miércoles, 11 de marzo de 2026

LA IMPOTENCIA DE DRILL, BABY, DRILL. ESPECIAL UNO DE HOY MIÉRCOLES, 11 DE MARZO DE 2026.

 







Una breve nota mientras la guerra se acaba/se intensifica/Dios sabe. Donald Trump dijo muchas tonterías sobre energía durante la campaña de 2024. Pero, siendo justos, muchas personas aceptaron algunas de las premisas subyacentes de "perforar, perforar, perforar". Como mínimo, se daba por sentado que la autosuficiencia petrolera de EE. UU. protegería al país de las interrupciones en el suministro de petróleo en el extranjero.

Pero esa presunción era errónea. Estados Unidos produce mucho petróleo, considerablemente más del que consumimos. Si bien importamos algo de petróleo, principalmente de Canadá y México , y exportamos aún más, principalmente de Texas, prácticamente no compramos petróleo del Golfo Pérsico. Sin embargo, el cierre del Estrecho de Ormuz ha disparado los precios de los productos petrolíferos estadounidenses. La autosuficiencia petrolera no ha contribuido en absoluto a aislar a la economía estadounidense del caos en Oriente Medio.

Deberíamos haberlo esperado. El petróleo se comercializa en los mercados mundiales, por lo que el precio es prácticamente el mismo en todas partes. Los dos indicadores más observados de los precios del petróleo son el precio del West Texas Intermediate en Estados Unidos y el del crudo Brent en Europa. Estados Unidos exporta más petróleo del que importa, mientras que Europa es un gran importador neto. Sin embargo, ambos precios han fluctuado a la par a lo largo de los años:

Algunas personas se han sorprendido por la subida vertiginosa de los precios de la gasolina, el diésel y el gasóleo de calefacción en Estados Unidos en los últimos días. Pero no deberían haberse sorprendido.

Entonces, ¿la producción petrolera estadounidense no protege en absoluto a los estadounidenses de los acontecimientos del mercado mundial? No, bajo las reglas actuales del juego.

Podría ser diferente. En la década de 1970, Estados Unidos impuso controles de precios al petróleo de producción nacional y aisló parcialmente a los consumidores de las crisis petroleras mundiales. Sin embargo, con el tiempo, estos controles de precios provocaron escasez: las infames colas para la gasolina. Cuando se levantaron los controles de precios, se sustituyeron por un impuesto a las ganancias extraordinarias , destinado a capturar parte de las ganancias obtenidas por las compañías petroleras. Este impuesto se derogó tras el desplome de los precios a mediados de la década de 1980.

Independientemente de la opinión que se tenga sobre estas políticas pasadas, se implementaron en un entorno político donde las corporaciones y los intereses adinerados en general tenían mucho menos poder que ahora. Es casi inconcebible que hoy se impongan controles de precios o impuestos sobre las ganancias excesivas como los de la década de 1970. Por lo tanto, los precios estadounidenses de la gasolina y otros productos petrolíferos reflejan los precios mundiales del crudo, y el hecho de que Estados Unidos produzca mucho petróleo no importa en absoluto.

En todo caso, las familias estadounidenses están más expuestas al caos de Medio Oriente que sus contrapartes en, digamos, Europa o Japón, principalmente porque manejamos automóviles más grandes y menos eficientes en términos de consumo de combustible.

Quienes decidieron iniciar esta guerra deberían haberlo previsto. Sin embargo, toda la evidencia sugiere que no lo hicieron. Este artículo de PAUL KRUGMAN, premio nobel de economía, se publicó en Substack el 11 de marzo de 2026.





















SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA. AVUI, DIMECRES, 11 DE MARÇ DE 2026. DIA EUROPEU DE LES VÍCTIMES DEL TERRORISME

 










Hola, bon dia de nou a tots i feliç dimecres, 11 de març. Nou dies més i serem a la primavera. Tant de bo sigui una primavera en pau. Aprofito per donar-los les gràcies als fidels lectors de Des del tròpic de Càncer que cada dia el visiten: majoritàriament nord-americà, singapuresos, coreans del sud, vietnamites i de seixanta nacionalitats més. Gràcies de tot cor per la fidelitat. Però anem amb les entrades d?avui. La primera, escrita per l'historiador Julián Casanovas, comenta que com va passar fa un segle, s'ha trencat alguna cosa els últims anys després de dècades de primacia de la política i de la diplomàcia. La segona és un arxiu del bloc del març del 2014 en què HArendt recordava els terribles atemptats islamistes que van sacsejar la capital d'Espanya justament deu anys abans. El poema del dia, a la tercera, és un bellíssim poema escrit en espanyol sefardita titulat El passatger, de la poetessa argentina Beatriz Mazliah. I la quarta i última, com sempre, són les vinyetes d?humor del dia. Tamaragua, amics meus. Ens veiem demà si la deessa Fortuna està per la feina. Sigueu feliços. Petons. Els vull. HArendt














ENTRADA NÚM. 9973

PUTIN, NETANYAHU, TRUMP Y LAS RIMAS DE LA HISTORIA

 







Como ocurrió hace un siglo, algo se ha roto en los últimos años tras décadas de primacía de la política y de la diplomacia. En los años veinte del siglo pasado, muchos escritores, políticos, profesionales y burgueses compartieron un sentimiento de tristeza y desilusión. La I Guerra Mundial había transformado el orden internacional establecido e inaugurado un periodo de inestabilidad política y económica de terribles consecuencias. “Las viejas certezas se perdieron y comenzó la Era de la Incertidumbre”, escribió décadas después el economista John K. Galbraith.

La crítica a la democracia ganó terreno tras los desastres de la guerra y con el miedo a la revolución y al comunismo que llegaban desde Rusia. La I Guerra Mundial contempló el primer intento de construir una coalición de potencias liberales. No salió bien y el precio de ese fracaso dejó pequeños todos los cálculos posibles, porque, a comienzos de los años treinta, abrió una ventana de oportunidades por la que se colaron políticos agresivos que metieron al mundo en un brutal caos.

La incapacidad del orden capitalista liberal para evitar el desastre económico hizo crecer el extremismo político, el nacionalismo violento y la hostilidad al sistema parlamentario. La cultura del enfrentamiento se abría paso en medio de una falta de apoyo popular a la democracia. Los extremos dominaban al centro y la violencia a la razón.

La Unión Soviética inició un programa masivo de modernización militar e individual que la colocaría a la cabeza del poder militar durante las siguientes décadas. Por las mismas fechas, los nazis, con Hitler al frente, se comprometieron a echar abajo los acuerdos de Versalles y devolver a Alemania su dominio. Como consecuencia de ello, ambos países crearon, en palabras de Richard Overy, “algo que se aproximaba a una economía de guerra en tiempos de paz”.

Pero lo que realmente cambió el escenario de la política internacional fue la llegada de Hitler al poder. El tradicional militarismo prusiano fue aderezado de doctrinas fascistas todavía más agresivas y el resultado fue explosivo. La rapidez con la que Hitler aupó a Alemania desde esa posición de debilidad a una superpotencia militar fue extraordinaria, pero contó con la permisividad absoluta de las potencias democráticas. La Liga de Naciones, la organización internacional creada en París en 1919 para vigilar la seguridad colectiva, la resolución de las disputas y el desarme, fue incapaz de prevenir y castigar esas agresiones, mientras que los gobernantes británicos y franceses pusieron en marcha la llamada “política de apaciguamiento”, consistente en evitar una nueva guerra a costa de aceptar las demandas revisionistas de las dictaduras fascistas.

Hitler percibió esa actitud de las democracias como un claro signo de debilidad y siempre prefirió lograr sus objetivos con acciones militares unilaterales, modestas al principio y no demasiado amenazantes, que enzarzarse en discusiones diplomáticas multilaterales. Un grupo de criminales que consideraba la guerra como una opción aceptable en política exterior se hizo con el poder y puso contra las cuerdas a políticos parlamentarios educados en el diálogo y la negociación.

Algo se ha roto en los últimos años, con Putin, Netanyahu y Trump, tras décadas de primacía de la política y de la diplomacia. La defensa de la democracia fue puesta a prueba con la invasión de Ucrania, el genocidio en Gaza y ha llegado un punto de difícil retorno con el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. El sentimiento popular antibélico se bloquea con propaganda, miedo y mentiras, con la idea de que una gran guerra es de nuevo muy posible. Las armas sustituyen a los adelantos alcanzados en el ámbito de la ciencia, el conocimiento y la educación. El pacificador Trump destruye la democracia en su país y protege a los países de Oriente Próximo que llevan años enriqueciéndole a él y a su familia.

Detrás de esas ideologías y proyectos hay individuos, hombres, que toman decisiones concretas y estratégicas, al margen de los parlamentos y el derecho internacional. El culto a esos líderes es aceptado por una parte sustancial de la población, que ve en ellos seguridad frente al desorden y el acoso del enemigo. Y entre las víctimas se encuentran cientos de miles de mujeres y niños, que sufren más que nadie la arbitrariedad e inseguridad de las ocupaciones, bombardeos, deportaciones, el hambre y las epidemias. Trump quiere súbditos y vasallos en su juego, no estadistas internacionales que le discutan sus fechorías guerreras. Gente que ayude en la cocina, mientras que él y los suyos disfrutan en el salón.

JULIÁN CASANOVAS es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. Artículo publicado en El País del 5 de marzo de 2026.














DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, ATENTADOS TERRORISTAS EN MADRID DEL 11 DE MARZO DE 2004. IN MEMORIAM. PUBLICADO EL 11/03/2014. (REEDITADA)

 









Anotaciones en mi agenda del día 11 de marzo de 2004. Notas: 1. Atentado ¿islamista? en Madrid. # 2. Curso de formación en FeS-UGT. # 3. Llamadas a R. y demás familia en Madrid. Todos bien. # Programación: 07:30=Atentados en Madrid-Atocha: 201 muertos. # 08:00=A Las Palmas en guagua. # 09:00=Curso para nuevos delegados: 13 alumnos. Lo damos MTB y yo. # 12:00=Paro silencioso de 10 minutos en Primero de Mayo. # 14:00=Fin del curso. A casa en guagua. # 17:00=A la casa de Maspalomas con P., M. y C. # 19:00=Café en casa de J., en Playa del Inglés. # 21:00=En casa en Las Palmas".

Anotaciones en mi agenda, ayer, 10 de marzo de 2014. Notas para el blog: No hay terrorismo bueno ni terrorismo malo; no hay terrorismo de izquierdas ni terrorismo de derechas; no hay terrorismo justo ni terrorismo injusto; no hay terrorismo de Estado ni terrorismo civil... Hay terrorismo y terroristas a secas y todos son igualmente asesinos y despreciables. El diario El País del domingo pasado dedicó un especial al décimo aniversario de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Puede leerse en este enlace (1), junto con este documental (2) de más de 50 minutos de duración. Me sumo al homenaje de mis conciudadanos a las víctimas inocentes del fanatismo que murieron ese día. Estos son sus nombres, nacionalidad y edades (3), y este es mi recuerdo. 


Notas: 

(1)

https://elpais.com/agr/aniversario_11_m/a/ 

(2)

https://elpais.com/politica/2014/03/08/videos/1394236355_362001.html

(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:V%C3%ADctimas_de_los_atentados_del_11_de_marzo_de_2004






Monumento a las víctimas del 11-M en Madrid




Sean felices, por favor. Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt



















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, EL PASAJERO, DE BEATRIZ MAZLIAH

 








EL PASAJERO




Nada traigas

kuando yeges

a mi oriya de abondansia


De mi

nada te yeves

kuando

los vientos te avolten al kamino


Solo los fuegos

de la nochada en la boka

i la golor de la vida klara

en el kuero


Nada traigas a mi

De mi

nada te yeves




BEATRIZ MAZLIAH (1942-2021)

poetisa argentina sefardí


























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY MIÉRCOLES, 11 DE MARZO DE 2026

 





























martes, 10 de marzo de 2026

EL SABOR DEL CAFÉ. ESPECIAL NOCHE DE HOY MARTES, 10 DE MARZO DE 2026

 








Esto será cuestión de unos días, decían los felices agüistas en aquel balneario cerca de Viena el 28 de junio de 1914. A la hora del té a la sombra de los tilos una orquesta de violines y pistones tocaba un vals. En medio de esta perfecta armonía, de repente, la orquesta dejó de sonar. Algunos oyentes rodearon a un guardia que en ese momento estaba fijando en un tablón la noticia de que en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del imperio austrohúngaro, había sido asesinado. Nadie dio demasiada importancia a ese hecho, de modo que el vals volvió a sonar de nuevo desde el mismo compás en que se había interrumpido. Poco después empezó la I Guerra Mundial. Esto será cuestión de unos días, decían aquellos felices bañistas ataviados con pamelas y sombreros blancos. Fue una guerra de trincheras, de cuerpo a cuerpo, a bayoneta calada que empezó con un vals y duró cuatro años. Murieron casi 22 millones de personas. Así sucedió también aquel 17 de julio de 1936 en España. Llegaron las noticias de que los militares se habían levantado en África contra la República. Esto será cuestión de unos días, decía la gente mientras muchos preparaban el equipaje para irse de veraneo. Fue una tragedia cainita de tres años a sangre y fuego de la que este país tardó mucho en recuperarse. También había amanecido un día radiante el 1 de septiembre de 1939. Alemania invadía Polonia. La radio transmitió junto a los bramidos de Hitler un éxito fulgurante. Esto será cuestión de unos días, decía la gente sin percatarse de que estaba comenzando la II Guerra Mundial, que produjo 70 millones de muertos. Hoy mientras la gente celebra fiestas, llena los bares y vive la vida con toda normalidad en algún lugar del planeta se produce un bombardeo. En efecto, piensas que esta también podría ser una cuestión de unos días, pero esta vez, sin saber por qué, el azar bélico ha añadido una extraña variable que vuelca el tablero y a tu alrededor el mundo se cae a pedazos. Este artículo, titulado Cuestión de unos días, del escritor Manuel Vicent, se ha publicado en El País del 8 de marzo de 2026.

Esto será cuestión de unos días, decían los felices agüistas en aquel balneario cerca de Viena el 28 de junio de 1914. A la hora del té a la sombra de los tilos una orquesta de violines y pistones tocaba un vals. En medio de esta perfecta armonía, de repente, la orquesta dejó de sonar. Algunos oyentes rodearon a un guardia que en ese momento estaba fijando en un tablón la noticia de que en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del imperio austrohúngaro, había sido asesinado. Nadie dio demasiada importancia a ese hecho, de modo que el vals volvió a sonar de nuevo desde el mismo compás en que se había interrumpido. Poco después empezó la I Guerra Mundial. Esto será cuestión de unos días, decían aquellos felices bañistas ataviados con pamelas y sombreros blancos. Fue una guerra de trincheras, de cuerpo a cuerpo, a bayoneta calada que empezó con un vals y duró cuatro años. Murieron casi 22 millones de personas. Así sucedió también aquel 17 de julio de 1936 en España. Llegaron las noticias de que los militares se habían levantado en África contra la República. Esto será cuestión de unos días, decía la gente mientras muchos preparaban el equipaje para irse de veraneo. Fue una tragedia cainita de tres años a sangre y fuego de la que este país tardó mucho en recuperarse. También había amanecido un día radiante el 1 de septiembre de 1939. Alemania invadía Polonia. La radio transmitió junto a los bramidos de Hitler un éxito fulgurante. Esto será cuestión de unos días, decía la gente sin percatarse de que estaba comenzando la II Guerra Mundial, que produjo 70 millones de muertos. Hoy mientras la gente celebra fiestas, llena los bares y vive la vida con toda normalidad en algún lugar del planeta se produce un bombardeo. En efecto, piensas que esta también podría ser una cuestión de unos días, pero esta vez, sin saber por qué, el azar bélico ha añadido una extraña variable que vuelca el tablero y a tu alrededor el mundo se cae a pedazos. Este artículo, titulado Cuestión de unos días, del escritor Manuel Vicent, se ha publicado en El País del 8 de marzo de 2026.



















¿POR QUÉ LOS ESTADOUNIDENSES SE ODIAN Y LOS CANADIENSES SE AMAN? ESPECIAL TRES DE HOY MARTES, 10 DE MARZO DE 2026

 






Amigos: Una encuesta publicada el jueves pasado por el Pew Research Center revela que el 53 por ciento de los adultos estadounidenses describen la moralidad y la ética de nuestros conciudadanos como “malas” (desde “algo malas” a “muy malas”).Esto coloca a los estadounidenses muy por delante de otras naciones en la escala de "odiamos a nuestros compatriotas". En los otros 24 países encuestados, la mayoría de la gente calificó a sus conciudadanos de bastante buenos o muy buenos.

En el extremo opuesto del espectro respecto de Estados Unidos se encuentra Canadá, donde el 92 por ciento dice que sus compatriotas canadienses son buenos, mientras que sólo el 7 por ciento dice que son malos. ¿Por qué despreciamos tanto a nuestros conciudadanos? Quizás tenga algo que ver con nuestra política.

Hace unos treinta años, mi querido amigo, el difunto senador republicano Alan Simpson, me dijo que los demócratas consideraban estúpidos a los republicanos y que los republicanos consideraban malvados a los demócratas. «Preferiría estar en el partido de los estúpidos», dijo riendo. Le pregunté por qué los republicanos veían a los demócratas como malvados. Respiró hondo. «Religión». Dije que no entendía.

"Es la derecha cristiana", dijo como si le hablara a un niño de cinco años. "Desde Reagan, mi partido ha atraído a conservadores religiosos y fundamentalistas cristianos, donde todo gira en torno al bien y al mal. Qué lástima, amigo. Estás en el lado malo". Eso fue hace treinta años. Desde entonces, la brecha no ha hecho más que acentuarse.

En 2012, Mitt Romney dijo a sus partidarios que el “47 por ciento” de los estadounidenses votaría por Obama pase lo que pase porque “dependen del gobierno… creen que son víctimas… creen que el gobierno tiene la responsabilidad de cuidarlos… [y] no pagan impuestos sobre la renta”. Insultar al 47% de los estadounidenses no era forma de ganar unas elecciones. Tampoco era forma de unir al país.

Luego, en 2016, Hillary Clinton describió a la mitad de los partidarios de Trump como una “ canasta de deplorables ”. Tampoco era forma de ganar ni de fomentar la confianza mutua. Una vez que Trump asumió el cargo, el desagrado hacia nuestros conciudadanos se disparó. Antes de entrar a la Casa Blanca, el 47 por ciento de los republicanos y el 35 por ciento de los demócratas decían que la gente del partido opositor era “inmoral”. Para 2022, después de años del veneno de Trump: el 72 por ciento de los republicanos y el 63 por ciento de los demócratas llamaron “inmorales” a la gente del partido opuesto. Desde que regresó al Oval, la cosa ha empeorado. Tras el asesinato de Charlie Kirk en septiembre pasado, Trump culpó del asesinato a una pandilla de lunáticos de la izquierda radical . El vicepresidente J. D. Vance, imitando a Trump, prometió castigar a estos lunáticos de la izquierda radical . Como señaló en aquel momento el senador demócrata Chris Murphy : “El asesinato de Kirk podría haber unido a los estadounidenses contra la violencia política, pero el equipo de Trump parece estar preparando una campaña para destruir a sus oponentes”.

Cuando un juez federal dictaminó en marzo que Trump no tenía autoridad para enviar tropas de la Guardia Nacional a Los Ángeles, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, en un lenguaje típico de lo que escuchamos del régimen de Trump, lo llamó " juez rebelde " y afirmó que Trump "salvó a Los Ángeles" de " lunáticos izquierdistas trastornados que sembraban un caos masivo ". Después de que agentes de ICE mataron a Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis, Kristi Noem, exsecretaria de Seguridad Nacional de Trump, los llamó a ambos " terroristas domésticos".

Desde entonces, el Departamento de Seguridad Nacional ha enviado un flujo constante de tuits (que han alcanzado unos 380 millones de visitas en X) en los que afirma que sus agentes han sido atacados por ciudadanos estadounidenses a los que describe como " terroristas ", " alborotadores " y " agitadores ", y afirma, entre otras cosas, que "los estadounidenses están hartos de la criminalidad desenfrenada que gobierna este país ". Mientras tanto, Trump ha estado amenazando con cortar la financiación a varios programas que ayudan a los estadounidenses pobres, vilipendiándolos como “estafadores” y reteniendo dinero de los estados liderados por los demócratas.

Hace unos días, Vance denunció que los programas de Medicaid y de asistencia alimentaria estaban plagados de fraudes perpetrados por “ malos actores de nuestra sociedad… que se aprovechan de la buena voluntad y la confianza de los contribuyentes estadounidenses y las usan contra nosotros, [quienes] deciden enriquecerse ”.

Durante casi una década, Trump nos ha dicho que hay que temer a ciertos estadounidenses: entre ellos, demócratas, liberales, mexicano-estadounidenses, musulmanes, afroamericanos, personas transgénero y LGBTQ+. Se presume que todos son el "enemigo interno".

Como dijo Barack Obama en el homenaje a Jesse Jackson el 6 de marzo: “Todos los días, los que ocupan altos cargos nos dicen que debemos tener miedo unos de otros y que nos volvamos unos contra otros, y que algunos estadounidenses cuentan más que otros, y que algunos ni siquiera cuentan en absoluto”. ¿Es sorprendente que la mayoría de los estadounidenses ahora describan la moralidad de otros estadounidenses como “mala”? Pero no puedo evitar preguntarme: ¿cuánto de nuestra desconfianza y resentimiento es el subproducto de algo más fundamental que se ha estado desarrollando en Estados Unidos durante más de cuatro décadas, algo que Trump explotó pero que eventualmente habría invitado a un demagogo odioso como Trump: la creciente concentración de riqueza y poder en cada vez menos manos? Trump aprovechó la ira y la desconfianza que se habían ido acumulando durante años hacia un sistema que cada vez se consideraba más manipulado en contra de la mayoría de nosotros. ¿Qué opinas? ROBERT REICH es profesor de la Universidad de California en Berkeley. Este artículo se publicó en Substack el 10 de marzo de 2026.



















COSTA DISCREPA DE VON DER LEYEN SOBRE EL ATAQUE A IRÁN. ESPECIAL DOS DE HOY MARTES, 10 DE MARZO DE 2026

 







El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha contradicho este martes a la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, en su visión sobre el fin del orden mundial basado en reglas. “Este mundo multipolar requiere soluciones multilaterales. No esferas de influencia donde la política de poder reemplaza al derecho internacional”, ha manifestado en un discurso en la reunión anual de embajadores europeos en Bruselas. “Conocemos la nueva realidad: una realidad en la que Rusia viola la paz, China perturba el comercio y Estados Unidos desafía el orden internacional basado en normas”, ha dicho en el mismo foro en el que el lunes, Von der Leyen daba por finiquitado el orden mundial basado en reglas y llamaba a reformarlo.

En esta nueva realidad, ha proseguido Costa, los europeos deben “defender el orden internacional basado en normas”. “Debemos defender los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, tal como se describen en nuestros Tratados”, ha continuado el presidente del Consejo Europeo.

El portugués también ha discrepado sobre la visión de Von der Leyen sobre la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero sin resolución de Naciones Unidas. “No se deben aceptar las violaciones del derecho internacional, ni en Ucrania, Groenlandia, América Latina, África, Gaza ni en Oriente Próximo. No se deben tolerar las violaciones de los derechos humanos, ni en Irán, Sudán ni Afganistán”, ha expresado. “La guerra en Oriente Próximo es de suma importancia. Irán es responsable de las causas profundas de esta situación, pero el unilateralismo nunca puede ser el camino a seguir. Los ataques de Irán y sus aliados, como Hezbolá, contra sus vecinos, incluido Chipre, un Estado miembro de la Unión Europea, deben cesar”.

Unos minutos antes, la vicepresidenta de la Comisión Europea Teresa Ribera ha discrepado también de las palabras de Von der Leyen. “Es importante recordar que el respeto al derecho internacional es una premisa básica, no solamente desde el punto de vista moral o de construcción de la paz desde el punto de vista de la seguridad del espacio europeo también”, ha dicho la exministra española en una entrevista con la cadena Onda Cero.

“Creo que es muy peligroso entrar en un debate en el que parece cuestionarse el derecho internacional o la necesidad de trabajar al margen del derecho internacional. No creo que esa fuera su intención [de Von der Leyen], pero no me parece acertada la forma en la que se expresó”, ha añadido la también comisaria europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva y encargada de Competencia.

“Nosotros como europeos tenemos una especial obligación, una especial responsabilidad en la defensa del orden internacional. Y por supuesto que hay abusones, pero a los abusones no se les hace frente rompiendo las reglas y aceptando el abuso, al contrario, se les hace frente buscando una coalición que yo diría que somos la inmensa mayoría de los Estados parte de las Naciones Unidas y ha ido encontrando la forma de actualizar, contestar, enfrentar y no permitiendo o no consintiendo que lo que estamos que lo que estamos viendo en estos últimos meses se reproduzca”, ha recalcado Ribera.

“Es fundamental que hoy Europa defienda con entereza el valor del derecho internacional, que cierre filas con el secretario general de las Naciones Unidas, que busque la fórmula para llevar el debate a donde corresponde, que es si esta esta guerra es legal o es ilegal; si el uso de la fuerza está legitimado o no, y de qué forma se puede desescalar y volver a una situación en la que los conflictos se resuelvan de manera pacífica”, ha añadido la vicepresidenta comunitaria.

“A nadie le gusta el régimen que había en Irán, el régimen de los ayatolás. Por supuesto que hay muchas cuestiones que debemos resolver y perseguir, incluso llegando al Tribunal Penal Internacional. Pero lo que no se puede es consentir y mirar para otro lado cuando se producen este tipo de de ataques y de violencia que tiene un impacto directo evidentemente en los países de la zona”, ha proseguido Ribera. MARÍA R. SAHUQUILLO es periodista. Artículo publicado en El País el 10 de marzo de 2026.