martes, 29 de marzo de 2011

El "Finnegans Wake" de Joyce, o mi fracaso como lector









Me resulta enormemente frustrante reconocer que no he sido capaz de pasar de la tercera página del libro en cuestión a pesar del empeño puesto en ello. Me refiero, como se desprende del título de la entrada, a mi fallido intento de leer "Finnegans Wake", de James Joyce. O más concretamente, el capítulo 8 del libro primero, un relato corto que lleva el título de "Anna Livia Plurabelle", publicado en forma independiente por Cátedra (Madrid, 1992) en una cuidada edición bilingüe inglés-español a cargo de Francisco García Tortosa.

Todo comenzó hace unos días, cuando animado por la satisfacción de haber podido con su "Ulises" después de reiterados intentos que no habían llegado a nada, decidí pasar por la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas, en el parque de San Telmo, a ver que tenían de Joyce. Un hermoso edificio, el de la biblioteca, amenazado de demolición por una reciente sentencia del Tribunal Supremo a causa de los consabidos chanchullos urbanísticos a los que el PP local nos tiene acostumbrados. Lo hacía, además, animado por la frase de Ezra Pound que ya he comentado anteriormente (v. mi "El Ulises, de Joyce" - 14/03/11) que me servía de indudable acicate para ello.

Por fortuna para mí, un amable empleado me encontró "Dublineses" (Unidad Editorial, Madrid, 1999) y "Retrato del artista adolescente" (Lumen, Barcelona, 1976), las otras dos obras que junto a "Ulises" Ezra Pound consideraba de imprescindible lectura, pero también, sin yo habérsela pedido, la mencionada  "Anna Livia Plurabelle". Ni decir tiene que me las llevé a casa más que contento. 

Leí "Dublineses" en un solo día, de un tirón. Una serie de relatos cortos, de historias independientes, en los que las gentes de Dublín y sus pequeñas agonías personales se convierten en protagonistas, de igual manera en que la propia ciudad de Dublín lo es del "Ulises". Con especial emoción me reencuentro con el último de los relatos del libro: "Los muertos", uno de los textos más hermosos que he leído nunca (v. mi "Sexo, amor y otras soledades compartidas" - 24/11/10).. 

Leído "Dublineses", encaro con ánimo no exento de preocupación la lectura de "Anna Livia Plurabelle". La preocupación me venía de recordar un artículo del escritor y director del Instituto Cervantes de Nueva York, Eduardo Lago (El País, 30/03/10), titulado "Descifrando el libro más complejo de la historia", sobre la reciente reedición de "Finnegans Wake", y al que me remito como mayor autoridad. Con enorme interés, curiosidad y placer, me leo la introducción del editor y traductor, de 126 páginas. Por ellas, y por lo que recordaba del artículo de Lago, sabía que me iba a enfrentar a un texto complejo, pero bello, de difícil -pero no imposible- traducción, que a su autor, a Joyce, le había llevado diecisiete años componer. Sobre ese asunto, el de la traducción, el editor-traductor llega a decir (pág. 110) que "representa un caso especial dentro de la problemática de la traducción, ya que, en primer lugar, no se sabe muy bien que es lo que se ha de traducir, y qué lengua; y, en segundo término, cabe plantearse la utilidad del esfuerzo que una traducción de "Finnegans Wake" conlleva. ¿No sería más fácil -se pregunta- que el posible lector aprendiera inglés y se informara de los motivos y técnicas de Joyce?".

Ahí se lo dejo para el que se atreva... Yo no he podido pasar de la tercera página, y solo tiene veinte... Lo intenté de nuevo, pero nada... Imposible... Quizá en otro momento de mi vida... De todas maneras no quiero terminar este comentario sin citar textualmente una frase de Joyce que el editor  reproduce también (pág. 91) y que comparto plena y absolutamente. Una frase que nos revela lo contradictorio que a veces puede resultarnos la confrontación, supuesta o real, entre la biografía del autor y su obra literaria: "La vida -dice- y el amor son una misma cosa: no hay vida que no consista en el amor a otra persona". Ahora, en estos momentos, disfruto de "Retrato del artista adolescente"; ya les contaré.

Buscando un vídeo sobre "Finnegans Wake" que incorporar a la entrada como complemento, me encuentro con una pequeña joya del cine experiemental estadounidense rodado en 1966 por la cineasta Mary Ellen Bute (1906-1983). Espero que una y otro les resulten interesantes. Y sean felices, por favor, que los tiempos están difíciles. Tamaragua, amigos. HArendt





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Entrada núm. 1360 -
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