¿POR QUÉ LLORA ELLA?
Cállate entonces.
¿Por qué lloras?
Somos tú y yo
los mismos de antes.
Si oyes un crujido
es solo un conejo
que vuelve a su hueco
deprisa.
Si algo se mueve en las ramas
sobre nuestras cabezas, será una ardilla
inquieta, perturbada
por la tensión de nuestro amor.
¿Por qué tienes que llorar entonces?
¿Tienes miedo de Dios
en la oscuridad?
No le temo a Dios.
Que salga.
Si está encubierto,
que salga.
Ahora en el fresco del día
somos nosotros los que caminamos entre los árboles
y le gritamos: «Dios, ¿dónde estás?»,
y es él quien se oculta.
¿Por qué lloras?
Mi corazón es amargo.
Que Dios se presente ahora
para justificarse.
¿Por qué lloras?
Es Wehmut, ist dir weh?
Llora entonces
por la abominación de nuestra vieja rectitud.
Hicimos mal
muchas veces;
pero esta vez comenzamos a hacer bien.
Llora entonces, llora
por la abominación de nuestra antigua virtud.
Dios se mantendrá escondido,
no saldrá.
D. H. LAWRENCE (1885-1930)
poeta británico

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