sábado, 9 de agosto de 2025

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, LA CANCIÓN DEL PIRATA, DE JOSÉ DE ESPRONCEDA

 







LA CANCIÓN DEL PIRATA




Con diez cañones por banda,

viento en popa a toda vela,

no corta el mar, sino vuela

un velero bergantín;


bajel pirata que llaman,

por su bravura, el Temido,

en todo mar conocido

del uno al otro confín.


La luna en el mar riela,

en la lona gime el viento

y alza en blando movimiento

olas de plata y azul;


y va el capitán pirata,

cantando alegre en la popa,

Asia a un lado, al otro Europa,

y allá a su frente Estambul;


«Navega velero mío,

sin temor,

que ni enemigo navío,

ni tormenta, ni bonanza,

tu rumbo a torcer alcanza,

ni a sujetar tu valor.


»Veinte presas

hemos hecho

a despecho,

del inglés,


»y han rendido

sus pendones

cien naciones

a mis pies.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar.


»Allá muevan feroz guerra

ciegos reyes

por un palmo más de tierra,

que yo tengo aquí por mío

cuanto abarca el mar bravío,

a quien nadie impuso leyes.


»Y no hay playa

sea cualquiera,

ni bandera

de esplendor,


»que no sienta

mi derecho

y dé pecho

a mi valor.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar.


»A la voz de ¡barco viene!

es de ver

cómo vira y se previene

a todo trapo a escapar:

que yo soy el rey del mar,

y mi furia es de temer.


»En las presas

yo divido

lo cogido

por igual:


»sólo quiero

por riqueza

la belleza

sin rival.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar.


»¡Sentenciado estoy a muerte!;

yo me río;

no me abandone la suerte,

y al mismo que me condena,

colgaré de alguna entena

quizá en su propio navío.


»Y si caigo

¿qué es la vida?

Por perdida

ya la di,


»cuando el yugo

de un esclavo

como un bravo

sacudí.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar.


»Son mi música mejor

aquilones

el estrépito y temblor

de los cables sacudidos,

del negro mar los bramidos

y el rugir de mis cañones.


»Y del trueno

al son violento,

y del viento

al rebramar,


»yo me duermo

sosegado

arrullado

por el mar.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar».




JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

poeta español
























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY SÁBADO, 9 DE AGOSTO DE 2025

 








































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viernes, 8 de agosto de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY VIERNES, 8 DE AGOSTO DE 2025





 



Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes, 8 de agosto de 2025. La falta de incentivos de la política para atraer a los más preparados hace que esas personas de valía acaben refugiándose en puestos de la sociedad civil, esquivando el servicio público, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el politólogo Fernando Vallespín. En la segunda, un archivo del blog de julio de 2015, decía HArendt: Puede parecer pueril que metidos en una crisis económica como la que afectaba al mundo en aquellos momentos, verano de 2008, y que sigue aun; de disputas territoriales que no han cesado; de acciones terroristas que se han incrementado hasta el paroxismo; y de unas olimpiadas perfectas en lo material (Pekín) pero que dejaron mal sabor de boca en los defensores de los derechos humanos, alguien, aunque ese "alguien" fuera tan representativo del mundo de la inteligencia como la estadounidense Universidad de Berkeley, en California, se ocupara de organizar un curso de filosofía fundamentado en una seria de dibujos animados protagonizados, ¡como no!, por la familia SimpsonEl poema del día, en la tercera, se titula, A un roble tarde florecido, está escrito por el poeta nicaragüense José Coronel Urtecho, y comienza con estos versos: Un desmedrado roble sin verdor/que seco ayer a todos parecía,/hijo del páramo y de la sequía,/próxima víctima del leñador,/que era como una niña sin amor... Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt

















DE LA TITULITIS Y EL SECTARISMO

 








La falta de incentivos de la política para atraer a los más preparados hace que acaben refugiándose en puestos de la sociedad civil, esquivando el servicio público, escribe en El País [La ridícula guerra de los currículos, 030/8/2’25] el politólogo Fernando Vallespín. Una de las principales funciones de la formación universitaria, comienza diciendo, es acreditar para el ejercicio profesional; no se requiere, sin embargo, para ser político. La característica fundamental de esta profesión es que está abierta a cualquiera. Winston Churchill, uno de los más ensalzados por su capacitación para esta actividad, nunca pisó una universidad; fue a una academia militar. Otro tanto ocurre con muchos otros de los grandes, como Willy Brandt, quien cursó un par de carreras, pero por contingencias de la guerra nunca llegó a completar sus estudios universitarios. Si acabaron sobresaliendo no fue, pues, gracias a sus estudios formales, sino por su capacidad casi natural para el liderazgo, su compromiso cívico y sus inclinaciones autodidácticas.

Por otro lado, como sabemos bien por el rendimiento de algunos políticos británicos salidos de Eton y Oxbridge, esta educación de excelencia no garantiza sin más el éxito en la política, como tampoco el haber pasado por la ENA en el caso de los franceses. Sería ridículo ignorar que poseer una gran formación universitaria de base otorga una cierta gravitas a quienes la tienen. Muchos sectores sociales la reclaman de sus representantes, pero por sí misma no anticipa grandes resultados en un mundo con reglas y cualificaciones propias como es el de la política; muchas de ellas no se estudian en ningún campus. Por todo lo anterior, el que algunos de nuestros políticos se vieran en la necesidad de meter este u otro máster o carrera en su biografía se me antoja ridículo; el problema es que mintieron, no que no tuvieran dicha formación.

Más grave me parece el caso inverso, que aceptemos sin más la designación para determinados puestos de personas que carezcan de toda una serie de cualificaciones imprescindibles para su ejercicio. Las dotes de liderazgo, por ejemplo, no sirven sin más para ostentar cargos de perfil tecnocrático. Pero en estos casos se suelen ocupar como retribución por los servicios prestados al partido; o con personas leales antes que con las verdaderamente capacitadas para ejercerlos. Otras veces hay dificultades para elegir a las personas idóneas porque las más cualificadas ni están ni se las espera en la política. Como sabemos, esta es una observación corriente: la falta de incentivos de la política para atraer a los más preparados, que acaban refugiándose en puestos de la sociedad civil y esquivan el servicio público.Al final, todo revierte sobre la tan denostada “profesionalización” de la política, que la convierte en una carrera con rasgos propios. Lo que ahí importa no sería ya tanto el tener esta u otra formación cuanto la fidelidad al partido al que uno se adscribe. El peligro aquí, como ya advertía Max Weber, es que se acaba viviendo de la política en vez de para ella. En este último caso, lo importante sería el ”dar sentido a una vida al servicio de una causa”, la política como vocación; en el otro, “se convierte en una profesión como cualquier otra”, se limita a ser una fuente de ingresos o estatus. Y, cabría añadir, acaba convirtiendo a sus beneficiarios en seres más propensos a seguir las disciplinas y el group-think del partido que en seres con capacidad para pensar por sí mismos y mantener siempre vivo un espíritu crítico, que es lo que algunos consideramos que debería ser el proceso educativo auténticamente logrado. Al final, lo importante en un político no es que tenga un máster en Oxford o un doctorado en gestión pública; lo que importa es que crea en una causa y goce de la suficiente autonomía para no sucumbir a las dinámicas uniformizadoras del partidismo rampante en el que vivimos. El problema no es la titulitis; es el sectarismo. Fernando Vallespín es politólogo.























[ARCHIVO DEL BLOG] FILOSOFÍA PARA ANDAR POR CASA. PUBLICADO EL 16/07/2015














Puede parecer pueril que metidos en una crisis económica como la que afectaba al mundo en aquellos momentos, verano de 2008, y que sigue aun; de disputas territoriales que no han cesado; de acciones terroristas que se han incrementado hasta el paroxismo; y de unas olimpiadas perfectas en lo material (Pekín) pero que dejaron mal sabor de boca en los defensores de los derechos humanos, alguien, aunque ese "alguien" fuera tan representativo del mundo de la inteligencia como la estadounidense Universidad de Berkeley, en California, se ocupara de organizar un curso de filosofía fundamentado en una seria de dibujos animados protagonizados, ¡como no!, por la familia Simpson
Pero así fue. Y al parecer la serie dio para ello y para mucho más. Dos escritores, Jordi Soler y Eloy Fernández Porta, lo explicaron en su día con todo lujo de detalles en el diario El País. No se lo tomen a broma, porque no lo fue. Y merece la pena leer, aun hoy, lo que escribieron al respecto. Personalmente, en lo que a mí concierne, retomé la serie y reconozco que comencé a mirarla y disfrutarla con ojos menos inocentes. Y que aprendí algunas cosas de esa filosofía para andar por casa que los Simpson desprenden. En su artículo "Pienso, luego... ¡mosquis!", el escritor Jordi Soler lo contaba con humor, y a él les remito. En la Universidad de Berkeley, decía, se impartía un curso de filosofía fundamentado en la vida cotidiana de la familia Simpson. El maestro y sus alumnos van tomando nota a lo largo de un semestre, comentaba, de los actos y los diálogos que la tribu de Homer va desvelando semanalmente en la televisión; este conocimiento, aparentemente superfluo, les sirve para comprender, y luego aplicar, los engranajes del pensamiento filosófico. 
Por su parte, el también escritor Eloy Fernández Porta, dedicaba su artículo, "Esta niña está en mi cabeza", al personaje de Lisa. El único personaje indispensable de Los Simpson, decía. Las astracanadas de Bart o el payaso Krusty son intercambiables, y cada uno de los caracteres restantes puede ser sintetizado en un giro verbal, así "¡Excelente!", "Jaaaa-há" u "Hola-holita, vecino". Esta sucesión de pifias y calamidades no podría sostenerse narrativamente de no ser por esa conciencia racional, cívica y tocada con collar de bolas que pugna por sobreponerse a la sinrazón de sus mayores. En la escuela de Estados Unidos, añade Eloy Fernández, no basta con sacar las mejores notas; es preciso ser también activa, dinámica, una líder natural; de lo contrario, una quedará reducida a ojito derecho de la maestra. La singularidad de este personaje determina que en la serie coexistan dos tipos distintos de sátira, que podríamos llamar "anecdótico" y "trascendental". Por una parte, lo que ocurre alrededor de Lisa y a pesar de ella: la incompetencia de los dirigentes, el alcoholismo de los paisanos, el ridículo cotidiano. Por otra, lo que le pasa a ella en particular, y que no es sino la cancelación de todas las ilusiones de trascendencia: el ecologismo, la Ilustración, el sentido de la comunidad... el porvenir, en fin, tal como lo imagina un europeo con gafotas. No dejen de leerlos en los enlaces de más arriba. Y por supuesto, disfruten de la familia Simpson y de su filosofía para andar por casa, de la que les dejo aquí algunos de sus aforismos más célebres: 
- Intentar algo es el primer paso hacia el fracaso. - Normalmente no rezo, pero si estás ahí, por favor sálvame, Superman. - Sólo porque no me importe no significa que no lo entienda. - Si cuesta trabajo hacerlo, es que no merece la pena. Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt


















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, A UN ROBLE TARDE FLORECIDO, DE JOSÉ CORONEL URTECHO

 







A UN  ROBLE TARDE FLORECIDO




Un desmedrado roble sin verdor


que seco ayer a todos parecía,


hijo del páramo y de la sequía,


próxima víctima del leñador,


que era como una niña sin amor


que en su esterilidad se consumía,


con la lluvia de anoche ¡oh, qué alegría!


ha amanecido esta mañana en flor.


Yo me he quedado un poco sorprendido


al contemplar en el roble florido


tanta ternura de la primavera,


que roba, en los jardines de la aurora,


esas flores de nácar con que enflora


los brazos muertos del que nada espera.





JOSÉ CORONEL URTECHO (1906-1994)

poeta nicaragüense