El blog de HArendt: Pensar para comprender, comprender para actuar # Primera etapa 2005-2008 (en Blog.com) # Segunda etapa: 2008-2020 (en Blogger.com) # Tercera etapa: 2022-2026 (en Blogger.com) #
martes, 5 de agosto de 2025
lunes, 4 de agosto de 2025
DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY LUNES, 4 DE AGOSTO DE 2025
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz lunes, 4 de agosto de 2025. La casa y la calle, lo privado y lo público, los ruidos y los silencios, encuentran en las ventanas buenas compañeras de viaje, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el poeta Luis García Montero, y si utilizan las vacaciones de agosto para ser dueños de su tiempo, pueden dedicar algunos minutos a buscarse a sí mismos. En la segunda, un archivo del blog de abril de 2016, escribía HArendt: No sé a cuál de ellas preferirán ustedes, pero yo me quedo con Norma Jean Mortenson; nunca la conocí como tal sino interpretando su papel, el que le tocó en la rueda de la Fortuna, el de Marilyn Monroe, y aunque no me crean, nunca tan admirable para mí como en una de sus últimas películas, "Vidas rebeldes" (1960). El poema del día, en la tercera, lleva por título Entre ir y quedarse, es del poeta mexicano Octavio Paz, y comienza con estos versos: Entre irse y quedarse duda el día,/enamorado de su transparencia./La tarde circular es ya bahía:/en su quieto vaivén se mece el mundo. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt
DE LAS VENTANAS Y EL VERANO
La casa y la calle, lo privado y lo público, los ruidos y los silencios, encuentran en las ventanas buenas compañeras de viaje, escribe en El País [Las ventanas, 28/07/2025] el poeta Luis García Montero. Si utilizan las vacaciones de agosto para ser dueños de su tiempo, pueden dedicar algunos minutos a buscarse a sí mismos, comienza diciendo García Montero. No hace falta ponerse muy filosóficos, ni deconstruirse como si fuésemos víctimas de la posverdad. Basta con aprovechar una almohada, una butaca o un paseo al atardecer para cultivar ejercicios que reúnan nuestra imaginación con nuestra memoria. Propongo, por ejemplo, la tarea melancólica de elegir la ventana más importante de su vida. Se me ocurren las ventanas, y no para tirarnos de cabeza por ellas, aunque nos estén poniendo el mundo como para caer en la tentación de quitarnos de en medio, sino porque los espacios fronterizos son importantes a la hora de reconocernos en la complejidad del ser. La memoria y la imaginación, la casa y la calle, lo privado y lo público, los ruidos y los silencios, encuentran buenas compañeras de viaje en las ventanas.
Pienso en mí y propongo algunas posibilidades. Imagino la ventana del salón en casa de mis padres. Mezclaba el motor de mis sueños, la infancia de los Seat 600 y los grandes árboles de los jardines del río Genil. En mi barrio había entonces más árboles que coches. Imagino la ventana de una habitación en un hotel de Sitges por la que entró la luz del amanecer para dibujar un cuerpo definitivo y la verdad de lo que iba a ser mi vida. Imagino una de las ventanas de mi casa en Madrid, quizá la del despacho que da a la puerta de un colegio. Veo a los padres y las madres despedirse de sus hijos y escucho los gritos del patio, más juiciosos que los rebuznos de la pseudopolítica o el pseudoperiodismo. O quizá elijo la del comedor, una ventana por la que se cuela la noche para discutir con mis amigos. Imagino también una ventana que da a los pinares de la Bahía de Cádiz. Llegan los buenos rumores del mar, la paz de los relojes y el canto de los pájaros. Quien no tenga vacaciones en agosto, puede mirar por la ventana de su puesto de trabajo. Seguro que ve muchas cosas que merece la pena guardar en la memoria. Luis García Montero es poeta y director del Instituto Cervantes.
[ARCHIVO DEL BLOG] ¿MARILYN MONROE O NORMA JEAN? PUBLICADO EL 01/04/2016
No sé a cuál de ellas preferirán ustedes, pero yo me quedo con Norma Jean Mortenson. Nunca la conocí como tal sino interpretando su papel, el que le tocó en la rueda de la Fortuna, el de Marilyn Monroe, y aunque no me crean, nunca tan admirable para mí como en una de sus últimas películas, "Vidas rebeldes" (1960), de John Huston, junto a Clark Gable y Montgomery Clift. Nunca hasta entonces me había parecido tan frágil, tan Norma Jeane, tan bella y tan ella misma. De seguir viva tendría ahora 88 años. Pero la diosa Tiqué se la llevo a los 36 para desgracia de ella y fortuna de sus admiradores que nunca la conocerán ajada ni maltrecha de cuerpo, aunque de alma lo estuvo y mucho.
El escritor español Benjamín Prado le dedica hoy en El País un hermoso recuerdo: "Cuando Marilyn Monroe leía a Lorca y Alberti", en el que nos cuenta que cuando la casa Christie's sacó a subasta su biblioteca personal, aparecieron en ella más de cuatrocientos títulos de primerísimo nivel literario que incluían a autores como Joyce, Whitman, Saint-Exupéry, Wilde, Kerouac, Tolstoy, Proust, Camus, Mann o Steinbeck, pero también a Federico García Lorca y Rafael Albertí o un catálogo sobre la pintura de Francisco de Goya. La noche del 4 de agosto de 1962, la noche de su muerte, cuenta Prado, su amigo Ceferino Carrión, un español de Santander, dueño del restaurante La Scala, llevó a la casa de Marilyn la cena que esta le había encargado. Fue, quizá, el último de sus amigos que la vio con vida. Y este contó más tarde la gran admiración que Norma Jeane sentía por la cultura española, no solo por los citados Lorca y Alberti, sino también por la obra pictórica de Velázquez, Goya o Picasso. Si la frase "dime que has leído y te diré quién eres", comenta Prado, tuviera algo de cierto, después de asomarnos a su biblioteca tal vez sepamos algo más de ese mito erótico, el mayor del siglo XX, que fue Marilyn Monroe.
Pero yo me quedo con Norma Jeane, la persona real, y no con la actriz. El artículo de El País trae una foto suya, ¿de Marilyn?, ¿de Norma Jeane?, leyendo, se supone que en su casa, con un vestido rojo que deja poco que ocultar: ¡está bellísima! Sin duda es una pose, como en esa otra foto que pongo al comienzo de la entrada en que, de nuevo, nos la presentan leyendo, ahora, el "Ulises" de Joyce.
Marilyn fue un mito, pero Norma Jeane fue una persona real bella, frágil e infeliz que fue tratada por todos los que la conocieron, incluso por los que la amaron, como un simple objeto, un cuerpo adorable, al que utilizaron a su antojo. Y yo prefiero quedarme con la persona tierna y desamparada que rodó, quizá ya más Norma Jeane que Marilyn Monroe, la inolvidable "Vidas rebeldes". Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt
No sé a cuál de ellas preferirán ustedes, pero yo me quedo con Norma Jean Mortenson. Nunca la conocí como tal sino interpretando su papel, el que le tocó en la rueda de la Fortuna, el de Marilyn Monroe, y aunque no me crean, nunca tan admirable para mí como en una de sus últimas películas, "Vidas rebeldes" (1960), de John Huston, junto a Clark Gable y Montgomery Clift. Nunca hasta entonces me había parecido tan frágil, tan Norma Jeane, tan bella y tan ella misma. De seguir viva tendría ahora 88 años. Pero la diosa Tiqué se la llevo a los 36 años para desgracia de ella y fortuna de sus admiradores que nunca la conocerán ajada ni maltrecha de cuerpo, aunque de alma lo estuvo y mucho.
El escritor español Benjamín Prado le dedica hoy en El Paísun hermoso recuerdo: "Cuando Marilyn Monroe leía a Lorca y Alberti", en el que nos cuenta que cuando la casa Christie's sacó a subasta su biblioteca personal, aparecieron en ella más de cuatrocientos títulos de primerísimo nivel literario que incluían a autores como Joyce, Whitman, Saint-Exupéry, Wilde, Kerouac, Tolstoy, Proust, Camus, Mann o Steinbeck, pero también a Federico García Lorca y Rafael Albertí o un catálogo sobre la pintura de Francisco de Goya. La noche del 4 de agosto de 1962, la noche de su muerte, cuenta Prado, su amigo Ceferino Carrión, un español de Santander, dueño del restaurante La Scala, llevó a la casa de Marilyn la cena que esta le había encargado. Fue, quizá, el último de sus amigos que la vio con vida. Y este contó más tarde la gran admiración que Norma Jeane sentía por la cultura española, no solo por los citados Lorca y Alberti, sino también por la obra pictórica de Velázquez, Goya o Picasso. Si la frase "dime que has leído y te diré quién eres", comenta Prado, tuviera algo de cierto, después de asomarnos a su biblioteca tal vez sepamos algo más de ese mito erótico, el mayor del siglo XX, que fue Marilyn Monroe.
Pero yo me quedo con Norma Jeane, la persona real, y no con la actriz. El artículo de El País trae una foto suya, ¿de Marilyn?, ¿de Norma Jeane?, leyendo, se supone que en su casa, con un vestido rojo que deja poco que ocultar: ¡está bellísima! Sin duda es una pose, como en esa otra foto que pongo al final de la entrada en que, de nuevo, nos la presentan leyendo, ahora el "Ulises" de Joyce.
Marilyn fue un mito, pero Norma Jeane fue una persona real bella, frágil e infeliz que fue tratada por todos los que la conocieron, incluso por los que la amaron, como un simple objeto, un cuerpo adorable, al que utilizaron a su antojo. Y yo prefiero quedarme con la persona tierna y desamparada que rodó, quizá ya más Norma Jeane que Marilyn Monroe, la inolvidable "Vidas rebeldes". Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt
DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, ENTRE IR Y QUEDARSE, DE OCTAVIO PAZ
ENTRE IR Y QUEDARSE
Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.
La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.
Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.
Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.
Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.
La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.
En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.
Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.
OCTAVIO PAZ (1914-1998)
poeta mexicano
domingo, 3 de agosto de 2025
DE LA AMISTAD COMO SALVAGUARDIA DE CASI TODO. ESPECIAL DE HOY DOMINGO, 3 DE AGOSTO DE 2025
Lo que toca hoy es brindar con buen vino por todos esos amigos —sólidos, líquidos, vertebrados, invertebrados, vivísimos, zombis, voluntariosos, despegados, leales, veletas o medio pensionistas— con quienes hicimos o hacemos camino al andar. Esas personas que nos gustan y nos ayudan a creer en algo tan escurridizo como la felicidad, escribe en la revista Ethic [Brindemos por los colegas, 18/07/2025] el director de la misma, Pablo Blázquez. Es una cuestión palpitante la de la amistad, comienza diciendo Blázquez. A ella han recurrido con frecuencia escritores y artistas, y son la tira los filósofos que han querido explicar qué significa esa forma tan especial de camaradería. «La amistad es libre y con compromiso», apunta el pensador Javier Gomá. Pero aunque la cuestión siempre estuvo ahí, latente, parece que en estos días pega más fuerte que nunca el anhelo de comprender qué papel juega en nuestras vidas. En Ethic podríamos crear ya una nueva sección con los estupendos textos que nos han llegado —Garrocho, Del Molino, Freire, Bergareche, Garcés, etc.— en torno a una cuestión que conecta con nuestra identidad e interviene en nuestra felicidad. Nuestras experiencias amistosas sirven, qué duda cabe, para cimentar nuestra arquitectura emocional. Incluso el cantante indie Sr. Chinarro se ha atrevido a lanzar recientemente una versión de los Purple Mountains con una traducción un punto libérrima de All my happiness is gone. «La amistad es oro puro, pero con la edad no perder amigos tiene su dificultad. Ahora voy haciendo extraños donde quiera que vaya», canturrea el de Sevilla rindiendo tributo al poeta y músico David Berman.
Podríamos decir que tiene sentido explorar —y, por supuesto, elogiar— la idea de la amistad en un mundo en el que la incertidumbre muerde y en el que hemos pasado por la licuadora instituciones como el matrimonio o la familia, que en su día fueron sacrosantas. En una sociedad que tiende a esa ambivalencia bipolar de la que ya hemos hablado: estamos más conectados que nunca a través de las tecnologías y se ha creado el absurdo espejismo de que podemos tener cientos de amigos, incluso miles, al otro lado de la pantalla, pero los gobiernos impulsan políticas públicas y crean ministerios para frenar lo que algunos informes catalogan como una epidemia de la soledad. Podríamos sostener que en una época como la nuestra tiene más sentido vital buscar y agarrarse al asidero de la amistad, pero quizá sería ese un ejercicio de narcisismo generacional y probablemente no tenga tanta importancia el momento que nos ha tocado vivir. Me gusta pensar que en cualquier tiempo de la historia, incluso en los estadios más primitivos, habría acontecido lo mismo, lo esencial: los amigos —los de verdad— nos hubieran salvado de nosotros mismos una y otra vez.
Ya en el siglo IV a.C, Aristóteles nos hablaba de tres tipos de amistad: amistad por utilidad (suele ser la más efímera e inconsistente, mirad cómo han acabado Ábalos, Koldo y Cerdán); por placer (qué bien me lo paso contigo; cómo me pirra tu conversación); y por virtud (las amistades verdaderas y plenas, esas que contamos con los dedos de una mano). El filósofo Jorge Freire sostiene que un amigo es el que está cuando toca estar. Entiendo su mirada, y la comparto parcialmente, pero no me conformo. A los buenos amigos me gusta poder asaltarles —y que me asalten, claro— con una razonable asiduidad. Les prefiero incluso inoportunos; que me llamen a la hora de la siesta pero que no dejen de llamar. Ya no somos unos chiquillos y nos comen las responsabilidades, pero no se puede vivir eternamente del pasado: eso sería una especie de hipoteca inversa de la amistad. «La amistad puede persistir incluso sin actividades en común, pero si esto se prolonga demasiado, se desvanecerá», dejó escrito Aristóteles en su Ética a Nicómaco hace dos mil cuatrocientos años. Sin esa constancia vocacional y comprometida, de lo que hablaríamos quizá es de una amistad pretérita o adolescente, de una relación zombi, y no desde luego de una amistad viva, coleante, actual. Permanece eso que fuimos algún día más que lo que realmente somos ahora. A veces, eso cuesta reconocerlo, pero ojo, porque sobre los vestigios de esa amistad pretérita suele anidar algo de incalculable valor. «Cada ruina es un templo», decía María Zambrano. Durante años se forjó un vínculo especial y una memoria compartida que siempre nos acompañarán. Y eso solo nos pasa con un puñado de personas.
«Los amigos de la cárcel son solo amigos en la cárcel», decía el poeta Leopoldo María Panero. Si seguimos el manual de estilo de Bauman, podemos hablar de amistades líquidas, y si tiramos de la jerga de Ortega, de amistades invertebradas. Las envidias y resentimientos acumulados también pueden hacer mella y el archivo popular nos recuerda, con ironía y crudeza, que no siempre es oro todo lo que reluce. «¿Con amigos así, quién quiere enemigos?», sentencia un moderno refrán. Frente a quienes se sienten solos y necesitan más compañía están quienes viven agobiados por tanto plan y sufren de ansiedad y resaca social. «Yo soy yo, y mi circunstancia», ya se sabe. Nunca fue fácil ajustar la oferta y la demanda de afectos, pero ese supuesto éxito social también puede ser el reflejo de un horror vacui —el miedo a una agenda en blanco o a un teléfono al que apenas llegan whatsapps— y de la incapacidad de disfrutar de ese lujo que para algunos, entre los que desde luego me encuentro, puede ser también la soledad. Pero ese ya es, quizá, otro asunto. Y lo que toca hoy es brindar con buen vino por todos esos amigos —sólidos, líquidos, vertebrados, invertebrados, vivísimos, zombis, voluntariosos, despegados, leales, veletas o medio pensionistas— con quienes hicimos o hacemos camino al andar. Esas personas que nos gustan y nos ayudan a creer en algo tan escurridizo como la felicidad. Pablo Blázquez es fundador y director de la revista Ethic.
sábado, 2 de agosto de 2025
¡ESTAMOS DE CUMPLEAÑOS!... ESPECIAL DE HOY SÁBADO, 2 DE AGOSTO DE 2025
Hoy sábado, 2 de agosto de 2025, este blog de ustedes y mío cumple 19 años de vida. Este mismo día de 2008, ¡hace 17 años ya!, HArendt escribía en él lo siguiente: "Segundo aniversario. Hoy cumple dos años esta Bitácora de HArendt... Primero, y con diversos nombres, hasta quedar fijada con el de "Desde el Trópico de Cáncer", en el servidor de Blog.com: "https://ccampos1946.blog.com", donde aún puede visitarse. Desde hace tres meses, con su nuevo y espero que definitivo título de "A tres grados del Trópico de Cáncer hay unas islas...", que al final no prosperó y volvió al que sigue teniendo desde hace 19 años, en el servidor de Blogger.com: "https://harendt.blogspot.com". Dos años que significan 954 artículos publicados, unas 50 mil visualizaciones y una media de 13 mil visitas mensuales. Gracias de todo corazón. Es un enorme placer saber que tengo tal cantidad de amigos a los que me gustaría conocer. Un abrazo sincero a todos. Gracias... HArendt". Eso fue tal día como hoy de hace 19 años. Como podrán observar, ya no es posible encontrar el blog en la dirección electrónica “https://ccampos1946.blog.com”. Ha desaparecido. Como la Atlántida, las Hespérides, los Campos Elíseos, que estaban, dicen algunos, es las islas desde las que ahora mismo les escribo. Desde los 17 años que lleva en la dirección “https://harendt.blogspot.com”, este blog ha publicado 7854 entradas, ha recibido 3168 comentarios por parte de sus lectores, y 1584825 visitas. Pero el día 26 de agosto de 2020, su autor, HArendt, escribía en él una extraña entrada, a modo de despedida, casi a la francesa, con el siguiente tenor literal: “Despedida y adiós... Vicisitudes personales varias, ninguna grave por fortuna, cierto indisimulable cansancio, y un desencanto profundo sobre la marcha de la "res publica", me llevan por respeto a los lectores de este blog y a mí mismo, a su abandono. Gracias y adiós. Ha sido un inmenso placer compartir con ustedes esta página que el pasado día 2 de agosto cumplió catorce años de vida y 6271 entradas. Lo dejo abierto para quienes deseen seguir visitándolo, y si lo desean, podemos seguir en contacto en Facebook o Twitter. O quizá por aquí de nuevo, un día... Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos míos. Y hasta siempre. HArendt”. Eso duró hasta el 5 de agosto de 2022, casi dos años justos. Al día siguiente, 6 de agosto de 2022, HArendt, cordial congénito, pero con una indisimulada dosis de cabreo, abría de nuevo el blog, sin más explicaciones, y escribía lo siguiente: “Respuesta y pregunta a una persona que se siente ofendida: Hola, buenos días. Retomo el blog para pedir a la persona que lleva días denunciando ante la plataforma Blogger antiguas entradas y viñetas publicadas en el mismo que me diga en que le ofenden las publicaciones concretas denunciadas. El humor no debería ofender a nadie. Y si lo hacen, en su caso, mis publicaciones, le agradecería en extremo que me dijera en qué y por qué. Supongo que no tiene usted intención de responderme; lo entiendo, pero le ruego que si no le gustan mis publicaciones entienda que hay otras personas que sí pueden disfrutarlas. Déjenos en paz, por favor. P.S.: Gracias también a la plataforma Blogger por atender tan rápida y efectivamente mis reclamaciones y restablecer las publicaciones denunciadas en su integridad. Quizá sea momento de volver. Veremos...HArendt”. Y volvió... Al día siguiente. Y aquí seguimos a día de hoy. Espero que el 2 de agosto de 2026 podamos celebrar, juntos, ustedes y yo, en paz y armonía, los 20 años de Desde el trópico de Cáncer. Me haría muy muy feliz. Sean felices ustedes también, queridos amigos y lectores de Desde el trópico de Cáncer. Siempre. O al menos, inténtenlo. HArendt
DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 2 DE AGOSTO DE 2025
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado, 2 de agosto de 2025. Mi vida entera ha consistido en el choque con la brutalidad y en la huida de ella: en presenciarla o sufrirla, en detectar sus síntomas, en rebelarme contra ella, casi siempre en vano, comenta en la primera de las entradas del blog de hoy el escritor Antonio Muñoz Molina. En la segunda, un archivo del blog de tal día como hoy de 2019, el escritor Félix de Azúa decía lo siguiente: En las piscinas de los grandes hoteles se junta una muestra exacta del género humano en versión democrática; hacía un siglo que no pisaba una piscina populosa, comienza diciendo; este año pude hacerlo y me ha quedado un cálido sentimiento de ternura. El poema del día, en la tercera, se titula Me basta así, es del poeta Ángel González, y comienza con estos versos: Si yo fuese Dios/y tuviese el secreto,/haría/un ser exacto a ti. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt
















































