miércoles, 23 de julio de 2025

DEL AMOR EN TIEMPOS DE LA IA

 






Los vínculos subjetivos son los que nos hacen humanos, y eso es algo que ningún robot puede alcanzar, escribe en El País [El amor en tiempos de la IA, 17/07/2025] la filósofa Adela Cortina. La inteligencia artificial, comienza diciendo Cortina, nació el pasado siglo en la conferencia de Darmouth de 1955 sobre máquinas pensantes, impulsada por John McCarthy, quien introdujo la expresión “inteligencia artificial” en 1956, refiriéndose con ella a la creación de máquinas que pueden tenerse por inteligentes porque interactúan con los seres humanos hasta el punto de que una persona ya no sabe si está hablando con una máquina o con otra persona humana. Como es sabido, esta prueba, más tarde discutida, recibió el nombre de “test de Turing”.

Desde el comienzo la IA despertó recelos, hasta el punto de que se pudo hablar de “frankenfobia”, de temor hacia esas máquinas que recuerdan al monstruo, creado por Frankenstein, infundiendo vida a un cadáver a través de la electricidad, según el relato de Mary Shelley. Pero también debería hablarse de “frankenfilia”, porque es innegable el entusiasmo que las máquinas inteligentes despiertan en los más diversos sectores de la vida cotidiana y de las altas esferas. El mundo de la IA es ya nuestro mundo. De ahí que una ética de esas máquinas se hiciera necesaria para lograr de ellas el mayor beneficio posible y que surgieran diversas normas para tratar con los sistemas inteligentes.

En concreto, ya en 2018 la Unión Europea diseñó un marco ético “para una IA confiable”, con un mensaje tranquilizador: la IA, bien manejada, podía ser una excelente aliada de los seres humanos, porque el marco bosquejado era humanocéntrico, las normas intentaban beneficiar a los seres humanos, que tienen la capacidad de ser autónomos. La autonomía era la clave de su dignidad.

Sin embargo, bien pronto se empezó a hablar de “vehículos autónomos”, que deben “decidir” entre distintas opciones en los casos concretos, y también de “Sistemas de Armas Autónomos” (SAA), de los que se dice que pueden identificar, seleccionar y atacar objetivos terrestres sin intervención externa, como se está mostrando hasta la saciedad en las guerras actuales. Se entiende por autonomía en estos caos que son seres humanos los que programan esas máquinas en el origen, claro ésta, pero después no son autómatas, sino que pueden funcionar con independencia de terceros, sin necesidad de ser accionadas constantemente. En esta inadecuada comprensión del término “autonomía” radica, a mi juicio, uno de los errores que conlleva confusiones de envergadura en el ámbito de la IA desde su surgimiento. Si realmente fueran autónomos deberíamos considerarlos como personas, con todas las consecuencias que esa caracterización comporta, pero ése no sería el único problema.

En el año 2017 se celebró el primer matrimonio entre un ser humano y un robot. Un ingeniero chino, llamado Zheng Jiajia, experto en IA, había pasado años buscando, sin éxito, una mujer que colmara sus aspiraciones amorosas, y decidió por fin crear para sí mismo una pareja robótica valiéndose de su pericia. Se casó con “ella” en una ceremonia sencilla, teniendo por testigos a su madre y algunos amigos. Al parecer, el robot ginoide de Jiajia es una muñeca de dimensiones humanas, con una habilidad limitada para reconocer caracteres chinos y para hablar unas frases básicas, pero Jiajia proyectaba perfeccionarla, según cuenta John Danaher en un artículo de 2020 sobre “Sexuality”.

Ésta no es una cuestión de ciencia-ficción ni tampoco una leyenda, como tantas otras que envuelven a la IA, sino un eco de sociedad, relatado en la prensa. Jiajia fabrica su pareja en la vida real y se propone mejorarla, prolongando el ancestral sueño de Pigmalión, hecho realidad efectiva en el siglo XXI y no contado solo como una fábula. Como recordamos, el escultor Pigmalión no encontró la mujer perfecta que buscaba y decidió esculpir estatuas de mujeres hermosas, pero un buen día se enamoró de una de ellas, Galatea, y Afrodita le concedió el don de convertirla en una mujer de carne y hueso. En el caso de Jiajia, que yo sepa, su esposa no se ha convertido en mujer humana.

Algo más tarde Akihiko Kondo, un japonés de 35 años, se casó con Hatsune Miku, una cantante holográfica virtual, y ha ido aumentando la comunidad de quienes prefieren el amor a seres ficticios que el amor a seres humanos.

En el inabarcable mundo de los robots, hay un amplio capítulo dedicado a los robots sexuales, que despierta una infinidad de preguntas, entre ellas, una crucial: ¿podemos mantener una relación amorosa con algo que ha sido programado para amarnos, teniendo en cuenta que la elección amorosa supone una elección libre? La cuestión es apasionante porque responderla exige ir mucho más allá de la solución que ha generado mayor consenso entre los especialistas a cuento de los robots llamados “autónomos”. La respuesta más aceptada, que yo comparto, es que no son real y ontológicamente autónomos, sino solo funcionalmente autónomos. Gozan de autonomía funcional, pero no de autonomía ontológica y ética. Funcionan como si fueran autónomos, pero no lo son. Y con eso —se dice— nos basta para fabricarlos y utilizarlos. La cuestión sería entonces ingenieril, no filosófica, y con esa respuesta nos bastaría para funcionar. Los robots son instrumentos en nuestras manos, no protagonistas de la vida social, los utilizamos sin escrúpulos, los compramos y vendemos porque son objetos, no sujetos.

Pero este acuerdo tan razonable tiene sus limitaciones porque, lo queramos o no, aceptar la autonomía funcional para explicar la agencia de los robots tiene unas consecuencias que es preciso considerar en profundidad, como señala también Danaher, porque nos sitúa en manos de la Filosofía del como si, según la cual, los seres humanos nunca conocemos la realidad subyacente del mundo. Construimos sistemas de pensamiento y asumimos que encajan con la realidad. Nos comportamos como si el mundo encajara en nuestros modelos.

Podría decirse entonces que los robots amorosos actúan como si sintieran emociones y que es imposible traspasar la capa de la conducta llegando a la intimidad. Pero también sería posible afirmar que lo mismo ocurre con los seres humanos, porque no se puede llegar a esas propiedades metafísicas que solemos aducir para atribuirnos una conducta moral: la conciencia, las capacidades cognitivas, los intereses. Podría decirse que lo que hacemos es inferir esas propiedades a partir de su conducta y que lo mismo ocurriría con los sistemas inteligentes. ¿Basta con esta respuesta, o es necesario ir más allá?

Para ajustarse a la realidad es preciso sin duda ir más allá, pero aquí solo recordaremos un punto sustancial a cuento del carácter dialógico de los seres humanos: los robots pueden pasarse información, pero no comunicarse, porque no entienden nada; las personas nos hacemos a través de diálogos, en los que, lo queramos o no, nos reconocemos recíprocamente como interlocutores unidos por un vínculo de intersubjetividad, que es el que nos hace humanos.

Por desgracia, ese vínculo es el que estamos debilitando, en vez de reforzarlo, con ese maldito juego de suma negativa de los intereses egoístas, grupales o individuales, que causan ya daños irreparables y ponen en peligro el futuro de la humanidad. Adela Cortina es catedrática emérita de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y directora de la Fundación ÉTNOR. Su último libro es ¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? (Paidós).


















[ARCHIVO DEL BLOG] ¿QUIÉN TEME A LA DERECHA FEROZ? PUBLICADO EL 27/07/2018

 






Lo que busca el rearme ideológico es llevar los votos de centro a la derecha, afirma en El País [¿Quién teme a la derecha feroz?, 27/07/2018] el politólogo Fernando Vallespín. Hay máximas políticas que casi siempre se cumplen, comienza diciendo Vallespín, como que los partidos del poder sólo pueden renovarse una vez que pasan a la oposición. O que en política siempre triunfan los audaces, como sostenía Maquiavelo. O que en la democracia española sólo puede entenderse la renovación como rejuvenecimiento. Esta ecuación se verifica del todo con el triunfo de Pablo Casado. En este caso, esos elementos casi atemporales se dan la mano con otros más contextuales; a saber, el fenómeno de la reideologización de la derecha tradicional europea. O, al menos, su intento de llevarla a cabo. No tiene más remedio: dentro de su mismo espectro los populismos le están planteando una competencia fiera.

En el caso español la situación es distinta, porque carecemos de ese tipo de partidos. Pero la melodía que se le escucha a Casado es parecida a la de otras derechas continentales no xenófobas: reafirmación de la identidad nacional como bandera de enganche, y combate a eso que por simplificar podemos calificar como “multiculturalismo”, que sirve para designar al adversario político. No en vano es aquí donde se ha refugiado la izquierda para plantear sus propias batallas identitarias. Se suele concretar en la celebración de la diversidad y, ahora más que nunca, en un feminismo radicalizado. Frente a ellos se eleva el respeto estricto a la religión mayoritaria, los valores familiares y la aceptación plena de la lógica del mercado.

Hasta aquí nada que objetar, son valores que encuentran un amplio respaldo en cualquier sociedad, y es normal que haya un partido que trate de representarlos. Que además se haga con buenos modales y sonrisa juvenil es de agradecer. Hay quien dice incluso que Casado pronto emprenderá el camino hacia el centro para disputar este copioso caladero de votos. Mi tesis es que su intención es la contraria, que lo que busca el rearme ideológico es llevar los votos de centro a la derecha. O sea, polarizar. Lejos de descafeinar el discurso, poco a poco lo irá endureciendo. Sí, con la misma sonrisa.

No, desde luego, en temas como el aborto, que tiene escaso rendimiento electoral y, como vimos con la frustrada reforma de Gallardón, es irrealizable. O el combate a la “ideología feminista” o similares, que no le dará a la derecha un solo voto que no tenga ya por otras razones. Tendremos discurso único, el nacional-identitario. Sencillamente, porque lo que en Europa funciona como “multiculturalismo” en España se traduce en “multinacionalidad”. No hay problema alguno, por ahora, con minorías islámicas o “invasiones” migratorias.

Además, Puigdemont se lo está poniendo en bandeja. Habrá que ver si Casado sabrá abordarlo con sentido del Estado, responsabilidad y pragmatismo, no con ventajismo electoral y para azuzar las pasiones, que es justo lo que el independentismo desea: llevarlo a su propio terreno. De eso dependerá algo más que el éxito de la nueva derecha. Nos jugamos el futuro de todos. Fernando Vallespín es politólogo.




















EL POEMA DE CADA DÍA. HOY, CANTO A ESPAÑA, DE JOSÉ HIERRO

 







CANTO A ESPAÑA


Oh España, qué vieja y qué seca te veo.

Aún brilla tu entraña como una moneda de plata cubierta de polvo.

Clavel encendido de sueños de fuego.

He visto brillar tus estrellas, quebrarse tu luna en las aguas,

andar a tus hombres descalzos, hiriendo sus pies con tus piedras ardientes.


¿En dónde buscar tu latido: en tus ríos

que se llevan al mar, en sus aguas, murallas y torres de muertas ciudades?

¿En tus playas, con nieblas o sol, circundando de luz tu cintura?

¿En tus gentes errantes que pudren sus vidas por darles dulzor a tus frutos?


Oh España, qué vieja y qué seca te veo.

Quisiera talar con mis manos tus bosques, sembrar de ceniza tus tierras resecas,

arrojar a una hoguera tus viejas hazañas,

dormir con tu sueño y erguirme después, con la aurora,

ya libre del peso que pone en mi espalda la sombra fatal de tu ruina.


Oh España, qué vieja y qué seca te veo.

Quisiera asistir a tu sueño completo,

mirarte sin pena, lo mismo que a luna remota,

hachazo de luz que no hiende los troncos ni pone la llaga en la piedra.


Qué tristes he visto a tus hombres.

Los veo pasar a mi lado, mamar en tu pecho la leche,

comer de tus manos el pan, y sentarse después a soñar bajo un álamo,

dorar con el fuego que abrasa sus vidas, tu dura corteza.

Les pides que pongan sus almas de fiesta.

No sabes que visten de duelo, que llevan a cuestas el peso de tu acabamiento,

que ven impasibles llegar a la muerte tocando sus graves guitarras.


Oh España, qué triste pareces.

Quisiera asistir a tu muerte total, a tu sueño completo,

saber que te hundías de pronto en las aguas, igual que un navío maldito.


Y sobre la noche marina, borrada tu estela,

España, ni en ti pensarías. Ni en mí. Ya extranjero de tierras y días.

Ya libre y feliz, como viento que no halla ni rosa, ni mar, ni molino.

Sin memoria, ni historia, ni edad, ni recuerdos, ni pena...


...en vez de mirarte, oh España, clavel encendido de sueños de llama,

cobre de dura corteza que guarda en su entraña caliente

la vieja moneda de plata, cubierta de olvido, de polvo y cansancio...


JOSE HIERRO (1922-2002)

poeta español









DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY MIÉRCOLES, 23 DE JULIO DE 2025

 


































martes, 22 de julio de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MARTES, 22 DE JULIO DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes, 22 de julio de 2025. Quienes se quieren adueñar de un sentimiento y no pueden acaban yendo a por las palabras, para quedárselas, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el periodista José Luis Sastre. En la segunda, un archivo del blog del 23/07/2019, el también periodista Jorge Marirrodriga comentaba que Donald Trump y Boris Johnson, en realidad, añoraban el mundo grande de cuando ellos eran más jóvenes. El poema del día, en la tercera, se titula El viaje secreto, es del poeta español José Herrera Petere, y comienza con estos versos: Quiero decirle al tren que no me espere/que tengo un río de luto a la cintura/y un tajamar de hielo en la garganta. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt















DE EN NOMBRE DEL PUEBLO

 






Quienes se quieren adueñar de un sentimiento y no pueden acaban yendo a por las palabras, para quedárselas, escribe en El País [El pueblo, 16/07/2025] el periodista José Luis Sastre. A veces los datos no cuadran, o no cuadran con lo que uno quiere, y entonces hay que restarles valor a los datos y hacer ver que tampoco importan tanto y que son menos que las emociones, maleables y efectivas,comienza diciendo Sastre. La emoción suele estar peor vista porque parece que vaya directa a la entraña, pero qué va: con la emoción se llega sin atajos a la cabeza, que es donde se instalan el raciocinio y el miedo y la rabia y el odio. La emoción es clave, porque precede al estado de ánimo y condiciona la acción y la voluntad, y a menudo pasa que lo que pasa en un país puede explicarse en un desasosiego que no se va de la boca del estómago, aunque en realidad esté en la cabeza.

Pasa también que todo el lenguaje, o casi todo, ya es emocional, en especial el político, y el efecto de la emoción se diluye porque hay más ruido que otra cosa, y quienes se quieren adueñar de un sentimiento y no pueden acaban yendo a por las palabras, para quedárselas. Por ejemplo: la palabra pueblo.

El pueblo es la identidad y es la infancia, más aún en verano, cuando el pueblo se vuelve un ideal. El pueblo son las tardes en bicicleta y el bocadillo y las noches a la fresca. El pueblo es nostalgia y raíz. Es una idea muy amplia que remite a un sitio muy pequeño y muy concreto: el lugar de donde somos. O sea, el origen. Quizá es casualidad que sea una de las palabras tan pretendidas estos días, pero las casualidades ya no existen. Las mataron los relatos.

En nombre del pueblo se ha oído decir que salen algunos a cazar personas o a justificar que otros lo hagan, porque dicen que el pueblo se ha hartado y dicen también que al pueblo lo representan ellos, como si el pueblo no supiera expresarse. Es una idea excluyente y cerrada, que niega su condición al que es distinto y al que piensa distinto y al que siente distinto. Es lo contrario al pueblo, tan diverso, donde este verano, y como siempre, se reencontrarán bajo el calor de agosto las familias que un día emigraron a otros lugares en busca de una vida mejor. José Luis Sastre.












[ARCHIVO DEL BLOG] DE LA AÑORANZA DEL IMPERIO. PUBLICADO EL 23/07/2019

 






Donald Trump y Boris Johnson, en realidad, añoran el mundo grande de cuando ellos eran más jóvenes, afirma en El País [Soñadores del pasado, 23/07/2019] el comentarista de Internacional de ese diario, Jorge Marirrodriga. Mientras medio planeta se asoma a la pantalla del móvil —lo cierto es que ya no sale de ahí nunca— para ver cómo será de viejo y a continuación se gasta lo que no tiene en ungüentos, dietas, ejercicios y “experiencias vitales” en la ilusión de que podrá evitarlo, en Londres se ha producido un conmovedor ejercicio de realismo histórico que ha pasado bastante desapercibido en medio de tanta arruga y cana virtual, comienza diciendo Marirrodriga.

“Nuestra Armada Real es demasiado pequeña para gestionar todos nuestros intereses a lo largo del mundo”, ha declarado el secretario de Estado de Defensa del Reino Unido en referencia al apresamiento de un buque británico por Irán en el estrecho de Ormuz. Lo ha dicho el representante de un país que gobernó el mundo gracias precisamente a sus barcos. Palabras pronunciadas a metros de donde se levanta el monumento a Horacio Nelson, el tipo que paró los pies a Napoleón en el mar y que se dejó la vida para vencer en Trafalgar. Los cuatro leones de su columna están hechos con el bronce de cañones españoles. Para Nelson, lo demasiado pequeño no era su Armada, sino el propio mar.

Es verdad que las cosas no son lo que eran. Y lo más importante que se les olvida a algunos: no lo volverán a ser. Pero parece que el reconocimiento del secretario de Estado de Defensa no tiene un sentido de reflexión, sino aires de recochineo político. “Si esa es nuestra intención futura, será algo que corresponderá reconocer y manejar al nuevo primer ministro”, ha añadido. En el alambicado estilo lingüístico británico, esto quiere decir ahí os quedáis. Significa que quien hoy sea elegido líder del Partido Conservador, y ocupe el cargo —dure el tiempo que dure— de primer ministro, tendrá que buscarse la vida con el problema.

Probablemente, el elegido será Boris Johnson, uno de esos soñadores del pasado que tanto triunfan ahora. Ese tipo de personaje que considera borrable de un plumazo todo el tiempo transcurrido desde el momento en que considera que las cosas comenzaron a torcerse. Johnson tiene al otro lado del Atlántico, en Donald Trump, un buen ejemplo de esa estrategia. En realidad, añoran el mundo grande de cuando ellos eran más jóvenes. Pero eso no hay aplicación informática que lo cambie y Nelson no va a bajar de su columna. Jorge Marirrodriga es periodista.



















DEL POEMA DE CADA DÍA, HOY, EL VIAJE SECRETO, DE JOSÉ HERRERA PETERE

 








EL VIAJE SECRETO




Quiero decirle al tren que no me espere

que tengo un río de luto a la cintura

y un tajamar de hielo en la garganta.


No, no me esperes tren que vas al campo,

al norte azul y al alto mediodía

que alegre lumbre y cerros vas cantando.


No, no me esperes, no, tren de la tarde

airoso tren de pinos,

que tengo el pecho herido y en la sangre

rojas culebras.


¡Oh tren de sol, no puedo ir contigo,

que árboles pasan como manos pálidas,

que unos rincones negros me sujetan

con sus lágrimas de humo entre los bosques

a negruras heladas,

que unas cavernas negras me ensordecen,

que unos árboles altos se agigantan,

que las cenizas y el dolor me esperan

en llanuras quemadas,

que hasta la noche trenes no han de oírse

-fervores y clamores en campos bajos-

que vayan hacia España!


¡Oh tren de noche llévame contigo

cargado de metales y de luces,

de corazón, de rocas y hierros,

a detenerte sólo en cumbres agrias!




JOSÉ HERRERA PETERE (1909-1977)

poeta español















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY MARTES, 22 DE JULIO DE 2025

 







































lunes, 21 de julio de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY LUNES, 21 DE JULIO DE 2025

 





Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz lunes, 21 de julio de 2025. La Europa de las Luces quiso borrar las huellas de quienes la precedieron; se fabricó un pasado griego para justificar su presente racionalista, aún a despecho de que ese pasado no era suyo, ni de los propios griegos. Lo dice en la primera de las entradas del blog de hoy el filósofo Jorge Freire. En la segunda, un archivo del blog de tal día como hoy de 2019, HArendt hablaba emocionado hasta los tuétanos de lo ocurrido el día anterior hacía justamente 50 años: "Houston, aquí Base Tranquilidad. El Águila ha alunizado": Eran exactamente las 20:17:40 UTC (hora de Canarias) del día 20 de julio de 1969; el módulo lunar del Apolo 11, tripulado por Neil Amstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, se había posado en la Luna; a las 2.59 (UTC) del 21 de julio, de hace 50 años, Amstrong, un ser humano, pisaba por vez primera la Luna; poco después le sigue Aldrin... La tercera es un poema titulado La sangre del espíritu, del poeta español Miguel de Unamuno, que comienza con estos versos: La sangre de mi espíritu es mi lengua/y mi patria es allí donde resuene/soberano su verbo, que no amengua/su voz por mucho que ambos mundos llene. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt