LAS CIUDADES ESTÁN LLENAS DE LOCOS
No hay tiempo para mudanzas de estilo o alabanzas,
tal es la dimensión del sueño que te embiste.
Somos tantos los navegantes llamados a filas en invierno,
la parca leche que resbala por los versos
cuando apenas ha transcurrido una vida
en este pecho.
Conocí la fórmula y nadé entre las almohadas de la noche
sobre las copas redondeadas de tu cuerpo
hecho naranjos,
este continente violento que una vez coronaste
ha estallado en mil pedazos
al romper contra el arrecife
de todos los noviembres.
Y mientras tanto,
las ciudades están llenas de locos
con revólveres de espuma
apuntándose a la boca.
BORIS ROZAS (1976)
poeta hispano-argentino


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