miércoles, 15 de julio de 2015

[A vuelapluma] ¡Mira, Plutón!




Plutón



La llegada de la nave "New Horizons" a las cercanías de Plutón inicia una nueva era en la exploración espacial. El País de hoy le dedica al hecho un reportaje especial con vídeos, fotos, diagramas y textos, que relatan el seguimiento de la hazaña desde sus primeros preparativos, allá por enero de 2002, hasta el lanzamiento de la nave, el 19 de enero de 2006. Y desde esa fecha hasta hoy. Un largo recorrido en el que merece la pena detenerse unos momentos y disfrutarlo.

Quizá estamos tan acostumbrados a estas hazañas que no nos percatamos de su alcance. Y algunas veces, incluso, llegamos a preguntarnos que necesidad tiene el hombre de gastar esas cantidades de dinero, técnica, imaginación y esfuerzos con la de necesidades por resolver que tenemos hoy en nuestro planeta Tierra. 

No tengo respuesta para ello. Solo sé, eso sí, que me siento orgulloso de esa hazaña del hombre y de la especie. Y que me ha hecho recordar unas palabras escritas en 1959 por John Steinbeck a su editor, Chase Horton, que figuran como anexo en su libro "Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros" (Círculo de Lectores, Barcelona, 1992) que estoy releyendo en estos momentos.

Dice Steinbeck: "Cuando leo sobre un universo en expansión, sobre novas y enanas rojas, sobre actividades violentas, explosiones, desapariciones de soles y nacimientos de otros, y luego advierto que la noticia de estos acontecimientos, transmitidos por las ondas de luz, son crónicas de hechos que sucedieron hace millones de años, suele intrigarme qué ocurrirá ahora en ese lugar. ¿Cómo podemos saber si un proceso y una transformación que pasaron hace tanto tiempo no han cambiado radicalmente y las cosas no se han combinado de otro modo? Cabe concebir -sigue diciendo- que lo que en el presente registran los grandes telescopios no existe en absoluto, que esos monstruosos acontecimientos estelares cesaron antes de que se formara nuestro mundo, que la Vía Láctea es un recuerdo llevado en brazos de la luz".

Respeto profundamente a quienes mirando al cielo en una noche estrellada solo ven en ello la obra de Dios. Yo, solo doy un gracias emocionado al Azar que me permite disfrutar, sin comprenderlas, de esas maravillas que son la Vida y la Naturaleza.

Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt





La Vía Láctea





Entrada núm. 2369
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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)