jueves, 11 de mayo de 2023

[ARCHIVO DEL BLOG] Condena y ejecución de Adolf Eichmann. [Publicada el 31/05/2012]














Hoy ha hecho cincuenta años de la ejecución de Adolf Eichmann en la prisión de Ramla (Israel). Había sido secuestrado en Argentina por un comando del Mossad el 11 de mayo de 1960 y trasladado a la fuerza hasta Israel. El 15 de diciembre de 1961 el tribunal que le juzgó le encontró culpable de crímenes contra la humanidad y contra el pueblo judío y le condenó a la pena capital. La suya ha sido la única pena de muerte ejecutada en toda la historia del Estado de Israel.
Resulta llamativo que el 50 aniversario de un acontecimiento de tanta notoriedad mediática como fue el jucio y ejecución de Aldof Eichmann haya pasado desapercibido. Un excelente artículo en El País de hoy, del escritor argentino Álvaro Abós, titulado "Eichmann en la horca"  rememora aquel hecho y analiza con detalle las consecuencias que tuvo para la instauración de una justicia internacional que persiguiera y enjuiciara delitos calificados como crímenes contra la humanidad, sentando principios jurídicos como los de la imprescriptibilidad y la no consideración de la obediencia debida como eximente cuando se juzgan crímenes de lesa humanidad. Y es que, como dice al final de su artículo, el olvido no puede lavar el horror.
En una anterior entrada del blog, titulada "Asociación de ideas", de septiembre de 2008, traté este mismo asunto, y tal y como hace en su artículo Álvaro Abós, resulta imposible hablar del secuestro, procesamiento, condena y ejecución de Adolf Eichmann sin hacer mención a una obra capital de la teórica política norteamericana de origen judeo-alemán, Hannah Arendt. Harendt siguió todo el proceso como corresponsal de una prestigiosa revista neoyorkina y escribió una serie de artículos sobre el mismo que más tarde publicaría en forma de libro. Ese libro fue "Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal", un texto que levantó notable polémica en Estados Unidos, en Alemania, y dentro del mundo judío, por lo atrevido de algunas de sus conclusiones, por ejemplo, la de que el mal no necesariamente encarna en psicópatas delirantes como Hitler, sino que puede también presentarse en envases cotidianos, bajo la forma de un señores normales como Adolf Eichmann, buenos padres de familia, ciudadanos ejemplares y funcionarios cumplidores. Para no resultar reiterativo les remito a mi entrada citada y al artículo de El País, que pueden leer en los enlaces mencionados más arriba.
Yo tenía catorce años cuando Adolf Eichmann fue secuestrado por el Mossad, y llevado de forma clandestina a Israel. No recuerdo nada especial sobre el proceso que se siguió contra Eichmann, del que conocí muchos años más tarde los detalles, gracias entre otras razones al libro de Hannah Arendt. Si recuerdo el revuelo que causó la noticia de su ejecución en España, y sobre todo recuerdo con precisión la admiración que suscitó en mí la operación desarrollada por el Mossad, con detalles que parecían sacados de una novela policíaca, y que a tan temprana edad no era capaz de enjuiciar en todas sus dimensiones políticas, diplomáticas y jurídicas.
Si desean profundizar en el conocimiento de aquel hecho histórico y sus consecuencias nada mejor que recurrir a las fuentes, que no pueden ser otras que el propio texto de "Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal" (Lumen, Barcelona, 2003) de Hannah Arendt. 
Pueden acceder a él y descargarlo en este enlace. Les recomiendo igualmente vean en este otro el magnífico documental televisivo  titulado "Captura y juicio de Adolf Eichmann" que incorporo como anexo a la entrada. Sean felices, por favor, a pesar del gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt











2 comentarios:

FILOSOFIA PARA LA BUENA VIDA dijo...

Sin duda, la mejor recomendación: el libro de Hannah Arendt que citas, Eichmann en Jerusalén. Por cierto, hay una película inglesa, titulada Conspiration, que reproduce con mucha fidelidad la reunión en Vansee, y donde aparece Eichmann fiemmente retratado. En castellano se tituló La solución final. Por último, el libro de Mark Roseman, "La villa, el lago, la reunión", dedicado a documentar la conferencia de Vansee. Impresionante. Gracias por recordar esta efeméride.

HArendt dijo...

Hola de nuevo, Josep. Ví la películas que citas: muy buena, sin duda. Gracias por tu atento y amable seguimiento. Un abrazo.