Publicado en Le Monde Diplomatique el 17 de abril de 2026.
























REVISTA DE PRENSA. NO PAGAR IMPUESTOS, EL PRIVILEGIO DE LA NUEVA ARISTOCRACIA. ESPECIAL NOCHE DOS. 21 DE ABRIL DE 2026

 






Hoy existen más desigualdades de rentas y riqueza que nunca. En la ciudad de Nueva York, la renta media por hogar es de 131.000 dólares. Si no hubiera esa desigualdad tan pronunciada, los neoyorquinos podrían vivir razonablemente bien. En lugar de ello, un puñado de personas situadas en la cima de la escala acapara una riqueza inmensa mientras millones de habitantes tienen dificultades simplemente para llegar a fin de mes. Algunos no lo consiguen. Para ellos, Nueva York se ha vuelto, en definitiva, inasequible.

Este grado tan desmesurado de desigualdad tiene enormes consecuencias económicas, políticas y sociales. Socava la cohesión social y política, erosiona la confianza en las instituciones y empuja a la gente a pensar, con razón, que el sistema está amañado.

Casi la quinta parte de los multimillonarios de Estados Unidos viven en Nueva York, lo que constituye la mayor concentración de riqueza de todo el país. Pero la desigualdad no es un problema exclusivo de Nueva York, ni siquiera de Estados Unidos, aunque en este país haya más desigualdades que en casi cualquier otra economía avanzada. Es una crisis mundial.

El informe mundial sobre las desigualdades, encargado durante la presidencia sudafricana del G-20, reveló que, entre 2000 y 2024, el 1% más rico acaparó el 41% de toda la riqueza nueva, mientras que la mitad más pobre de la humanidad solo se quedó con el 1%. Este rumbo es insostenible.

Uno de los síntomas más claros de este desequilibrio es el aumento de la riqueza extrema. En 1987, los multimillonarios poseían una riqueza equivalente al 3% del PIB mundial. Hoy, esa élite diminuta —el 0,0001 % de la población mundial— posee una riqueza que equivale nada menos que al 16% del PIB mundial.

A medida que se concentra la riqueza, también lo hace el poder: el poder de influir en las elecciones, determinar las políticas, escorar los mercados y definir los términos del debate público.

Uno de los factores que más impulsan esta tendencia es nuestra incapacidad colectiva para gravar verdaderamente a los más ricos. Hasta hace poco, era difícil medir la magnitud del problema. Los datos públicos no registran las contribuciones fiscales de los ultrarricos. Sin embargo, en los últimos tiempos ha habido una avalancha de estudios que analizan precisamente ese aspecto y llegan a unas conclusiones claras.

En los años sesenta del siglo pasado, los 400 estadounidenses más ricos dedicaban aproximadamente el 50% de sus ingresos a pagar impuestos en las diferentes administraciones públicas. Hoy pagan alrededor del 24%.

No ocurre solo en Estados Unidos. En toda Europa —incluidos Francia, Italia y los Países Bajos— y en países como Brasil, los investigadores observan el mismo patrón: los tipos impositivos reales que pagan los más ricos son prácticamente los más bajos de todos. No solo se les da bien generar riqueza, sino también eludir y evadir impuestos.

Además, cuando pagan, aportan mucho menos de lo que les correspondería, pese a que son ricos, en gran parte, gracias a las inversiones públicas: contratos públicos, una mano de obra muy cualificada, un Estado de derecho que facilita la actividad empresarial y unas buenas infraestructuras e incluso las tecnologías básicas en las que se apoya su “innovación”. El peso recae fundamentalmente sobre los trabajadores, cuyos impuestos sostienen esos mismos sistemas que hacen posible la riqueza extrema.

Ya es hora de que abordemos este problema entre todos. Podemos discrepar sobre cómo de progresivos deben ser los sistemas impositivos: es decir, sobre cuánta más proporción de sus ingresos deben dedicar los ricos a pagar impuestos que el resto de la población. Pero no existe nada que justifique un sistema regresivo en el que los más ricos contribuyen menos que los demás. Esa es la forma de que las desigualdades aumenten y se perpetúen. Durante mucho tiempo, se ha descartado la posibilidad de hacer reformas porque se pensaba que eran demasiado complejas o políticamente inviables, a pesar de que los votantes de todas las tendencias políticas apoyan con entusiasmo que los ricos paguen lo que deben. Eso está empezando a cambiar.

En 2024, bajo la presidencia de Brasil, el G-20 incluyó este problema entre sus prioridades y se comprometió a aplicar una fiscalidad más eficaz a las personas con un patrimonio neto desmesurado. El grupo encargó un informe en el que se proponía un impuesto mínimo sobre el patrimonio del 2% para los más ricos, una forma sencilla de garantizar que cumplan con sus obligaciones para con la sociedad.

La idea, de gran calado, ha tenido un efecto dominó. En 2025, España y Brasil se comprometieron a encabezar una coalición de países para ponerla en práctica. Este fin de semana, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reúnen en Barcelona con los jefes de Estado de Sudáfrica, México, Colombia y muchos otros países para impulsar el proyecto.

En Francia, la Asamblea Nacional aprobó una variante de este impuesto mínimo, aunque el Senado, conservador, lo bloqueó. Aun así, sigue siendo un tema muy presente en el debate nacional; igual que ocurrió en su día con el propio impuesto sobre la renta, que se encontró con una resistencia similar por parte de las fuerzas conservadoras antes de convertirse en ley. En Estados Unidos se está produciendo un cambio de paradigma. El próximo mes de noviembre, los votantes de California decidirán si se instaura un impuesto sobre el patrimonio de los multimillonarios. El Estado de Washington ha aprobado un impuesto sobre la renta del 9,9 % para las rentas superiores a un millón de dólares, que entrará en vigor en 2028. En Nueva York, estamos pidiendo a las autoridades estatales que aumenten los impuestos a los ricos y a las grandes empresas para cerrar el déficit presupuestario de la ciudad y financiar servicios públicos esenciales, como viviendas asequibles y cuidados infantiles. Y ya estamos progresando en un nuevo impuesto sobre las segundas residencias en la ciudad, que se aplicará a los ultrarricos y a las élites internacionales.

Estos no son más que los primeros pasos para restablecer un principio social básico: que quienes más tienen deben aportar lo que les corresponde para que todo el mundo pueda vivir con dignidad.

La idea de que los multimillonarios deben pagar tipos impositivos más elevados que los trabajadores no es ningún concepto radical. Lo que es radical es un sistema en el que la riqueza extrema convive con las penurias generalizadas y en el que esos multimillonarios, en la práctica, se las arreglan para no contribuir a la sociedad que les ha permitido triunfar. Cuanto más tardemos en solucionar esta situación, más se atrincherarán la riqueza y el poder económico y político y, por tanto, más se consolidará los privilegios de la aristocracia contemporánea. JOSEPH E. STIGLITZ es premio Nobel de Economía; ZOHRAN MAMDANI es alcalde de Nueva York; GABRIEL ZUCMAN es profesor de Economía en la Escuela de Economía de París.






















REVISTA DE PRENSA. POR QUÉ UN PRESIDENTE NUNCA DEBERÍA PELEARSE CON UN PAPA, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE UNO. 21 DE ABRIL DE 2026

 








Amigos: El coraje y la claridad del Papa León. Hay que reconocerle el mérito al Papa León, quien hoy, en un discurso pronunciado en Camerún, expresó su “¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el mismísimo nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia!”. No me imagino de quién estaba hablando Leo, ¿tú sí? Por si quedaba alguna duda, el Papa añadió: «El mundo está siendo asolado por un puñado de tiranos, pero se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas que nos apoyan».

El tirano que ocupa el Despacho Oval ha intentado presentar su guerra en Irán como una «guerra justa» respaldada por la voluntad de Dios y Jesucristo. El papa León XIII discrepa. Jesús, afirma, «no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra».

Pete Hegseth, el autodenominado secretario de guerra de Trump, ha prometido no dar "ninguna cuartel" a los "salvajes bárbaros" del régimen iraní, y ha pedido al pueblo estadounidense que ore por la victoria "en el nombre de Jesucristo".

En un servicio religioso celebrado en el Pentágono el 25 de marzo, Hegseth pidió a Dios "una acción contundente y arrolladora contra aquellos que no merecen ninguna misericordia". Al parecer, las palabras de Hegseth provocaron que el Papa León predicara el Domingo de Ramos que Dios ignora las oraciones de aquellos cuyas "manos están llenas de sangre" por haber hecho la guerra.

El pasado domingo, Trump atacó al papa en las redes sociales, calificándolo de "pésimo en política exterior", y sugirió que él mismo fue la razón por la que León XIII fue elegido papa en primer lugar. El martes, JD Vance afirmó que el papa debería ser más "cuidadoso cuando habla de temas teológicos".

¿Hola? ¿Qué demonios hace el vicepresidente del presidente menos cuidadoso con lo que dice diciéndole al papa que tenga más cuidado con cómo interpreta la teología católica?

No soy católico, pero siempre he pensado que las palabras del Papa sobre asuntos teológicos son consideradas por los católicos como lo más cercano a las propias palabras de Dios que un ser humano puede llegar a ser.

Hoy en Camerún, el Papa también dijo: «Los artífices de la guerra fingen ignorar que basta un instante para destruir, pero que a menudo toda una vida no es suficiente para reconstruir. Hacen la vista gorda ante el hecho de que se gastan miles de millones de dólares en asesinatos y devastación».

A este paso, Trump exigirá al Departamento de Justicia que abra una investigación criminal contra el papa. Trump se apoderará de todas las facturas de la restauración de la Capilla Sixtina y alegará que el papa malversó fondos. Hará que Jeanine Pirro solicite una orden judicial contra el papa para impedir cualquier declaración papal futura. Amenazará con que, a menos que el papa deje de criticarlo, hará que Dios convoque nuevamente al Colegio Cardenalicio y destituya a León XIII. Sin embargo, hasta el momento, el Papa León no da marcha atrás. Alabado sea el Señor. ROBERT REICH es economista y profesor de universidad. Publicado en Substack el 16 de abril de 2026.






















DEL SABOR DEL CAFÉ. LA REPÚBLICA COMO PROMESA, POR JOSÉ ANDRÉS ROJO. ESPECIAL TARDE. 21 DE ABRIL DE 2026

 







Hace unos días, el 14 de abril, se cumplieron 95 años de la llegada de la Segunda República a España. Se suele contar la historia colocando aquel periodo que empezó entonces como la antesala de la Guerra Civil cuando acaso sea más importante entenderlo como la culminación de lo que se estaba cocinando en la década anterior y que el golpe de los militares y la dictadura posterior vino a interrumpir. La década de los veinte fue un tiempo de crisis profunda. En las dos direcciones que suele activar cualquier crisis. Como un momento de abatimiento y confusión y caos, pero también como una época en la que se produjeron deslumbrantes estallidos de creación cultural y científica y donde se desencadenó un enorme caudal de ideas, proyectos y descubrimientos. Todo podía irse al traste, y todo era posible. Al mismo tiempo.

Hubo tensiones, y una gran intensidad en la vida privada y en la pública. Nuevas maneras de relacionarse, nuevos mitos, la irrupción de inquietantes liderazgos, un agitado y permanente revuelo en las calles. En España y, a pesar de la dictadura de Primo de Rivera desde 1923, convivían tres generaciones de literatos y pensadores, la del 98, la del 14 y la del 27, y encontraron la manera de dar rienda suelta a sus obsesiones y propuestas. Por lo que toca a la sociedad, la atmósfera que impregnaba el día a día estaba contagiada de una fiebre por cambiar las cosas. Un hilo eléctrico la recorría con una indomable energía y sus descargas iluminaban un porvenir donde sería posible reducir las injusticias, tener una parcela de tierra para cultivar o encontrar un trabajo digno, salir del analfabetismo, acceder a una educación decente, poder tratar con un médico que te curara las dolencias, conquistar mayores libertades y que las mujeres pudieran emanciparse y votar, una mayor descentralización, librarse de la tutela del ejército, hablar tu propia lengua, etcétera. La República se convirtió así en una promesa y, cuando llegó, sus políticos se aplicaron a poner en marcha una catarata de reformas. Surgieron muchas resistencias.

En su autobiografía, Vida en claro —incluida en Memoria (El Colegio de México / Residencia de Estudiantes)—, el poeta y artista José Moreno Villa no esconde su fascinación al hablar de aquellos años, a esas dos décadas cuyos avances y logros fueron triturados tras la victoria de Franco, y escribe al tratar de sus amigos: “Hay un rumor renacentista que los mantiene en vilo”. Comenta que, en Madrid, “todo tenía un aire de juego”, y afirma: “Lo que más me interesa es dejar sentado que la nueva generación irrumpía sin miedo, en franca algarabía, y que la tensión de la vida literaria de entonces era muy fuerte”. Y señala que en esos días “surgió también el calificativo de putrefacto para todo personaje que comenzaba a oler a rancio”; fue lo que se impuso tras el 1 de abril de 1939, la putrefacción.

Los tiempos de hoy son también tiempos de crisis, como en los veinte. Algo está cambiando, hay una fractura radical con cuanto resultaba familiar hasta hace poco. Pero no se vislumbra ningún horizonte despejado tras estos momentos tormentosos, no hay ninguna promesa a la que agarrarse. Y tampoco hay tensión, las sociedades parecen mustias, nada las sacude. Mucho ruido, sí, declaraciones altisonantes que despiertan más sospechas que certidumbres; flota un vacío en el ambiente. Conviene, sin embargo, no ser pesimistas. Solo hace falta sacar el catalejo para descubrir a esas nuevas generaciones que volverán a pisar con fuerza contra tanta desidia y autoritarismo. JOSÉ ANDRÉS ROJO es historiador. Publicado en El País el 17 de abril de 2026.





























AGURRA NIRE HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, ASTEARTEA, 2026KO APIRILAREN 21A, EUSKARAZ

 







Kaixo, egun on berriro guztioi, eta astearte zoriontsua. Munduak ez du gehiago Estatu Batuetan konfiantzarik, ezta bere aliatu sutsuenetan ere. Noren errua da? Gaurko blogean argitaratutako artikulu batek erantzun posible bat eskaintzen du. Baina goazen atzotik argitalpenetara. Lehenengoa, "NBEren Konstituzio Berfundazioa" izenekoa, Luigi Ferrajoli filosofo italiarrak idatzi du, eta honek argudiatzen du mundu osoko lider aurrerakoien bilera, egun hauetan Bartzelonan Pedro Sánchez presidenteak sustatua, gure demokrazien atzerapauso autoritarioari eta nazioarteko zuzenbidearen urraketei erantzun bateratu bat adosteko, eskuin muturraren alternatiba bat eraikitzeko lehen urratsa dela berez. Gaurko blogeko argitalpena, bigarren atalean, 2017ko apirilaren 17koa da, eta "1977, Sorrera Urtea" izenburua du. Joaquín Prieto kazetariak idatzi zuen, eta honek adierazi zuen urte hartan 40 urte bete zirela espainiarrek berriro ere askatasunez bozkatu ahal izan zutenetik Konstituzioaren eta azken lau hamarkadetako garapen politikoaren oinarriak ezarri zituzten hauteskundeetan. Eguneko poema, gerraren izugarrikerien serieari jarraipena emanez, Óscar Hahn poeta txiletarrak idatzi du eta "Soldadu ezezagunaren hilobian" izenburua du. Laugarren atalean, beti bezala, marrazki bizidun umoretsuak daude, eta amaitzeko, egunero bezala, "Arratsaldeko kafe bakoitzaren zaporea" da gaurko José Andrés Rojo historialariaren argitalpena eta "Errepublika promesa gisa" izenburua du. Hiru arratsaldeko saio bereziak Robert Reich irakasleak ("Zergatik ez luke presidente batek inoiz liskarrik izan behar Aita Santu batekin"); Joseph E. Stiglitz Ekonomiako Nobel sariduna; eta Zohram Mandanik, New Yorkeko alkate ohiak, eta Gabriel Zucmanek, Parisko Ekonomia Eskolako Ekonomia irakasleak, batera idatzi dituzte (Zergak ez ordaintzea, aristokrazia berriaren pribilegioa); eta Ambroglio Lorenzetti kazetari italiarrak (Meloni andreak erreferendumean gelditu zen). Espero dut gaurko blog sarrera guztiak gustatzea. Tamaragua, lagunok. Bihar arte, Zorte Andereak nahi badu. Zoriontsu izan zaitezte, otoitz egiten dizuet, merezi duzue. Musuak. Maite zaituztet. HArendt














ENTRADA NÚM. 10309

DEL TEMA DEL DÍA. LA REFUNDACIÓN CONSTITUCIONAL DE LA ONU: UN PROYECTO PARA LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS, POR LUIGI FERRAJOLI. 21 DE ABRIL DE 2026

 








La reunión de líderes progresistas de todo el mundo promovida estos días en Barcelona por el presidente Pedro Sánchez para acordar una respuesta común a la involución autoritaria de nuestras democracias y a las violaciones del derecho internacional, es ya en sí misma un primer paso hacia la construcción de una alternativa a la extrema derecha. Está claro que esta alternativa no puede ignorar los dos terribles flagelos que son consecuencia de esa involución: las guerras ilegales de agresión desencadenadas por Putin, Netanyahu y Trump, que amenazan con degenerar en un conflicto nuclear, y la ausencia de medidas destinadas a hacer frente al calentamiento global que, si no se detiene, convertirá a la Tierra en un lugar inhabitable.

No basta, frente a estos flagelos, con lamentarse sobre el colapso del orden internacional y la ceguera de nuestras derechas gobernantes, unidas por el negacionismo de la cuestión ecológica —“la mayor estafa de la historia”, como la llamó Donald Trump—. Tampoco basta con defender el derecho internacional vigente y sus instituciones actuales, cuyo fracaso ha puesto de manifiesto su total impotencia e inadecuación. Una respuesta racional y realista a este fracaso, por parte de las fuerzas democráticas reunidas en Barcelona, debería consistir en un proyecto de refundación constitucional de las Naciones Unidas, que imponga límites y restricciones jurídicas, por el interés de todos, a los actuales poderes salvajes de las potencias nucleares y de los mercados globales. Esta constitucionalización de la ONU solo puede llevarse a cabo con la introducción de un complejo sistema de garantías, sin las cuales los principios universales proclamados en tantas cartas internacionales —la paz, la protección del medio ambiente y la igualdad en los derechos humanos— no son más que palabras, promesas incumplidas.

Vivimos en el momento más dramático de la historia. En una época en la que el flagelo del peligro nuclear y el de la catástrofe ecológica exigirían un aumento de la capacidad de gobierno de la política y del papel de garantía del derecho, el triunfo de la derecha en gran parte de Occidente ha producido el desarrollo simultáneo de dos absolutismos: el absolutismo político, por la involución autocrática de muchas democracias y la ausencia de límites a los poderes del gobierno, y el absolutismo económico, por la concentración de la riqueza y la ausencia de límites a los poderes del mercado. La humanidad ha caído en manos de reducidos grupos de autócratas y multimillonarios, que no admiten límites a sus poderes. El presidente de la mayor potencia militar, Donald Trump, ha declarado que no conoce límites salvo los que él mismo se pone.

De ahí, en un mundo dominado por la ley del más fuerte, por la lógica del enemigo y por el desprecio al derecho, el peligro de un holocausto nuclear. De ahí el agravamiento de la catástrofe ecológica que se cierne sobre nuestro planeta, ya que cada año se emite a la atmósfera más dióxido de carbono que el año anterior. Si no hay un despertar de la razón, la humanidad está destinada a extinguirse, a causa del calentamiento global, entre atroces sufrimientos. Nuestros nietos no podrán perdonarnos ni tampoco entenderán la irresponsabilidad y la estupidez de nuestras generaciones, que les habrán legado un planeta convertido en un infierno.

Estos son los problemas que las fuerzas democráticas reunidas en Barcelona deberían abordar. Se necesita un giro histórico, que solo esas fuerzas pueden promover: la transformación de la Carta de la ONU en una Constitución de la Tierra, cuya primacía sobre cualquier otra fuente, nacional o internacional, esté garantizada por un Tribunal Constitucional global. Son tres los valores universales, en cuanto a interés de todos, que solo una Constitución de la Tierra es capaz de garantizar: en primer lugar, la paz, mediante la prohibición constitucional, como crímenes contra la humanidad, de la producción y el comercio de todas las armas, no solo de las armas nucleares, sino también de las armas de fuego comunes; en segundo lugar, el medio ambiente, a través de la prohibición del uso de energías fósiles y la protección de los bienes vitales de la naturaleza —el agua potable, los grandes bosques, los grandes glaciares— como bienes de un patrimonio planetario sustraídos a la mercantilización y al despilfarro; en tercer lugar, la igualdad, mediante la creación de instituciones globales de garantía de los derechos a la salud, la educación y la subsistencia de todos los seres humanos.

No se trata de una utopía. Se trata de la aplicación concreta de principios ya establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y en las numerosas cartas de derechos humanos, que han quedado en papel porque carecen de garantías. La aplicación de estos principios es el salto civilizatorio que los líderes progresistas de 40 países, reunidos por primera vez en Barcelona, deberían proponer y pretender. Por el interés de todos, pobres y ricos, débiles y poderosos: está en juego la supervivencia de la humanidad en el único planeta que tenemos. LUIGI FERRAJOLI es filósofo del derecho. Publicado en El País el 17 de abril de 2026.