sábado, 16 de agosto de 2025

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY SÁBADO, 16 DE AGOSTO

 


































viernes, 15 de agosto de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY VIERNES, 15 DE AGOSTO DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes, 15 de agosto de 2025. Vivimos un tiempo de rabia y de malos sueños, dice en la primera de las entradas del blog de hoy el poeta Luis García Montero, y las dinámicas de la crispación política y los espasmos comunicativos invitan a sustituir la convivencia por afirmaciones agresivas y respuestas hostiles. En la segunda, un archivo del blog de agosto de 2015, el escritor Manuel Rivas decía: La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, que denunciara en sus vehementes versos el poeta Antonio Machado a principios del pasado siglo, ya no existe; mal que les pese a algunos carpetovetónicos que aun subsisten en el solar patrio, como esos energúmenos, defensores, promotores, civiles y autoridades que cada malhadado agosto español protagonizan espectáculos como el Toro de la Vega o el Escopetazo de Coria. El poema del día, en la tercera, se titula Oda a la Inmaculada, es del poeta español José María Blanco White, y comienza con estos versos: De nueva luz brillante resplandece/Claro, sereno y delicioso día, /Que al mundo anuncia cerca su ventura. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Y felicidades también les deseo a los españoles de pueblos y ciudades que hoy celebran la festividad de su patrona. Tamaragua, amigos míos. HArendt













DE LA NECESIDAD DE CONTAMINARSE

 







Vivimos un tiempo de rabia y de malos sueños, escribe en InfoLibre [Yo soy de Pedro, 02/08/2025] el poeta Luis García Montero, las dinámicas de la crispación política y los espasmos comunicativos invitan a sustituir la convivencia por afirmaciones agresivas y respuestas hostiles. Cuando los adversarios dejan de ser personas que albergan sus propias razones para convertirse en enemigos, el otro sólo puede ocupar el sitio de las amenazas. Sitio es un espacio que puede ser ocupado o una acción de sitiar, el acto de cercar un lugar para que se cierren todas las salidas. En un mundo globalizado, cuando la comunicación humana es inseparable de las vinculaciones tecnológicas y de la trabazón económica, convertir al otro en enemigo es una estrategia de peligrosas consecuencias humanas y de falsificación política de la convivencia. Los que no quieren que se debata la organización interna de una sociedad, sus desigualdades, su justicia social, sus caminos de progreso, sus posibilidades de acuerdo, prefieren sustituir cualquier disputa democrática por la denuncia del otro como la encarnación del mal. La caricatura ofensiva del adversario político se desplaza hasta el desprecio furioso ante los que llegan de fuera, convertidos en amenazas inadmisibles, fuente de todos los males.

La impunidad con la que el racismo está invadiendo de nuevo las leyes y las declaraciones en Estados Unidos y en Europa no es sólo una muestra más del envilecimiento corrosivo y mediático de la dignidad humana, sino también un síntoma de la hermandad última entre la extrema derecha y el neoliberalismo convertido en dictadura salvaje de los millonarios. Las consignas de la extrema derecha son la estrategia identitaria de los que no quieren que se discuta el orden interior de una identidad, las injusticias económicas y sociales que provoca entre los suyos la ley salvaje del más fuerte. Y todo se falsifica, los datos, las estadísticas, los sentimientos y las palabras. Del mismo modo que la fraternidad religiosa puede convertirse en odio beligerante, las palabras libertad e igualdad, fundamento de la razón democrática, pueden acabar en manos de los que necesitan imponer nuevas formas de autoritarismo para desmantelar los Estados que pretendan regular una convivencia justa.

Todo se revuelve. Para las personas que se han comprometido con la igualdad de género y la defensa de la condición femenina, resulta desolador que la extrema derecha, cómplice del machismo en todas sus violencias, utilice las imágenes de burka para denunciar los peligros de la migración africana. Aclaro que yo no simpatizo nada con ningún signo de sometimiento de género y que me irritan los que defienden el burka en nombre del respeto a las identidades tradicionales. Nací dentro del clericalismo católico y crecí para perderle el respeto a mis identidades tradicionales. Pero es escandalosa la manipulación del feminismo para generar coyunturas de odio contra los migrantes y para que un ser humano, víctima del desarraigo y el hambre, deje de ser un motivo de solidaridad política y se convierta en una amenaza sin matices para la sociedad.

Hay que darle la vuelta a todos los argumentos que ahora intentan darle la vuelta a los valores humanos de la democracia. La palabra contaminar se identifica con la degradación de la naturaleza, el contagio, la infección, las alteraciones nocivas de lo que se considera puro. Pedro Guerra le dio la vuelta a ese concepto con una canción, “Contamíname”, que popularizaron Ana Belén y Víctor Manuel. Los instrumentos musicales, el darbuska, el buzuki, los libros, los bailes, los boleros y las culturas no son un humo que asfixia, sino una invitación para el entendimiento. Sí, mézclate conmigo, pero no con la rabia y los malos sueños, pero sí con los labios que anuncian besos. Bajo mi rama tendrás abrigo.

En una reunión de directores del Instituto Cervantes en Tenerife, mientras se hablaba de las palabras, el mestizaje, los cayucos y la defensa de la cultura hispana en los Estados Unidos, Pedro Guerra nos hizo el honor de venir a su tierra para que la sintiéramos nuestra. Y cantó su “Contamíname”. Habré oído y cantado más de cinco mil veces esa canción. Pero volví a emocionarme al escuchar a Pedro. Creo que es necesario que el mundo democrático vuelva a emocionarse con todos los valores que fundamentan su razón de ser ante las supersticiones y los fanatismos que quieren imponer la ley del más fuerte, la ley salvaje de los millonarios. Y me contamino, y canto una vez más con Pedro Guerra. Luis García Montero es poeta y director del Instituto Cervantes.













DEL ARCHIVO DEL BLOG. ESPAÑA Y LOS TOROS. PUBLICADO EL 29/08/2015

 







La España de "charanga y pandereta / cerrado y sacristía / devota de Frascuelo y de María" que denunciara en sus vehementes versos el poeta Antonio Machado a principios del pasado siglo, ya no existe. Mal que les pese a algunos carpetovetónicos que aun subsisten en el solar patrio. Como esos energúmenos que denunciaba el escritor Manuel Rivas en su artículo de hace unos días, "La hora de la verdad", en El País, en referencia a los defensores y promotores, civiles y autoridades, que protagonizan en este malhadado agosto español de cada año espectáculos como el Toro de la Vega o el Escopetazo de Coria. Auténticas salvajadas impropias de un país que se dice civilizado, realizadas con total impunidad por mor de unas tradiciones que deberían haber sido erradicadas hace ya mucho tiempo. Dicen que es la tradición, señala Rivas, y que hay que conservarla. En este caso, sigue diciendo, viene muy a cuento la proposición de Walter Benjamin: “Hay que arrancar la tradición de los brazos del conformismo”. Y el conformismo, añade, en estos sacrificios que se obstinan en llamar “fiesta”, es la muerte. Si la tradición es el maltrato, hay que abolir esa tradición. Hay que salirse de esa macabra tradición horaria que asocia la “hora de la verdad” con la “hora de la muerte”, termina diciendo.

El toro es un animal totémico en la vieja tierra de Iberia. Como lo fue en Creta, ya saben, la leyenda esa del Minotauro, o las escenas de bellas cretenses de senos desnudos saltando sobre un toro... Algunos historiadores, o fabuladores si lo prefieren así, defienden apasionadamente que esa afición les llegó a los cretenses desde los confines del Mediterráneo occidental, es decir, desde la Península Ibérica, y no en sentido contrario. No seré yo quien se oponga a ello.

Antes de hablar sobre los toros y España me gustaría hacer una declaración previa. En esa "lucha" que dicen los aficionados entre la bestia y el hombre en que consiste la llamada Fiesta de los toros, yo estoy con el toro. Y eso no quiere decir ni por asomo que me alegre la muerte de un torero, ni la de cualquiera de esas personas que mueren corneadas cada año, este verano ya van doce, en las malhadas fiestas populares que tienen al toro por protagonista. Creo, lisa y llanamente que es una "fiesta" que debería desaparecer. 

No creo que la sugerencia vaya a tener el menor éxito. También reconozco que si las corridas de toros desaparecieran, los toros bravos desaparecerían  con ellas rumbo a los mataderos porque su existencia, conservación y reproducción no tendrían la menor razón de ser. Así, y dado que para muchos los toros son cuestión de imagen nacional, no solo por el de Osborne que alegra nuestras carreteras, propongo que el Estado expropie en razón de fines de interés nacional (art. 33.3 de la Constitución Española) todas las ganaderías de toros bravos de España y las dehesas en que se crían, y las reconvierta en parques protegidos donde los toros, en libertad y en su entorno natural, puedan ser admirados por los visitantes foráneos y nacionales. 

En cuanto a la "Fiesta" en sí, por llamarle algo, se prohibiría terminantemente que los toros fueran lanceados a caballo o banderilleados, y mucho menos, muertos, ni en la plaza ni en los mataderos, sino que serían devueltos a sus dehesas después de toreados para que disfrutaran de una merecida jubilación y descanso hasta el fin de sus días. 

Finalmente, y respecto a todos los otros festejos similares a los citados de Tordesillas (Castilla y León) y Coria (Extremadura) de carácter popular con que alegramos los veranos en España, me gustaría proponer que los ciudadanos corrieran a bastonazos una vez al año a sus regidores municipales, en pelota picada (los regidores), para deleite de propios y extraños, declarándolas fiestas de interés turístico nacional. Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt


















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, ODA A LA INMACULADA, DE JOSÉ MARÍA BLANCO WHITE





 




ODA A LA INMACULADA



De nueva luz brillante resplandece
Claro, sereno y delicioso día, 
Que al mundo anuncia cerca su ventura.
Himnos canta al Señor, oh tú, alma mía:
Su nombre y gloria ensalza y esclarece,
Pues que a la tierra llena de dulzura, 
y a la vil criatura 
En maldad sumergida 
Le anuncia nueva vida. 
Canta, oh alma, al Señor Omnipotente,
Pues ya a salud convida, 
¡Día feliz!, a la afligida gente. 

Alzad, hijos de Adán, el angustiado
Rostro y mirad la reluciente Aurora 
Que sobre el mundo nace, conduciendo
El Sol de eterna luz; y cuál colora 
Libre de oscuridad el dilatado 
Reino de la tiniebla; cuál rompiendo 
Sus nubes, esparciendo 
Va luces y esplendores 
Arda el mundo de amores: 
Tú pueblo venturoso, al sacrosanto
Señor canta loores, 
y alaba a la que enjuga ya tu llanto. 

Y canta dulcemente la victoria 
En que al Dragón antiguo pisa osada 
La cabeza infernal y venenosa. 
Canta también y di cuál libertada 
Fue del común contagio; di la gloria
Con que el Rey soberano, como a Esposa,
La adornó; di que, hermosa 
Sobre toda belleza, 
Corona su cabeza 
De estrellas; y di, en fin, que el soberano
Honor de tanta alteza 
No es dado que lo cante labio humano. 

Pero es dado, Señora, que levante 
Mi voz, y que yo alabe agradecido 
En cántico sagrado al que os liberta. 
Oh, ya se acerca el día apetecido 
Y aquel alegre y venturoso instante 
De la salud del mundo. No es incierta 
Mi esperanza, que abierta 
La celeste morada 
Por ti, oh Inmaculada 
Virgen, veo venir nuestro consuelo, 
Y miro ya mudada 
Nuestra tierra infeliz en dulce cielo.



JOSÉ MARÍA BLANCO WHITE (1775-1841)
poeta español



















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY VIERNES, 15 DE AGOSTO DE 2015

 






































jueves, 14 de agosto de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY JUEVES, 14 DE AGOSTO DE 2025

 









Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 14 de agosto de 2025. A veces un amigo se te pone al lado y te da una mala noticia y a ti te da por pensar en lo que puedas decirle para que se sienta bien o se sienta mejor, aunque puede que en realidad no espere ninguna de las dos cosas: ni sentirse bien ni estar mejor; puede que solo quiera estar contigo y no estar solo, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el periodista José Luis Sastre. En la segunda, un archivo del blog de julio/agosto de 2014, HArendt reseñaba a lo largo de cuatro entradas sucesivas el libro "Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política" (Taurus, Madrid, 1995), del filósofo italiano Norberto Bobbio: ¿Puede y debe hablarse hoy de izquierdas y derechas en el seno de la política democrática occidental? Y en caso de que fuera así ¿cómo definir en la época actual esos términos? El poema del día, en la tercera, se titula Del otro lado del día, de la poetisa argentina María Florencia Rua, y comienza con estos versos: Colillas de cigarrillos se juntan/para armar una montaña/de muerte. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt

















DEL HORROR DE CADA DÍA

 








Hemos aprendido en los libros que la humanidad acabará por preguntar a generaciones enteras dónde estaban y adónde miraron mientras se cometían nuevos genocidios, escribe en El País [Contra el silencio, 06/08/2025] el periodista José Luis Sastres. A veces un amigo se te pone al lado y te da una mala noticia y a ti te da por pensar en lo que puedas decirle para que se sienta bien o se sienta mejor, aunque puede que en realidad no espere ninguna de las dos cosas: ni sentirse bien ni estar mejor, comienza diciendo Sastre; puede que solo quiera estar contigo y no estar solo. Hay parejas de ancianos que desayunan sin hablarse y en los bufetes de los hoteles les miran con pena y con prejuicios por el hecho de que no se digan ya nada, como si fuera poca cosa alcanzar la vejez con ese grado de amor intacto por el que todavía se comparte la hora sagrada de la tostada y del café.

A veces quisieras escribir una columna en la que pudieras decir lo que no has dicho hasta ahora, pero no se te ocurre porque algunos días ya le hemos dicho demasiadas cosas al mundo y lo único que puede hacerse es escuchar y leer por ver si otros le encuentran sentido al absurdo: al hecho de que se produzca una matanza en directo y las noticias bordeen el apocalipsis con una frivolidad que asusta. Hay días en los que ya se ha dicho lo que había que decir y sobreviene la tentación de dejar de hablar, porque es lo de siempre y porque quién querrá escuchar. Porque al final quizá tengan razón y no sirvan de tanto las palabras.

Y, en cambio, no queda más remedio que alzar la voz un día y al otro día, porque qué menos y porque hay silencios estruendosos y cómplices. Porque aprendimos en los libros que la humanidad acabará por preguntar a generaciones enteras dónde estaban y adónde miraron mientras se cometían nuevos genocidios y nuevos crímenes atroces. Nosotros, que hemos nacido por azar en este lugar y en esta época, siempre hemos pensado que habríamos sabido dónde colocarnos ante las atrocidades del pasado. Hicimos debates y juicios de quienes nos precedieron. Ahora, el espanto no está en el pasado. Por eso hay que seguir denunciando, aunque las palabras parezcan tan poca cosa: porque importa el deber moral y el deber de explicitarlo. Y para que, cuando pasen los años y nos pregunten qué hicimos o dónde estuvimos, podamos defender al menos una respuesta que no avergüence a nuestras conciencias. José Luis Sastre es periodista y escritor.