miércoles, 27 de agosto de 2025

DE PIRÓMANOS Y POLÍTICOS

 






Estamos rodeados de políticos incendiarios para quienes desprestigiar al adversario es más importante que abordar de verdad posibles soluciones, escribe Fernando Vallespín en El País [Prometeo y otros pirómanos, 17/08/2025]. Lo más lacerante de esta tórrida canícula, comienza diciendo Vallespín, es que estábamos avisados. Sabíamos que España se encuentra a la vanguardia de los países más afectados por el cambio climático, o que no habíamos revertido el abandono de la España vaciada. Los incendios han afectado a casi todo el territorio nacional, pero los peores han tenido lugar en los lugares menos poblados, en las provincias más pobres, en esa línea que baja de Norte a Sur paralela a la frontera con Portugal. Son los lugares ya casi desahuciados y que apenas se atreven a meter baza cuando los recursos de todos se distribuyen más por ventajismos políticos que por la atención a las necesidades reales.

Como con tantas otras cosas, estos u otros problemas desaparecen detrás de las guerras partidistas por el poder y, por tanto, la política acaba perdiendo pie ante la realidad objetiva. Son cuestiones que nunca pueden abordarse con tino, abrirse a una conversación pública sensata, porque están secuestradas por los enmarques exclusivistas de cada partido y su reticencia a todo lo que pueda significar un mínimo acuerdo entre bloques, lo que de facto equivale a un imposible entendimiento entre la mayoría de las comunidades autónomas y el Estado central. Volvemos a todos los vicios que salieron a la luz después de la dana y quedaron irresueltos porque, entre otras cosas, a quien cupo la más alta responsabilidad se fue de rositas.

Y también porque estamos rodeados de políticos pirómanos para quienes el desprestigio del adversario es más importante que hincar el diente de verdad a las posibles soluciones. La diferencia entre las declaraciones del ministro Puente ―o las posteriores de Ayuso― y las de la ministra Aagesen nos hacen concebir alguna esperanza, pero nadie duda que bajo las condiciones de la economía de la atención las que acaban calando son las primeras. Mientras los dos grandes partidos juegan a incendiarse entre sí, el Gran Pirómano de la política española, Vox, es quien sale ganando. Qué ironía; se benefician justo aquellos que niegan el cambio climático, cuando ahora ya es la cuestión inevitable, esta cocción colectiva a fuego lento que estamos sufriendo y el descontrol de los incendios, Prometeo desencadenado.

¿Alguien está pensando en algún plan para adaptar nuestro país a lo que es ya ineluctable? Porque no son situaciones de excepción; forman parte de una nueva normalidad que habrá de afectar a nuestro modo de vida y debería tener repercusiones sobre casi todas las áreas de la organización social: desde la introducción de la sensibilidad ecológica en las escuelas hasta la planificación natural y urbana, la arquitectura y la disposición de nuestras ciudades para hacerlas más hospitalarias ante las olas de calor; desde el modelo de turismo hasta un reajuste vacacional y de horarios laborales; desde el rediseño de nuestros bosques y un uso más racional de nuestros recursos hídricos hasta una adecuada redefinición de la escisión entre campo y ciudad.

La lista es casi interminable, y seguro que habría propuestas acertadas si lográramos buscar acuerdos a partir de un debate no viciado por los automatismos de la confrontación partidista. Nadie consigue apagar un fuego con retenes de bomberos pirómanos, pero tampoco sin una implicación directa, directísima, de la política.

Hemos conseguido avances increíbles en la transición energética; ¿por qué no extenderlos a toda esta amplia lista de deberes que ya no cabe ignorar? Somos mucho más resilientes de lo que nos creemos. Lo que pasa es que somos incapaces de vertebrar una discusión pública verdaderamente inclusiva; siempre tiene que haber alguien que pueda presentarse como ganador en la disputa, cuando en un tema como este o ganamos o perdemos todos. Fernando Vallespín es profesor universitario y politólogo español; presidió el Centro de Investigaciones Sociológicas entre 2004 y 2008.


















ARCHIVO DEL BLOG. DE USO DE LA MANTEQUILLA Y EL CINE ESPAÑOL DE LOS 70. PUBLICADO EL 03/09/2017

 






Siempre ha sido muy de señoritos eso de reírse del atraso que ellos mismos fomentan, escribe en El País la escritora Elvira Lindo [El culo de las francesas, 03/09/2017]. “¡Tenemos un defecto, tenemos un defecto, que nos gustan las gachís, que nos gustan las gachís!”, comienza diciendo Lindo. Ahí estaban, este martes, en Historia de nuestro cine de La 2, Pepe Sacristán, Rafael Alonso y López Vázquez, encorbatados, peludos, pequeños, gesticulantes, descontrolados, salidos, rijosos, gritones, patrióticos, representantes en Lo verde empieza en los Pirineos (1973) de lo que el director Vicente Escrivá entendía como el prototipo del hombre español. Viajó Escrivá a Biarritz un año antes de dirigir esta inaudita película y se encontró con que los españoles hacían cola en los cines para ver El último tango en París, y se dijo: “Aquí hay película”. Si se trataba de conseguir éxito comercial acertó, porque más de dos millones de personas fueron a reconocerse, según Escrivá, en la gran pantalla.

Dicen que no hay nada como el mal cine para representar la realidad así que pasen veinte años, 44 en este caso, pero a mí me daba la otra noche coraje y vergüenza que ese humor de trazo grueso fuera entendido, según los presentadores de la película, como una crítica feroz a los tabúes sexuales de la época. No lo veo. Tabúes había, desde luego, pero la generación de nuestros padres no fue tan ridícula como la representó machaconamente el cine español. Aparecían en pantalla nuestros héroes, Sacristán, Alonso, López Vázquez, delante del cartel de la película de Bertolucci y de pronto me vino a la memoria un recuerdo: celebración familiar, con padres, madres, cuñados y tías; de pronto, los adultos se intercambian unos gestos ya reconocibles por los niños y a las criaturas se nos echa a la calle para que los que ya habían cruzado los Pirineos puedan contar a sus anchas la célebre y hoy discutida secuencia de la mantequilla. Queda claro: no hay puertas que impidan a las niñas curiosas enterarse de lo que hablan sus mayores. Entonces no entendí lo que contaban pero al cabo de los años até cabos. Entre otras cosas porque, a pesar de que en mi juventud España ya era otra, El último tango seguía y sigue siendo una película de una sexualidad muy perturbadora.

No sé cómo puede defenderse que esta película contenía una crítica soterrada a la escasa educación sexual de los españoles, pero habrá que contar con que existe una exaltación de lo rancio que se nos está yendo de las manos. Muy al contrario, pienso que ese tipo de historietas estaban dirigidas por personajes afines al régimen que cuando llegó la época del destape-salidismo fueron los primeros en apuntarse y exprimir el asunto. Se reían pues de la misma España que habían creado y, de manera a mi entender perversa, hacían que el propio pueblo llano se riera inocentemente de su propia catetez. Pero aun así, a pesar de la censura, de la intromisión de la Iglesia Católica en las vidas de la gente, del cine hortera, del atraso social con respecto al resto de Europa, de la falta de aire, de que Spain, sí, era diferente, había también mucha dignidad en la generación de los niños de la guerra, de aquellos que no habían hecho más que trabajar para dejar atrás los años del hambre. Siempre ha sido muy de señoritos eso de reírse del atraso que ellos mismos fomentan. De Escrivá bien se podían haber elegido otras historias que escribió con buen tino, pero Lo verde empieza en los Pirineos o Aunque la hormona se vista de seda son ejemplos a mostrar solo a nivel antropológico. Cuidado, había pericia cinematográfica en aquel cine y unos actores extraordinarios que, gracias al séptimo arte cañí, pudieron llevar una buena vida. No es poco. Javier Cámara me comentó que también se quedó atornillado al sofá ante un López Vázquez vestido de conejo, y añadió algo me parece reseñable: “Aquellos actores hacían lo que se les pedía sin vergüenza alguna, a saco”. Y es cierto. Este López Vázquez sobreactuadísimo del que se enamora Nadiuska (¡) es el mismo que un año antes había protagonizado sobrio y magistral Mi querida señorita; ese Sacristán que pasea por la playa mirando boquiabierto el culo de las francesas es el mismo que representaría a la progresía setentera en el nuevo cine español, ese Rafael Alonso (qué tierno) sería uno de los Doce hombres sin piedad en Estudio 1. Había mucha sinceridad en todos ellos y la costumbre abnegada de actores de país pobre, tal como resumió Fernán Gómez, de decir que sí a lo que fuera si es que no había otro trabajo en el horizonte.

Hay una tendencia a pensar que la gente del pasado era más boba que nosotros, que a todos los hombres sus mujeres les parecían feas, que las esposas no sabían echar un polvo, que las parejas se casaban a ciegas, que todo era escasillo y patético. Estas películas contribuyeron a estereotipar a una generación que no ha sido contada en el cine. Pero yo recuerdo a los mayores entre los que me crié dignos y capaces, supervivientes de la escasez, y en algunas ocasiones queriéndose y queriéndonos mucho. Seguro que usted también. Elvira Lindo Garrido es una escritora y periodista española, conocida principalmente por ser la creadora de Manolito Gafotas. Su actividad ha abordado el periodismo, la novela y el guion televisivo y cinematográfico. Fue reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2024.​ Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt


















EL POEMA DE CADA DÍA. HOY, HUELLAS DE SIGLO, DE CARMEN BERENGUER

 







HUELLAS DE SIGLO




1.

La química sirve para todo,

hasta para borrar manchas históricas


2.

Si Dios me dice ¡Hola!

Yo le contesto:

¿Y dónde estabas tú,

antes que el infierno lo devorara todo

dándose un opíparo festín?


3.

Y al séptimo día

creaste al hombre

a semejanza tuya

y son millones de ediciones.


4.

Los héroes están en las plazas

para no dejarnos tan solitarios

frente al pasto.


5.

Todos hablan de persecuciones.

A mí no me persigue nadie.

Ni un enamorado. Me sigue


6.

Una señora de doscientos años,

a horcajadas orina en un bidé

con una flor en la mano.


7.

Cópulas Cúpulas

Cúpulas Cópulas

Y yo siempre debajo.


8.

El androide llegó a Isla de Pascua.

Sentóse en el totem

a esperar el próximo diluvio.


9.

Qué gran maraca es la guerra

Obligada a fornicar:

El hombre es el que paga.


10.

Marilyn, la más hermosa

Dice un joven

Lanzándose al vacío

a lo Superman.


11.

Janis Joplin dejo una nota:

El orgasmo es la flaqueza del siglo.


12.

Dios eres dueño de todo,

millones de almas: errabundas





CARMEN BERENGUER (1946-2024)

poetisa chilena






























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY MIÉRCOLES, 27 DE AGOSTO DE 2025

 


































martes, 26 de agosto de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MARTES, 26 DE AGOSTO DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes, 26 de agosto de 2025. Los europeos nos dimos unas constituciones para que ninguna autoridad moral nos dijera cómo vivir, amar, hablar, vestir o celebrar, dice en la primera de las entradas del blog de hoy el escritor Sergio del Molino. En la segunda, un archivo del blog de agosto de 2012, HArendt escribía sobre lo ocurrido en la noche del 25 al 26 de agosto de 1992, hoy hacía veinte años, en el que Vijenica, la Biblioteca Nacional de Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, símbolo de multiculturalidad y convivencia étnica, fue bombardeada por ultranacionalistas serbios, incendiada y reducida a cenizas. La tercera, con el poema de cada día, se titula Contra todas las patrias, es del poeta español Manuel García, relata los mismos hechos de la entrada anterior, y comienza con estos versos: Habría que saber por qué proceso/el hombre más sensible se convierte en/alimaña. La historia no es de ahora,/sino de siempre. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "ἡμεῖς ἀπιοῦμεν" (nos vamos); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt














DE LAS SOCIEDADES ABIERTAS

 







Los europeos nos dimos unas constituciones para que ninguna autoridad moral nos dijera cómo vivir, amar, hablar, vestir o celebrar, escribe en El País [No hay un solo militante de Vox más español que yo, 13/08/2025] Sergio del Molino. Una consigna es una frase vacía con un significado que se presenta rotundo y evidente en sí mismo, pero no aguanta tres preguntas sin revelar que no dice nada, comienza diciendo Del Molino. Por ejemplo: “Los inmigrantes no se integran” y “los inmigrantes no acatan nuestras costumbres” son dos frases unívocas. Para quienes creen en ellas, son proposiciones tan evidentes como “el sol sale por el Este” o “la lluvia moja”. Pero si empezamos a preguntar algo tan sencillo como qué significa la integración y qué costumbres son las que hay que acatar, se abren galimatías llenos de peros, no obstantes, sin embargos y reducciones al absurdo. Al final, quien sigue sosteniéndolas lo hace porque sí, como quien cree en los milagros y en la transubstanciación de los cuerpos.

¿Qué significa integrarse en una sociedad abierta y plural que no exige a nadie integración alguna? Los europeos nos dimos unas constituciones en las que la libertad y la autodeterminación individual son valores supremos e inalienables por costumbres o coacciones algunas. Lo hicimos así para que ninguna autoridad moral nos dijera cómo vivir, amar, hablar, vestir o celebrar. Respetando unos mínimos de convivencia (que casi ninguna tradición religiosa o popular respeta, por cierto), como cantaba Víctor Manuel, aquí cabemos todos o no cabe ni Dios.

Obligar a alguien a acatar costumbres supondría exigir a los inmigrantes un requisito al que ningún ciudadano está obligado. Yo soy tan español como Santiago Abascal —porque la ciudadanía española es una condición absoluta que no admite grados, nadie puede ser más español que nadie— y no acato casi ninguna de las costumbres que, según su partido, conforman la identidad nacional.

No soy religioso, huyo de procesiones y ritos católicos, jamás me verán en una fiesta popular, verbena, tradición venerable de los pueblos de España o rito de exaltación colectiva. No me emociona ninguna forma de folclore de ningún rincón de las Españas. Las palabras auténtico, nuestro o tradicional, que para muchos son reclamos, para mí son disuasiones. Me importa muy poco si las lenguas ibéricas, incluida esta en la que escribo, se mantienen o desaparecen, desplazadas por el inglés o el mandarín. Prefiero una hamburguesa a un cachopo, y un buen cuscús a un cocido montañés. Aborrezco el fútbol, incluido el femenino, y las celebraciones patrióticas y nacionalistas me causan una urticaria que debo tratarme con cremas dermatológicas muy caras.

Y no hay un solo militante en Vox que tenga un gramo de españolidad más que yo. Ni uno. No hay un solo patriota de pulsera y tatuaje con más derecho que yo a habitar este país. Es hora de que se lo dejemos claro. Sergio del Molino es escritor.























DEL ARCHIVO DEL BLOG. MOZART POR VIEJENICA (SARAJEVO, 1992). PUBLICADO EL 26/08/2012

 







En la noche del 25 al 26 de agosto de 1992, hoy hace veinte años, Vijenica, la Biblioteca Nacional de Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, símbolo de multiculturalidad y convivencia étnica, fue bombardeada por ultranacionalistas serbios, incendiada y reducida a cenizas. Dos años después de su destrucción, en 1994, la Orquesta Filarmónica de Sarajevo y el Coro del Teatro Nacional de dicha ciudad interpretaban entre las ruinas de sus muros el "Requiem" de Mozart bajo la dirección de Zubin Mehta. Hay un vídeo en YouTube que recoge esa interpretación y constituye un homenaje a esa vieja ciudad europea,  fragmentada y dividida por los horrores de una guerra que nunca debió producirse y que aún hoy intenta recuperar su normalidad. Nunca más, nunca más en Europa otra guerra... Tamaragua, amigos. HArendt 















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, CONTRA TODAS LAS PATRIAS, DE MANUEL GARCÍA

 







CONTRA TODAS LAS PATRIAS


(Bombardeo de la Biblioteca Nacional de Bosnia Herzegovina, en Sarajevo,

el 25 de agosto de 1992)


Habría que saber por qué proceso

el hombre más sensible se convierte en

alimaña. La historia no es de ahora,

sino de siempre.


Pongamos que es un joven profesor

de Sarajevo, que es experto en Shakespeare.

Que ama los libros a los que dedica

sus horas de emoción y sus placeres.


Pero esa herida de los libros no es

suficiente, sino que camina

come, viaja, fornica, tiene amigos,

sueña y siente

una patria que ama y que quisiera

grande, libre y triunfante entre laureles.


Justo en la parte del cerebro donde

entra la patria, todo lo demás,

libros, música y arte, se convierte en

una cuestión de higiene.


Limpiar, limpiar, y al cabo de los años

de militancia y formación política,

su país, que pongamos que es la Serbia,

hace una guerra de limpieza y tiene

este hombre poder y, como puede,

ordena destruir la biblioteca

donde estudió, dio clases y leyera

tantas horas a Shakespeare.


Era una biblioteca demasiado

libre, con libros bosnios y croatas

y libros servios conviviendo amigos

en el silencio de los anaqueles.


El nombre es lo de menos, mas pongamos

que se llamaba Nikola Koljevic.


Y como el fuego engendra, da esplendor,

y limpia y fija, le pusieron fósforo

blanco a las bombas para que en el breve

espacio de unas horas fuese humo

lo que cientos de manos recogieron

de libros pieles hojas incunables

durante muchos siglos. Cuánto duele

la miseria del hombre y sus quehaceres.


Mortal, tú que me lees, no te vayas

de estos versos indemne

y párate a pensar cuántos tu patria

–sea real o inventada–

libros quemó, dilapidara herejes.



 MANUEL GARCÍA (1966)

poeta español