miércoles, 1 de junio de 2011

De olores y sabores






Botella de La Casera





Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Así empieza el retrato que hace Antonio Machado de su vida, uno de mis poemas favoritos; y la poesía no es algo que me apasione. Si hablamos de infancia se me vienen muchas cosas a la cabeza; pero será por la ilusión del viajar, recuerdo sobre todo las vacaciones en Madrid.

Hoy en día, te encuentras las mismas cosas en Madrid, Las Palmas o Cuenca pero antes no. Para mí era toda una experiencia culinaria las visitas a casa de la abuela. Empezaba nada más abrir el portal de la calle Chile. Todo estaba impregnado de un intenso olor a cocido, que se te metía hasta los pulmones y para mi entender era el olor de la Península; eso y el olor a frío, porque sí, el frío huele para la gente cálida. Después estaba La Casera, que hasta hace poquito ni se encontraba en las islas, y sigue sin tener mucho éxito por aquí, y como no, las botellas de leche Clesa. Oh!! ¡Qué gran maravilla! Sólo por la leche me merecía la pena el viaje y encima en botella de cristal, para mí eso era mágico. Ahora pruebas la leche y no sabe a nada, como la mayoría de las cosas, ha ido perdiendo el sabor. El puesto de patatas fritas de la calle Príncipe de Vergara, ¡sólo de papas y frutos secos!, ¡qué ciudad tan rara! La hamburguesería Wendy con sus mesas pintadas con periódicos viejos, Rocas Blancas, y la juguetería Pumba. Esto último no tiene que ver con la comida pero estaba en la ruta de paseo diario.

Ya en el paseo al centro, toda una aventura coger el metro e ir diciendo todas las estaciones de memoria, incluyendo transbordos, y llegábamos al paraíso: a comer las tortillas, los mejillones y las bravas. Peculiar era mi cara de asco cuando veía los dibujos que tenían en las paredes de Las Bravas de los platos de oreja a la plancha y rabo de toro, todavía la cara sigue siendo la misma. Y me hacía mucha gracia oír a mi tía Mari pidiendo una clara. ¿Qué era eso de clara? Sonaba gracioso.

Y como casi siempre íbamos en Navidad, también está por medio el turrón de coco, que siempre estaba guardado por si venía la tía Alfonsi. Mi hermana y yo robando bombones de la despensa, y las lentejas que ponía la abuela, y yo odiaba, y que mi madre se comía a escondidas. Casi se me olvida, ¡las barras de pan! Suena raro, pero aquí las barras de pan empezaron a estar de moda cuando llegaron los grandes supermercados, aquí siempre hemos sido de pan pequeño. ¡Oh, esa barra de pan, como la colocaba el abuelo en el radiador para que estuviera calentita!....

En fin, que lo mío no es tan poético como lo de Machado pero seguro que era igual o más sentido. Nos vemos. Ruth






Barra de pan





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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Anuncio antiguo de Nocilla

martes, 31 de mayo de 2011

Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz - Mayo de 1811






Los desastres de la guerra (Grabado n.º 36, Francisco de Goya)






En este enlace de la página electrónica del Congreso de los Diputados español pueden acceder al Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz correspondiente al mes de mayo de 1811, dos años después de iniciada la guerra de Independencia contra las tropas de Napoleón. Espero que les resulte interesante. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt








El dramaturgo, afrancesado, Leandro Fernández de Moratín (1760-1828)





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Independencia de Paraguay (Mayo, 1811)

sábado, 28 de mayo de 2011

30 de Mayo: Día de Canarias





"Dracaena draco": Símbolo natural de las Islas Canarias (Icod, Tenerife)




Mi definición de Canarias: Un estado de ánimo rodeado de agua por todas partes pero con los pies en África, la cabeza en Europa y el corazón en América. ¡Feliz día a todos los canarios de las islas y de la diáspora!. Tamaragua, amigos. HArendt






Escudo de Armas de Canarias







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30 de Mayo: Día de Canarias. Los Gofiones cantan el Himno de Canarias

jueves, 19 de mayo de 2011

¡Democracia real, ya!: Complicado, pero no imposible






Portada del "The Washington Post"






Que una manifestación pacífica de jóvenes españoles en la Puerta del Sol de Madrid sea foto de portada en el "The Washington Post· no es cosa baladí. Algo se está comenzando a mover en la política española: por encima, por debajo y al margen de la oxidada partitocracia nacional. Y ese es un hecho esperanzador, por incierto que sea su futuro y poliédrico su presente, pues como decía Hannah Arendt, todo nacimiento implica un futuro y una esperanza de cambio en el mundo.



¡Y nosotros que pensábamos que la juventud española estaba despolitizada, abúlica, inane, desintegrada y únicamente interesada en el macrobotellón del sábado noche!... Y ahora resulta que la "spanish revolution" es ejemplo a seguir y comienza a extenderse como la pólvora por toda Europa... ¡Qué cosas veredes, Sancho!...

La verdad es que nuestros políticos, todos los políticos, se lo han ganado a pulso. No se han enterado de nada. Y tengo la impresión de que el "tsunami" que se ha iniciado en la Puerta del Sol madrileña se va a llevar bastante podredumbre por delante.

Hace unas semanas, Stéphane Hessel, con su "Indignaos", a mi modesto juicio un fenómeno editorial bastante insustancial en el fondo, sonó como un aldabonazo en las adormecidas conciencias de los franceses (y por extensión, europeos), pero la verdad es que detrás del justificado llamamiento al cabreo de Hessel no hay más que nostalgia de un tiempo pasado que no va a volver.

Mucho mejor construido resulta el último libro del recientemente fallecido historiador británico Tony Judt titulado "Algo va mal" (Taurus,Madrid, 2010), otro fenómeno editorial, éste bastante más justificado, que se extiende por la izquierda democrática  europea y mundial con poco ruido mediático (no interesa a los poderes fácticos) y bastante mar de fondo.

Que la política no puede estar al servicio de los mercados; que la economía no es una entidad autónoma al margen de la sociedad. Son verdades evidentes que parece que habíamos olvidado.

No creo en la "democracia popular", como no creí nunca en el "socialismo real". La democracia es representativa o no es democracia. Pero la democracia necesita una puesta a punto ideológica, material y formal, inexcusable a estas alturas de la partida.

Otra verdad evidente es que la democracia no puede funcionar sin partidos, pero también que todos los partidos, sin excepción, son estructuras oligárquicas que funcionan al margen de aquellos a los que dicen representar.

Quizá una posibilidad de cambio pudiera ser la de abrir los partidos políticos, por imperativo legal, a toda la ciudadanía. No solo a sus afiliados, sino a sus simpatizantes, votantes y potenciales electores. ¿Cómo?  Con elecciones primarias para todos sus procesos electorales internos abiertas a todo el que desee participar, como elegible o como elector.

Y por supuesto, cambiar radicalmente el actual sistema representativo y electoral de manera que la elección y la responsabilidad del elegido ante sus electores sea personal y directa, sin el colchón protector del partido político que le hubiera promocionado.

Son cosas bastante elementales y sencillas por las que empezar. ¿Las acometerán ellos mismos, partidos y clase política, o habrá que esperar a que la "spanish revolution" se  convierta en revolución española a secas y se lleve todo el sistema por delante? Estas cosas se sabe como comienzan pero es difícil predecir como terminan.

Dos magníficos artículos, uno de Josep Ramoneda: "El testamento político de Tony Judt" en la revista Babelia del 23-10-2010, y otro más reciente de José Álvarez Junco, catedrático de Historia de las Ideas y de los Movimientos Sociales en la UCM: "Elegía por la socialdemocracia" en Revista de Libros nº 171, de marzo de este año, analizan pormenorizadamente las propuestas formuladas por Judt en su "Algo va mal". Propuestas que quizá, solo quizá, podrían servir de punto de referencia para todos aquellos que andamos ahora, con sinceridad, con el faro ideológico bastante descompuesto. Les dejo con su lectura. Y sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt









El historiador Tony Judt







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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

¡Democracia real, ya! (Puerta del Sol, Madrid, España)

lunes, 9 de mayo de 2011

9 de Mayo: Día de Europa







Día de Europa, 2011





Mi querida Europa:

Te deseo de todo corazón que pases un estupendo día de cumpleaños en compañía de tus 501 millones de hijos.

Con todo mi cariño, tu hijo que te adora,

HArendt







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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Himno de Europa: Beethoven, 9.ª Sinfonía

jueves, 5 de mayo de 2011

Determinismo






Un basural en la República Dominicana




Me gusta cultivar las relaciones con mis amigos, sobre todo -perdónenme los caballeros- con mis amigas. No creo que haya muchas personas tan sumamente orgullosas como yo de sus amigas, orgullo que me es deparado por el inmerecido aprecio que ellas me dispensan y no por mis propios méritos. Mis otras grandes pasiones son mi familia, la teoría política, la historia y la literatura. La mayor parte de las veces van entrelazadas tan estrechamente, que me resulta difícil separar unas de otras. 

Hoy vuelvo a referirme a una de esas amigas entrañables, y en esta ocasión la cito con nombre y apellidos: María Victoria Embid, que me honra con su amistad y su cariño desde hace muchos años. Madrileña, madre, trabajadora, que además escribe, y muy bien, relatos cortos de contenido social, con lo que ha ganado ya varios premios. Uno de ellos: "Desierto y mar"  me permitió publicarlo en el blog en Febrero del pasado año.

Hace unas semanas, ganó otro premio en el XI Certamen de Relatos Cortos "Únete", (en la foto, situada junto al Secretario General Confederal de UGT, Cándido Méndez) que convoca dicha central sindical, con un relato triste, intimista y desesperanzado. escrito en primera persona, por el protagonista del mismo, un muchacho dominicano que sobrevive a duras penas en uno de los innumerables basurales que rodean muchas ciudades de la América hispana y del tercer mundo. Se titula "Determinismo", un término que en la definición que da del mismo el Diccionario de la Real Academia, designa a la teoría que supone que la evolución de los fenómenos naturales está completamente determinada por las condiciones iniciales. 

Es un honor para mi blog y para mí publicarlo, con su consentimiento, y con la esperanza de que les resulte lectura interesante. Y espero que sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




DETERMINISMO 
María V. Embid

Desde que Enrique, el cooperante, no está, aquí todo nos va muy mal, como dice mi abuela, vamos “de mal en peor”. Hace unos meses mi padre murió. Mi madre también murió hace algunos años. Estábamos enterrando a mi padre y sus huesos aún no habían tocado tierra, cuando comenzó a hacer un viento de esos que nubla la visión y le dejamos allí con el cuerpo a medio enterrar.  Dicen que ese viento viene del Interior. Yo nunca he estado allí, bueno en realidad nunca he salido del batey. Sé que aquí vivo y aquí moriré, eso dice mi abuela. Ella vino a este país desde Haití y se quedó en la ribera del río, al resguardo de las basuras de República Dominicana. Las basuras nos dan para vivir, lo peor es la enfermedad. Yo tengo deformados los pies y apenas puedo caminar. A mi me gusta bailar y cuando lo hago otros chicos se ríen de mí. Yo lo sé, pero no me importa, me gusta hacer reír, al menos, Wilson, el niño bailón,  como me llaman, sirve para algo.  El viento del interior se convirtió en  huracán y éste atrajo a las  tormentas y se puso a llover como nunca había visto, y eso que yo no he visto mucho, pero mi abuela decía que nunca había visto llover así, decía que esos vientos calientes vienen de África, los mismos que había cuando sus antepasados esclavos estaban allí, y que ahora, sus almas contrariadas vienen en forma de viento atrayendo a los aguaceros. Yo no sé donde puede estar ese lugar, creo que está al sur del batey, pero son suposiciones mías porque, ni siquiera la abuela, sabe donde puede encontrarse. 

Dicen que en la ciudad, cuando el cielo se pone así de revoltoso,  sacan a las personas de sus casas para que nada malo les pase, pero a nosotros no nos dicen nada, quizás porque aquí somos tan pobres que ni el viento puede golpearnos. Mi abuela dice que para ellos no existimos porque las basuras nos hacen invisibles. Ella a veces nos habla así. Todos lo primos que vivimos con ella nos reímos cuando lo hace. La tía nos dice que no le hagamos mucho caso, que desde que le “pasó el agua” la santera, anda diciendo tonterías, pero a mi me parece que tiene razón.

Cuando empezó a llover las chabolas comenzaron a quebrarse. El aguacero llegó de repente, como grandes olas de agua, no tuvimos tiempo de esconder nada, lo único que pudimos hacer fue escondernos nosotros mismos, allí acurrucados entre las basuras. Estoy tan acostumbrado a las basuras que me encuentro a gusto entre ellas, forman parte de mí o yo formo parte de ellas. Mi abuela dice que estamos entre lo que somos y que, cuando alguien entra en el batey, no distingue cuando empieza la basura y cuando empezamos nosotros. Mi tía ríe cuando mi abuela habla así, pero yo creo que a veces la basura y nosotros somos como la misma cosa.

Cuando el río comenzó a crecer y rebosar los campos a eso de la media noche, yo estaba muy dormido y me despertó el estruendo y el agua que ya me calaba los huesos. La abuela comenzó a hablar al cielo. Mi tía chillaba y le decía que se dejara de llamamientos,  que había que despertar a los chicos, pero mis primos y yo ya estábamos despiertos, nos despertó el agua en las camisas ya caladas como cuando nos bañamos en el río. Me levanté y seguía lloviendo sin parar. El cielo estaba negro como un montón de basura quemada. Me asomé al río pero había perdido sus orillas y ya la basura flotaba en el agua. En la chabola, el agua sonaba a chorros como cuando nos cae un cubo para darnos de restregones. Entre mi primo el grande y yo, tratamos de parapetarla, pero para entonces, ya caía con tanta fuerza que “a pocas” no se nos lleva  también. Por él, por mi primo, supe que la riada se había llevado a Patosa, nuestra gallina, era ya vieja pero ponía huevos muy grandes, en más de una ocasión le había salvado de hacer puchero para varios días o meses. 

Las noticias nos llegaron días después, cuando nos dijeron a los que estamos abajo, que la riada se había llevado la nave central de nuestra escuela y que las cosechas del huerto fueron desperdiciadas a causa del gran chapoteo. Mi abuela decía que tal cantidad de lluvia nunca podría ser tragada por la tierra y parece ser que así fue, porque en los meses que siguieron, las montañas de basura se habían encogido como cuando se nos encoge el estómago de no comer.  La abuela nos decía que eso sería nuestro final. Y algo de razón llevaba porque al poco tiempo comenzamos a enfermar por beber de aquella agua parduzca. De “aquellas”, mi primo el chico se murió y la abuela lo enterró una mañana. 

Cuando los cielos se abrieron y  la lluvia pareció templarse, mis primos y yo intentamos ir a la escuela, lo hicimos cruzando el lodazal que cubría los caminos hacia la vereda. La nave central de la escuela estaba anegada, el huerto encharcado bajo el lodo y el invernadero, llenito de semillas, había corrido con la riada, como Patosa. 

Las semillas las había traído Enrique desde España. En el suelo solo quedaba una parte del papel del embalaje en el que se podía ver “ISCOD”. Yo no conozco muy bien las letras pero las recordaba porque mis primos y yo habíamos arrastrado los sacos desde la camioneta cuando Enrique las trajo de Almería. 

En la escuela nos daban los desayunos por las mañanas. Por eso íbamos. Y lo hacíamos limpitos y con nuestras camisetas blancas. Yo tardaba mucho en atravesar el huerto para llegar a la nave de la leche y, cuando llegaba, a veces se había acabado, pero el señor que manda, siempre tenía un poco más, para los que como yo, íbamos a empellones y algo trastabillados. Venían muchos señores por aquí, de España nos decían. Nos regalaban camisetas blancas que usábamos para venir a la escuela. Esos hombres nos cogían afectos y nosotros a ellos también, pero siempre se terminaban yendo. Yo, la última vez que vino Enrique, pensé en irme con él, al menos eso me dijo, que me llevaría con él a España, decía que allí me curaría pero eso fue antes de los aguaceros. La mañana que se iba, yo llegué con mi zurrón y fui a pedir a la abuela una zamarra pues me habían dicho que fuera del batey hacía frío. 

- Me voy a España abuela.  

- ¿Dónde está eso?

 - No lo sé abuela, supongo que está a la vuelta de África. 

- Está bien no te tardes. El cielo anda revuelto.

Aquella mañana me levanté temprano, el último tramo, lo hice casi volando. Jamás pensé que mis piernas pudieran correr tanto apenas sostenidas por un solo pie en el suelo. Cuando llegué, Don Rafael, estaba trabajando en el huerto y las escuelas estaban vacías. Era temprano, casi no había amanecido, lo supe porque el sol todavía no había echado sus rayos sobre el batey. Pensé que había llegado demasiado pronto y esperé hasta que Enrique llegara, y lo hice allí, sentado en el alféizar de la entrada.  No supe cuanto tiempo estuve allí, ni cuanto tiempo había pasado, no escuché el murmullo de los niños al entrar, ni el ruido de los peroles de leche chocando contra el suelo, porque cuando la nave central estuvo repleta, yo todavía seguía sentado en el poyete con mi zurrón y la zamarra colgados de mis piernas. A eso de la media tarde don Rafael me encontró. Sé que era media tarde porque el sol ya casi se había volteado del todo.   

  -¿Qué haces aquí todavía? - me preguntó -  Espero a Enrique. Me voy del batey. Me acarició con su mano blanca y pude adivinar que, Enrique, ya no vendría a buscarme. Me encontraron días más tarde al atardecer. Las sombras se inclinaban hacia el lado oeste de las basuras, por eso supe que el sol estaba cayendo. Yo estaba encogido de hambre y sería por lo de las basuras y eso de que te hacen invisible, como decía la abuela, porque tardaron varios días en encontrarme, eso me contaron cuando me llamaron  – Nos manda la tía a buscarte – me dijo mi primo el grande. Yo me quedé un poco más entre las basuras, en esos momentos y por primera vez, sentí el viento cálido y húmedo sobre mi cuerpo, ese mismo viento que, una vez estuvo todo encima de nosotros, no nos traería nada bueno. Cuando llegué a casa busqué los brazos de la abuela, ella miraba las nubes, decía que estaban preñadas de almas negras y que tarde o temprano el cielo las escupiría todas. Y no le faltó razón.

Después de la marcha de Enrique, seguí yendo a la escuela. Don Rafael me dijo que no me preocupara, que volvería en otra ocasión. Pero no lo hizo. Aún así yo le esperé a la mañana siguiente y a la otra también, hasta que no quise esperar más. Días más tarde, fue cuando el río comenzó a perder sus orillas y  las aguas a rebosar los campos.

Un día, por Don Rafael, me enteré que Enrique había desaparecido. Poco después nos llegaron noticias de que se le había llevado la riada en la capital. Se le llevó como a mi gallina. Yo pensé que eso solo nos pasaría a nosotros por eso de ser invisibles, quizás,   Enrique también lo era, un invisible de piel blanca. Y algo de eso tuvo que ser, porque un día alguien le trajo en un puchero repleto de cenizas. Le habían quemado como a un montón de basura y las arrojaron en un montículo que hay detrás de la escuela.  Allí, todos los niños rezamos al cielo, ese cielo que un día furioso se nos llevó lo que teníamos. En esos momentos me acordé de mi padre al que habíamos dejado con el cuerpo a medio enterrar, quizás su cuerpo también se lo llevó la riada, mejor que ya estuviera muerto y no penara esa travesía, porque como dice la abuela, la vida es un camino que nos adentra entre las basuras. 

A veces miro a la abuela. Ya no mira al cielo. Está triste. En realidad creo que siempre lo ha estado. Esta mañana, después de la escuela he ido a las basuras. Allí he vuelto a notar el viento, ese viento cálido y húmedo. Le he seguido. Me ha llevado hasta el mar. Allí he bailado entre las olas, he bailado hasta dejar de sentir el agua bajo mis pies. Entre todas las almas negras contrariadas. Entre la envoltura del viento y del mar. Allí me he fijado en ese trozo de cielo que ha vuelto a ser azul y, con la mano, he dicho adiós a ese viento cálido y húmedo que dicen viene de África.




Vicky Embid (centro de la foto) junto a Cándido Méndez





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Una mirada a la pobreza

sábado, 30 de abril de 2011

Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz - Abril de 1811






José I Bonaparte, Rey de España (1808-1813)






Octava entrega mensual del Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz. En esta ocasión, el correspondiente al mes de abril de 1811. Pueden acceder a él en este enlace de la página electrónica del Congreso de los Diputados español. Espero que les resulte interesante. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt







La carga de los mamelucos (Francisco de Goya, 1746-1828)





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Galería de retratos de los Secretarios de Estado españoles durante el reinado de José I Bonaparte (1808-1813)

sábado, 23 de abril de 2011

Stéphane Hessel: ¡Indignaos, jóvenes de Europa!






Stéphane Hessel




Estoy con él, decididamente. "Él, es Stéphane Hessel, por supuesto. Y con el llamamiento a la juventud europea que se contiene en su libro-manifiesto "¡Indignaos!" (2), que pueden leer íntegramente en este enlace. Pero me abruma y desasosiega observar el ingenuo voluntarismo de muchos bienintencionados, la puerilidad ignorante de otros y el oportunismo de casi todos los que se indignan en estos días contra el capitalismo, el FMI, los bancos, la Unión Europea, los gobiernos y la democracia liberal...  Cuidado, mucho cuidado con las utopías y las revoluciones que prometen un mundo distinto y mejor. Ya sabemos como comienzan, pero también como terminan; algunas, la mayoría, en un baño de sangre.... Las utopías no dejan de ser ideologías, y las dos grandes ideologías que alumbró el pasado siglo XX, no acabaron con el mundo por pura casualidad y no trajeron a Europa nada más que sufrimiento, muerte y desolación... Mucho ojo con ese "Fiat iustitia et pereat mundus" (Hágase justicia y perezca el mundo) del emperador Fernando I (siglo XVI). Nunca la utopía debería estar por encima de los seres humanos.

Vuelvo a mi siempre inagotable fuente de inspiración, Hannah Arendt: "Una ideología difiere de una simple opinión en que afirma poseer, o bien la clave de la Historia, o bien la solución de todos los "enigmas del Universo" o el íntimo conocimiento de las leyes universales ocultas que, se supone, gobiernan a la Naturaleza y al hombre. Pocas ideologías han ganado suficiente importancia como para sobrevivir a la dura lucha competitiva de la persuasión y solo dos han llegado a la cima y han derrotado esencialmente a las demás: la ideología que interpreta a la Historia como una lucha económica de clases y la que interpreta a la Historia como una lucha natural de razas" ["Los orígenes del totalitarismo. II. Imperialismo" (Alianza, Madrid, 1987)]. 

¡Indignaos, jóvenes! ¡Tenéis todas las razones para hacerlo! Reclamad la herencia de vuestros padres y engrandecedla; pero no tiréis por la borda cuanto ellos os legaron. Luchad contra los que la han dilapidado y expulsadlos, pero no sigáis a los que os prometen utopías y mundos futuros que solo existen en su imaginación. Indignaos, pero no dejéis que la cólera enturbie vuestra razón. Y sed felices a pesar de todo, por favor. Al menos, intentadlo. Tamaragua, amigos. HArendt





Portada de "¡Indignaos", de Stéphane Hessel





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"¡Indignaos", de Stéphane Hessel

miércoles, 13 de abril de 2011

Maleta en mano






El Panteón (Roma)






Hace cinco años estando en Roma, me dije que intentaría ir cada cinco años a la Ciudad Eterna. Y si llego a Las Canteras me daré con un canto en los dientes pero la ilusión no se rompe. Una de mis grandes pasiones es viajar, lo malo es que no es tan rentable como el gusto al paseo; pero gracias a la imaginación y al canal VIAJAR, he vuelto a Roma por mi aniversario.

Nada como ponerte un documental sentadita en el sofá de casa y volver a vivir los cafés a las siete de la tarde y un frío espeluznante, fui en marzo. Y lo mejor de todo, ¡ni aviones ni aeropuertos! Vaya tembleque tenía el avión cuando despegó del Fiumicino. Que me encante viajar, no significa que me gusten los aviones, más bien todo lo contrario; pero la estancia compensa la mayoría de las veces.

No sé ustedes pero yo viajo unas cuatro veces al año al extranjero, especialmente a Europa. Escojo un país, luego una región, llamo a mi amigo Google y empiezan los nervios. Busco los vuelos, planeo la ruta (imprimo un mapa de la zona y voy marcando con colorines los puntos a visitar) escojo los hoteles, el coche si hace falta; en ese caso, voy a la guia Repsol, calculo las rutas y hasta los peajes. Hago una lista de los monumentos y sitios a visitar ( busco fotos, claro está) , mido hasta el tiempo que hay que dedicar en cada sitio. Vamos, que no hago una presentación en power point porque sería excesivo. Cuando ya está todo, se lo enseño a mis padres, a mi marido, en el trabajo y... entonces miro la cuenta del banco y digo: ¡Qué bonito fue! ¡Qué bien me lo pasé! Otro año volveré a visitar lo que me faltó. El año pasado me hice una ruta de Barcelona al Montblanc que ufffff mañana mismito me iba.

Mi marido dice que me dedique a la organización de viajes, así que si alguien quiere... por un módico precio hacemos vacaciones mejores que El Corte Inglés. Hasta otra, nos vemos. ¿En Roma...?  Ruth








El Foro (Roma)





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"La dolce vita" (Fellini, 1960)

jueves, 31 de marzo de 2011

Diario de sesiones de las Cortes de Cádiz - Marzo de 1811






Fernando VII, por Francisco de Goya





Desde esta entrada del blog pueden se puede acceder al Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz correspondiente al mes de marzo de 1811 que publica el Congreso de los Diputados español. El vídeo que la acompaña está dedicado a la serie de litografías realizada por el pintor Francisco de Goya (1746-1828) titulada "Los desastres de la guerra" que se encuentran en el Museo del Prado de Madrid. Espero que les resulte interesante. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt 







Manuel Godoy, por Francisco de Goya







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Los desastres de la guerra, de Goya

miércoles, 23 de marzo de 2011

Postales desde el País de la Niñez




Hace ya casi un mes que el escritor canario Juan Cruz publicó en El País un entrañable artículo sobre la infancia, la memoria, los recuerdos, y también sobre el alzhéimer, titulado "Somos nuestra infancia" . Me dejó una profunda impresión pero hasta hoy no me había decidido a escribir sobre él. "La memoria se fija en la niñez y nos da identidad: lo primero que se aprende es lo último que se olvida", dice Juan Cruz, citando al también escritor Julio Llamazares, que dice de ella: "la memoria es la identidad; en la infancia se determina nuestro ADN", y al poeta alemán Michael Krüger, que construye uno de sus versos diciendo: "A veces me escribe la infancia / una tarjeta postal: ¿Te acuerdas?". "Todo lo que recordamos -se dice en el artículo- más nitidamente nace a los tres años, y ese almacenamiento más puro dura hasta la adolescencia. Luego, la memoria empieza a ser quebradiza; a los 40 años tenemos charcos, a los cincuenta ya hay lagunas, y la memoria empieza a causar malas pasadas cuando superamos los sesenta".

Me reconozco en esa situación: rememoro con más precisión hechos y vivencias de mi infancia, entre los cinco y diez años -muy feliz a pesar de todas las privaciones habituales en una familia de clase media-baja de la época- que la que media entre mis diez y veinte años. Y esa, más y mejor que la que va de los veinte a los sesenta. Ahora, a los sesenta y cinco, me cuesta recordar que comí ayer o donde estuve hace dos días. Por eso llevo una agenda personal que dura ya cerca de cincuenta años que me ha sacado de muchas dudas, errores y perplejidades.

Si tuviera que elegir algunas postales recibidas desde el País de mi Niñez me quedaría, sin dudarlo, con una en la que veo pasar los árboles desde la ventanilla del tren que me lleva en una soleada y fría mañana de invierno desde Sigüenza a mi nuevo hogar en Madrid, a punto de cumplir los cuatro años. Otra, el libro que me regaló la empleada de hogar de mi madre -se llamaba Cristina y yo la adoraba- el día que cumplí ocho años. O mis primeros y únicos novillos: cuarenta y cinco días sin aparecer por el colegio en el invierno de 1955. Y la emoción y el orgullo que me embargaba cuando les enseñaba a mis compañeros de clase, a escondidas, la pistola automática 9 mm Parabellum de mi padre, que yo siempre encontraba por mucho que él la escondiera... Tengo más postales, por supuesto, pero no quiero parecer el abuelo Cebolleta. Fui un niño feliz, y espero que mis nietos lo sean también, porque en el País de la Niñez solo se vive una vez...  En todo caso no dejen de leer el artículo de Juan Cruz, les aseguró que les gustará. Y sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt 








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Judy Garland canta Somewhere Over The Rainbow (El mago de Oz, 1939)

Entrevista a Hannah Arendt (1973)

lunes, 21 de marzo de 2011

Equinoccio





El equinoccio de primavera desde la azotea de mi casa (Las Palmas, 20/03/11)





A las 23:21 UTC de ayer domingo hemos entrado en la primavera del hemisferio norte. Disfrútenla en lo que puedan porque viene agitada... Y sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt









Alegoría de la Primavera (Madrid)





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El equinoccio de primavera 2011 en Chichén Itzá

jueves, 10 de marzo de 2011

Las Palmas y el Carnaval





La Reina del Carnaval de Las Palmas 2011





No soy un entusiasta del carnaval, pero disfruto viendo gozar de él a mis paisanos. Y es que en los días finales de los suaves inviernos grancanarios las palabras "Carnaval" y "Las Palmas"  se convierten en sinónimos. El carnaval forma parte de la idiosincrasia de Las Palmas y del pueblo canario en general. Alguien dijo que Canarias era un estado de ánimo rodeado de agua por todas partes; no recuerdo al autor de la cita, pero pienso que tiene toda la razón. La insularidad es un estado de ánimo. Solo los isleños podemos comprenderlo y asumirlo. Y el Carnaval es uno de esos momentos en que ese estado de ánimo da rienda suelta a todo lo que lleva dentro. Ha sido un isleño, un canario de Tenerife (no hay "una" Canarias, a pesar de lo que diga la propaganda oficial, sino "unas islas"  canarias, cada una de ellas única y especial, en un mar común que nos une más de lo que nos separa), el escritor Juan Cruz, el que ha pronunciado este año el Pregón del Carnaval de Las Palmas. Les invito a leerlo. Y disfruten de los vídeos que he puesto en el blog sobre la elección de la Reina del Carnaval de Las Palmas y la Gala Drag Queen 2011. Sean felices, por favor. Y el año próximo nos vemos de nuevo en Gran Canaria. Tamaragua, amigos. HArendt 







Cartel oficial del Carnaval de Las Palmas 2011





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"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Gala Drag Queen 2011 Las Palmas de Gran Canaria

Gala de elección de la Reina del Carnaval de Las Palmas (2011)

lunes, 28 de febrero de 2011

Cortes de Cádiz: Diario de Sesiones - Febrero de 1811





Los desastres de la guerra, grabado de Francisco de Goya



En el enlace que se indica más adelante de la página electrónica del Congreso de los Diputados de España, puede leerse el Diario de Sesiones de las Cortes de Càdiz correspondiente al mes de febrero de 1811. Hace justamente 200 años. Espero que les resulte interesante. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt





La familia de Carlos IV, de Francisco de Goya




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Goya en tiempos de guerra. Museo del Prado (Madrid)

miércoles, 23 de febrero de 2011

El golpe de estado del 23-F, treinta años después






Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez 






Estoy muy cansado... Pero comparto lo que para sí misma, y sobre lo que para ella representaba la tarea de escribir, decía la novelista francesa Françoise Sagan y que yo  reproducía en mi última entrada del blog. 

Hoy, trigésimo aniversario del intento de golpe de estado que ha pasado a la historia bajo las siglas 23-F, me hubiera gustado decir o escribir algo original, pero creo que es una tarea estéril. Salvo voces aisladas como las del abogado, escritor y cineasta grancanario Gustavo Socorro que aún insisten en el argumento de tramas secretas y en la implicación del propio rey Juan Carlos o de personas de su entorno más inmediato en la preparación del golpe, la verdad política, jurídica e histórica, está ya dicha. 

En varias ocasiones he escrito en el blog sobre el 23-F [v. "El día de la ignominia", "Anatomía forense" o "Anatomía de un instante"]. En la Wikipedia se puede encontrar una información muy sucinta sobre el hecho, pero con buenos e interesantes enlaces. Y en El País de hoy puede verse, y descargarse pare el recuerdo, las siete ediciones facsímiles que dicho diario publicó sobre el desarrollo del golpe de estado a lo largo de los días 23 y 24 de febrero de 1981.

Personalmente viví la jornada con un sentimiento de profunda vergüenza. Sí, creo que ese fue el único sentimiento del que guardo recuerdo. En ningún caso de miedo o temor. Aquella tarde había estado acompañando a mi mujer a comprar unas cortinas para el cuarto de estar, y luego a las cinco, hora de Canarias, estaba sentado en mi coche a las puertas del centro asociado de la UNED en Las Palmas esperando para asistir a un coloquio sobre alguna de las asignaturas, no recuerdo cual, que cursaba de la licenciatura en Geografía e Historia, escuchando la radio. Fue así como tuve noticia de lo que estaba pasando en Madrid. Volví a casa enseguida y llamé por teléfono a mis padres y mis hermanos, que vivían en Madrid. Y luego, como todos los españoles, me puse a escuchar la radio junto a mi mujer y mis hijas. 

Cuando el rey salió por televisión supe, con seguridad, que aquello había acabado y nos fuimos a dormir, más por agotamiento que por valentía. Al día siguiente mi mujer y yo fuimos a nuestros trabajos respectivos convencidos de que la rendición de los asaltantes era cuestión de horas. 

Aún hoy, treinta años después, no he logrado sobreponerme al sentimiento de vergüenza que sentí aquel nefasto día, que solo palía el recuerdo del honroso comportamiento ante los golpistas del diputado comunista Santiago Carrillo, del general Gutiérrez Mellado y del propio presidente del gobierno, en funciones, Adolfo Suárez. Ellos salvaron el honor del parlamento, del gobierno, del ejército y de los españoles.

La omisión de toda referencia a los nombres de quienes mancharon con su actuación el uniforme que portaban es absolutamente premeditada por mi parte. No creo que merezcan ni siquiera que se les mencione.

Sean felices a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt






   
Santiago Carrillo






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lunes, 21 de febrero de 2011

Tristeza, rostro bello...






La escritora Françoise Sagan (1935-2004)




Las horas de hospital de un domingo dan para mucho, aunque se destinen a acompañar a un enfermo. A mi me han dado hoy para releer Buenos días, tristeza (Cátedra, Madrid, 1996), la extraordinaria novela de Françoise Sagan. Escrita en 1954, cuando solo tenía 18 años, la catapultó a la fama literaria de la noche a la mañana, y solo tres años después la llevaría al cine el gran director Otto Preminger.

La leí por vez primera, en francés, con dos años menos de los que tenía su autora cuando la escribió. Me la había regalado una amiga francesa con la que me carteaba desde hacía un tiempo, y su impacto en mí fue electrizante. Normal, hasta cierto punto, pues catalogada por muchos críticos como una novela de iniciación, con apenas 16 años la verdad es que casi todo resulta iniciación... Me aprendí de memoria, en francés, el poema de Paul Eluard que sirve de introducción a la novela, y casi todo el capítulo primero. Y me crean o no, sigue siendo, aún hoy, el único poema que soy capaz de recordar y recitar completo, en francés o en español. 

Dicen que un buen comienzo es el cincuenta por ciento del éxito de una novela. Y el de Buenos días, tristeza no puede resultar más sugerente: "Dudo en dar el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza, a este desconocido sentimiento cuyo tedio y dulzura me obsesionan. Es un sentimiento tan completo, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, mientras que la tristeza me ha parecido algo honroso. Conocía el aburrimiento, la añoranza en menor medida el remordimiento, pero de la tristeza no había tenido experiencia alguna. Hoy algo se repliega sobre mí, como un tejido de seda, suave e irritante, y me separa de los demás."

Más tarde leí, ya en español, la mayor parte de sus otras novelas, y escribió unas cuantas, pero ninguna de ellas me gustó tanto ni alcanzó el clamoroso y espectacular éxito de Buenos días, tristeza. Françoise Sagan se convirtió para mí en un icono de juventud que persistió durante mucho tiempo y que en cierta manera no me ha abandonado nunca. Su azarosa vida personal jamás la apartó de lo que era, indiscutiblemente, la razón de su existencia: escribir.

Dejó dicho de sí misma: "Escribir es la única verificación que tengo de mí misma. A mi entender, es el único signo activo de que existo, y lo único que no me es muy difícil hacer. (...) Si no escribiera la vida sería diferente, no tendría ganas de encontrar las palabras que corresponden a lo que siento, ni tan siquiera tendría ganas de comprender o conocer, la vida estaría muerta".

Todos esos recuerdos me han venido esta tarde al releer Buenos días, tristeza, junto a una cama de hospital. Y es que la tristeza puede presentársenos en muchas ocasiones bajo la apariencia de un bello rostro, como dice el último verso del poema de Eluard. Un sentimiento que no debemos confundir con la "desgracia", que es un hecho o acontecimiento, como dijo la propia Sagan, que "no nos enseña nada, nos deja cojos, nos pone contra la pared". Por esos caminos transitamos ahora...

Sean felices, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




Adieu tristesse
Bonjour tristesse
Tu es inscrite dans les lignes du plafond
Tu es inscrite dans les yeux que j'aime
Tu n'es pas tout à fait la misère
Car les lèvres les plus pauvres te dénoncent
Par un sourire
Bonjour tristesse
Amour des corps aimables
Puissance de l'amour
Dont l'amabilité surgit
Comme un monstre sans corps
Tête désappointée
Tristesse beau visage.

- - - - - - - - - - - - - - - -

Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo.
Tú no eres exactamente la miseria,
pues los más pobres labios te denuncian
por una sonrisa.
Buenos días tristeza.
Amor de los cuerpos amables,
potencia del amor,
cuya amabilidad surge
como un monstruo incorpóreo.
Cabeza sin punta,
tristeza bello rostro.

Paul Eluard (1895-1952)









Imagen de portada de "Bonjour tristesse"





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Bonjour Tristesse, de Otto Preminger (1958)

lunes, 7 de febrero de 2011

Grandeza y servidumbres de la democracia





Atentado de ETA en 1991




El artículo que en El País de hoy publica su corresponsal político en el País Vasco, Luis R. Aizpeolea, titulado "La izquierda ''abertzale''' da un gran paso", me ha llevado a una dolorosa reflexión personal sobre la democracia, y lo que ella conlleva de dramática servidumbre y de gloriosa grandeza. La grandeza de la democracia, el respeto a la ley, es también su servidumbre. Comprendo las reticencias del gobierno y del partido socialista, me llena de estupor el cinismo del partido popular, y me preocupa la práctica unanimidad de la izquierda y los nacionalistas, pero la democracia tiene estas cosas. Si el partido que la izquierda nacionalista radical vasca pretende crear cumple los requisitos que la Constitución y la ley le imponen, habrá que legalizarla. Y todas las consideraciones personales, por justas que resulten, o por peligrosas que pensemos que sean las consecuencias de esa legalización, tienen que ceder ante el hecho fundamental de que la democracia no se construye desde la exclusión del adversario político sino desde el respeto a su existencia, por mucho que nos desagrade lo que dicen o hacen. La ley solo juzga hechos, no opiniones. Son las personas las que delinquen, no los partidos. Son la Constitución y la ley quienes determinan el terreno de juego de la democracia, no  nuestras opiniones, nuestras filias o nuestras fobias. Podemos comprender y compartir el dolor de las víctimas, pero nadie puede pedir a otros que compartan su dolor si no desean hacerlo; lo que si podemos y debemos exigirles es que condenen la violencia, la extorsión y el asesinato como medio de actuación política. Esa es, como demócratas, nuestra servidumbre. Esa es, como demócratas, nuestra grandeza. Ahora, que decidan los jueces. Sean felices a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt








Dirigentes radicales vascos presentan nuevo partido






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ETA en acción (Película El Lobo)

lunes, 31 de enero de 2011

Cortes de Cádiz: Diario de Sesiones - Enero de 1811





Los fusilamiento del 2 de mayo en Madrid, por Francisco de Goya






Como viene siendo habitual desde hace un tiempo, la última entrada del mes la dedico a la reproducción del Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz correspondiente a este mismo mes del año 1811. Y como todas las anteriores está tomada de la página electrónica del Congreso de los Diputados español. Espero que la disfruten. Tamaragua, amigos. HArendt







Los desastres de la guerra, grabado de Francisco de Goya






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Entrada núm. 1348 -
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Bicentenario de la Batalla de Bailén 1808-2008; Recreación Histórica